sábado, 3 de octubre de 2020

VECINOS

 HISTORIA REAL DEBIDAMENTE CAMUFLADA.

En escasas ocasiones compartimos ascensor - antes de esta inoportuna apuesta por la mala salud de la gente - en mutismo total, salpimentado, eso si, por huidizas miradas de reojo, cuando se suponía que ningún otro ocupante debía darse cuenta.

Lo voy a contar para ilustrar eso de que no sabemos con quien convivimos.

Pues bien, este vecino al que voy a llamar Mario, felizmente, supongo, casado con tres niños, no alcanzaba la cuarentena, pero lo rozaba. Alguna vez lo vi bien aviado de culote, licra y bici cara volviendo de su deporte. Cuando nos dabamos de narices en el portal o en el garaje un sordo saludo era lo común. 

Yo solía bajar a mi trastero para, con cualquier achaque, poder practicar unos manejos de corte sado - masoca, sería mas adecuado decir - dado que la sexualidad marital me resultaba mortalmente aburrida, eramos yo conmigo mismo, provocandome determinadas molestias que me procuraban unos placeres exquisitos. No conseguí que mi mujer abjurará de su convencimiento, de que todo lo que no fuese misionero era una practica desviada, una parafilia inasumible. En cierta ocasión me sorprendió con el esbozo de una felación que duraría no más allá de cinco segundos y que terminó con mi gozo en la taza del vater donde ella acudió rauda a vomitar. Al parecer, fue un pelo que se le coló. Como fuera, todo desembocó en un sexo insipido, en el que solo aceptaba que le practicase cunilinguis. Ya se sabe que hacerlo sin el marco de un sesenta y nueve se convierte en una practica monotona y que acaba con tu pene llorando su aburrimiento.

Después de tantos años de vecindad, fue casi un milagro que en una semana coincidieramos dos veces en el sotano de los trasteros. La primera vez, un martes, yo llegaba a los trasteros y Mario estaba moviendo sus bultos. No nos dijimos ni mu, como era habitual, aunque cruzamos las miradas una milesima de segundo. La segunda vez fue el jueves. Yo estaba entregado dentro de ese armario grande, a mis practicas, tan placenteras, cuando oí como él abría el suyo. Se me cayó una pinza al suelo y pareció en medio del silencio del sotano que medio edificio acababa de desplomarse.

- ¿Hay alguien ahí?

Mario, ¿quien podría ser? queria saber si habia alguien en mi trastero.

- Lo he escuchado. ¿le sucede algo?

Antes de pasar a mayores, decidí que debería salir y desactivar habladurias y suspicacias. Volví a ponerme la camiseta, que era la única prenda que me había dado tiempo a quitar y abrí.

- Hola vecino. ¿que pasa Mario, has oido el golpe de la pinza al caer?

- No se lo que sería, pero pensaba que estaban robando.

Y se me quedó mirando, con esa mirada interrogativa y acusadora de haber estado haciendo algo incorrecto. No se movió del sitio.

- Que te pasa, ¿que no te haces idea de lo que hacia ahí  dentro? 

Me dio la impresión de que se sintió incomodo. Como si acabase de perder su posición ventajosa.

- Si quieres te digo lo que hacia, no tienes mas que preguntarmelo directamente. Y si te da igual saberlo te apartas y me dejas pasar o te vas y yo vuelvo a retomar mi recreo en mi trastero sin vecinos cotillos.

Se creería que iba de farol así que adoptó un rictus de suficiencia, levantó levemente la barbilla y esbozó una sonrisilla cinica. Mario es mas alto que yo, delgado, mas agraciado de lo que era su padre, y estaba en buena forma fisica. De manera que cuando levantó la cabeza para expresar superioridad me hizo dudar de si había elejido la opción adecuada. Pero habia que mantener el tipo. Me volví al trastero me puse en la puerta y con un gesto de cortesía le ofreci entrar.

- Pero, ¿entrar, para qué? 

- Sería muy dificil explicarlo con palabras. Entra, vete al fondo del trastero, y quédate allí sin abrir la boca, hasta que termine. Será como un obra de teatro corta. Pero, hay un pero. No puedes salir, por mucho que te conmocione, hasta que yo acabe. Anímate, Mario, va a ser divertido. Nunca he tenido publico.

Se quedó allí parado, dejo caer los hombros, agachó la cabeza y dudó, tanto tiempo estuvo así que inicie el gesto de volver a entrar.

- De acuerdo. Voy a entrar.

Me aparté y le dejé entrar. Mi trastero tendrá como cuatro metros de largo por uno y medio de ancho. Tengo en las paredes ganchos recibidos para colgar enseres y estantes. Mario se dirigió al fondo y sin reparar en él cerré la puerta con llave y comencé a desnudarme. Mario hizo intención de hablar y le corté.

- Te dije que ni una palabra, así que ¡cállate!

Continué hasta quedar desnudo. Abrí una de las cajas de los estantes y saqué dos pares de pinzas para la ropa, bandas elasticas rematadas por ganchos, de diferentes grosores. Luego de una caja mas pequeña saque cuatro pinzas dentadas de las que usan los electricistas, cocodrilos se llaman. Mario no lo pudo remediar y en tono incredulo preguntó.

- ¿Y eso? 

Me quedé parado, mirando al suelo, para expresar mi irritación por incumplir mis normas y con mucha suavidad contesté.

- Para castigar los pezones. Y haz el favor a partir de ahora de no molestar. Déjame gozar. Tu has querido saberlo.

Tenia los ojos muy abiertos e hiperventilaba. En el momento que los dientes de las pinzas de cocodrilo hicieron presa en la sensible piel del pezón se me escapó un gemido de lujuria al sentir el agudo dolor al tiempo que el pene cobraba vida y adquiria dureza de la piedra. La misma punta destilaba ya liquido pegajoso. Cuando terminé de colocar dos pinzas en cada pezón y enganché una de las gomas a las pinzas Mario soltó un quejido como si las pinzas las llevase él mismo. Miré guiado por su exhalación y le observé frotandose su entrepierna hipnotizado por mis doloridos pezones. Tomé entonces otro de los cordones elasticos mas fuertes y lo pasé como con un lazo en torno al escroto que luego eché hacia atras y pasandolo por el plieque intergluteo lo llevé hasta uno de los ganchos de la pared con lo que los testiculos se vieron estirados hacia atrás de manera que era mi salacidad y placer tirar para sufrir el dolor-placer al sentir el castigo testicular. El glande destilaba liquido filante que caía al piso. Hice fuerza para alcanzar la pared contraria y así poder enganchar la goma sujeta a los pezones. Cuando lo conseguí miré a mi derecha, al fondo del cuarto y Mario estaba espantado con su verga dura entre sus dedos y los pantalones ya quitados.

- Vaya, Mario, veo que no os resulta desagradable del todo el castigo. ¿desearíais probar algo menos severo pero igualmente gozoso?

- Pero ¿voy a sangrar como tú?

De los pezones, mordidos por los cocodrilos salia un hilillo de sangre aguada que resbalaba lentamente hacia mi pubis.

- No. Lo tuyo serian pinzas sin dientes. Probad. Si no os gusta. Se quita.

Se acercó donde yo estaba, temblando y sin dejar de mirar mi escroto, ya morado oscuro por la congestión de la presa atenazante a tensión. Acercó la mano con mas curiosidad que lascivia.

- Si tu intención es tocar, no lo hagas. Golpea con tu mano con fuerza y asi lo consentiré y si los golpes son repetidos, me haréis un gran favor. No tengas miedo Mario. Acercate que pueda pinzar tus pezones, así luego podrás vengarte golpeandome en los huevos. Te aviso, no sería extraño que golpeandome hicieses que me corriese. El dolor y el placer no son mas que cabeza y cola de una serpiente venenosa. En el momento que se muerde y cierra el circulo el veneno se extiende y no te mata, te esclaviza en un eterno girar de dolor y placer. Hace falta mucho dolor para alcanzar el placer.

Mario estaba hipnotizado, los rasgos de su cara se habian desdibujado y tenia la mirada vidriosa. De forma automatica hacia resbalar su mano por su pene muy despacio. Cuando llegó a mi altura, le pellizqué con suavidad los pezones hasta que estos crecieron y entonces les coloque las pinzas de tender. Se le contrajo la faz pero le impedí que se los arrancara y al poco me pedia mas dolor. Le puse otras dos, pero esta vez mas al extremo, provocando mucho más  dolor, tanto que empezó a golpearme los huevos de rabia. Sentí que alcanzaba la plenitud y le estimulé a que diese mas duro. Finalmente eyaculé y todo acabó.

- Bueno Mario, ahora ya sabes que hago aquí. Por supuesto el final ha sido el que ha sido porque tu me has golpeado. Gracias por eso, ha sido un detalle por tu parte. Pero ahora - le miré a la cara de como asustado - coge tu ropa, vístete y nos vamos. 

Empecé a desengancharme de las ataduras, actividad algo dolorosa y amarga si se llegó a la cima, como me ocurrió en esta ocasión. Mario, viendo el dolor que yo manifestaba, comenzó a sacudirse violentamente su sexo hasta que eyaculó en unos segundos. Y como si hubiese salido de un encantamiento, o entrase en una pesadilla, cayó de rodillas se arrancó con mucho dolor las pinzas que le habia puesto y con la cara escondida en sus manos lloró compulsivamente.

- Venga, Mario, dejate de niñerias y se un hombre. Porque te has hecho un paja. ¿habrá sido la primera paja en tu vida? No intentes convencerme que en tus doce o trece años no te has masturbado en grupo a ver quien se corría antes. Pues esto ha sido igual. Ahora ademas tienes recursos, digamos de mayor calidad, para avanzar por tu historia sexual con tu mujer. Ahora ya sabes el juego que puede dar un pezón, pues las mujeres los tienen mucho mas sensibles. Hazle ese regalo a tu mujer, y no te tortures con estupideces de homosexualidad reprimida y armarios empotrados, que te diría un enterao. Se trata de vivir, saborear, perseguir placer. Hala, deja de llorar que hay que largarse. Yo salgo primero y si no hay nadie, vuelvo a abrir, que hay mucho maledicente.

Salimos al fin, Mario, tomo su camino y yo el mío. Por lo menos en un mes no volví a verlo. Al fin coincidimos un dia al llegar a casa. El vivía en el decimoseptimo, yo en el vigesimo de la torre A. El trayecto duraba lo suyo. 

- Perdona..., ¿habría posibilidad de repetir lo del trastero?

- ¿Que trastero, Mario? No se de que me hablas

- Si, lo que pasó en tu trastero hace cosa de un mes, con las pinzas de los pezones y eso. ¿podriamos? Por favor.

Me le quedé mirando fijamente, me humedecí los labios deliberadamente lento con la lengua y me recoloque el paquete. Noté su nerviosismo.

- No tengo memoria de nada parecido, Mario. A ver si no es más que resultado de una ensoñación calenturienta. Desfoga con tu mujer, que es linda.

En ese momento se abrieron las puertas y la voz mecanica anunció la planta decimoseptima. Mario se me quedó mirando como avergonzado y salió. Se cerraban ya las puertas cuándo le grité.

- Mario, planteaté lo del armario.

Se volvió como impulsado por un resorte con la cara crispada de panico.

viernes, 25 de septiembre de 2020

DIFICIL, PERO CIERTO

 

Te amo, mujer, pero tú no puedes,
Lo intentas, te mueres por hacerlo bien,
Y bien lo haces,  no es hacerlo, es quien.
Te amo, mujer; es una mano de hombre,
Una mano que me invita a volar
Son espacios sin volumen, infinitos,
La muerte y la vida se dan la mano
Una mano de hombre codifica el dolor
El dolor se hace placer y entrega
Y el mundo, del revés, me hace volver.
Te amo, mujer, te entregas en ara
Y yo quiero ser el cordero, sacrificio
En manos del salvador que mata, y da vida,
Hace sentirte vivo en eternidad,
Poseído de todo placer, siendo llanto,
Bebida de un dios qué te reclama,
Bien poseído, entregado como prenda
Placer que se da y se recibe; se desea.
Te amo, mujer. Mis pezones son suyos
Como los tuyos son míos y enloquecen,
Tu cuerpo es mi predio, el mío su campo
Estéril campo donde él siembra vida
Donde siento más que vida, su amor.
Como el que yo te dedico, mujer.
Tu quieres, amor, conducirme al Eliseo,
Él me lleva en volandas mientras humilla
Me hace tocar el cielo, como yo a ti.
Tocamos el mismo cielo
Yo te lo enseño, él me lo da.
Pero te quiero mujer
Como le quiero a él.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

DIME HERMANA

 

Dime, pues, hermana quien era.
Semejante efebo te flanqueaba
Que al quitar los ojos de ti
Mi lasciva mirada le acarició 
Con su piel oscura tostada,
Cabellos de enmarañados hilos de oro,
Exultantes ojos de un hijo de Freia,
Glaucos como un inocente cielo,
Turbios cual deseo corrupto,
Y su grácil caminar apoyando tus caderas
Con una inocente mano de caid.

Dime hermana que clase de brujo es
El que me borró mi mundo,
Hizo a mis ojos repugnar de tu figura
Dejandome el alma abandonada
Y el corazón galopando al infinito,
La desesperación hecha llanto,
El deseo de morir única plegaria.

Dime si pertenece al Olimpo,
Quiza surgido del Averno confundiendo
O es solo un niño, capricho de dioses,
Dotado de sus virtudes,
Regalado de sus felices vicios
Para recrear la vista de todos.

Dime hermana si ya te ha amado,
Si su arte para llevarte al Eliseo
Compite con su belleza y sonrisa.
Sus manos, ¿son de seda en tu flor?
Sus besos ¿perfumados de sexo y amor?
Su fuerza la de un huracán de Eolo,
Tu éxtasis el de haber visto a tu Dios.

Dime hermana si es tan libre como yo,
Respira el aire espeso de la lujuria,
Desea poseer y ser poseído,
Es severidad y dulzura
Y tanto desea una caricia, como un desprecio,
Se humilla ante otra fuerza menor,
O calienta tu nuca con sus besos.

Dime, por caridad, hermana
¿Quién es ese dios?

martes, 22 de septiembre de 2020

HERMANOS

 Fue en aquella playa vacía
Tu pelo negro gitano al viento
Ensortijado de raza,
Generoso pecado en tus caderas
Muslos de lava en ebullición,
Cuerpo desnudo culpable,
Y mi carne vibrando, encegueciendo
Toda cordura y razón.

Miraste descarada mi verga,
Quejidos de placer contenido
Pellizcandome un pezón,
Dándome a ver tu lengua,
Labios de sangre y deseo
Prometiéndome la entrega,
El capullo incandescente, suplica
Tu orquídea roja, promete
Y destilo suplicante,
Para besar tus entrañas,
Mi deseo más filante.

Fue en aquella playa vacía,
En la que olvide mi deseo
Descubriendo en tu sonrisa,
La hermandad de nuestros cuerpos.


domingo, 20 de septiembre de 2020

SWALLOW

 

I would like your swallow
Thick and silky bird
Flying happily to its nest
All whiteness of snow
All darkness of its nidus
Warm and wet
Cradling your fowl with lust
Caressing her with love
Savoring it sweetly
You keep giving it to me
Because it's you 
Your life, your love
And my love is your pleasure
Your pleasure is my pleasure.
Nobody understands it
Nobody wants to understand
That language is not understood,
Without having love. Love.

sábado, 11 de julio de 2020

ROLDAN - 7 -


- Y esto, ¿como ha sido? Don José - preguntó escamado el médico. 
- Parece que cayó en mala postura, de culo, sobre una jara vieja, de ahí ese desgarro en lugar tan poco común.
- En fin, como haya sido, usted mismo, Don José puede hacer las curas con iodo y cambios frecuentes de ropa interior. Es una zona sucia y mantener la limpieza es fundamental.

- Don José, su hijo es un degenerado y un demonio - Arsenio estaba muy nervioso - nada más llegar para su catequesis se perdió y le encontró el sacristán dentro de un confesionario intentandose meter por el ano un velón de los que se usan para iluminar el santísimo. Cuando Don Roque se lo sacó ya tenía el culo estallado y sangraba.
Roldán presente en las explicaciones no abrió la boca, se mantuvo distante y frío. Su padre tampoco pidió más explicaciones, sabía que no era cierto, cuando miró a su hijo recién llegado no había restos de cera y si de semen caballar; por su profesión sabía distinguir los espermas.
- Cuéntame Roldán, que ha pasado de verdad - pidió su padre cuando Don Arsenio, huyó, más que marchar.
- Me folló un caballito pequeño con una verga grande. Entre Don Roque y Don Arsenio me ataron con las piernas muy abiertas. Primero se la chupe y luego me la metió. Me gustó aunque doliera. Cuando la sacó me salía sangre, pero no me importó.
Don Arsenio es un mentiroso. 
Quiero tener un perro de amigo. Me quitaste a Sandalio, ahora quiero un perro grande, un mastín. ¿Me puedo ir ya?

Las siguientes semanas hasta que un día le llevaron a la Ermita y comulgó transcurrieron, entre juegos, caza de lagartijas para cortarles el rabo y ver como seguía moviéndose, cazando ranas por las charcas que dejaba el río en torno a altísimos juncales y masturbandose mientras imaginaba que era Celestino follandosele un perro grande. Cuando llegó Setiembre había crecido una cuarta y se veía ya muy mayor.  En todo ese tiempo su padre no le llamó a su despacho más que un par de veces y siempre para utilizar su boca, lo cual a él le excitaba y hacía recordar con nostalgia la verga del caballito. 
Un día que ya refrescaba su padre le llamó al despacho y cuando ya se preparaba para saborear el semen paterno, se encontró con un cachorro canela de gran cabeza y garras enormes. 
- Aquí tienes tu mastín. Tiene tres semanas y fíjate que grande es. ¿Cómo le vas a llamar?
- Amo - ni lo dudó, y en ese momento se vio ya penetrado por el animal y su pene se endureció.
Echó rodilla a tierra y se abrazó al cuello del animal que le lamío la cara a conciencia.
- Es tu perro. Tu te ocuparás de su comida y cuidado y vigilaras que no ensucie la casa, si la ensuciase, tu la limpiarás.
Desde ese momento Amo fue ya como las uñas de sus dedos, inseparable. Le educó lo mejor que pudo y sobre todo desde el primer dia le dejo claro que era su compañero sexual. Cuando Amo orinaba, Roldán ponía sus manos para mojarselas y luego las pasaba por su cara. Siempre que podía estimulaba sus genitales, y con seis meses que el perro era ya un ejemplar de mas de cincuenta kilos no pasaba noche que no le hiciese una felación al perro. Amo vivia, comía y dormía con Roldán. Cuando cumplió ocho años, Amo y Roldán salieron al campo de paseo. A media legua de la casa habia una finca abandonada pero aún robusta. Allá encaminaron sus pasos. Al llegar, Roldán se desnudó y comenzó a estimular a Amo como lo hacia cada día, desde que se lo llevaron. Tumbó de lado al animal y se colocó de forma que mientras  chupaba el pene a Amo amo lamía el suyo. Cuando notó que el perro estaba ya muy excitado le puso su ano al alcance de su verga y se fue acercando para que fuese entrando en su ano que desde que se lo desgarró el pony estaba muy permeable. Cuando Amo supo de que se trataba se puso en pie y Roldán se coloco de rodillas debajo. El animal encontró el acomodo a su deseo y hundió su puñal de carne y hueso en el cuerpo de Roldán que sintió el aguijonazo de un miembro enorme. El perro de pronto emitió un gemido y Roldán sintió que se llenaba por dentro. Hacia intento de retirarse pero no lo conseguia. Roldán se echó mano al culo y comprobó que la verga del perro estaba dentro de él pero no podía salir. Sintió en ese momento excitacion de verse asi poseido por su perro y empezó una masturbación lenta y muy placentera. Cuando Amo emitió una especie de grito de dolor y dejo de sentir la presion interna y resbalarle por las piernas el semen del perro, él alcanzó el orgasmo y con el orgasmo su primera eyaculación lo que convirtió el placer en algo aún mayor. Se volvió entonces y con delicadeza lamío la punta del pene de su perro. Amo le lamío la cara a él.

Comenzó el colegio y su rutina. El primer día que dejó a Amo en la casa los lamentos y lloros por la separación eran de tal calibre que Don José tuvo que abrir la cancela y soltar al mastín que como alma que lleva el diablo se plantó a la vera de Roldán en cuatro zancadas. Al llegar a su altura le dio un cabezazo que hizo trastabillar al crío y ronroneo como un cachorro. Al llegar a la puerta del colegio, Roldán ordenó al perro tumbarse y allí quedó hasta que el maestro les dejó francos para ir a su casa. Amo acompañó al muchacho como a la ida, a su lado, rozandole de vez en cuando con su cabeza en gesto de cariño. Y así fue durante todo el curso. Notó Roldán que su padre ya no le llamaba al despacho y respiró tranquilo, prefería el sexo con Amo.
En el colegio hizo migas con un muchacho un año mayor, hijo del mayoral del alcalde. Iba al colegio por esa razón y como la mayoría de los alumnos eran de posibles el chico se encontraba un poco acobardado. Roldán entraba en la categoría de huraño, muy serio y distante con todos hasta que Marcial se le acercó en el recreo, miéntras los compañeros corrían, se peleaban, jugaban a pídola o a dar patadas a una pelota. 
- Hola, me llamo Marcial
- Ya lo sé - contestó Roldán.
- El perro ese grande que siempre está en la puerta es tuyo.
- Se llama Amo y es mi hermano.
- Parece tranquilo.
- No te fíes. Si a alguien me levanta la mano, se lo come.
- ¿Cuando salgamos del colegio, le puedo acariciar?
- Si es conmigo, si. A la salida te espero. Ahora me tengo que ir.
Marcial se quedó mirando a Roldán mientras se alejaba y se prometió que se haría amigo suyo. Era tan hermético, tan intrigante que le producía escalofríos pensar que podría ocultar tras aquella inexpresion, adorable, por otra parte. 
A la salida del colegio Marcial que se había adelantado, estaba en cuclillas al lado de Amo. En cuanto Roldán salió a la calle el perrazo de un agil salto se puso en pie y lamío la mano de su amo. Roldán le acarició la cabezota y arrodillandose delante de él le informó.
- Mira Amo, este muchacho se llama Marcial y es amigo mío.
Inmediatamente el perro se volvió y metió su hocico en la cruz de los pantalones de Marcial. Estuvo ahi un rato hasta que Roldán le tuvo que decir que se levantase.
- Quiere olerte el culo. Sabe si una persona es recomendable segun le huela el culo y los huevos.
Después de olerle levantó la cabeza y le lamío la cara.
- Ya es amigo tuyo.
Amo a continuación se fue con la cabeza gacha al lado de Roldán y no habia forma de moverlo. Cuando su amo le empezo a acariciar los hijares la verga roja del perro empezó a aparecer goteante por entre el pelo de su funda.
- ¡Está cachondo! - dijo alarmado Marcial - verás como vea una perra
- Yo soy su perra, Marcial, y si quieres ser amigo mío tienes que saberlo.
- Pero..., Roldán, ¿cómo que eres su perra?
- Si quieres entenderlo y ser amigo de verdad y nos quieres acompañar, siguenos. Hay una aceña abandonada a poco de aquí. Alli lo entenderás todo.
Por el camino, Amo no paraba de dar cabezazos suaves en el culo de Roldán y alguna vez en el de Marcial.
- Le gustas Marcial, le gustaría montarte, mira como se le ha puesto la polla - al tiempo que se agachaba y le acariciaba su verga.
- ¿Tu le tocas eso? - puso cara de asco Marcial
- ¿Y porqué no? y se lo chupo que le gusta igual que él me lo chupa a mi.
- Pero eso ¿no es malo?
- ¿Malo dar gusto a un amigo? Si tu eres mi amigo te lo haré a ti también y tu a mi. Mira ya llegamos.
- ¿No te importa que entre? le dijo cohibido Marcial.
- Quiero que entres y veas todo lo que Amo y yo nos queremos. Dentro tienes que desnudarte. Yo me voy a desnudar y Amo ya lo está. Si te da vergüenza enseñar tu cuerpo entero, entonces, vete, así, no te quiero de amigo.
- Si,si, no hace frío y además me gusta estar en pelotas.
En cuanto entraron en el edificio medio derruido, los dos chicos se desnudaron y enseguida Amo se mostró nervioso hasta que consiguió que los dos muchachos se juntaran empezando a lamerles los genitales. Román ya estaba muy duro cuando se desnudó, a Marcial le costó algo más pero en cuanto el perro le dedicó sus atenciones desarrollo un pene que parecía mas bien de un adulto, tenía unas pelotas grandes y adornadas ya de pelo. A Roldán no se le pasó por alto y quiso comprobar su dureza. Marcial hizo intención de retirarse pero el gruñido de Amo le hizo detenerse. Roldán acarició el pene de Marcial y sus bolsas a la par que Amo le lamía lo suyo.
- ¿Puedo chupartelo?
Amo, como si supiese lo que el chico quería se detuvo en su lamer y se quedó mirando fijamente a Marcial.
- Claro, claro, si tu quieres...
Roldán tenía  ya mucha experiencia en chupar y Marcial toco el cielo con la lengua y la boca de su nuevo amigo. Le cogió la cabeza y le dijo que no parase. En ese momento Amo gimió, Roldan dejó de mamar y se agachó para hacer la felación al perro colocandose debajo. Mientras el perro tomó el relevo de Roldán y siguió lamiendo a Marcial. Hasta que el perro, gimiendo se retiró de la boca de Roldán y dejó de lamer al otro chico.
- Me quiere follar ya, Marcial.
- ¿Que te va a follar. Y el nudo?
- El disfruta y no intenta retirarse y yo disfruto sintiendome follado. Estamos asi unos minutos en los que yo me corro, ya con leche. ¿Tu te corres con leche?
- Si, soy muy lechero. Me sale mucha
- Me la quieres dar mientras me folla Amo.
- Claro, si a ti te gusta. Luego la escupes, ¿no?
- ¡No! Me la trago, me gusta
- ¿Tu ya te has tragado mas leche? - preguntó sorprendidisimo Marcial
- Bastante, si. Ya te iré diciendo de quien cuando nos vayamos conociendo.
Roldán se puso a cuatro patas y Amo como siempre le clavó su verga. Marcial fue a verlo, porque no se lo podía creer.
- Chupale los huevos - le dijo Roldán - se correrá antes.
- Pero...
- Marcial, hazlo, luego yo te lo hago a ti.
Marcial empezó acariciando los huevos al perro. El contacto suave, el calor que desprendian y la excitación de la anterior felación hizo el resto. Cerró los ojos y comenzó a lamer y lamer y cuando quiso darse cuenta los tenía en la boca y estaba a punto de correrse de gusto. Y en ese momento el perro gimió y Roldán avisó que ya tenía el nudo.
- Vente ahora por aquí y dame tu leche, Marcial.
Marcial se plantó delante de Roldán se la metió en la boca y casi sin solución de continuidad se corrió.  Mientras tragaba semen, Roldán comenzó su masturbación que dado el nuevo estimulo no tardó en llegar. A los pocos segundos Amo dio un gemido largo y el ano de Roldán rezumaba el semen del perro. Al poco la verga de Amo se desinfló y se salió. Roldán daba los ultimos estertores y se desfallecía. Marcial se agachó para auxiliar a su nuevo amigo, le levantó la cabeza con sus manos y lo cobijó en en regazo. Cuando Roldán abrió los ojos Marcial se encontraba muy cerca de su amigo. Muy despacio, a camara lenta Marcial acercó sus labios a los de Roldan besandose durante unos segundos. 
Como si de pronto hubiese despertado de un letargo hipnotico Marcial se retiró sorprendido con cara de horror por lo que acababa de hacer.
- Has hecho lo que tu corazón te ha pedido, Marcial. Ahora, somos amigos. Venga, vamos vestirnos y a correr, que nos van a echar en falta.
En cuatro carreras, seguidos por un alegre Amo llegaron al pueblo.
- Hasta mañana Marcial - se despidió Roldán.
- ¿Vamos a volver mañana, Roldan? - y en su palabra se leía cierta vacilación.
- Naturalmente. Amo siempre está dispuesto. Y si quieres él podría...
- Bueno, eso, no se...
- En cuanto lo pruebes, no querrás otra cosa. 

martes, 7 de julio de 2020

ROLDAN - 6 -


- Aligera muchacho, que he venido a matacaballo para poder estar a la cena en casa. Espero que hayas tenido tiempo de despedirte de todos. Estoy enterado por Don Bernardo de tus andanzas por ambos seminarios. Ya me ha dicho que un poco más mayor te llevaremos a las celebraciones del canónigo presidente de la catedral. Pero antes tengo yo que comprobar hasta que punto has crecido en sabiduría y obediencia.
- Si, padre. Yo ya estoy dispuesto.
- Espero que a todo. Esta noche cenarémos y la pasaremos en la rectoría de la Ermita. Mañana ya te llevaré a tu casa.
Roldán no podía quitarse de la cabeza la noche pasada con Arturo. La delicadeza en el asalto a su cuerpo, el roce de seda de los labios de Arturo en su cuello que le hacían sentir lo que nunca habría adivinado que sentía. Y la lentitud en la posesión como si su culo tuviera ojos y manos para apreciar la belleza, la perfección de su polla coronada por un capullo de ala de ángel y su dureza elástica que le hacía sentir que estaba a merced de la voluntad del que le penetraba. El deseo de que ese palo precioso de carne ardiente llegase más y más profundo para poder sentirse más y más sirviente de su señor. Cuando finalmente Arturo fecundó el cuerpo de Roldán al tiempo que él se desvanecía de placer. Con la verga aún dentro de su cuerpo y Roldán recuperado del orgasmo le susurró a su amigo:
- Quiero limpiarte tu carne, Arturo. Dámelo.
Arturo se salió del cuerpo de Roldán al tiempo que el chico se retorcía como una anguila para alcanzar el pene ya algo flaccido de Arturo. Primero se impregnó del olor del semen entreverado del de su cuerpo para a continuación con veneración casi religiosa abarcarlo con su boca y lamerla entera retirando los restos de semen y las pocas heces que había sacado. Con la verga en la boca empezó a notar que volvía a tomar consistencia y eso le animó a continuar muy suavemente. Arturo le tomó la cara entre sus manos al tiempo que animaba a no dejar de hacerlo. Arturo sintió que volvía a correrse y se lo aviso al chico que en lugar de retirarse hundió aún más profundamente el pene de Arturo en su garganta, cohibiendo como podía las nauseas hasta sentir que un líquido caliente y dulzón proyectado del pene le inundaba la boca. Tragó y tragó hasta que Arturo se salió de su boca y le buscó con la suya. El beso con el que compartieron el semen sería ya un recuerdo indeleble en la memoria de Roldán cuando en trance de profunda tristeza no le quedaba razón alguna para vivir.
- Arturo, ¿porqué a mí no me sale de eso, como a ti y los otros?
- A mi me empezó a salir hace unos meses. Me asusté, y al confesarme con el padre Bernardo y decírselo me hizo ir donde los teólogos y allí varios de ellos me lo dieron a probar. Cuando te sale, ya eres mayor y ya puedes dejar embarazada a una mujer. Ten cuidado cuando te salga y si estás con una mujer házselo por el culo, como si fuera un hombre. Porque el coño es solo para tener niños.

- Estás muy pensativo, muchacho, ¿ya echas de menos ese sitio? 
- No, no echo de menos cosas, echo de menos personas. A Sandalio, que era mi hermano y me lo quitaron por nada. Echo de menos a Arturo. He estado en ese sitio un par de dias y me han convertido el culo en un coño de mujer. Me han dado por el culo muchas veces y no  voy a decir que no me ha gustado, pero solo Arturo lo ha hecho con tanto cariño. Me he sentido querido y he sentido que no era esa mierda a los que todos desprecian y solo quieren para follar. Ahora, ya se que al llegar al pueblo, usted va a volver a follarme y no se cuantos más. No me va a importar. Siempre tendré en mi cabeza a Sandalio y a Arturo y  cuando sea mayor los recuperaré. Estar estos dos dias, muerto de miedo allí me ha servido para no creer a nadie. Ni estoy muy convencido de que no me vaya a follar mi padre cuando me vea, porque ahora se que cuando me dijo que me metiese su rabo en la boca a él le gustó, y a mi también. ¿y sabe una cosa Padre Arsenio? voy a intentar por todos los medios que me folle o que me lo haga por la boca. Yo se que lo voy a disfrutar. 
A quien voy a dejar en paz va a ser a Gasparillo, como le dice mi madre, es muy chico y ya tendrá ocasión de que alguien le folle. Quizá con mas edad, y cuando tengamos novia para casarnos, nos aliviaremos como lo hacen los hermanos, no se.
- Bueno, bueno, el hombrecito. Cuanto has madurado en pocas horas. Eso está bien. Nos queda aún trecho por este aburrido camino y yo que soy debil de carne me he excitado con tu perorata - y al tiempo que lo decía se desabrochaba la sotana y dejaba al aire su bastón duro como el pedernal - anda, se buen pecador arrepentido y dejate caer en mi regazo y aliviame de mi apuro. Sigue hasta el final, no se vaya a manchar la sotana que es nueva.
- No se apure, cura. Ya he probado esa especie de leche que sale después de los temblores, y me gusta, me la trago con deseo y mi aparato también se pone duro, luego yo me lo froto y encuentro mucho alivio también. Ojalá le hubiese salido a Sandalio eso para poder beberselo, que a Arturo ya lo hice con gusto. Pero, ¿apesar de que le saque la leche, me va a follar al llegar a la Ermita? Me he aficionado a ser para cualquiera como una mujer por el culo.
- ¿Tu vas a querer que yo te folle al llegar, eh, pequeño?
- Si, y si hay más,  pues más - en el tono de Roldán había rabia y desafio.
Llegaron a la Ermita, de noche. 
A Roldán le estuvieron follando entre el sacristan y Don Arsenio toda la noche.
A la mañana siguiente Don Arsenio se presentó en casa de Don José con el niño.
- Lo traje ayer a ultima hora, que me llamaron del seminario. Después de ser examinado en profundidad el padre Bernardino ha concluido que la inocencia de Roldán es digna de elogio y que está preparadisimo para tomar su comunión. Nada hay que temer. De ahora en adelante vendrá a diario a la Ermita como monaguillo para que vaya preparandose. Bueno, Don José, yo ya me tengo que ir.
Cuando el padre Arsenio se alejó. Don José habló con su hijo.
- Bien, cuentame, Roldán, cuentame.
Roldan dejo escapar toda la presión que habia acumulado en esos dos dias, llorando mansamente abrazado a las piernas de su padre. Lloraba sin poder articular palabra pero con su cara apretada contra la bragueta de Don José, notó como algo se movía. El padre abrazó la cabeza del niño y la estrechó contra su entrepierna. Roldán no pudo evitar oler a excitación y sentir la dureza tan caracteristica contra su mejilla. El mismo, sintió que su verga crecía.
- Vamos a mi gabinete, alli me lo contarás todo - y levantando la voz para que le escuchase todo el mundo - que nadie nos moleste en el despacho.
Al entrar en el despacho, Don José se dejó caer en una silla recordando la charla que tuvo con Don Arsenio " la concupiscencia aborda al buen cristiano de multiples formas y los renglones torcidos de dios nos son inexcrutables. Quizá dios permite esto para que tu hijo, que es responsabilidad tuya no se pierda definitivamente en otras manos y es mejor que tú te sacrifiques pecando de esa manera a que tu hijo se descarríe sin remedio. Si el chico te tienta encomiendate a todos los santos e intenta sujetarle y que el daño sea controlado, y si a consecuencia de ello tienes que experimentar algun tipo de placer, se lo encomiendas a la santisima virgen y procura disfrutar lo menos posible"
Roldán se echó una vez mas sobre el regazo de su padre en el que la erección era ya ingobernable. Roldán abrió la boca y a traves del paño del pantalón sentía el pene de su padre dentro. Como en un acto reflejo empezó a desabrochar la bragueta de su padre hasta que el pene orgulloso salto fuera goteando secreción por la punta. El niño, como ya había aprendido a hacer lamío ese goteo y luego hizo que el capullo golpease su garganta. La nausea le obligaba a retirarse una y otra vez. Sin dejar de chupar verga, Roldan se quitó los pantalones y la ropa interior y con agilidad felina cabalgó la polla de su padre que dada la experiencia de los dias precedentes no tuvo ninguna dificultad en entrar. Ya bien sodomizado Roldán empezó la danza del orgasmo, moviendose con un compas de caderas que hizo que su padre alcanzase el orgasmo enseguida. Sin haberla sacado del culo del hijo Roldán con una frialdad que a su padre dejó consternado le habló.
- Esto, esto es lo que he estado haciendo desde que me dejaste en casa del guarro de Arsenio hasta esta mañana que me ha traído despues de estarme follando él y el sacristan, toda la noche. Y en el seminario, lo mismo, y mas cosas que ni te atreverías a imaginar. Ahora, padre, si no te importa tengo sueño, quiero mi cama..., y quiero a Sandalio.
- Roldán. Espera. Sandalio ya no está aqui. Busqué a su madre trabajo en una buena casa de un Magistrado, en la capital. Sandalio marchó con su madre. Sin saberlo has estado en la misma ciudad que él.
- Me has quitado a mi hermano, y te odiaré por eso. Podrás follarme, pero te odiaré.
- Tu hermano es Gaspar, y Fidel, en pocas semanas, que yo cumplo mis obligaciones y preño a tu madre.
- Tengo sueño, padre.
Roldán salió del gabinete de su padre y mientras se dirigía a su alcoba se metió la mano por el pantalón buscando con sus dedos el ano. Lo palpó y se congratuló de que estuviera abierto. Apretaba para cerrarlo y relajaba, se metía un par de dedos, los sacaba y se los olía. Le olian los dedos a la polla de su padre, volvió a meterse, esta vez tres dedos, los sacó y se los llevó a la boca, donde chupó y chupó saboreando el sabor entremezclado de semen paterno, heces y el propio olor a su propio ano. Sintió que su pene resucitaba.
Llegó a su alcoba, se desnudó por completo y se encamó. Volvio a explorarse y siguió metiendose los dedos. Ahora el semen derramado del padre fluia ya hacia fuera. A dos manos recogia el flujo de heces y semen y lo consumía con devoción al tiempo que su pene reclamaba atención. Cuando termino de consumir lo que su cuerpo le ofrecia se acaricio su capullo hasta que sobrevino el estremecimiento pero no  le aconteció el desmayo, solo gozó en un interminable orgasmo. Después de esa experiencia se quedo profundamente dormido, en un sueño en el que Sandalio le llamaba.
Le despertó una doncella que no conocía que le urgió a bajar a comer con la familia
Cuando se vistió y bajo al comedor, la familia ya habia empezado a comer.
- Tú, maleducado - dijo muy severo su padre - a comer a la cocina, con el servicio, así aprenderás que esta casa tiene sus leyes, y tú, precisamente tu, ya eres mayor para entenderlo, ya que entiendes tanto de la vida, al parecer.
En la cocina, la cocinera le puso un plato de comida.
- Esta, es Isabel, la nueva costurera, que hasta que venga una doncella nueva  hará sus labores. Y tú, ¿que tal en el Seminario?
- Interesante. No creo que vuelva.
- Está aquí el sacristan del padre Arsenio - Prado, la madre de Roldán avisaba - que viene a llevarte para la catequesis. Acaba de comer y no le hagas esperar.
- No tengo mas ganas de comer. Ya voy.
El camino desde su casa a la Ermita fue lento. Roldán dejó bien claro que sabía de que iba aquello.
- ¿Te hago una mamada mientras llegamos o esperas y me follas?
- Bueno, chico, te precipitas un poco. Ahora no me parece bien...
- Bien. Esperaré a la polla de Arsenio
Ya no volvió a abrir la boca hasta llegar a la Ermita.
Llegando, el padre Arsenio esperaba en la puerta.
- ¿Que tal muchacho, empezamos?
- Si. Me gusta el confesionario. ¿Que va a ser primero, la mamada o la follada?
- Eres muy impertinente, Roldán. Aún hay aspectos del sexo que desconoces. Ni mamada, ni follada. Ven conmigo a la cripta.
Llegados a la cripta, flanqueados por los enterramientos, entre el sacristan y Arsenio desnudaron a Roldán. El sacristán con un azote de muchos cabos comenzó a azotar las nalgas, y obligandole a abrir la piernas que unió con una vara gruesa y unas abrazaderas acolchadas, le condenó a dejar expuesto el ano y las bolsas testiculares. Al continuar azotando, algunas veces las tiras de cuero lamian los huevos de Roldán que se dolia pero le excitaba.
El padre Arsenio se habia ausentado a traves de un pasadizo estrecho que abrió tirando de un hachón de la pared. Al poco se sintieron otros pasos, como de cascos, por el mismo pasadizo. El padre Arsenio traia cogido por el bocado un caballito pony de corta talla. En cuanto entró en la sala se fue directo a los genitales de Roldán y comenzó a lamerlos, luego dio la vuelta y le hizo lo mismo en el ano, al tiempo que su verga crecía hasta casi arrastrar por el suelo. Cogido del collar que le habían puesto con una cadena fue arrastrado hasta quedar a la altura de la verga del caballito.
- ¿No querias hacer una mamada, Roldan, no te sentías tan seguro? Te queda mucho que aprender. Te diré como es la verga de un burrito como este. Desproporcionada en relacion a su alzada y no muchos han tenido el privilegio de disfrutarla. El capullo es plano, no como los nuestros tan redondeados, pero se le puede abarcar si se abre bien la boca. Ah, y suele ser bicolor, a trozos rosados y morenos. Cuando el animal la pone dura, se pone muy dura. Ahora lo podrás comprobar. Quizá aún no te la pueda meter, pero el capullo, señorito arrogante te lo vas a tragar por la boca y por el culo.
Atado como estaba con las piernas muy separadas Arsenio le obligó con la cadena a doblarse por la cintura hasta ponerlo a la altura de la verga del caballo. Roldán vio el capullo del pony y algo se le movió por dentro. Deseó lamer y lamer, chupar y que aquel gran trozo de carne entrase en su boca y se imaginó como sería intentar que ese baston enorme le sodomizase. Sin hacer ningún asco agarró  con sus manos el vergón y se lo llevó a la boca. En cuanto la bestia sintió la lisura humeda en su capullo endureció su miembro. Roldán abrió todo lo que pudo la boca y se metió dentro la verga del pony hasta donde pudo y con la lengua estimulaba a la bestia que se mostraba nervioso.
- Eres valiente, eh, niño estupido - le dijo arrancandole la verga de la boca - a ver que tal se te da por el culo.
Cambió de posición al caballo colocandolo al lado de Roldán y lateralizando su largo miembro lo apuntó al ano del chico haciendole tomar contacto.
- Metemelo ahora, Arsenio, clavame esa polla y hazme feliz - y diciendolo el chico empujó hacia atrás. 
Tenia ya el ano bastante dilatado de los tres dias que llevaba pasados y aunque con dificultad la punta del pony entró en el cuerpo de Roldán, no sin dolor. El animal al sentir la estrechez en torno a su capullo empezó a eyacular y el semen a rebosar del culo del chico. Después el pene se relajó y se salió del cuerpo del muchacho.
- ¡Se la ha metido el burro! - dijo sorprendido el sacristan - y al chico le resbala la sangre por los muslos.
- Llevatelo arriba, lavalo, limpialo, curale el culo rajado y devuelvele a su casa. Ya hablaré yo con su padre.