sábado, 11 de julio de 2026

¿AMIGOS O ALGO MAS? (5)

 

- Dígame, ¿Quién es?
- Hola, Abel. ¿Eres Abel, verdad? Soy Lola
- ¿Lola? No creo conocer a ninguna Lola.
- Si, si me conoces. Soy amiga de Mariola, si Mariola, la novia de Marcos. ¿A Marcos si le conoces?
- Bueno, venga, ya, aunque no, te sigo sin conocer.
- Yo te di la copa de bienvenida cuando consentiste en entrar al privado de Big Queen.
- ¡Ah! fuiste tu. Por cierto que clase de bebedizo me diste que perdí la conciencia. ¿Rohipnol, no? para que no recordase nada de nada.
- Que va, Abel. Era Puerto de Indias.
- ¡Y un carajo! ¿Te crees que no se a que sabe ese bebedizo? y lo que tú me diste era amargo como los cuernos de una novia.
- Llevaba una buena dosis de angostura.
- ¿De qué?
- De angostura. Se usa en cocteleria para enmascarar los sabores demasiado dulces. En esencia en sabor amargo, por eso viene como con un cuentagotas.
- Entonces, ¿no me drogásteis?
- No, Abel, nadie te drogó.
- ¿Y el humo ese espeso que me echó alguien en toda la cara?
- Fue Lucas, mi novio. Era hachis que él estaba fumando y supuso que te ayudaría a romper el hielo, tenías cara de susto.
- Bueno. Venga, ya. Después de todo esto, para que me llamas.
- Lucas, mi novio, quiere hablar contigo y disculparse. Estuvimos hablando con Marcos y Mariola y nos dijo que eres abiertamente hetero y le supo mal hacerte participe de nuestra orgía.
- Ese novio tuyo al que le come la polla Marcos mientras a ti te come el coño Mariola ¿no?
- No. Ese era mi antiguo novio. Este nuevo, Lucas aún no ha tenido relación con Marcos. Aunque si contigo. Dice que serás todo lo hetero que pregones, pero que la chupas de lujo. A Lucas fue a uno de los que le chupaste la otra noche.
- Y ahora que quiere ¿Qué se la chupe otra vez, no? Mira tía, vete a cagar - y diciéndolo pulso el icono de colgar.

El teléfono de Abel siguió sonando toda la tarde, él lo puso en mute y se olvidó de la conversación. Pero algo se le quedó en la cabeza. La tía esa dijo que nada de Rohipnol, claro, podía mentir, pero en su voz no hubo vacilación y si mucha asertividad, en eso la creía. Buscó en google el termino angostura y efectivamente era lo que ella había dicho, y si el humo era de hierba, en la dosis que el pudo absorber de la nube de humo en la que le envolvió Lucas no pudo tener la capacidad de hacerle perder la conciencia situacional. Hasta ese momento había admitido tranquilizando su conciencia, que su comportamiento, dejándose sodomizar, y no solo eso, disfrutándolo una vez dilatado, y haciendo felaciones a toda polla que se encontrase cerca de su cara, era debido a que de forma química habían alterado su forma de ser. Pero si como ya había tragado, no había habido, ningún condicionante que le "obligase" a comportarse como si fuese su amigo Pedro, ¿en que situación quedaba? ¿Era maricón, bisexual, al menos? ¡No! se negaba a esa posibilidad, el sabía quien era, pero la imagen que su memoria le reportaba una y otra vez era la de él de espaldas recibiendo por el culo y dando arcadas por lo profundo que el se empeñaba en tragar lo que se le ofrecía por la boca. Y lo peor de todo, que le provocaba vértigo de puro terror, era que su cuerpo reaccionaba ante semejantes imágenes con erecciones insoportables. María no sabía nada de nada, él había llegado a la luminosa conclusión que había que protegerla del exceso de conocimiento porque en cuanto lo supiera se iban a desatar todos los infiernos sobre sus celos y sospechas y él ya no estaba dispuesto a bregar con constantes preguntas  inquisitoriales, no quería verse obligado a tener que terminar con su novia, la quería, pero cada vez veía más lejos conciliar su relación con María y esa fiera que le desgarraba desde lo más profundo de su alma. Cuando escuchó de boca de Lola que le había chupado a Lucas, lo recordó; era una polla corta pero gorda, de capullo muy esférico que le provocaba nauseas que sin embargo él no sabía de que manera eran vehículo de un placer desconocido. Por eso le colgó tan abrupta y maleducadamente a Lola. No quería ser la persona que le surgía de lo más hondo, de donde nunca supo que pudieran existir deseos inmundos. Tendría que hablar con su amigo Pedro. Y no iba a tener que esperar mucho, porque al día siguiente, nada más llegar de clase, Pedro le estaba esperando en el salón con cara de circunstancias.

- Esto se me hace muy difícil, Abel, pero me ha llamado Marcos que dice que ni a él, ni a Mariola ni a Lola le coges el teléfono. ¿Porqué no contestas?
- ¡Uy! joder, que ayer me llamó esa chica, Lola, amiga de Mariola, la que me dijiste que se comen el coño en presencia de sus novios que se comen el rabo. Me cago en la leche, me estoy escuchando y no doy crédito, esto parece un mal culebrón  porno serie B.
- Bueno, venga, qué.
- Pues eso que me llamo la tal Lola porque su novio Lucas quería disculparse conmigo por la faenita de la otra noche; que por cierto, de eso tengo que hablar contigo, tío, que ahora se me ha planteado un problema. Pues quería disculparse porque le dijo Marcos que yo era hetero irredento y le pareció una putada lo que me hicieron. Yo me mosquee, la mandé a la mierda y pulsé el mute. Y ahora caigo que mi madre me llama todas las noches y anoche no hablé. Estará mosqueada como un bonobo con almorranas.
- ¿Y eso? - Pedro estalló en una risa tonta y contagiosa que hizo presa en Abel también.
- No se, me ha salido, así - dijo Abel de forma entrecortada porque no podía dejar de reírse - perdona Pedro, voy a llamarla.
- Y a Marcos, por favor, te di el teléfono, queda con Lucas de una puta vez y olvídate ya de aquello.

Abel estaba al borde del colapso psicológico. No tenía escapatoria. Bueno, si, romper con todo dios y olvidarse de todo, pero el problema es que era su polla, ni su ano, los que no olvidaban. Después de cagar y limpiarse el culo al pasarse los dedos por el ano, no podía evitar recordar y su pene respondía. Si se comía un helado y entraba profundamente en su boca, su ano le recordaba que él también tenía derecho a ser satisfecho. y el machetazo final vino ese finde. Pedro se iba a casa de sus padres por un evento familiar y él se quedaba con el piso a su disposición. Programó con su novia un fin de semana de pedir comida y vivirlo desnudos y haciendo el amor a todas horas. "Eso me curará de tanta gilipollez" se dijo para si.
María llegó la tarde noche del viernes con un pequeño neceser con los utensilios imprescindibles para cualquier mujer que va a pasar un par de días sin salir.

- ¡Vaya María! parece que vamos a estar una semana. ¿Qué traes ahí? - y a tiempo que lo decía Abel abrió el neceser y lo primero que vio fue un dildo de proporciones algo más que regulares.
- ¡Caramba María! parece que piensas que con la mía no vas a tener suficiente que te has traído una ayuda.
- Se la he cogido a mis padres. Yo no se como lo usan pero lo tienen muy guardado en la cómoda entre las sabanas de cambio. 
- Como lo quieran usar este fin de semana tus padres.
- Que va. Van a un retiro de la iglesia y no creo que ahí necesiten esto. Mira. Tiene mando a distancia y vibra. Yo nunca lo he usado y me pareció que ya que tu has tenido otro tipo de experiencias a lo peor sabías como se usaba.
- María, no me castigues más con eso. Me engañaron entre Marcos y su novia. Nada más.
- Y nada menos. Pero a lo mejor, quieres tu probar por detrás, no es la primera vez que te has puesto pesado, que he traído también el lubricante que ellos usan y yo puedo estimularme por delante. Supongo que sentirse cogida por los dos lados tiene que tener su morbo. ¿Qué te parece?
- Mira lo que me parece - y diciéndolo hizo resalte a través del pantalón del volumen que había adquirido su sexo.
- Mmm, cariño, vamos a la cama ya. Parece que la tienes hasta más grande. A que al final voy a tener que agradecer a ese  Marcos tus dimensiones.
- Por favor María, no empieces - le susurró al oído mientras le mordisqueaba la oreja -  me apetece que lo hagamos en el sofá primero. Quiero follarte el culo ahí mismo, como si fueras una perra tirada - y se entusiasmó con su idea - ¿eh, guarrilla?
- Me voy a correr si sigues por ese camino - la voz se le truncó en un gemido de excitación - habría estado bien ver como el maricón ese te sacaba la leche con la boca, ahora quiero sentir como disfrutas y me preñas el culo.
- Me parece que me voy a correr antes de meterla como sigas así. Este tipo de sexo bajuno y arrabalero me vuelve loco.
- ¿Y que tal un felching después antes de que me folles como dios manda.

Cuando escuchó la palabra, Abel se trasladó instantáneamente al salón de la orgía en la que le sodomizaron a él una y otra vez y cuando aquello dejó de ser tortura para convertirse en fuente de disfrute cayó en la cuenta de que cada vez que un tipo le preñaba unas veces Lola y otras Lucas pronunciaban esa palabra y se lanzaban a su ano a recoger lo que de el salía. Luego sin excepción los dos lo compartían en un beso asquerosamente lubrico pero que a él le excitaba como nada más había podido excitarle la lujuria. Cuando fue consciente de eso deseaba que otro tío le sodomizase para sentirse lamido y chupado en su ano y regocijarse en el acto viendo como se escupían Lola y Lucas los mecos en la boca ante el aplauso general.

- María - Abel se separó un poco de su novia con cara de extrañeza - ¿de dónde has sacado tu ese palabro. Realmente sabes lo que es. Lo asqueroso que es?
- Abel, amor mío - María puso cara de gatita enamorada y en un susurro continuó - ¿de verdad te crees que después de estar en Praga seis meses con gente de muchos países, cada uno de su padre y su madre, me he dedicado a guardarte ausencia? He aprendido. Me han enseñado, muchas cosas. Muchas - y mientras le explicaba le acariciaba sus bolsas y verga con mucha suavidad - La primera vez que me la metieron por el culo, yo estaba jugando a ser una perrita, estábamos de coca hasta las cejas y un tal Sasha me iba a montar. Yo estaba medio loca porque ya había estado en una fiestecita de estas y había visto, mas que hecho y en esa fue en la que una tal Valina me hizo correrme cuatro veces seguidas con la boca. Bueno total, que ésta segunda fiestecita decidí que iba a ser la perrita, Valina por debajo mordisqueando el clítoris unas veces y mamando polla de Sasha según salía de mi coño. Me pareció genial. Iba a disfrutar. Estaba ya relamiéndome cuando el tío me susurra algo al oído en checo.
- ¿El qué?, entre tu relato y el masajeo profesional esas haciendo que la leche me suba hasta la punta. ¿Qué te dijo?
- Zasraná děvka.
- Vale, y que significa. Supongo que un borderío irreproducible, pero qué.
- Ahora te lo digo. Pero tal como lo dijo me metió un leznazo que hasta me maree. De momento fue dolor y luego deseo irrefrenable de que me taladrara. Le dije, de verdad: "Reviéntame el culo, cabrón" no se si me entendió pero arremetió con mucha fuerza y de pronto empezó a gruñir como un cerdo herido y se derrumbó encima.
- Vale, que te hizo gozar como yo nunca lo conseguiré. De acuerdo. Pero ¿Qué significa ese borderío checo?
- Algo así como Mala Puta, o Puta Perra. Yo en ese momento no lo entendí, aunque capté la intención y me calentó mucho.
- ¡Perfecto! te gusta que te humillen mientras te follan, ¿eh, zorrita? - y diciéndoselo le metió en la boca los cuatro dedos de su mano izquierda hasta dentro, lo que provocó una nausea y a la vez con la mano derecha le metía tres dedos por el ano - María desorbitó los ojos que empezaron a llorar por el efecto nausea pero se desarmó sin intención de defenderse. Entonces Abel enfiló su capullo y de un solo golpe de cadera la penetró el ano salvajemente -
- ¡Si, mi macho! destrózame el culo y luego préñame como a una perra - y diciéndolo se metió profundamente el dildo vibrador por su vagina. Mientras Abel bombeaba una y otra vez con ansia ella accionaba el vibrador a su máxima potencia teniendo orgasmos uno detrás del otro - ¡córrete en mi culo Abel, dame tu leche en el culo y luego cómemelo!

Abel deseaba vaciarse dentro de María. Estaba al borde del abismo, pero no terminaba de coronar la cima. Ponía intención y todas su fuerzas. Hasta que trajo a su memoria el momento en que le follaban a él y le daban lefa en su boca y sintiendo que se corría con ese recuerdo se la sacó. En ese instante se dio cuenta de hasta que punto estaba infectado del sexo que aprendió en aquella orgía.

- ¿Ya, ya has acabado? yo llevo ya seis orgasmos con este vibrador y estoy agotada.
- ¡Que va! no puedo. No se que me pasa pero estoy a punto y en el ultimo momento se va. No se.
- Pero la tienes dura. No es por que se te baje. Mira cariño, métemela por delante, como siempre y no te preocupes, estoy tomando la píldora, lo de probar por el culo ha sido una mentirijilla mía, me he aficionado en Praga. No se que tiene el ano que engancha. Comprendo ahora a los gays - se colocó boca arriba y se abrió de piernas - entra en mí y vacíate, desahógate y goza de nuestros cuerpos.

Se colocaron en la común posición del misionero y Abel penetró a María con facilidad y comenzó con un lento y fluido baile en el que las caderas hacían la función de bielas que entraban y salían del cuerpo de María que entregada del todo iniciaba la coronación y conquista de su séptimo orgasmo sin que Abel consiguiese ni iniciar el suyo.

- ¿Qué te ocurre amor? noto tu verga dura dentro de mi y sin embargo no acabas.  En Praga, Valina me contó una posible solución que ella usaba cuando quería que el tío que tenía encima acabase cuanto antes. Vamos a probar - y sin preguntar ni explicar cual era la solución, con Abel profundamente insertado en ella agarró el vibrador y lo dirigió al ano de Abel y al principio con cuidado y cuando comprendió que no se quejaba lo hundió en su ano. Abel emitió en ese momento un gemido ronco y profundo e inició un movimiento de caderas frenético que a los pocos segundos se resolvió con un orgasmo bestial - así que era esto. Me ha sorprendido la facilidad con que te ha entrado, y eso que este dildo es un cuatro y medio, que para un culo virgen es mucha tela. no creí, de verdad, que fuera a entrarte. Dime toda la verdad. No fue solo que el Marcos ese te engañara y te la chupara. Hubo algo más. Dime, ¿hubo algo más? En Praga no solo he cursado el Erasmus, he aprendido muchas cosas. Casi  todos los amigos que he hecho allí son abiertamente bisexuales. ¿Tu eres bisexual y me estas engañando con un tío?
- No es tan fácil María, por favor, te lo explico, pero escúchame y no te enfades. No te lo he dicho porque cuando te conté lo de Marcos te pusiste como loca y solo te faltó inyectarme un localizador para tenerme vigilado y así no se puede vivir. No. No fue con Marcos..., o si, no al menos aquella vez en la playa, porque cuando te fuiste de Erasmus sucedió algo que no me vi venir ni de lejos.
- Estás liado con Pedro.
- No, no María, no. Pedro no te haría a ti eso nunca sin decírtelo antes. Ni a mi tampoco. El no ha tenido nada que ver, aunque si pero de forma indirecta.

Siendo interrumpido cada dos palabras por los reproches de María, Abel fue relatando lo que sucedió en aquel Privado del Big Queen y como mientras sucedía estaba relativamente tranquilo porque se daba por drogado y comprendía que no hubiera podido oponerse.

- Cuando hace poco Lola me llamó porque su novio Lucas quería hablar conmigo para disculparse y me confesó que no hubo drogas por medio me plantee mi situación. Si no estaba drogado, ¿Cómo no me revelé violentamente?
- Pues cariño mío, te agarraste a la excusa perfecta para hacer lo que seguramente siempre quisiste hacer pero "tus valores sociales" no te permitían ni planteártelo. Que tu situación, y no puedo reprochártelo, es como la mía, estás descorchado como una botella de champan y no hay forma de volver a meter el tapón, por eso, hasta el día que te mueras estarás buscando quien te tapone y te deje de fabrica. Pero eso ya... Tendremos que buscarnos alguien o alguienes que nos apañen la puerta del patio trasero a los dos, de vez en cuando. Tu puedes apañarme a mi y mientras tanto - levantó en la mano el vibrador - tendremos que ir trampeando con estos juguetitos, aunque comprendo que tu solo con plástico no vas a soportarlo, de vez en cuando te hará falta carne bien caliente. ¿A que no me equivoco?
- Entonces, ¿no estás enfadada?
- Vamos a ver, Abel, no me seas básico, que para dar saltos de alegría no estoy, pero entiendo la situación y solo espero que me lleves cuanto antes a ese Big Queen a ver que se cuece ahí.
- Pues voy a llamar a Marcos, si no te importa...
- Si, llámale, y de paso conozco a ese pedazo de maricón que me quiso quitar el novio.
- ¿Quieres que quedemos para esta noche misma allí? y podíamos terminar esto que hemos empezado aquí con aquellos degenerados allí.
- Me lavaré el culo. Y tu haz lo mismo. Voy a disfrutar viendo como te preñan mientras me comes el coño, y mejor aún después de que me folle alguno, si es que quieren follarse un coño. Quiero verte los belfos llenos de semen y luego morrearte.
- Anda que no has cambiado tu.
- Viajar no es solo trasladar tu cuerpo a otra localización, es deslocalizar tu mente y hacerte entender que esos valores morales de los que no eres ni consciente te limitan y cargan de cadenas. Te impiden pensar con libertad. Si, de acuerdo, te hacen ser baluarte de defensa de tu cultura, pero a costa de hacer de ti un autómata que acaba sin alma entregado a la droga que el grupo te ofrezca para hacerte olvidar lo sin sentido de tu existencia.
- ¡Joder! ¿De que ha sido tu Erasmus de filosofía de Kafka?
- Deberías algún día ir a ver el monumento móvil que tiene allí.
- Antes irá a ver el monumento a Smetana
- ¿A quien?
- Tía joder que perdiste el móvil en el rio que da nombre a su música más conocida..
- Ni puta idea.
- Ya veo lo bien que te ha sentado la Erasmus. Para aprender a follar desde luego, de lo que me felicito. Algún día hablaremos de eso. De momento vamos arreglarnos a ver como se nos da a los dos juntos eso de sexo en grupo. Por cierto, María, ¿Cómo hago para lavarme bien el culo?
- Aprende, coño, que eres mayorcito. Te dejo el cacharro de la lavativa en el baño. Ya nunca salgo sin la pera esa. Nunca se sabe.
- Pero ¿Cómo se usa?

Llegaron al Big Queen a las diez de la noche. Abel estaba interiormente cabreado porque estaba en ascuas deseando llegar dentro y acercarse al Privado. Quería sentir la sensación de indefensión que sintió que llevaba en su núcleo un deseo que no había conocido nunca, quizá solo aquella vez que de púber restregó su sexo contra el gato de su madre y sin más se corrió justo en el momento que el gato le regalaba un señor arañazo en los huevos que llevó con dolor durante días y mucha discreción.
María le notó el nerviosismo, entrando, y le preguntó con sorna si el coño le daba palmas ya.

- Estas nerviosito, Abel, te noto el temblor en todo el cuerpo, tienes tu coño ya bien abierto ¿no?
- La que lo tiene que tener abierto eres tú. Y yo, María por favor, yo no tengo coño, y eso fue una vez porque me pillaron a traición - la voz le tembló un instante porque sabía que estaba mintiendo, sentía que allí, en aquel ambiente deseaba que le taladraran uno detrás de otro y creía que con María se curaría de ese deseo asqueroso. Asqueroso, si, pero lo deseaba y no sabía como desembarazarse de ese deseo.
- No me vengas con milongas, Abel, estas deseando traspasar esa puerta - y mientras los decía hacia un barrido visual por la sala - ¡Abel! no me dijiste que Pedro estaba en su casa, pues entonces su sosias está aquí mismo - Mírale - dijo señalando en dirección a la cortina de terciopelo que daba acceso a la sala desde la escalera - está entrando con dos amigos, supongo que son amigos, no se.
- ¡Hostias! que hace Pedro aquí, me dijo que iba a estar con su madre en su casa.
- ¿Seguro que no habías quedado con él aquí? Todo esto empieza a olerme realmente a podrido, pero estoy muy mojada y quiero conocer una orgía de esas. Las he visto en porno, pero ya se sabe lo que es la industria, puta mentira, así que en vivo no se, además quiero ver como gritas cuando te la claven  bien dentro.
- Nadie me la va a clavar - Abel contestó ofendido incapaz de saber si iba a poder resistirse a no dejarse sodomizar por Lucas por ejemplo como la última vez, pero le irritaba hasta los tuétanos la facilidad con que María le leía los pensamientos - yo te la voy a clavar por el culo mientras una de esas zorras te come el coño.
- ¡Eh, que hacéis aquí! - Pedro les había visto, y abriéndose paso entre la gente, que ya era legión en el local, llegó hasta donde estaban - fíjate que yo no he ido al piso, porque suponía que estaríais allí muy a gustito y no quería molestar. Mi madre acabó con sus asuntos en casa y se ofreció a traerme, porque me dijo que suponía que yo tendría aquí mis planazos. Y fíjate que planazos, con estas dos petardas al lado que no me ligo yo un tío decente ni en tres años.
- Pues nosotros - se adelantó a las explicaciones María - hemos venido porque nuestro sexo necesitaba algo de pimienta - Pedro frunció el ceño con extrañeza y María se acercó al oído de Pedro para decirle algo - total que este me contó lo del privado de este local de maricones, si, no pongas caras raras, que es lo que es, muy animado  y divertido, pero lo es y le dije que quería conocerlo y de paso ver si venir aquí le animaba el muñeco que andaba un poco triste.
- María - Pedro puso cara de asombro divertido -  te veo muy cambiada y eso me alegra, más suelta, más libre, mas dispuesta a aceptar a todos.
- Praga ha sido reveladora - se apresuró a decir Abel - ha descubierto que todos tenemos culo, hasta ella  y todos podemos disfrutar de él, cómo yo descubrí, precisamente en este localito. Lo ha aceptado la mar de bien, ¿verdad cariño?
- Yo tengo que ver como te enculan, amor mío - dijo haciendo una carantoña exagerada -  para creérmelo, y si de paso me enculan a mí, eso que me voy a encontrar.
- Entonces - preguntó con sorpresa Pedro - ¿vais a entrar en el privado?
- Si nos invitan - contestó María mirando a Abel - encantados. Y tú también deberías entrar Pedro, siempre me ha intrigado como la tiene uno de vosotros, ya sabes, los gays. Me gustaría verte en acción.
- ¡Tu estás hecha una perra salida, cariño! - puso cara de niño travieso, Pedro -  Ni sueñes que yo vaya a follar contigo, aunque delante de tu novio tendría su morbo - dijo mirando a Abel poniendo un gesto como de disculpa, del que se ha visto obligado por causa de fuerza  mayor a hacer algo para lo que no estaba preparado.

En ese momento desde la zona del local donde estaba el privado una mano en alto se dirigía hacia su sitio, agitándose y estando ya cerca, pronunciando lo más fuerte que podía el nombre de los amigos.

- ¡Abel, Pedro! eh. Las últimas personas que yo me podía encontrar aquí - Marcos estaba exultante - y tu - dijo dirigiéndose a María - la novia de Abel, supongo. ¿Se lo has contado todo. Abel?
- Es mi novia María - Marcos se acercó y le do dos besos de saludo - Todo de todo, incluida orgía en la que me inoculasteis el virus del ano, tanto que ahora si no me lo estimulan me corro con dificultad.
- No exageres, Abel, con dificultad, no es lo que mas se acerca a la verdad - María entonó como quien está leyendo la verdad universal, cargada de razón - es que sencillamente no se corre, ¿cierto o no? - encaró a su novio y sin dejarle contestar prosiguió - tuve que meterle por el culo un consolador vibrador para que se viniese, porque me iba a despellejar la vagina de tanto traqueteo y no había manera.
- Entonces, ¿vais a entrar. Tu también quieres entrar? - le preguntó a María.
- Precisamente vengo a entrar. Si no es así salgo ahora mismo de este antro.
- Aunque veas mucho maricón, cariño - se puso más serio Marcos - el núcleo de lo que vas a conocer es bisexual. Tienes que estar preparada para si una niña te echa mano al coño, que respondas con cordura. A ver si vamos a salir a hostias.
- Marcos, amor - María se puso arrogante - yo creo que en Praga, haciendo recuento, me he comido más coños que pollas, y de esas me he comido unas cuantas. Lo del Erasmus es todo un hallazgo.
- Entonces perfecto. Pedro, ¿tu también?
- No me lo perdería por nada del mundo. Ver como enculan a un hetero mientras él encula a su novia y otro cualquiera la remata por delante. Va a ser ilustrativo. Espero que haya alguien haciendo fotos.
- Lo siento. Ahí dentro es pecado mortal. Y otra cosa. Abel, la otra vez tu eras el centro, eras el nuevo, la expectación. Hoy habrá otro que será el tarjet hacía quien se dirijan todas las miradas. ¿No te importará verdad?
- En absoluto, hoy quiero ser depredador y taladrar un culo virgen, sea de quien sea.
- De todas formas - se acercó a Abel de forma confidencial - dentro está Lucas, que quería disculparse - y se echó a reír sin poderse contener - menuda disculpa quería Lucas. Dentro del privado, tu no lo viste la otra vez, estabas demasiado solicitado, hay apartados por si una pareja o un trío quieren algo más íntimo. Lucas no sabía como acceder a ti porque se quedó coladito de tu cuerpo y tu entrega y el señuelo para llevarte al huerto era la disculpa. Y créeme, el cabrón ese se las pinta solo para conseguir lo que quiere.
- Le veré dentro, y a ver que disculpas son esas.
- Pues conociéndole vete preparando boca y culo, no veas como es el cabrón, y tu le has caído en gracia.

Se dirigieron hacia la puerta con el cartel de "Privado" y Marcos dio tres golpes secos con los nudillos y al momento la puerta se abrió y aparecieron la caras de Mariola muy cerca de la de Lola que llevaba rodeada con su brazo por el cuello, las dos muy sonrientes, apariencia de felicidad, miraron a la reunión y se besaron en la boca.

- ¡Uy, uy, uy! la noche promete, Abelito el mamoncete con su criptonovio Pedrito, van a saltar chispas. ¿Y el chochito que nos vamos a comer, quien es?
- Soy la novia del mamoncete, quiero comprobar no ya como la chupa sino como le trastean el culete mientras me folla a mi, zorrita.
- ¡Bien, Lolita, bien! ésta es de las nuestras, nos lo vamos a pasar de lujo - y volvió a morrear a su amiga mientras se apartaban a un lado - entrad, joder, que se escapa el duende.

El ruido de la cafetera y el entrechocar de cacharros hicieron que Abel se despertara. Pedro en la cocina preparaba más un brunch, por la hora, que un desayuno. Miró el reloj para comprobar una vez más que eran las doce y media.
Abel se removió en la cama, haciéndose el remolón por vaguería intentando abrir los ojos para que la luz del mediodía no le cegase. Abrió la boca para llamar a su roomie pero la voz le salía débil y desistió de llamar a Pedro. Murmuró con rabia "mariconazo" y el cabreo le ascendió como espuma de cerveza caliente tirada delo alto hasta estallarle en la garganta y gritó "Pedro, joder"
Pedro termino de freír el último huevo de la comida, apagó el gas y se acercó con tranquilidad a la habitación de Abel. Había notado la violencia en el grito, pero no era capaz de averiguar que podía hacerle estallar de esa manera.

- ¡Vamos, tío! arriba, el brunch está preparado y como nos descuidemos es una cena. ¿Qué quieres? - preguntó desde la puerta con entonación de hartazgo - no me digas más, el típico "que borracho estaba anoche, no me acuerdo de nada" tan aburrido de vosotros los heteros cuando acabáis descubriendo lo rico que está un rabo.
- ¿Y un coño, no, verdad? - dijo con una rabia violenta que no conocía en él y gritando incorporándose en la cama echando con fuerza la sabana lejos quedándose desnudo delante de Pedro.
- ¿Y eso, a que viene ahora? - preguntó Pedro con calma sorprendida.
- ¡Ah, vaya! ahora eres tu el que estaba tan borracho..., ¡cínico!
- ¡Abel por favor, despierta! ¿Qué pasa?
- ¿Qué que pasa?, ¿Qué que pasa? ¡Que te follaste a mi novia, joder! y todavía no se porqué no te mato, cabronazo disfrazado de maricón.
- ¿Qué yo que? 
- Si, niégame que se la metiste en el cuerpo a María y no sabría decir si por el culo o por el coño, pero ella te cabalgaba la polla y yo no podía acercarme.
- ¿Cómo te ibas a acercar? Te estabas tragando el rabo de Lucas mientras Marcos te preñaba, ¿Y sabes porque lo se? porque era yo el que te la chupaba bajo el cuerpo de Marcos que te follaba. Mamándotela a ti, llegó María con Mariola y se me ensartó sin que yo pusiera ninguna intención. Si se la metí en el coño, no lo se. Eso si te puedo decir, si era el coño, es una sensación muy dulce, menos intensa, más extensa en el tiempo pero descargué en ella. Por cierto, tienes una lefa muy fuerte y abundante. Te corriste en mi boca. ¿Cómo es la leche de Lucas?, ¿También te la tragaste, como yo la tuya?
- Fue una locura - su tono bajo la intensidad de violencia - yo vi como María te cabalgaba y me volví loco, pero estaba bien cazado por las dos pollas por mis dos agujeros, y no te voy a engañar, si, por arriba y por abajo es adictivo y espero volverlo a repetir. ¡Ah! y otra cosa, tienes una lengua prodigiosa - y diciéndolo sintió que su cuerpo respondía positivamente.
- Ya, ya. Me doy cuenta todo lo prodigiosa que es - dijo mirando sonriente a la entrepierna de Abel que ya exhibía una erección soberbia - si quieres puedo recordártelo, pero creo que sería mejor ir a la cocina a comer algo antes de que se enfríe.
- Pero tenemos que hablar de todo ello - dijo serio Abel sujetándose la verga dura con las dos manos, como si quisiera sacar de la ecuación el sexo que le delataba.
- Con María delante, supongo. Ella tendrá algo que decir.





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