sábado, 11 de julio de 2020

ROLDAN - 7 -


- Y esto, ¿como ha sido? Don José - preguntó escamado el médico. 
- Parece que cayó en mala postura, de culo, sobre una jara vieja, de ahí ese desgarro en lugar tan poco común.
- En fin, como haya sido, usted mismo, Don José puede hacer las curas con iodo y cambios frecuentes de ropa interior. Es una zona sucia y mantener la limpieza es fundamental.

- Don José, su hijo es un degenerado y un demonio - Arsenio estaba muy nervioso - nada más llegar para su catequesis se perdió y le encontró el sacristán dentro de un confesionario intentandose meter por el ano un velón de los que se usan para iluminar el santísimo. Cuando Don Roque se lo sacó ya tenía el culo estallado y sangraba.
Roldán presente en las explicaciones no abrió la boca, se mantuvo distante y frío. Su padre tampoco pidió más explicaciones, sabía que no era cierto, cuando miró a su hijo recién llegado no había restos de cera y si de semen caballar; por su profesión sabía distinguir los espermas.
- Cuéntame Roldán, que ha pasado de verdad - pidió su padre cuando Don Arsenio, huyó, más que marchar.
- Me folló un caballito pequeño con una verga grande. Entre Don Roque y Don Arsenio me ataron con las piernas muy abiertas. Primero se la chupe y luego me la metió. Me gustó aunque doliera. Cuando la sacó me salía sangre, pero no me importó.
Don Arsenio es un mentiroso. 
Quiero tener un perro de amigo. Me quitaste a Sandalio, ahora quiero un perro grande, un mastín. ¿Me puedo ir ya?

Las siguientes semanas hasta que un día le llevaron a la Ermita y comulgó transcurrieron, entre juegos, caza de lagartijas para cortarles el rabo y ver como seguía moviéndose, cazando ranas por las charcas que dejaba el río en torno a altísimos juncales y masturbandose mientras imaginaba que era Celestino follandosele un perro grande. Cuando llegó Setiembre había crecido una cuarta y se veía ya muy mayor.  En todo ese tiempo su padre no le llamó a su despacho más que un par de veces y siempre para utilizar su boca, lo cual a él le excitaba y hacía recordar con nostalgia la verga del caballito. 
Un día que ya refrescaba su padre le llamó al despacho y cuando ya se preparaba para saborear el semen paterno, se encontró con un cachorro canela de gran cabeza y garras enormes. 
- Aquí tienes tu mastín. Tiene tres semanas y fíjate que grande es. ¿Cómo le vas a llamar?
- Amo - ni lo dudó, y en ese momento se vio ya penetrado por el animal y su pene se endureció.
Echó rodilla a tierra y se abrazó al cuello del animal que le lamío la cara a conciencia.
- Es tu perro. Tu te ocuparás de su comida y cuidado y vigilaras que no ensucie la casa, si la ensuciase, tu la limpiarás.
Desde ese momento Amo fue ya como las uñas de sus dedos, inseparable. Le educó lo mejor que pudo y sobre todo desde el primer dia le dejo claro que era su compañero sexual. Cuando Amo orinaba, Roldán ponía sus manos para mojarselas y luego las pasaba por su cara. Siempre que podía estimulaba sus genitales, y con seis meses que el perro era ya un ejemplar de mas de cincuenta kilos no pasaba noche que no le hiciese una felación al perro. Amo vivia, comía y dormía con Roldán. Cuando cumplió ocho años, Amo y Roldán salieron al campo de paseo. A media legua de la casa habia una finca abandonada pero aún robusta. Allá encaminaron sus pasos. Al llegar, Roldán se desnudó y comenzó a estimular a Amo como lo hacia cada día, desde que se lo llevaron. Tumbó de lado al animal y se colocó de forma que mientras  chupaba el pene a Amo amo lamía el suyo. Cuando notó que el perro estaba ya muy excitado le puso su ano al alcance de su verga y se fue acercando para que fuese entrando en su ano que desde que se lo desgarró el pony estaba muy permeable. Cuando Amo supo de que se trataba se puso en pie y Roldán se coloco de rodillas debajo. El animal encontró el acomodo a su deseo y hundió su puñal de carne y hueso en el cuerpo de Roldán que sintió el aguijonazo de un miembro enorme. El perro de pronto emitió un gemido y Roldán sintió que se llenaba por dentro. Hacia intento de retirarse pero no lo conseguia. Roldán se echó mano al culo y comprobó que la verga del perro estaba dentro de él pero no podía salir. Sintió en ese momento excitacion de verse asi poseido por su perro y empezó una masturbación lenta y muy placentera. Cuando Amo emitió una especie de grito de dolor y dejo de sentir la presion interna y resbalarle por las piernas el semen del perro, él alcanzó el orgasmo y con el orgasmo su primera eyaculación lo que convirtió el placer en algo aún mayor. Se volvió entonces y con delicadeza lamío la punta del pene de su perro. Amo le lamío la cara a él.

Comenzó el colegio y su rutina. El primer día que dejó a Amo en la casa los lamentos y lloros por la separación eran de tal calibre que Don José tuvo que abrir la cancela y soltar al mastín que como alma que lleva el diablo se plantó a la vera de Roldán en cuatro zancadas. Al llegar a su altura le dio un cabezazo que hizo trastabillar al crío y ronroneo como un cachorro. Al llegar a la puerta del colegio, Roldán ordenó al perro tumbarse y allí quedó hasta que el maestro les dejó francos para ir a su casa. Amo acompañó al muchacho como a la ida, a su lado, rozandole de vez en cuando con su cabeza en gesto de cariño. Y así fue durante todo el curso. Notó Roldán que su padre ya no le llamaba al despacho y respiró tranquilo, prefería el sexo con Amo.
En el colegio hizo migas con un muchacho un año mayor, hijo del mayoral del alcalde. Iba al colegio por esa razón y como la mayoría de los alumnos eran de posibles el chico se encontraba un poco acobardado. Roldán entraba en la categoría de huraño, muy serio y distante con todos hasta que Marcial se le acercó en el recreo, miéntras los compañeros corrían, se peleaban, jugaban a pídola o a dar patadas a una pelota. 
- Hola, me llamo Marcial
- Ya lo sé - contestó Roldán.
- El perro ese grande que siempre está en la puerta es tuyo.
- Se llama Amo y es mi hermano.
- Parece tranquilo.
- No te fíes. Si a alguien me levanta la mano, se lo come.
- ¿Cuando salgamos del colegio, le puedo acariciar?
- Si es conmigo, si. A la salida te espero. Ahora me tengo que ir.
Marcial se quedó mirando a Roldán mientras se alejaba y se prometió que se haría amigo suyo. Era tan hermético, tan intrigante que le producía escalofríos pensar que podría ocultar tras aquella inexpresion, adorable, por otra parte. 
A la salida del colegio Marcial que se había adelantado, estaba en cuclillas al lado de Amo. En cuanto Roldán salió a la calle el perrazo de un agil salto se puso en pie y lamío la mano de su amo. Roldán le acarició la cabezota y arrodillandose delante de él le informó.
- Mira Amo, este muchacho se llama Marcial y es amigo mío.
Inmediatamente el perro se volvió y metió su hocico en la cruz de los pantalones de Marcial. Estuvo ahi un rato hasta que Roldán le tuvo que decir que se levantase.
- Quiere olerte el culo. Sabe si una persona es recomendable segun le huela el culo y los huevos.
Después de olerle levantó la cabeza y le lamío la cara.
- Ya es amigo tuyo.
Amo a continuación se fue con la cabeza gacha al lado de Roldán y no habia forma de moverlo. Cuando su amo le empezo a acariciar los hijares la verga roja del perro empezó a aparecer goteante por entre el pelo de su funda.
- ¡Está cachondo! - dijo alarmado Marcial - verás como vea una perra
- Yo soy su perra, Marcial, y si quieres ser amigo mío tienes que saberlo.
- Pero..., Roldán, ¿cómo que eres su perra?
- Si quieres entenderlo y ser amigo de verdad y nos quieres acompañar, siguenos. Hay una aceña abandonada a poco de aquí. Alli lo entenderás todo.
Por el camino, Amo no paraba de dar cabezazos suaves en el culo de Roldán y alguna vez en el de Marcial.
- Le gustas Marcial, le gustaría montarte, mira como se le ha puesto la polla - al tiempo que se agachaba y le acariciaba su verga.
- ¿Tu le tocas eso? - puso cara de asco Marcial
- ¿Y porqué no? y se lo chupo que le gusta igual que él me lo chupa a mi.
- Pero eso ¿no es malo?
- ¿Malo dar gusto a un amigo? Si tu eres mi amigo te lo haré a ti también y tu a mi. Mira ya llegamos.
- ¿No te importa que entre? le dijo cohibido Marcial.
- Quiero que entres y veas todo lo que Amo y yo nos queremos. Dentro tienes que desnudarte. Yo me voy a desnudar y Amo ya lo está. Si te da vergüenza enseñar tu cuerpo entero, entonces, vete, así, no te quiero de amigo.
- Si,si, no hace frío y además me gusta estar en pelotas.
En cuanto entraron en el edificio medio derruido, los dos chicos se desnudaron y enseguida Amo se mostró nervioso hasta que consiguió que los dos muchachos se juntaran empezando a lamerles los genitales. Román ya estaba muy duro cuando se desnudó, a Marcial le costó algo más pero en cuanto el perro le dedicó sus atenciones desarrollo un pene que parecía mas bien de un adulto, tenía unas pelotas grandes y adornadas ya de pelo. A Roldán no se le pasó por alto y quiso comprobar su dureza. Marcial hizo intención de retirarse pero el gruñido de Amo le hizo detenerse. Roldán acarició el pene de Marcial y sus bolsas a la par que Amo le lamía lo suyo.
- ¿Puedo chupartelo?
Amo, como si supiese lo que el chico quería se detuvo en su lamer y se quedó mirando fijamente a Marcial.
- Claro, claro, si tu quieres...
Roldán tenía  ya mucha experiencia en chupar y Marcial toco el cielo con la lengua y la boca de su nuevo amigo. Le cogió la cabeza y le dijo que no parase. En ese momento Amo gimió, Roldan dejó de mamar y se agachó para hacer la felación al perro colocandose debajo. Mientras el perro tomó el relevo de Roldán y siguió lamiendo a Marcial. Hasta que el perro, gimiendo se retiró de la boca de Roldán y dejó de lamer al otro chico.
- Me quiere follar ya, Marcial.
- ¿Que te va a follar. Y el nudo?
- El disfruta y no intenta retirarse y yo disfruto sintiendome follado. Estamos asi unos minutos en los que yo me corro, ya con leche. ¿Tu te corres con leche?
- Si, soy muy lechero. Me sale mucha
- Me la quieres dar mientras me folla Amo.
- Claro, si a ti te gusta. Luego la escupes, ¿no?
- ¡No! Me la trago, me gusta
- ¿Tu ya te has tragado mas leche? - preguntó sorprendidisimo Marcial
- Bastante, si. Ya te iré diciendo de quien cuando nos vayamos conociendo.
Roldán se puso a cuatro patas y Amo como siempre le clavó su verga. Marcial fue a verlo, porque no se lo podía creer.
- Chupale los huevos - le dijo Roldán - se correrá antes.
- Pero...
- Marcial, hazlo, luego yo te lo hago a ti.
Marcial empezó acariciando los huevos al perro. El contacto suave, el calor que desprendian y la excitación de la anterior felación hizo el resto. Cerró los ojos y comenzó a lamer y lamer y cuando quiso darse cuenta los tenía en la boca y estaba a punto de correrse de gusto. Y en ese momento el perro gimió y Roldán avisó que ya tenía el nudo.
- Vente ahora por aquí y dame tu leche, Marcial.
Marcial se plantó delante de Roldán se la metió en la boca y casi sin solución de continuidad se corrió.  Mientras tragaba semen, Roldán comenzó su masturbación que dado el nuevo estimulo no tardó en llegar. A los pocos segundos Amo dio un gemido largo y el ano de Roldán rezumaba el semen del perro. Al poco la verga de Amo se desinfló y se salió. Roldán daba los ultimos estertores y se desfallecía. Marcial se agachó para auxiliar a su nuevo amigo, le levantó la cabeza con sus manos y lo cobijó en en regazo. Cuando Roldán abrió los ojos Marcial se encontraba muy cerca de su amigo. Muy despacio, a camara lenta Marcial acercó sus labios a los de Roldan besandose durante unos segundos. 
Como si de pronto hubiese despertado de un letargo hipnotico Marcial se retiró sorprendido con cara de horror por lo que acababa de hacer.
- Has hecho lo que tu corazón te ha pedido, Marcial. Ahora, somos amigos. Venga, vamos vestirnos y a correr, que nos van a echar en falta.
En cuatro carreras, seguidos por un alegre Amo llegaron al pueblo.
- Hasta mañana Marcial - se despidió Roldán.
- ¿Vamos a volver mañana, Roldan? - y en su palabra se leía cierta vacilación.
- Naturalmente. Amo siempre está dispuesto. Y si quieres él podría...
- Bueno, eso, no se...
- En cuanto lo pruebes, no querrás otra cosa. 

martes, 7 de julio de 2020

ROLDAN - 6 -


- Aligera muchacho, que he venido a matacaballo para poder estar a la cena en casa. Espero que hayas tenido tiempo de despedirte de todos. Estoy enterado por Don Bernardo de tus andanzas por ambos seminarios. Ya me ha dicho que un poco más mayor te llevaremos a las celebraciones del canónigo presidente de la catedral. Pero antes tengo yo que comprobar hasta que punto has crecido en sabiduría y obediencia.
- Si, padre. Yo ya estoy dispuesto.
- Espero que a todo. Esta noche cenarémos y la pasaremos en la rectoría de la Ermita. Mañana ya te llevaré a tu casa.
Roldán no podía quitarse de la cabeza la noche pasada con Arturo. La delicadeza en el asalto a su cuerpo, el roce de seda de los labios de Arturo en su cuello que le hacían sentir lo que nunca habría adivinado que sentía. Y la lentitud en la posesión como si su culo tuviera ojos y manos para apreciar la belleza, la perfección de su polla coronada por un capullo de ala de ángel y su dureza elástica que le hacía sentir que estaba a merced de la voluntad del que le penetraba. El deseo de que ese palo precioso de carne ardiente llegase más y más profundo para poder sentirse más y más sirviente de su señor. Cuando finalmente Arturo fecundó el cuerpo de Roldán al tiempo que él se desvanecía de placer. Con la verga aún dentro de su cuerpo y Roldán recuperado del orgasmo le susurró a su amigo:
- Quiero limpiarte tu carne, Arturo. Dámelo.
Arturo se salió del cuerpo de Roldán al tiempo que el chico se retorcía como una anguila para alcanzar el pene ya algo flaccido de Arturo. Primero se impregnó del olor del semen entreverado del de su cuerpo para a continuación con veneración casi religiosa abarcarlo con su boca y lamerla entera retirando los restos de semen y las pocas heces que había sacado. Con la verga en la boca empezó a notar que volvía a tomar consistencia y eso le animó a continuar muy suavemente. Arturo le tomó la cara entre sus manos al tiempo que animaba a no dejar de hacerlo. Arturo sintió que volvía a correrse y se lo aviso al chico que en lugar de retirarse hundió aún más profundamente el pene de Arturo en su garganta, cohibiendo como podía las nauseas hasta sentir que un líquido caliente y dulzón proyectado del pene le inundaba la boca. Tragó y tragó hasta que Arturo se salió de su boca y le buscó con la suya. El beso con el que compartieron el semen sería ya un recuerdo indeleble en la memoria de Roldán cuando en trance de profunda tristeza no le quedaba razón alguna para vivir.
- Arturo, ¿porqué a mí no me sale de eso, como a ti y los otros?
- A mi me empezó a salir hace unos meses. Me asusté, y al confesarme con el padre Bernardo y decírselo me hizo ir donde los teólogos y allí varios de ellos me lo dieron a probar. Cuando te sale, ya eres mayor y ya puedes dejar embarazada a una mujer. Ten cuidado cuando te salga y si estás con una mujer házselo por el culo, como si fuera un hombre. Porque el coño es solo para tener niños.

- Estás muy pensativo, muchacho, ¿ya echas de menos ese sitio? 
- No, no echo de menos cosas, echo de menos personas. A Sandalio, que era mi hermano y me lo quitaron por nada. Echo de menos a Arturo. He estado en ese sitio un par de dias y me han convertido el culo en un coño de mujer. Me han dado por el culo muchas veces y no  voy a decir que no me ha gustado, pero solo Arturo lo ha hecho con tanto cariño. Me he sentido querido y he sentido que no era esa mierda a los que todos desprecian y solo quieren para follar. Ahora, ya se que al llegar al pueblo, usted va a volver a follarme y no se cuantos más. No me va a importar. Siempre tendré en mi cabeza a Sandalio y a Arturo y  cuando sea mayor los recuperaré. Estar estos dos dias, muerto de miedo allí me ha servido para no creer a nadie. Ni estoy muy convencido de que no me vaya a follar mi padre cuando me vea, porque ahora se que cuando me dijo que me metiese su rabo en la boca a él le gustó, y a mi también. ¿y sabe una cosa Padre Arsenio? voy a intentar por todos los medios que me folle o que me lo haga por la boca. Yo se que lo voy a disfrutar. 
A quien voy a dejar en paz va a ser a Gasparillo, como le dice mi madre, es muy chico y ya tendrá ocasión de que alguien le folle. Quizá con mas edad, y cuando tengamos novia para casarnos, nos aliviaremos como lo hacen los hermanos, no se.
- Bueno, bueno, el hombrecito. Cuanto has madurado en pocas horas. Eso está bien. Nos queda aún trecho por este aburrido camino y yo que soy debil de carne me he excitado con tu perorata - y al tiempo que lo decía se desabrochaba la sotana y dejaba al aire su bastón duro como el pedernal - anda, se buen pecador arrepentido y dejate caer en mi regazo y aliviame de mi apuro. Sigue hasta el final, no se vaya a manchar la sotana que es nueva.
- No se apure, cura. Ya he probado esa especie de leche que sale después de los temblores, y me gusta, me la trago con deseo y mi aparato también se pone duro, luego yo me lo froto y encuentro mucho alivio también. Ojalá le hubiese salido a Sandalio eso para poder beberselo, que a Arturo ya lo hice con gusto. Pero, ¿apesar de que le saque la leche, me va a follar al llegar a la Ermita? Me he aficionado a ser para cualquiera como una mujer por el culo.
- ¿Tu vas a querer que yo te folle al llegar, eh, pequeño?
- Si, y si hay más,  pues más - en el tono de Roldán había rabia y desafio.
Llegaron a la Ermita, de noche. 
A Roldán le estuvieron follando entre el sacristan y Don Arsenio toda la noche.
A la mañana siguiente Don Arsenio se presentó en casa de Don José con el niño.
- Lo traje ayer a ultima hora, que me llamaron del seminario. Después de ser examinado en profundidad el padre Bernardino ha concluido que la inocencia de Roldán es digna de elogio y que está preparadisimo para tomar su comunión. Nada hay que temer. De ahora en adelante vendrá a diario a la Ermita como monaguillo para que vaya preparandose. Bueno, Don José, yo ya me tengo que ir.
Cuando el padre Arsenio se alejó. Don José habló con su hijo.
- Bien, cuentame, Roldán, cuentame.
Roldan dejo escapar toda la presión que habia acumulado en esos dos dias, llorando mansamente abrazado a las piernas de su padre. Lloraba sin poder articular palabra pero con su cara apretada contra la bragueta de Don José, notó como algo se movía. El padre abrazó la cabeza del niño y la estrechó contra su entrepierna. Roldán no pudo evitar oler a excitación y sentir la dureza tan caracteristica contra su mejilla. El mismo, sintió que su verga crecía.
- Vamos a mi gabinete, alli me lo contarás todo - y levantando la voz para que le escuchase todo el mundo - que nadie nos moleste en el despacho.
Al entrar en el despacho, Don José se dejó caer en una silla recordando la charla que tuvo con Don Arsenio " la concupiscencia aborda al buen cristiano de multiples formas y los renglones torcidos de dios nos son inexcrutables. Quizá dios permite esto para que tu hijo, que es responsabilidad tuya no se pierda definitivamente en otras manos y es mejor que tú te sacrifiques pecando de esa manera a que tu hijo se descarríe sin remedio. Si el chico te tienta encomiendate a todos los santos e intenta sujetarle y que el daño sea controlado, y si a consecuencia de ello tienes que experimentar algun tipo de placer, se lo encomiendas a la santisima virgen y procura disfrutar lo menos posible"
Roldán se echó una vez mas sobre el regazo de su padre en el que la erección era ya ingobernable. Roldán abrió la boca y a traves del paño del pantalón sentía el pene de su padre dentro. Como en un acto reflejo empezó a desabrochar la bragueta de su padre hasta que el pene orgulloso salto fuera goteando secreción por la punta. El niño, como ya había aprendido a hacer lamío ese goteo y luego hizo que el capullo golpease su garganta. La nausea le obligaba a retirarse una y otra vez. Sin dejar de chupar verga, Roldan se quitó los pantalones y la ropa interior y con agilidad felina cabalgó la polla de su padre que dada la experiencia de los dias precedentes no tuvo ninguna dificultad en entrar. Ya bien sodomizado Roldán empezó la danza del orgasmo, moviendose con un compas de caderas que hizo que su padre alcanzase el orgasmo enseguida. Sin haberla sacado del culo del hijo Roldán con una frialdad que a su padre dejó consternado le habló.
- Esto, esto es lo que he estado haciendo desde que me dejaste en casa del guarro de Arsenio hasta esta mañana que me ha traído despues de estarme follando él y el sacristan, toda la noche. Y en el seminario, lo mismo, y mas cosas que ni te atreverías a imaginar. Ahora, padre, si no te importa tengo sueño, quiero mi cama..., y quiero a Sandalio.
- Roldán. Espera. Sandalio ya no está aqui. Busqué a su madre trabajo en una buena casa de un Magistrado, en la capital. Sandalio marchó con su madre. Sin saberlo has estado en la misma ciudad que él.
- Me has quitado a mi hermano, y te odiaré por eso. Podrás follarme, pero te odiaré.
- Tu hermano es Gaspar, y Fidel, en pocas semanas, que yo cumplo mis obligaciones y preño a tu madre.
- Tengo sueño, padre.
Roldán salió del gabinete de su padre y mientras se dirigía a su alcoba se metió la mano por el pantalón buscando con sus dedos el ano. Lo palpó y se congratuló de que estuviera abierto. Apretaba para cerrarlo y relajaba, se metía un par de dedos, los sacaba y se los olía. Le olian los dedos a la polla de su padre, volvió a meterse, esta vez tres dedos, los sacó y se los llevó a la boca, donde chupó y chupó saboreando el sabor entremezclado de semen paterno, heces y el propio olor a su propio ano. Sintió que su pene resucitaba.
Llegó a su alcoba, se desnudó por completo y se encamó. Volvio a explorarse y siguió metiendose los dedos. Ahora el semen derramado del padre fluia ya hacia fuera. A dos manos recogia el flujo de heces y semen y lo consumía con devoción al tiempo que su pene reclamaba atención. Cuando termino de consumir lo que su cuerpo le ofrecia se acaricio su capullo hasta que sobrevino el estremecimiento pero no  le aconteció el desmayo, solo gozó en un interminable orgasmo. Después de esa experiencia se quedo profundamente dormido, en un sueño en el que Sandalio le llamaba.
Le despertó una doncella que no conocía que le urgió a bajar a comer con la familia
Cuando se vistió y bajo al comedor, la familia ya habia empezado a comer.
- Tú, maleducado - dijo muy severo su padre - a comer a la cocina, con el servicio, así aprenderás que esta casa tiene sus leyes, y tú, precisamente tu, ya eres mayor para entenderlo, ya que entiendes tanto de la vida, al parecer.
En la cocina, la cocinera le puso un plato de comida.
- Esta, es Isabel, la nueva costurera, que hasta que venga una doncella nueva  hará sus labores. Y tú, ¿que tal en el Seminario?
- Interesante. No creo que vuelva.
- Está aquí el sacristan del padre Arsenio - Prado, la madre de Roldán avisaba - que viene a llevarte para la catequesis. Acaba de comer y no le hagas esperar.
- No tengo mas ganas de comer. Ya voy.
El camino desde su casa a la Ermita fue lento. Roldán dejó bien claro que sabía de que iba aquello.
- ¿Te hago una mamada mientras llegamos o esperas y me follas?
- Bueno, chico, te precipitas un poco. Ahora no me parece bien...
- Bien. Esperaré a la polla de Arsenio
Ya no volvió a abrir la boca hasta llegar a la Ermita.
Llegando, el padre Arsenio esperaba en la puerta.
- ¿Que tal muchacho, empezamos?
- Si. Me gusta el confesionario. ¿Que va a ser primero, la mamada o la follada?
- Eres muy impertinente, Roldán. Aún hay aspectos del sexo que desconoces. Ni mamada, ni follada. Ven conmigo a la cripta.
Llegados a la cripta, flanqueados por los enterramientos, entre el sacristan y Arsenio desnudaron a Roldán. El sacristán con un azote de muchos cabos comenzó a azotar las nalgas, y obligandole a abrir la piernas que unió con una vara gruesa y unas abrazaderas acolchadas, le condenó a dejar expuesto el ano y las bolsas testiculares. Al continuar azotando, algunas veces las tiras de cuero lamian los huevos de Roldán que se dolia pero le excitaba.
El padre Arsenio se habia ausentado a traves de un pasadizo estrecho que abrió tirando de un hachón de la pared. Al poco se sintieron otros pasos, como de cascos, por el mismo pasadizo. El padre Arsenio traia cogido por el bocado un caballito pony de corta talla. En cuanto entró en la sala se fue directo a los genitales de Roldán y comenzó a lamerlos, luego dio la vuelta y le hizo lo mismo en el ano, al tiempo que su verga crecía hasta casi arrastrar por el suelo. Cogido del collar que le habían puesto con una cadena fue arrastrado hasta quedar a la altura de la verga del caballito.
- ¿No querias hacer una mamada, Roldan, no te sentías tan seguro? Te queda mucho que aprender. Te diré como es la verga de un burrito como este. Desproporcionada en relacion a su alzada y no muchos han tenido el privilegio de disfrutarla. El capullo es plano, no como los nuestros tan redondeados, pero se le puede abarcar si se abre bien la boca. Ah, y suele ser bicolor, a trozos rosados y morenos. Cuando el animal la pone dura, se pone muy dura. Ahora lo podrás comprobar. Quizá aún no te la pueda meter, pero el capullo, señorito arrogante te lo vas a tragar por la boca y por el culo.
Atado como estaba con las piernas muy separadas Arsenio le obligó con la cadena a doblarse por la cintura hasta ponerlo a la altura de la verga del caballo. Roldán vio el capullo del pony y algo se le movió por dentro. Deseó lamer y lamer, chupar y que aquel gran trozo de carne entrase en su boca y se imaginó como sería intentar que ese baston enorme le sodomizase. Sin hacer ningún asco agarró  con sus manos el vergón y se lo llevó a la boca. En cuanto la bestia sintió la lisura humeda en su capullo endureció su miembro. Roldán abrió todo lo que pudo la boca y se metió dentro la verga del pony hasta donde pudo y con la lengua estimulaba a la bestia que se mostraba nervioso.
- Eres valiente, eh, niño estupido - le dijo arrancandole la verga de la boca - a ver que tal se te da por el culo.
Cambió de posición al caballo colocandolo al lado de Roldán y lateralizando su largo miembro lo apuntó al ano del chico haciendole tomar contacto.
- Metemelo ahora, Arsenio, clavame esa polla y hazme feliz - y diciendolo el chico empujó hacia atrás. 
Tenia ya el ano bastante dilatado de los tres dias que llevaba pasados y aunque con dificultad la punta del pony entró en el cuerpo de Roldán, no sin dolor. El animal al sentir la estrechez en torno a su capullo empezó a eyacular y el semen a rebosar del culo del chico. Después el pene se relajó y se salió del cuerpo del muchacho.
- ¡Se la ha metido el burro! - dijo sorprendido el sacristan - y al chico le resbala la sangre por los muslos.
- Llevatelo arriba, lavalo, limpialo, curale el culo rajado y devuelvele a su casa. Ya hablaré yo con su padre.

sábado, 4 de julio de 2020

ROLDAN - 5 -


Según ascendía por la humeda escalera de caracol detrás de Celestino, Roldan, sentía como le resbalaban los margenes del ano debido al prolongado castigo a que habia sido sometido. Hacia intención de contraer el musculo y notaba dificultad para llevarlo a cabo, a la par que un dolor con un componente dulce le permitían encontrar disfrute del dolorimiento, tanto, que se sorprendió a si mismo deseando que esa noche Arturo le visitase en su cama.
- ¿Que te ha parecido Roldan? - preguntó en voz baja Arturo que subía inmediatamente detrás.
- Al final, no ha estado tan mal. Porque el que se subió a mi silla, no me hizo nada de daño y me gustó, se me puso dura. ¿A ti que tal te lo hizo el otro?
- Bien, ya conocia su rabo, ya me lo habia hecho mas veces. Algunos teologos vienen de noche al dormitorio para cogernos. Pero me refería a la comunión. 
- Me entraron muchas ganas de vomitar, menos mal que no se notó, que Santiago me ayudó mucho. Si el perro me la llega a meter, yo no se...
Llegaron al dormitorio del padre Bernardino que yendo en cabeza movió una piedra de la pared y el fondo del armario se abrió.
- Vistanse y - mirando su reloj de bolsillo - vayan para el refectorio, ya es la hora. 
Se dirigieron al refectorio y consumieron lo que les sirvieron.
- Arturo, me noto el culo raro.
- Has perdido el virgo, Roldan, ya tienes coño, como yo y como casi todos los que con cara de angel inocente comen aquí esta noche. Ya no te debe asustar ningún rabo, por grande que sea.
Camino de la capilla en procesión todos los seminaristas para rezar Completas Arturo le indicó que ocupase en el banco la parte de afuera para poder hablar.
- Esta noche, cuando ordenen silencio, me deslizaré a tu cama, para que nadie pueda meterse.
- ¿Me vas a follar esta noche, Arturo?
- Si tu no quieres, no, pero de ésta forma evitaré que otro se meta en tu cama y lo haga por cojones.
Salieron del rezo de la ultima hora y en procesión se dirigieron al dormitorio. Unos escasos minutos para ponerse el camisón de noche y las tristes y polvorientas luces de los globos del techo se apagaron.
Inmediatamente alguien entró en la cama de Roldan.
- ¿Arturo? dijo casi inaudible Roldan.
- Que Arturo ni niñerias. Soy Vicente, la picha mas grande del seminario, vas a disfrutar - cogió la mano a Roldan y se la llevó a su entrepierna -
- ¡Vete de mi cama o, o,
- ¿O qué, señorita?
Y en ese momento una robusta mano haló por los pelos a Vicente sacandole de la cama, luego le agarró con fuerza por los huevos estrujandoselos.
- Si no quieres que te los corten no vuelvas ni a mirar esta cama. Este niño es de mi propiedad, solo mío - y soltó a Vicente que ahogando un quejido de dolor se volvió a su cama.
- ¿Arturo? menos mal que has venido
- Calla chico, soy Santiago y he venido a llevarte al teologado, con unos amigos. Alli sabrás lo que es disfrutar de tu sexo y el de los demás. Todo lo que te cuenten por fuera no te lo creas. Sal de la cama y sigueme.
Por una escalera lateral y estrecha que llevaba a las cocinas descendieron hasta una puerta que se abría al callejón que separaba el filosofado del Teologado. Atravesaron en dos zancadas el  callejon y empujando una desvencijada puerta que parecia no haber sido abierta nunca entraron al edificio de los teologos. Santiago cogió a Roldan de la mano y a buen paso llegaron a la capilla, donde seis teologos les esperaban en torno al altar. Estaban absolutamente desnudos y solo llevaban una estola al cuello y un amito a la cabeza anudado al cuello.
- Hermamos, este es Roldan. Un heroe que ya a su edad ha participado en una ceremonia de comunion de Bernardino. Y ha salido con bien. Le he traido por ser un cordero inocente que ahora participará de una ceremonia eyaculatio.
Querido Roldan, todos estos hermanos han defecado antes de venir aqui y ahora tu situación por nuestro deseo hace que tengas que limpiarnos uno a uno con tu lengua. Todos adoptaran una posicion de oracion musulmana y tu irás de uno en uno limpiandoles. Despues de cada limpieza besarás al hermano que has limpiado en la boca para que él sepa cual ha sido tu servicio. Cada uno que este ya limpio eyaculará en el caliz y mientras yo inundo tu cuerpo con mi savia sobre el altar tu beberas el contenido del caliz. Que el semen del amor entre por todos los orificios de tu cuerpo y te santifique.
Los teologos se arrodillaron con el culo mirando al altar en forma de semicirculo y Santiago lo desnudó como si de un Adan se tratase le impuso sus manos y pronunció una oración.
- Quiera nuestro dios omnipotente que comulgando de nuestros cuerpos y alimentado del jugo de la vida de cada uno de los que generosamente te la dan puedas llegar a alcanzar el cielo del placer del cuerpo que inunde tu alma de paz. Roldan, ya puedes empezar.
Roldan acercó al primero que con la cabeza en el suelo utilizaba sus manos para separar bien las nalgas y que el ano sucio quedara bien expuesto. Roldan se arrodilló entre las piernas del oferente y sin una sola vacilación, como el que sabe a ciencia cierta cual es su destino, zambulló su cara entre ambas nalgas y sacando la lengua para lamer el ano. Se dedicó con paciencia franciscana a dejar el culo del teologo limpio y pasó al siguiente. Mientras Roldan se dedicaba a saborear y diferenciar los multiples sabores fecales el seminarista mayor que iba dejando atrás se masturbaba y Santiago con un caliz de oro iba recogiendo los productos del placer conseguido. Cuando Roldan dio por terminada la limpieza de todos los anos a su disposición, Santiago ofreció su verga una vez más al cuerpo del chico que se limitó a agacharse y recibir sin reparo alguno a Santiago que consumó su coito anal con Roldan.
Luego Santiago ordenó al muchacho que descargase el semen que llevaba en su cuerpo en su propia boca. Santiago en lugar de tragarlo lo dejó caer en el caliz, mezclandolo así con los de los demás.
Mandó arrodillar a Roldan a su lado en el altar y pronunció estas palabras.
- Por el sagrado ministerio que nuestro Amo y Señor me tiene confiado ruego que este semen fruto del gozo del cuerpo de todos los presentes sea el camino para que Roldan no pierda jamas el camino de la verdad de la vida. Te lo pedimos tus siervos.
Alzó el caliz y comenzó a repartirlo entre el resto de presentes. Después de beber cada uno y con los labios humedos del liquido seminal se acercaba a Roldan y le besaba en la boca. Por ultimo Santiago ofreció el caliz a Roldan.
- Bebe y comparte en intima comunión el liquido santo que lleva vida, que es la vida y te la dará y lo compartes y lo regalas - y después de darlo a beber, besó tambien en los labios al chico.
De inmediato, todos los teologos vistieron su sotana y desaparecieron. Santiago urgió a vestirse también a Roldan metiendo prisa lo devolvió a su dormitorio atravesando en la oscuridad de la noche el callejón.
Nada mas meterse en la cama, Roldan sintió que alguien más entraba.
- Calla, Roldan, soy Arturo. ¿donde te has metido? He echado de menos follarte. Deseaba hacerlo y creía que ya no iba a poder ser.
- Pues follame Arturo. Yo también quiero. Además me han follado otra vez y me podría montar un caballo, de abierto que me han dejado.
Arturo palpó el ojete a Roldan y abrazó con ternura al niño.
- ¿No te ha dolido? parece que tuvieras un coño, Roldan. ¿No te importa que yo te lo haga otra vez?
- No, Arturo, ya estaba deseando que me lo hicieras tu.
Arturo apuntó su verga al ano del chaval y en cuanto notó el capullo, él mismo echó el culo atrás y el pene de Arturo se acomodó en el cuerpo de Roldan.
- ¡Que contento estoy de que me lo hagas tu, Arturo!
Arturo inició una danza suave y delicada acariciando a Roldan desde dentro con su cuerpo al tiempo que le besaba con delicadeza el cuello. Roldan decía muy bajito que le gustaba lo que le hacia no como lo hacian los otros que eran muy brutos. Cuando Arturo sintió que tocaba el cielo con su impulso quiso que su amigo le acompañará y comenzó a acariciar el sexo de Roldan que enseguida sintió otra vez aquella sensación que ya le habia deleitado. Arturo se vaciaba al tiempo que Roldan supo que perdía el conocimiento. Sonrió feliz. Deseó que el tiempo se detuviese. Y se detuvo. Se quedó profundamente dormido y enteramente feliz.

Bernardino, tocó la campana para llamar a su asistente. Celestino llegó al punto.
- De usted recado al teologado que Santiago venga de inmediato a verme.
Celestino salió todo lo rápido que el decoro y la humildad requerida le permitia.
- ¿Da su permiso, padre Bernardino?
- Pase.
- Hermano Santiago, tiene un futuro prometedor, pero la carne a su edad es el peor enemigo de una  carrera prometedora. Usted no lo sabe, pero altos estrados tienen puesta la vista en usted. Y eso se puede venir abajo por un mal paso, por dejar que los afectos nos dominen - levantó la mano para hacer que Santiago callase hasta que él, que era su superior,  le diera permiso - anoche usted organizó, sin mi permiso, y otros seis teologos una ceremonia de comunión de vida. No tendría mayor importancia si no fuera porque me consta que usted lo hizo, porque está enamorado de ese niño. En su disculpa tengo que decir que es para enamorarse. Es guapo, lo acepta todo, llora lo justo, pero no le asusta nada y además de todo simpatico. Pero..., querido Santiago usted ha perdido la cabeza y a eso hay que ponerle remedio. No se preocupe  solo quiero que cuando alcance su capelo se acuerde de mi, esto no habrá sucedido y el objeto de su locura desaparecerá. Ya he mandado recado al padre Arsenio para que venga a recoger a Roldan, él podrá acabar su preparación en manos de Arsenio, que duda cabe, es lo suficientemente degenerado, y le conozco bien. Usted, no podrá volver a verle, ni siquIera a despedirle. ¿Todo entendido?
- A la perfección. Nada que añadir padre.
- Retirese.
- Celestino, entre usted.
- A su servicio, padre.
- Traigame a ese diablillo cuanto antes.
Celestino encontró a Roldan en la explanada trasera del seminario paseando con Arturo.
- Roldan, el padre Bernardino quiere que te lleve ahora mismo a su presencia.
Arturo se levantó para acompañar a Roldan y Celestino fue tajante.
- Roldan solo, Arturo. Tu no.

- Don Bernardino, aquí esta Roldan.
- Que pase, y cierre usted la puerta por fuera.
Roldan se quedó como petrificado dentro de la sala tras las puerta, como si huviese echado raices.
- Pasa, hijo, pasa. No te asustes, pasa y toma asiento - señalandole una de las dos incomodas y altisimas sillas que flanqueaban la mesa. Roldan, se encaramó a una de las sillas y el padre Bernardino se sentó en la otra.
- Hijo mío, en las pocas horas que has estado aquí has demostrado que estás perfectamente preparado para recibir tu comunion. Has participado de una ceremonia muy intima conmigo y otros que esta reservada a unos pocos privilegiados y en la que has demostrado tu madurez, a pesar de tu edad y tu lealtad. Además esta noche has participado en  otra ceremonia muy importante reservada practicamente a teologos razón por la cual considero que las dudas de Don Arsenio no estaban justificadas. Ya está avisado Don Arsenio, y ésta tarde vendrá a recogerte. El podrá terminar tu formacion.
- E, e, entonces, ¿ya me voy a mi casa?
- Así es. Anda, ve a recoger tus cosas y baja a portería a esperar.

Arturo, llegó corriendo al dormitorio mientras Roldán recogía sus cosas.
- ¿Te vas? - el corazón se le salía del pecho.
- Si, Arturo. Me da rabia. Yo quería hacer mas veces lo que hicimos anoche.
- Yo también quiero estarlo haciendo siempre - empezó a llorar - y no voy a poder hacerlo mas.
Roldán abrazó a Arturo y le prometió que sería mas tarde que pronto pero que le aseguraba que le volvería a ver. Seguro, seguro, seguro.
- No te olvides de mi, Roldán - dijo al tiempo que le daba un beso.
El portero subía para anunciar a Roldán que el cura Arsenio estaba en porteria.
- Adios, Arturo, me tengo que ir. Te prometo que volveremos a vernos.
Arturo se quedó sentado en la cama con los ojos acuosos mientras Roldán sin volver la vista atrás se alejaba.

martes, 30 de junio de 2020

ROLDAN - 4 -

A medida que a Roldan se le fue haciendo la vista a la penumbra de la mazmorra pudo ir definiendo los detalles. Los oficiantes estaban descalzos con las piernas desnudas y los brazos desde donde les cubría la especie de túnica que les vestía y llegaba hasta las rodillas. Era de un color blanco inmaculado. Daba la impresión de que no llevaban nada debajo.
Las dos plataformas con argollas que había delante del altar no eran planas más bien tenían una convexidad, como si fuera una silla de montar y en su mismo centro había algo que no acertaba a identificar. 
- Yo ya he estado sentado ahí - dijo Arturo - con preocupación.
- ¿Es como una silla de las de caballo? , pero tienen en el centro algo, que no veo bien, Arturo.
- Enseguida te enterarás. Al principio molesta un poco, aunque luego..., si lo piensas hasta puede ser divertido. 
- Pero, ¿que es, Arturo? 
- Aún te duele el culo por lo que hizo el animal de Celestino ¿a qué si? 
- Un poco, ya no me duele tanto, aunque a ver qué pasa cuando vaya a cagar mañana. 
- Pues cuando vayas a sentarte a horcajadas ahí procura apuntar y que te entre por el culo, porque de una forma u otra tiene que entrar y es mejor que lo vayas haciendo tú poco a poco a que Celestino lo haga otra vez a lo bruto. Y además ya sabes para que son estas cadenas, para atarnos a la silla y que no nos podamos escapar. 
- ¿Duele mucho, Arturo? 
- Que va, ya lo verás. Lo que me preocupa es lo que nos van a obligar a hacer con esos tres desnudos tapados por esa sabana. 
Mientras hablaban Bernardino, había estado trajínando en el sitial donde se había sentado después de remangarse la sotana. Celestino vestido con su sotana a una indicación del padre Bernardino se subió a la tarima del sitial y por uno de los laterales se tumbó en el suelo y reptó de espaldas hasta situar la cabeza debajo del asiento, entre las patas, los brazos colocados a ambos lados del cuerpo. Celestino abrió lo ojos y sonrió. El padre Bernardino le había elegido para una función extremadamente importante. Había escuchado rumores que el no había creído. Ahora sabía que eran algo más que rumores. El culo blanco del cura gravitaba desnudo sobre su cabeza, el asiento tenia un gran orificio para que el culo estuviese al aire. Hizo entonces una leve corrección de la posición de la cabeza para que su boca y el ano del padre Bernardino quedasen bien alineados. Sólo tenía que tener paciencia, esperar y en el momento justo abrir la boca todo lo posible. Volvió a sonreír, estaba orgulloso de haber sido el elegido. Ni pensó en lo que podía entrarle en la boca, estaba firmemente decidido a hacerlo, es más deseaba ya que se abriese el ano y le inundase la boca la mierda del padre Bernardino.
Agustín, el más alto de los teólogos se dirigió a los chicos. 
- Para empezar esta ceremonia tenéis que colocarlos en el centro. Ya sabéis como va. 
Eduardo y Santiago se pusieron delante de cada uno de los muchachos y entonces fue cuando Roldan vio con Asombro, que la túnica blanca que llevaban, estaba abierta por detrás, aunque por el vuelo de la tela parecía no existir apertura. Arturo y Roldan, completamente entregados dieron unos pasos tras los oficiantes hasta sus sitiales. Unos escalones facilitaban subir. Ya cerca, Roldan pudo comprobar que la estalagmita que surgía del asiento era de buen grosor y no excesivamente largo. 
- Arturo - gimoteo Roldan, un grito ahogado de ayuda. 
- Hazlo, por favor Roldan, date saliva en el culo y clavatelo despacio, pero no te niegues, no tengo idea de lo que podrían hacerte. 
A Roldan le sorprendió que Santiago que le precedía cuando subía a su potro de tortura, le agarró por las caderas, le separó bien los cachetes del culo y hundiendo la cabeza en su raja del culo le ensalivó a conciencia, metiendo hasta donde podía la lengua, luego le ayudó a insertarse el dildo, lo que ahorró a Roldan pasar un mal trago. 
- Yo pasé por esto a tu edad más o menos - le susurró Santiago, miéntras le ayudaba a empalarse - ¿que tienes siete años? Me ha gustado meterte un poco de lengua. Cuando salgamos de aquí, puedes preguntar por Santiago en el teologado.
- Al mes que viene los cumplo. A mi tambien me ha gustado que me lo hicieras
- Cómo yo. ¿Te duele mucho al entrar? 
- No mucho, antes el que está debajo de la silla del padre, me metió su rabo de golpe y me abrió, por eso no me dolerá. 
- Celestino es muy bruto, y mala persona, procura no acercarte a él. Y una última cosa, no digas a nada que no. Si el padre Bernardino se enfada, es terrible. Ahora te tengo que encadenar a la silla. Es para quitarte la tentación de saltar en algún momento de la ceremonia. Yo te daré de comulgar. Cierra los ojos y comulga de las dos especies y después solo quedará... prácticamente nada y Bernardino os dejará en paz. 
- Santiago, ¡ya está bien! - le dijo Eduardo urgiendole, Agustín ya estaba nervioso. 
Los tres celebrantes se colocaron de espaldas a los chicos y comenzó el acto. Cada vez que hacían una reverencia las dos partes de la tunica por detrás resbalaban a los lados dejando todo su culo al descubierto.
Por la posición que estaba Roldan pudo ver por delante de su sitial una especie de escalones que llegaban casi hasta donde el reposaba empalado. Miró a su lado y en el sitio de Arturo había el mismo escalón.
Y empezó la celebración 
Agustin, el mas alto elevó los brazos a lo alto y pidio a alguien eterno las bondades de un acto sincero, que estuviese cargado de signos de lo mas alto. 
- Te rogamos, oh altisimo señor que nos concedas los frutos de la santidad de nuestro director y padre para que podamos participar de la santidad que de su cuerpo emana. Permitenos señor que los frutos de nuestros pobres cuerpos se incorporen a esta liturgia para que participen de los frutos de la santidad del padre Bernardino - Agustin continuó con un cantico y Santiago tomó de una mesa auxiliar una especie de fuente dorada, luego fue Eduardo el que recogió de la misma mesa una copa grande, dorada así mismo y con mucha unción.
- Arturo - chistó muy bajito Roldán a su amigo
- Que quieres. Calla y no llames mas la atención.
- ¿Que es ese bulto que hay en aquella esquina? Parece que se mueve.
- No lo se Roldan. Calla y atiende ahora. ¿Cómo vas con lo del culo, te molesta?
- No, no. Estoy comodo, me gusta, a ver mas adelante - Roldan estaba ya metido en su papel.
Y en ese momento los tres celebrantes se bajaron del altar y en procesión se dirigieron a la tarima, donde Don Bernardino estaba sentado. Los tres a la vez iniciaron una oración de tono monotono implorando al cura que les diese el fruto de su amor.
- Oh, padre Bernardino por la misericordia con la que nos iluminas a diario te rogamos que en tu magnanimidad nos des el fruto de tu  vida, para que comulgando con ellos estos pecadores puedan eludir su entrada al infierno y alimentarse de la santidad que en ti rebosa por cada uno de tus poros. 
- Por la confianza y la fe con la que venis a mi os entrego parte de mi bondad en la esperanza de que podáis algún día trasmitir a otros hermanos discolos la felicidad de la comunión hasta en el mas minimo detalle - decía esto con sus ojos entornados y las manos con las palmas abiertas hacia sus oficiantes.
Los tres al oir estas palabras se inclinaron pudiendo enseñar así sus nalgas. Entonces el padre Bernardino empezó a congestionarse.
- Déjame padre que recoja el fruto santo de tu generosidad en mi boca y pueda ofrecerlo a estos hermanos para beneficios y salvación de estos pecadores.
Un zurullo largo y humeante avanzaba hacia la boca de Celestino que con la boca abierta lo esperaba ilusionado de haber sido el elegido para portar semejante ofrenda hasta el altar. A medida que el cilindro de mierda semisolida entraba en la boca del seminarista y éste intentaba contener las nauseas, Santiago y Eduardo no levantaban los ojos de la cara de Celestino que hacia improbos esfuerzos por no vomitar.
- No escupas la mierda sagrada, hermano Celestino, sabes cual es el castigo - le decía Santiago - hermano Eduardo - se dirigía ahora a su compañero oficiante - ayudalé a sobrellevar ese inmenso honor. 
Eduardo se sentó al lado de Celestino al que la mierda le cubría ya la cara una vez rebosada la boca. Le levantó la sotana le agarró la raiz de los huevos con fuerza de manera que éstos se vieron confinados a presión en las bolsas, entonces empezó a darle suaves golpes con la palma de la mano incrementando la fuerza del golpeo cada poco. Su verga fue adquiriendo tamaño y consistencia y el dolor placentero causado hizo que olvidase sus nauseas. Eduardo siguió golpeando y golpeando hasta que Celestino comenzó a eyacular de una forma mansa, como por rebosamiento. 
- Celestino, ya puedes llevar el presente de nuestro santo padre Bernardino al altar. Y no olvides que tienes que regresar a lavar con tu lengua el ano del padre - recordó Santiago.
Celestino se levantó, recogiendo en sus manos las heces de Bernardino y tragando la que llevaba en la boca. Al llegar al altar depositó su carga en la bandeja dorada y uno a uno de los oficiantes lamío la cara de Celestino hasta limpiarsela. Celestino hizo lo mismo con sus manos hasta dejarlas limpias.
- Damos gracias por la generosidad del santo padre que nos permite la comunión con el fruto de su sagrado cuerpo - elevó los brazos a lo alto Agustín como principal oficiante.
A continuación tomó el cáliz dorado y lo llevó en procesión flanqueado a derecha e izquierda por Santiago y Eduardo. Al llegar donde el padre Bernardino los tres se arrodillaron ante él y Agustín recitó la oración.
- Amadísimo padre, después de regalarnos en su inmensa caridad el fruto de su cuerpo para alimento de nuestra vida, le rogamos nos de, en un extremo rasgo de generosidad, el beneficio del liquido ardiente como anticipo de lo que será una eterna vida sin sed.
Agustín tendió la copa dorada al padre Bernardino que levantándose la sotana y rebuscando un mínimo trozo de miserable carne consiguió rellenar con su orina la mitad del cáliz. Ya otra vez en el altar Agustín ofreció al altísimo los presentes entregados por Bernandino pidiendo que los bendijese para beneficio de sus hijos. 
- Arturo, ¿que está pasando?
- Preparate, Roldan, ahora van a darnos la comunión y luego nos van a dar la paz.
Efectivamente Santiago tomó la bandeja con la mierda y se acercó a Roldan.
- Come Roldan y te prometo que al darte la paz no seré muy duro. Come.
- No, por favor, no - lloraba implorante Roldan.
- Cierra los ojos y abre la boca, yo te ayudaré.
Cogió con los tres dedos centrales de la mano una cantidad de heces y lo llevó a la boca del niño, que a duras penas abrió algo la boca. Santiago metió los dedos con la mierda.
- Traga, hijo, traga rápido sin cogerle el gusto. 
Intentando  cohibir las arcadas, Roldan tragó y cuando estaba hecho, Santiago volvió a meter los dedos en la boca del niño para que consumiese los restos.
- Dame más - en el tono, el timbre y la determinación de Roldan en la petición se notaba que el niño ya no estaba, en su lugar había un hombre con aspecto de niño - y después ¿que? 
Santiago volvió a Arturo y le ofreció lo mismo que el chico aceptó sin rechistar mirando a su compañero y amigo.
A continuación Eduardo ofreció el cáliz a los chicos y esta vez no hubo incidentes ni repulsas, los dos bebieron.
- Alimentados del fruto de la santidad y en perfecta comunión por el banquete en el que hemos participado solo queda visibilizar la paz que produce esta ceremonia haciéndonos una sola carne. 
Santiago se dirigió al enclave de Roldan, le quitó las cadenas, le saco el dildo del culo y con un movimiento como de giro y contragiro lo sacó del asiento, luego se quitó su tunica y se sentó como estaba sentado Roldan, al que encaró he hizo sentar sobre su pene erecto ya sin molestia alguna. Roldan, sin duda en agradecimiento por los detalles que tuvo con él Santiago, le abrazó estrechamente y le besó en la boca como Don Arsenio habla hecho con él. Luego dejándose llevar, nada mas que de instinto empezó a mover las caderas para estimular a Santiago.
- Espera, precioso, espera - Santiago susurraba a Roldan al oido - No te muevas o me correré. Tenemos que esperar a Eduardo, luego cuando Agustin nos bendiga en el amor a la paz podremos hacerlo. 
Eduardo estaba también en posición, aunque Arturo, no demostraba cariño, ni Eduardo la ternura de Santiago con Roldan. Y entonces el padre Bernardino levantó su mano derecha y se puso en pie.
- Ha ocurrido un hecho desagrable que me obliga a imponer un castigo a uno de vosotros - Roldan estrechó a Santiago un poco más, Arturo comenzó a transpirar - el hermano Celestino no estuvo a la altura de la importancia de esta celebracion penitencial y por eso tendra que ser corregido. Celestino - se dirigió al filosofo - has tenido que ser engañado con el señuelo de los sentidos para no cometer sacrilegio, por eso has de ser corregido. ¡Liberen al Amo del Infierno!
Agustin, se despojó de su tunica y quedó desnudo como sus compañeros. Tomó una vela y se acercó a la esquina donde antes Roldan creyó ver algo. Poco a poco Agustin exhibiendo una portentosa erección iluminó  el rincón. Apareció una cabeza enorme enfrentada a la verga dura de Agustin, comenzando a lamerle hasta que Agustin efusionó una gran cantidad de semen que el perro, Amo, rebañó hasta consumirla toda lamiendo suelo y piernas de Agustin.
- No te muevas, por lo que mas quieras Roldanito, precioso - susurraba al oido Santiago - si me corro me tocará la misma suerte que a Celestino.
- ¿Y que le va a pasar a Celestino?
- Ahora lo veras y cuando lo veamos podremos ya cumplir con la liturgia de la paz y corrernos.
Agustin enganchó una correa al collar de Amo del Infierno y lo saco de la oscuridad. Era un mastin impresionante de no menos de ochenta kilos. A una indicacion del padre Bernardino, el filosofo Celestino se colgó de la parte delantera del plinto donde estuvo ensartado Roldan. Agustin de inmediato inmovilizó sus piernas muy abiertas y los brazos mediante cadenas que se enganchaban a argollas bien recibidas al suelo.
- Por favor santisimo Padre Bernardino libereme de este castigo, seré su albañal mientras viva, seré su esclavo para todo, pero no me haga pasar por el caliz de Amo.
- Disfruta de tu pecado. Y sufre el que de ahora en adelante tendrás que vigilar que no abones por donde pasas. ¡Hagase!
Agustin llevó al perrazo hasta las inmediaciones de donde estaba inmovilizado Celestino y le ordenó.
- Castiga al pecador, Amo del infierno.
Amo primero olisqueo el ano, luego lo lamío durante un buen rato hasta que de un pesado salto pudo colocar sus manos casi de león a ambos lados del torax de Celestino que ya gritaba por los arañazos que infringía el perro en sus costados. Agustin actuó de mamporrero y dirigio el vergon duro como el hueso con que estaba armado, hacia el ano del filosofo. En cuanto el goteante y puntiagudo glande de Amo notó la suavidad pacifica del ano, Celestino emitió un gemido ahogado y despues un desgarrador grito, cuando el animal empezó sus arremetidas, no muchas y se detuvo con su miembro dentro de Celestino, que rogaba que le sacasen ese rabo duro. Amo hizo en ese momento un movimiento de rotación dejando que su pene apuntase en direccion contraria a su cabeza. El culo de Celestino y el de Amo quedaron asi enfrentados. El perro gemia de placer y Celestino, su perra, gritaba de dolor mendigando perdón. Pasaron no más de cinco minutos y Amo soltó una especie de aullido y se salió del seminarista, al que le resbalaban por los muslos sangre mezclada con la semilla del perro.
Fue entonces cuando Agustin dio el permiso jerarquico para trasmitirse la paz.
Santiago estrechó aún mas al niño, hizo dos movimientos lentos de cadera para acariciar las entrañas del niño con su pene y finalmente se corrió. Eduardo hizo lo propio con Arturo, que sabiendo de lo que se trataba disfrutó mas que Roldan de esa ceremonia de la paz.
Tras unos minutos de impasse, el padre Bernardino se levantó de su sitial y ordenó a Celestino, Arturo y Roldan que le acompañasen de regreso a la estancia del cura.
Por las escalera de caracol volvieron al dormitorio, donde Bernardino volvió a girar sobre su eje la imagen de la virgen y la puerta excusada se clausuró.
- Después de la ceremonia santa de comunión con nosotros y vuestro comportamiento ejemplar, solo queda deciros que tapeis vuestras verguenzas y os incorporeis a la rutinaria vida de este seminario. A partir de hoy sois mis preferidos.
Celestino, Arturo y Roldan se vistieron aprisa.
- ¿Te ha dolido mucho lo de Amo? preguntó con prevención Arturo.
- Es el placer mas intenso que he sentido nunca. Intentare repetirlo.

domingo, 28 de junio de 2020

ROLDAN - 3 -


En la oscuridad del confesionario por una lanza de luz que mordía la penumbra en la que se encontraba, veía a duras penas el culo de Arturo de par en par y escuchaba el susurro urgente que le pedía que sacase la lengua y se acostumbrarse al sabor que de cualquier manera iba a tener que saborear, con deleite o no esa tarde noche en la habitación del padre Bernardino. 
- ¡Empieza a comerme el culo, cabrón. Al menos vas a tener la certeza de que yo no voy a cagarte en la boca.
- ¿En la boca? - en el tono de la pregunta se leía perfectamente la incredulidad y el miedo.
- Calla ya y empieza. Además, a mi también me gusta que me lo hagan.
- ¿Te gusta?
- Si. No te hagas de nuevas. Dijiste que el cura de tu pueblo te lo hizo a ti y te gustó.
- Es verdad.
- Pues matamos dos pájaros de un tiro, a mí me gusta y a ti te entrena. Empieza.
Con cara de asco y prevénido ante cualquier evento insospechado, Roldan se fue acercando al culo de Arturo afinando todo lo que podía el olfato. 
- Venga, no olisquees más - y con su mano izquierda que le quedaba libre, se la pasó hacia atrás por el cogote y le estrelló la cara contra su ano - ¡come ya, joder!
Roldan en esa postura saco tímidamente la lengua y la depositó justo sobre el ano de Arturo e inmediatamente detectó y recordó perfectamente el sabor de la lengua de Don Arsenio después de habersela hundido profundamente a él la noche anterior en su casa. Le satisfizo recordar un sabor ya conocido y con más soltura, sacó más lengua comenzando a explorar la anatomia del orto de su compañero. A medida que cogía confianza y comprobaba que no era para tanto su asco y prevención a la zona empezó a insinuar la punta de la lengua hacia dentro del cuerpo de Arturo. 
- Eso me gusta, Roldan, más dentro, más dentro - hacia rato que Arturo no necesitaba indicar con su mano que debía hundir la cabeza en su culo.
Roldan, se animó ante el estimulo y consiguió meter más la lengua y el sabor dejó de ser tan dulce y primó más el amargo de las heces. Se retiró de golpe, estuvo quieto unos segundos y se lanzó sobre el ano de Arturo con renovados bríos nada más que ahora, metía lengua y succionaba para sacar de dentro de Arturo todo el jugo amargo que pudiera. 
- ¡Me gusta tu mierda, Arturo, me gusta! y me gusta chuparte, se me ha puesto muy dura.
En ese momento se escuchó un ruido y unos pasos. 
- Pues otro día más. Vamonos que viene alguien - dijo en voz muy baja Arturo.
- Me dijeron que venian para una visita al Santisimo Don Bernardino.
- ¡Arturo, Arturo! que sabes mucho - musitó rabioso el padre Bernardino.
Aprovechando que el confesionario estaba tras una columna de la capilla Arturo y Roldan se escabulleron por la puerta de la sacristía que se comunicaba con el claustro y como alma que lleva el diablo se plantaron en el dormitorio donde el resto de los seminaristas descansaban hasta la ronda de clases de la tarde.
Se habían tumbado en la cama y al poco apareció Don Bernardino.
- ¡Vaya, Roldan! parece que no hay sueño. Bueno, adelantemos acontecimientos. Ven conmigo a mi celda para empezar el examen de conciencia y la confesión de tu vida - se dio la vuelta y se volvió a detener, sin darse la vuelta volvió a hablar levantando la mano derecha - y Arturo, ven tu también.
Caminaron un paso por detrás del cura hasta el piso alto donde lo que se llamaba eufemisticamente celda era una anchurosa cuadra dividida por la mitad por un pesado continaje de terciopelo rojo. En la parte de delante en un lateral un viejo confesionario de roble sobre una tarima tallada en punta de diamante muy desgastada por el paso de los años. En el centro una mesa, de roble también y un sillón alto de aspecto incomodo tapizado como la cortina. Delante de la mesa dos sillas del mismo estilo que el sillón y tapizados en el mismo tejido.
- Pasa, Roldan - dijo el cura - tu Arturo, quédate en la puerta hasta que se te llame.
El chico pasó dentro de la sala y se quedó paralizado ante la grandiosidad de la estancia.
- ¿Te has confesado alguna vez, niño?
- No, nunca.
- Es muy sencillo, solo tienes que decir la verdad. Yo preguntaré y tu contestarás con la verdad. Si me mientes ya sabes que solo las puertas del infierno permaneceran abiertas para ti y la condenación será ya eterna.
Roldan afirmó con la cabeza sin atreverse a emitir ni un sonido.
- Ahora yo voy a sentarme en ese confesionario y tu te arrodillarás por el lateral donde está la rejilla y desde allí me lo contarás todo.
El padre Bernardino se sentó en el sitial y esperó a que Roldan se arrodillara. El muchacho intentó arrodillarse pero soltó un quejido. Las puntas de diamante, a pesar de estar gastadas producian mucho dolor al arrodillarse.
- ¡Arrodillate! - gritó el cura. 
- ¡No puedo! duele mucho el suelo.
El padre Bernardino salió del confesionario y se dirigió a la puerta.
- Arturo, entra.
El chico entró en la habitación. 
- Dígame padre.
- Arrodillate en el confesionario.
Arturo empezó a sudar.
- Yo ya me confesé ayer padre. No tengo pecados mortales
- Hincaté de rodillas, ¡ya!
Llorando se encaminó al confesionario dócilmente y al llegar el padre Bernardino le dio una orden.
- Antes de arrodillarse, desnudate, como crucificaron a nuestro señor en su momento supremo, como éste momento lo es para ti, y de hinojos, desnudo, déjate caer y sufre, purga tus pecados. ¿donde habéis estado esta tarde vosotros dos?
Roldan ya lloraba a moco tendido y Arturo hacia lo propio. Instintivamente Roldan se acercó hasta Arturo se abrazó a él y juntos cayeron de rodillas sobre el suelo del confesionario, aumentando la intensidad del llanto pero esta vez de dolor.
El cura se acercó a ellos y los levantó consolandolos.
- Desnudate tu tambien Roldan - esperó a que Roldan estuviera desnudo como Arturo, cogió a cada uno de una mano y traspasaron la cortina que les separaba del despacho.
Una cama alta, grande y provista de dosel con cortinas tupidas que se corrian y velaban la vista a todo aquel indiscreto, estaba centrada en la estancia. En la pared izquierda un armario grande de madera de roble con dos cerraduras garantizaba que nadie que el padre Bernardino no quisiera iba a ver su contenido. El cura se saco de dentro del hábito una aparatosa llave que llevaba al cuello y abrió las dos hojas del armario. Roldan y Arturo, permanecian abrazados en el centro de la habitación asustados por lo que pudiera sucederles. Al abrirse las puertas se pudo atisbar parte del contenido. Cadenas, cuerdas, latigos, grilletes y como barras largas y cortas de diferentes grosores que parecian hechos de marmol u otro material similar.
El cura sacó un latigo de multiples colas que parecía hecho de cuero y unos grilletes, dos pares, que constaba de cuatro argollas cada par unidos por cadenas.
- Que cada uno se lo ponga al otro - dijo Bernardino a los chicos tirandoles los grilletes delante - bien cerrados, ahora sois esclavos del pecado, la llave, si merecéis ser liberados, la tengo yo. Luego apoyandoos en el escabel que hay al pie de la cama subiros a la misma.
Se dirigió al lateral del armario y tiró de una cinta brocada.  El cura se dio media vuelta mientras los muchachos se subían a la cama y traspasó la cortina. Se sentó a su mesa de escritorio y esperó.
- ¿Ya sabes lo que nos espera, Roldan? - comentó de una forma fría Arturo
- No se. ¿Porqué estamos en la cama del padre?
- Nos va a azotar primero y luego nos llevará a la mazmorra, así, como criminales, cargados de cadenas.
- Pero tendremos que vestirnos, así desnudos no podemos pasar por todos lados.
- No se Roldan. Yo estuve en la mazmorra una vez hace mucho tiempo y fui vestido con la sotana, y ya en la celda me cogieron entre tres teologos y tragué polla por todos lados. Y dedos, que lo que les gustaba era meterme los dedos en la boca muy pegados a la lengua e intentar que tragase hasta que vomitaba y luego me escupian todos en la boca.
- ¡Que asco, Arturo!, yo no me voy a dejar.
- Pues es mejor dejarse, si no te meten un aparato en la boca que te parte todos los dientes y al final hasta te mean en la boca. Conviene no enfadarles.
La puerta, al otro lado de la cortina, se abrió.
- Padre, ¿habia llamado?
- Si. Envíe recado al teologado que Santiago, Eduardo y Agustín bajen dentro de una hora a la mazmorra. Les necesito.
- Padre, con su permiso - Celestino de ultimo curso de filosofos y catorce años inclinó la cabeza en señal de acatamiento - ¿podría yo incorporarme a la mazmorra? yo nunca llegué a visitarla y he escuchado tantas cosas...
El padre Bernardino se quedó de pie junto a su mesa con gesto adusto.
- No, mejor aún Celestino, me ayudarás con Arturo y Roldan y según sea tu comportamiento vendrás o no. Pasa  conmigo a mi dormitorio.
Y dándose la vuelta traspasó la cortina con Celestino detrás entrecerrando los parpados y relamiendose de lo que el pensaba que le esperaba.
Nada mas entrar al dormitorio, Bernardino  le dio el latigo a Celestino.
- Cuando yo te diga, azota, Celestino. A ver, vosotros dos, pecadores que solo merecéis las llamas eternas, delante de la Santisima Virgen - y señaló una imagen de una virgen con un niño en brazos que reposaba sobre una mensula a la izquierda de la cama - ¿que hacíais en la capilla esta misma tarde?
- Nada padre  Bernardino, de verdad - se atrevió a decir Arturo.
- Castiga Celestino - y en voz muy baja dijo: y disfruta de esta carne fresca.
Roldan y Arturo estaban abrazados muy estrechamente, sobre la cama arrodillados, de forma que sus espaldas y traseros quedaban expuestos. Celestino blandió el azote y empezó a castigar a los dos críos.  El cura Bernardino se frotaba la entrepierna y Celestino se remangó la sotana y mientras azotaba se masturbaba para deleite del cura.
Cuando ya tenian las nalgas muy enrojecidas Bernardino ordenó parar. Celestino a pesar de no azotar seguía masturbandose.
- Estabamos... - empezó Artuto a negar otra vez -
- ¡Que no Arturo! Yo estaba chupandole el culo a este, padre Bernardino
- No puedo creerlo - exclamó indignado Bernardino - enseñame ahora mismo como lo hacíais.
Inocentemente, Roldan, le dijo a Arturo que se pusiera en posición. El ruido de las cadenas que llevaban daban al momento un escenario irreal. Roldan hizo el ademan de meter la cabeza en el culo de Arturo y se retiró.
- Así, padre - como si estuviese ya todo arreglado con la demostración.
- ¿Así? Quiero verlo todo - vociferó el cura.
- Pero ya lo he hecho, padre.
- Quiero ver como lo hacíais todo - estaba ya el cura fuera de si.
- Empieza a comerme el culo, que nos van a zurrar otra vez - le dijo muy bajo Arturo a Roldan.
Roldan empezó a disfrutar, como habia empezado hacia unas horas de Arturo, lo que hizo que los dos pusiesen sus vergas duras. Celestino hipnotizado por la escena se despojó de la ropa y se acerco masturbandose con parsimonia.
- ¿Puedo, padre? preguntó implorante Celestino
- Pero que sea una penitencia para ellos - le dijo con lo voz temblorosa, relamiendose ya del espectaculo.
Celestino subió de un salto a la cama, sujetó a Roldan por las caderas, ensalivó un poco su ano y de un golpe de cadera se la metió hasta dentro. Roldan dio un grito agudo se retiró de Arturo y al caer desmayado del dolor se le salió a Celestino. Arturo al comprobar lo que habia sucedido y que Roldan yacía desmadejado en la cama, se lanzó al pene tieso de Celestino para ensalivarlo bien primero, luego se dio rapidamente la vuelta y el mismo se insertó la carne dura del seminarista mayor.
- Es que él es virgen aún, bueno ya no, y no ibas a disfrutar de su culo, yo ya tengo experiencia, me lo han hecho tantas veces.
Al tiempo que era sodomizado Arturo se inclinó sobre Roldan y empezó a lamerle sus genitales. Se despertó el chaval y su pene creció. Empezó a sonreir hasta que se echó mano a su ano y soltó un gemido de dolor. Bernardino se acercó entonces, con su regordeta mano palpó el ano del niño y le metio un dedo, luego se lo llevó a la boca, lo saboreó entrecerrando los ojos y luego volvió a violar el ano de Roldan, pero esta vez con dos dedos. El chico se quejó algo hasta que Bernardino sacó sus dedos, se los llevó a la nariz, los olió con delectación luego se los puso delante de los ojos, sonrió placenteramente y fue poniendolos delante de los ojos de los otros tres presentes y dándoselos a oler. Roldan fue el último y cuando el padre Bernardino se convenció de que sabía de qué se trataba se los metió despacio, reptando por la lengua hasta llegar a provocar la nausea del niño, que terminó por recuperarse del todo de su abrupta violación. Luego ya acostumbrado a los dedos y al sabor amargo continuó mamándo de los dedos hasta que el cura quiso sacárselo de la boca.
- ¡Limpios, perfecto! - comentó satisfecho Bernardino - darás mucho juego abajo - y en ese momento Celestino exhaló un grito.
- ¡Me corro dios mío!
- Rápido, en el culo no, en la boca que sepan cuál es el sabor de la santidad - ordenó el padre.
Arturo sabía de qué se trataba y se dio la vuelta rápido abriendo mucho la boca, al tiempo que tiraba del brazo de Roldan para que le imitase. Celestino empezó a eyacular su semen y casi todo fue a caer en la boca de Arturo, que lo retenía sin tragarlo. Roldan, no entendía que pasaba.
- Arturo, comparte esa gloria que llevas en la boca con Roldan - adoptó el cura un tono pedagógico - a Roldan, después de comer su propia mierda, le sabrá a bienmesabe.
Arturo se acercó a la cara de su amigo, le atrajo hacia si poniendo una mano en su nuca y mediante beso le traspasó parte de la leche de Celestino, que tragaron los dos.
- Padre Bernardino - se quejaba Roldan - me molestan estos grilletes.
- Acostumbrate, niño malo, aun tendrás que llevarlos un tiempo, y si te portas bien en la mazmorra, eres obediente y confiesas tus pecados, te las quitarán. Ya has recibido del hermano Celestino una fuerte penitencia, pero te preparará para lo que viene ahora. Te han entrado mis dedos y casi no te has quejado. Abajo te van a entrar algo mas que dos dedos y tanto Arturo, como tú vais a saber muy bien a que sabéis cada uno. Pero si sois obedientes y os dejais llevar disfrutareis y os serán perdonados vuestros pecados.
- Padre Bernardino - dijo Celestino ya vestido - ¿voy a poder bajar yo a la mazmorra?
- Si, claro. Pero para darme servicio a mi y mirar. Y ya es mucho el favor que te hago. Pero tienes que saber que si a Santiago, Eduardo, o Agustin se les antoja tu culo, lo tendrás que ofrecer.
- Si, padre.
- Vosotros dos, bajar ya de la cama - diciendo esto, giro la virgen de la mensula de la pared y un panel del fondo del armario se descorrió - seguidme los tres.
El padre Bernardino entró en el armario y su figura fue perdiendose de vista hacia abajo. Celestino empujó con cada mano la espalda de los crios y le hizo empezar a descender por la escalera de caracol, toda de piedra, que moria justo detrás de una especie de altar. Cuando los chicos, incluso Celestino, entraron se detuvieron sobrecogidos. Alli estaban los teologos revestidos para una ceremonia. Un sitial elevado en una tarima lo ocupó el padre Bernardino. A los pies del altar habia dos plataformas de madera con argollas. 
- Ya no me acordaba - le dijo muy quedo Arturo a Roldan - ya se lo que nos espera - Aunque te duela o te de asco no digas a nada que no si quieres que nos dejen salir.
- Tengo miedo Arturo.
- Yo estoy contigo, Roldan, yo estoy contigo.

lunes, 22 de junio de 2020

PUÑO


Muero, 
Y sin embargo quiero
Un puño que me haga gritar, 
Mano enguantada y vibrar
Sintiendo el final muy dentro. 
Alcanzar un nirvana sucio
Fisteado sin piedad 
En una borrachera de vida, 
Que me haga volar
Colgado de un sling de plumas, 
Hasta el fondo, 
Y sudar por cada poro semen
De libertad arañada en cada pene, 
En cada coño comido, 
En cada culo follado
Desde siempre por el hombre. 
Semen que preña mentes, 
Como la mía tan sucia
Que ya solo sabe buscar, 
Ahora que viene la muerte, 
La eternidad.

Dedicado a Andrés de la Orden. 

ROLDAN - 2 -

Don Arsenio descendió del coche de punto y dio la mano a Roldan para que bajase. 
El edificio del Seminario Menor era anexo al Seminario Mayor separados por un callejón al que todos los seminaristas llamaban jocosamente Mata canónigos por las corrientes fuertes y congeladas que lo recorrían provinientes de la Sierra.
El cura acompañó al niño hasta el amplio zaguán y se dirigió al seminarista de semana que hacía las funciones de portero. 
- Aquí le dejo un nuevo pecador que va a hacer los ejercicios penitenciales, para arrepentirse de sus muchos pecados, a pesar de su corta edad, y poder comulgar en el Señor por vez primera.
- Ahora mismo llamo al maestro de ejercicios - y salió corriendo arremangandose la sotana.
- ¿Donde vas tan corriendo? - preguntó otro seminarista de último curso como él.
- A buscar al bujarrón, que el cura ese de la Ermita, trae otro chaval, al que ya habrá iniciado, es guapetón, para que el Bernardino termine de comérselo.
El padre Bernardino llegó a coserjería donde aguardaba Roldan con el cura. Sentado en un banco de piedra alto con sus pantalones cortos y las piernas que no le llegaban al suelo parecía aún más pequeño.
- Vaya, vaya, vaya, aquí tenemos a nuestro pequeño pecador al que tendremos que enderezar para evitar que vaya a quemarse a las llamas eternas del infierno - daba a su voz engolada un tono apocalíptico que hizo pensar al niño que su entrada en el infierno, era inminente.
Y vaya si era inminente. No lo sabía él muy bien. 
- Vaya usted a buscar a Arturo - ordenó Bernardino al seminarista de la puerta - que venga a buscar a, a, ¿cómo se llama nuestro pecador?
- Roldan, Don Bernardino - contestó solicito Don Arsenio.
- A Roldan, que le enseñe el dormitorio, donde va a dormir, donde poner su muda y el refectorio, que por cierto - dijo sacando un ostentoso reloj de oro de su relojera - ya casi es la hora.
Al nada volvió Arturo un seminarista alto y espigado, rubio, muy risueño, de no mas de once años, que de algún modo le recordó a Roldan a su Sandalio.
- ¿Como te llamas, chico? - preguntó alegremente Arturo
- Roldan - se adelantó Don Bernardino - parece un niño docil. Sacaremos provecho de él.
- Don Bernardino - se levantó del escabel de piedra Don Arsenio - yo ya tengo que volver.
El padre Bernardino alargó su mano regordeta y el padre Arsenio hizo una genuflexión le cogió la mano y la beso. Luego soltó su mano Bernardino le hizo una imposición de manos y la señal de la cruz en su cabeza. Don Arsenio se levantó y se fue.
Cuando Roldan iba detrás de Arturo que canturreaba algo por los claustros del seminario se atrevió a preguntar.
- El padre Arsenio le ha besado la mano al padre Bernardino.
- ¿ Te sorprende, chiquitin? Arsenio era el seminarista preferido de Bernardino. Todo lo que sabe Arsenio, T O D O, se lo ha enseñado Bernardino. Un consejo, Roldan, cuando te llame a su despacho Bernardino, vete con el estomago hecho a lo que sea. No te niegues a nada o sal corriendo ahora mismo de aquí. Si le enfadas, conocerás la mazmorra y a algún teologo, también. Bernardino ya no es lo que era al parecer, pero le sigue gustando ver hacerlo.
- ¿Hacer, hacer, qué? 
- No puedo decirte más, sería perjudicial para ti si ibas sobre aviso y para mi por ponerte al día.
- ¿Tu has estado en la mazmorra esa?
- Por desgracia, si, hace dos años, cuando llegué aquí. Ahora me alegro, me adapté perfectamente y no he tenido que volver alli abajo mas que para pasar el pasadizo.
- ¿Pasadizo?
- Muchas preguntas. Ya está bien. Mira, este será tu cama la siguiente semana, y ahi, en ese pequeño arcón puedes meter tu muda - se sentó en la cama y dio un par de saltos sentado - ven sientate, parece que no, pero es blanda.
-No, muchas gracias.
- Ven, hombre, sientate - haló de Roldan por una mano y le obligó a sentarse.
Roldan emitió un quejido de dolor al caer sobre la cama.
- ¡Ay! Perdona. Entonces, ¿Arsenio, ya ha empezado, cuando fue?
- Ayer. Hizo muchas cosas que me gustaron, pero eso...
- ¿Te la metió entera? Alguna vez que he pasado al teologado, he escuchado que Arsenio tiene un buen tranco.
- ¿Que es un tranco?
- Una polla muy gorda. Yo la tengo tambien gorda y larga y un teologo me dijo que la tenía casi tan grande como la de Arsenio.
- Entera no entraba, aunque el cura empujaba mucho, pero entró hasta la mitad. Esta noche he manchado el camisón algo de sangre. Todavía me duele.
- Bueno, eso tienes ganado. Pocas pollas como esas te van a meter aquí. Las de los que duermen en este dormitorio te podran entrar a pares y si pasas alguna vez al teologado, podrás con lo que te echen. Y a todo esto ¿porqué te han traido aquí?
- Yo tengo un hermando de leche, Sandalio, y su madre nos vio en la cama chupandonos el uno al otro, que descubrimos que nos gustaba mucho a los dos y al parecer no debiamos hacerlo. Mi padre para sacarme la verdad me hizo que le chupase la suya, pero un momento nada mas, vio que al hacerlo se me ponía dura y me llevó a Don Arsenio. El resto ya te lo he contado.
 - ¡Ah, entonces es que te gusta, como a casi todos los que estamos aquí. Cuando quieras hacerlo me lo dices y yo te la meto a ver como vas. Tu  hermano de leche ¿ nunca te la ha metido, ni tu a él?
- No. No sabiamos que había que hacer eso. Ahora que lo dices, me gustaría que Sandalio me lo hiciera.
Sonó a lo lejos una campana insistente
- Ahora vamos al refectorio que ya ha tocado la campana.
- A ver como me siento yo ahora.
- Con cuidadito, que nadie se de cuenta que ya estas roto de culo, que van a querer probarte todos a la vez. Esta noche si se mete alguien en tu cama y quiere metertela no digas nada, le dejas y que acabe cuanto antes. Si armas escandalo y viene el vigilante, todos van a echarte la culpa a ti y te mandaran de cabeza a la mazmorra.
La comida trancurrió sin incidentes. Un seminarista leía desde un púlpito vidas de santos y practicamente solo se escuchaba el entrechocar de cubiertos con la loza de la vajilla propio del manejo de los utensilios para comer. Tambien miradas de complicidad entre los veteranos por la presencia de Roldan.
- ¿Todo bien?
Como si hubiese sido una aparición el padre Bernardino habia surgido detrás de Roldan.
El niño sintió una mano blanda y fría en su nuca que le hizo estremecerse. Luego la mano abrazo el infantil cuello casi abarcandolo y apretando un poco para ir cediendo la presión y concentrarse en un acariciamiento de la oreja derecha. Todos los que comian en la misma mesa miraron con cara de espanto a Roldan; ellos ya sabían lo que iba a suceder esa tarde, quizá esa noche.
- Y bien, - dijo el gordinflon Bernardino - ya conocéis al nuestro nuevo alumno, por siete dias, es verdad, pero que espero que le sean muy fructiferos.
Nadie abrió la boca. El padre Bernardino ocupó ahora ambas manos en sujetar los hombros de Roldan y aplicarles algo de cariñosa presión.
- Querido Roldan, esta tarde despues de tu colación penitencial deberás venir a mi celda para ayudarte a hacer un completo examen de conciencia de tu pecaminosa vida que te sirva de base para los ejercicios penitenciales, que todos empezamos mañana. Se acerca el Adviento. Arturo te llevará hasta mi puerta cuando acabes tu refección.
El muchacho que tenía enfrente, en cuanto se fue el maestro de seminaristas levantó la cabeza de su plato de garbanzos.
- Hola Roldan, me llamo Jose Manuel. Yo ya he pasado por ese examen de conciencia, el año pasado (quizá debería decir mi antiguo ano) tengo nueve años. ¿Tú? 
- Cumplo los siete al mes que viene.
Un silbido de asombro recorrió la mesa.
- Lo que más le gusta - dijo Jose Manuel - preparate.
- ¿Y para que me tengo que preparar - dijo ya en tono irritado de tanta recomendación - ¿para que me parta el culo? - empezó a llorar compunjido - me lo partieron anoche, ya nadie me va a poder partir nada.
Una oscura nube de asombro, recorrió la mesa.
- Roldan, hombre, mira que te dije que no lo dijeras. Esta noche, me meteré en tu cama para que nadie te moleste.
- Muy bien, Arturo - dijo con voz entrecortada Roldan por el llanto
- Pero que sepas que si se me pone dura, te la clavo. Es que cuando se me pone así no me puedo aguantar.
- Quien te folló, Roldan.
- El padre Arsenio, diciendome que estaba buscando la marca del maligno y así saber si podría comulgar o no.
- Lo mismo que nos ha dicho a todos el padre Bernardino - dijo Jose Manuel.
- Lo que dicen los teologos cuando alguien es llevado en castigo a la mazmorra - apostilló Arturo - Roldan, ahora ya da igual - prosiguió, ¿le pasaste la lengua por el ojete al padre Arsenio?
- No, no, me lo hizo él a mi, y me gustó. Metía la punta de la lengua lo más profundo que podía y luego me hacia chuparle la lengua. Sabía a caca, mi propia caca. Y terminó por gustarme.
- Les vas a dar mucho juego - soltó con asombro Jose Manuel.
- Ahora, en el tiempo de siesta vamos a hacer una visita al Santisimo, aquí en nuestra capilla, siempre está expuesto - le dijo a Roldan, Arturo - eso no nos lo niegan nunca. A esa hora esta la capilla vacia.
Cuando sonó la campana que daba por terminada la comida y mandaba a los seminaristas a la siesta, Arturo se acercó al vigilante y le dijo que llevaba al nuevo a la capilla para una visita al santisimo. El vigilante se les quedó mirando muy serio y les dijo que fueran en paz.
Al llegar, Arturo cogió de la mano a Roldan y le llevó hasta un confesionario que estaba apartado de la vista de la puerta.
Al entrar, Arturo se despojó con habilidad de la sotana, se bajó los calzones que llevaba debajo y puso el culo en pompa.
- Venga, Roldan, vete acostumbrando al sabor o lo pasarás mal. Pasa bien la lengua por el  ano y déjalo como una patena.
- ¡Que asco!
- ¿Que crees que tendrás que hacer en la celda de Bernardino? gilipollas. Empieza a comerme el culo y aprende a disfrutar de estas guarradas.