domingo, 3 de mayo de 2020
CHANO - V -
Con los ojos aún cerrados Chano, a tientas, buscaba en el sitio habitual su reloj para ver la hora, y en uno de los intentos lo que palpó estaba tibio, mullido y agradable al tacto.
- ¿Luisa? - preguntaba totalmente desorientado.
Abrió perezoso los ojos y lo que vio le sobresaltó; no estaba en su casa y dando un respingo se sentó en la cama. Al momento le torturó una punzada en la cabeza de tal intensidad que tuvo que sujetarsela con las manos y cerrar los ojos para que los puñales de luz no le perforasen atravesandole a la cabeza.
- Por todos los Santos, ¿que coño es esto? Joder, ¿donde estoy?
- En mi casa - respondió Vicente muy pausado.
- Por favor, por favor, espera, no grites que me va a estallar la cabeza. ¿Y quién eres tú? - y mirando con los ojos entrecerrados a su alrededor continuó - ¿y que hago en pelotas en tu cama?
- Vicente ¿no te acuerdas de anoche en el CHAT?
- ¿En el donde? espera. Dios que jaquecazo. ¿no tendrás por ahí una aspirina? El CHAT, si, si, algo recuerdo, una rubia muy..., simpatica, en la barra. Me hizo una mamada de antología, pero no lo recuerdo muy bien, lo tengo todo como brumoso. Que dolor de cabeza. Que hay de esa aspirina. ¿Pero que hago en pelotas en tu cama?
- Yo también estoy desnudo - dijo muy pausadamente Vicente mientras se quitaba las sabanas de encima y exponiendo su pene a media erección - hemos dormido desnudos, los dos, juntos.
- Pero, ¿por alguna razón? La rubia también ¿no?
- No. Nosotros dos solos. La unica rubia era la de la barra, anoche, que nos servía las copas. Y en lo que a nosotros respecta ninguna mamada.
- Entonces, ¿quien me hizo la mamada a mi? porque que hubo una mamada es seguro, eso lo recuerdo..., - fue perdiendo la voz a medida que hablando iba reconstruyendo en su memoria lo sucedido - pero entonces...
- Fui yo, si, fui yo. Y cuando acabé compartimos la leche en un beso dulcisimo.
Chano se volvió del color del papiro. Ahora lo recordaba todo, la mamada, el posterior beso, que lo disfrutó de forma incomprensible, el sabor de su semen..., y su posterior penetración, estaba casi tan borroso que no lo recordaba.
- Y, y. Perdona, ¿cómo era tu nombre? ah, si, Vicente, recuerdo..., en fin, que, al final, ¿me sodomizaste?
- No. Esperaba hacerlo ahora. Estabas tan borracho que casi te traje en brazos a mi casa. Te desnudé y dado que más que dormido, estabas inconsciente, no me pareció ético aprovecharme. Yo te hice una real mamada y eso significa, tío, que tu culo ahora es mío.
- Mira, no se que te diría en medio de la borrachera...
- Que tu novia, o lo que fuera, te sodomizó con juguetitos y que con el mas gordo era con el que más disfrutabas. Y que hacia mas de dos meses que no teníais relaciones y que lamentablemente lo echabas de menos. Me ofrecí, me negociaste lo de la mamada y eso es todo.
- Eran los vapores del alcohol. Hace mas de dos meses que esa puerta se cerró y no te voy a negar que ese placer del punto P se recuerda, pero se puede vivir sin él.
- O sea - dijo Vicente con una media sonrisa - que hace mas de dos meses que casi ni te limpias el culo despues de cagar, por cierto, que me encantaría verte hacerlo, a ver que se nos ocurría.
- Eso - contestó ufano y cargado de razon Chano.
- Verás Chano, voy a ser muy sincero contigo - se sentó al lado de él en el borde de la cama y le echó el brazo por encima de los hombros - no te lo puedo ocultar.
- Me follaste anoche, ¿es eso?
- No, bueno no del todo. Yo soy gay, pero gay del todo. Soy un depredador de heterosexuales.
- ¿Depredador de qué?
- Calla y escucha. Me gustan los tios que no sean gais, heteros puros, bueno, puros no hay ni uno, pero tu me entiendes. Mi zona de caza es locales como el CHAT. Veo un tío solo, bebiendo mas de la cuenta y me lanzo. A ti te cazé a la primera y ya cuando me contaste lo de los dildos, eras mío. Luego la impresionante tajada que te marcaste sin tener costumbre te dejó ko y no quise violarte..., con la polla, claro. Te desnudé y no pude evitar, ¿explorarte? si, puede llamarsele así. ¿Por qué me mentiste? no es que me importe, tu te engañas solo.
- ¿Mentirte yo? no había razón y no se porqué...
- Te das asco Chano. No se si con dildos o rabos de carne, pero a ti te han taladrado el culo hace menos de cuarenta y ocho horas. ¿a que no me equivoco?
Chano empezó a balbucear, a temblar y a sollozar dejando caer su cabeza en el hombro de Vicente que le acariciaba la cabeza mientras le besaba el cabello. Sin dejar la posición empezó a hablar.
- No debí, lo se, pero la tentación fue insuperable. Desnudo, boca abajo, con ese culo tan perfecto, esa convexidad que muere en un pliegue infinito me llamaba. No tuve más que separar los cachetes del gluteo y al fondo la puerta del paraiso. Empece a salivar y no quise resistirme. Hundí la cabeza en tu culo y mi lengua se disparó a tu ojal, y cual no sería mi gran sorpresa cuando con maravillosa facilidad, la punta de la lengua venció la resistencia del esfinter, y seguí intentando profundizar degustando el amargor propio de la zona que exploraba. Alcance el lubricante, lo derramé en el pliegue e insinué un dedo dandome la impresión de que me lo succionaban, metí un segundo e inmediatamente tres dedos que sin problema entraron hasta donde era materialmente imposible. Me dije muy sorprendido: 'este está recién follado', pero no me pareció muy digamos profesional, usar tu culo para hacerme una paja. Me dije, que si te la metía tenía que ser viéndote disfrutar de la cogida. Y bueno, ¿me vas a decir cómo, dildo o nabo? Venga, ya, no llores más. Quizá no eres gay, eres bisexual y no lo has descubierto. Quiza lo descubras hoy conmigo.
- Joder, asi, desnudos y empalmado ahora, después de escucharte como me comias el culo, no puedo más que seguir desnudandome.
Al poco de dejar a Luisa, una semana quizá o semana y media, ella estaba muy cabreada conmigo, la llamé y me colgó varias veces. Leonard, de viaje y yo desesperado, me habian inoculado el virus del culo. No conseguía excitarme de ninguna manera. Fui a un sex shop a comprar un dildo y me encontré a un obrero de linea de mi empresa, que me conoce y me guiñó un ojo complice. Salí por patas. Me fui entonces al ultimo cine porno que quedaba en la ciudad y allí sucedió. Lo que menos hacía la gente era ver cine. Una autentica orgia Vicente. Yo no se la cantidad de veces que me follaron. Tu no sabes lo que disfruté. Solo que echo de menos el sexo con Luisa, pero necesito también el ojal abrochado con un buen botón, y todo esto me confunde. Y si, quiero que me folles. Desde que te acercaste ayer a mi a la barra, deseé que me cogieses allí mismo. Puestos a ser sinceros, si he dormido desnudo contigo, ¿porqué ocultar nimiedades?
- Y diselo a Luisa - con un abrazo de despedida Vicente le daba su ultimo consejo a Chano - si te quiere, no le importará. A las mujeres las relaciones sexuales entre tíos les parecen rarezas propias de los hombres, no las entienden y las minusvaloran. Si fuese con otra mujer sería intolerable, pero con otro tío un vicio como beber o el futbol. Hay que aguantarnoslo.
Chano se le quedó mirando fijamente a los ojos y le besó apasionadamente. Se sonrió luego con la familiaridad que se haría con un hermano, mientras le decía mirandole: 'Que bien follas, maricón'
- Luisa, a mí despacho - le sonó demasiado duro, muy contundente y remató la frase tras una mínima vacilación - por favor.
Luisa obedeció como empleada que obedece a su jefe. No estaba dispuesta a permitir incursiones en su vida privada con el señuelo de la categoría laboral.
- Cierra la puerta y siéntate.
- Dígame Don Sebastián - dicho en tono duro sin apartar la mirada de la suya.
Chano se quedó sin palabras. Nunca se había dirigido a él de esa manera. Hacha de guerra desenterrada, no, blandida a punto de descargar el golpe. Se la quedó mirando con el rostro de palo, manteniendose las miradas.
- ¿Alguna instrucción don..., - y Chano no la dejó continuar.
- Nada, nada, no era nada - se puede usted retirar - y remarcó con rabia el usted.
La siguiente semana Chano, fue todos los días a que Vicente le lamiera sus heridas sentimentales con la polla. A Luisa evitó dirigirle la palabra utilizando otros empleados para comunicarse. Cuanto más le follaba Vicente más echaba de menos a Luisa. Hasta...
- Mira, Chano, esto se está convirtiendo en una relacion seria. Tu cada vez tienes el ojal mas entrenado y de paso el corazón más roto. Esta noche vamos a quedar en el CHAT, pero no llegues antes de las diez.
- ¿Porqué?
- Ya te enterarás. Hazme caso, de verdad.
Chano estuvo en vilo todo el día, esperando la hora y a las diez con puntualidad britanica entraba en el CHAT. Se dirigió a la barra con los ojos saliendosele de las orbitas sin reconocer una sola cara. Se sentó en una banqueta hasta que llegó la rubia.
- Estás esperando a Vicente, ¿verdad?
- Si - contestó urgente.
- Pues que vayas a su casa. ¿sabes donde?
- Gracias - respondió mientras se alejaba de la barra, camino del estudio de Vicente.
El corazón le botaba en la caja toracica cuando toco el timbre del telefonillo.
- ¿Chano? sube.
Dio un empujón a la puerta y subió los escalones de tres en tres. Vicente estaba con la puerta abierta, en albornoz.
- Venga, pasa - dijo apartandose.
Entró chorreando ansiedad y se quedó petrificado. Empezó a transpirar y sin poder controlarse cayó de rodillas y rompió a llorar compulsivamente sin palabras para expresarse.
- Vamos, Chano, controlate y saluda a tu Luisa.
Con todas las cartas sobre la mesa sin omitir una coma y con Vicente de notario se sinceraron, reprocharon, lloraron y perdonaron.
A los tres meses estaban en el ayuntamiento dandose el si, quiero. Ese mismo día gozandose mutuamente de sus cuerpos, con Vicente como maestro de ceremonias en tálamo nupcial, Chano entró por donde debía y Luisa afirmaba que en aquel momento se quedó embarazada, no que lo creyera, lo había sentido intimamente, decia. Vicente antes de retirarse de sus vidas (tres, sentimentalmente, son multitud, solía decir, sexo ocasional, cuando queráis, pero la pareja son dos, nada más) contó como fue un día a buscar a Luisa a la salida del trabajo y le cantó las cuarenta, haciendola reflexionar. Lo que sucedió después ya se sabia.
Efectivamente, a los nueve meses nació Sebastián y a los cuatro años Nuria. Después de eso Luisa solo queria ano o que Chano le practicase cunilinguis. Se negó a entregar mas su sexo a un hombre, aunque ese hombre fuera su marido. El matrimonio se fue rutinizando y tanto Chano, como Luisa buscaron sus alicientes sin tener que romper. Los niños no tenían la culpa de sus neuras, temores y carencias.
sábado, 2 de mayo de 2020
CHANO - IV -
Llevaban ya dos meses en los que las relaciones con Luisa se reducían a la mera profesional, eso si, manteniendo la cortesía laboral pero cuando se salía del trabajo cada mochuelo a su olivo.
Las primeras semanas Chano incluso agradeció la frialdad. Leonard estaba en una estancia técnica en Italia por cuenta de la empresa, lo que había hecho de la oficina una zona mas tecnica, más aseptica en relaciones humanas.
Pero pasaban las semanas y Chano echaba en falta algo, calor humano, no tanto sexo, que también, como charlar, sentirse acompañado, interactuar.
En una de esas semanas en las que la sensación de soledad era acuciante, Chano se fue a la calle a buscar calor humano.
Encontró un local con no mal aspecto de nombre "CHAT". Se decidió a entrar.
Era un semisotano bien decorado con una barra serpenteante en uno de los lados y al otro un remedo de zona de baile, pobremente iluminada. En las paredes libres como especie de reservados con asientos enfrentados con una mesa central. Chano se dirigió a la barra. Era pronto y viernes, la gente aún no se habia decidido a salir. En la barra habia otro tipo, por lo que Chano decidió irse a la otra esquina. Solo tenía ganas de que le dejasen en paz.
- Vodka con hielo, doble, y una cerveza - pidió a una chica que estaba en la barra.
- Muy fuerte vienes - comentó la chica - has visto la hora que es.
Chano se limitó a mirarla pero deliberadamente no abrió la boca, solo hizo un gesto con la cara de inevitabilidad y resignación.
Le sirvió y de un trago consumió lo servido.
- Otro, le dijo a la chica.
- ¿No vas muy lanzado, forastero? - una sonrisa cinica se le pintó a la rubia de la barra.
- ¡A mi cuenta! - resonó la voz del cliente al otro lado de la barra, cogiendo su vaso y acercandose a Chano.
- No te conozco de nada y mi bebida la pago yo - intentó parecer lo más duro posible.
- Vicente - se presentó extendiendo la mano.
Chano se le quedó mirando largamente y finalmente aceptó la mano.
- Chano. Y ahora que somos viejos amigos, déjame en paz beber tranquilamente.
- ¿Te ha dejado o has dejado? - hizo un silencio y volvió a preguntar - Tío o tía.
- ¿Tengo pinta de maricón? - quiso parecer indignado.
- Que va. Pero hoy día hay que preguntar, perdona. La mía estaba muy colada y pasó por hacer trios con otra, hasta que me dijo que porqué no dos tios, otro y yo. De momento me negué en redondo, pero se me cargó de razón: 'tu sabes lo que me costó aguantar las arcadas el primer coño que me obligaste a comerme, cabronazo, pues ahora o te comes un rabo mientras me follas, o te vas a la mierda'
- Y que le dijiste...
- Me negué de momento, pero luego me dije que me podría escabullir y engatusarla con un doble que iba a volverla loca. Así que transigí. Y me dijo que el tío lo ponía ella.
- Lo hiciste. Te comiste un rabo al final, seguro.
- La primera vez si.
- ¡Comiste rabo! - dijo sorprendido mientras apuraba el segundo vodka - y oye, por curiosidad, ¿como es?
- Eres un cabroncete, ¿eh? Bueno, así metido en faena y como estás salido da al principio algo de reparo, pero una vez dentro de la boca mi única preocupación es que no se corriese con ella dentro. Pero no.
- ¿Como acabó entonces, Vicente.
- ¡Rubia, ponnos otras dos! Nos vamos a aquella mesa del fondo.
- Se sentaron en una mesa con un sillón corrido de cuero rojo muy gastado, desde donde se dominaba toda la sala.
- Empezamos por coger cada uno un pezón. El tío no tenía ningún problema en rozarse conmigo, aunque yo hacía todo lo posible por mantenerme alejado, asi que cada uno mordisqueando su pezón nos manteníamos prudentemente alejados. Hasta que a Clarita, Clarita era mi novia, se le antojó que le comiesemos el coño los dos a la vez.
- Pero eso es muy dificil - dijo sorprendido Chano.
- Y tanto. Teniamos que rozarnos los labios por cojones. Tío, Chano, eras, ¿no? en una de esas el tío, unos treintaytantos tendría, me morreó con lengua y todo. Yo estaba con los ojos cerrados y el beso era de experto y me entregué durante unos segundos, hasta que reaccioné y me aparté. El tío va y le dice a mi novia que beso de puta madre, que si la mamo igual no respondia de no correrse. Miré cabreado a Clara intentando amparo y va y responde que seguro que la mamo mejor que beso.
- ¡Que cabrona!
- Y entonces el tío me acerca la polla a la boca y mi novia me dice, que venga, que tengo una polla preciosa delante y que quiere disfrutar de mi polla dentro y de ver como me follan a mi la boca.
Y asi fue. El tío en la cabeza de Clara que le comia los huevos estirandose y yo la polla mientras, se la metía a ella. De pronto el tío dijo que se iba a correr, me la sacó de la boca y la metió en la boca de mi novia y se le corrió dentro. Yo estaba a punto de correrme, el tío salio de cuadro y Clara me atrajo hacia ella compartiendo el lefote del tío conmigo que en ese momento, del morbazo, me desleché por completo. Así que no solo le comí la polla sino que tragué su leche. Una cabronada.
- ¿Fue solo esa vez? - preguntó con intriga Chano - y te gustó mariconazo - el vodka empezaba a hacer milagros.
- ¿Solo? Hubo tres veces mas y lo jodido es que la última, la puta última vez - y a pesar de la poca luz el puchero que hizo Vicente se notó - y si, hostia, si, me gustó, joder, me gustó y lo repetiría, ya lo he dicho, coño, y no soy maricón, joder, no.
- Si no quieres seguir, no pasa nada Vicente, no te apures - Chano se levantó y se acercó a la barra a pedir dos copas mas. Cuando regresó Vicente estaba mucho más calmado - ahora trae las bebidas. ¿Te encuentras mejor?
- Si, si. Es que no me explico lo que pudo suceder. Cuando estaban las cosas bien calientes y el otro estaba mordiendole el clitoris como la cosa mas normal del mundo empecé a comerle la polla, ¡y lo disfruté, joder, me gustaba! es más y esto es lo peor, rogaba porque se me corriera en la boca, estaba fuera de mi.
- ¡Joder Vicente! me has empalmado con la historia
- ¿De verdad? - gimió de angustia.
- ¿Que te pasa?
- Que esto es peor de lo que yo creía. Que te iba a decir si querias que te aliviase con la boca. No se me cae de la cabeza esa polla y no se buscar a nadie. Si tengo que ser gay, lo seré, pero quiero que se me quite esto de la cabeza - el alcohol tambien hacía de las suyas en Vicente - me pajeo y en lugar de presentarseme Clara con el coño abierto, se me viene a la cabeza la polla del tío dandome leche a tragar.
- Escucha Vicente. Otro tanto me pasa a mi. Mi novia de meses, hartos de follar como dios manda, un día se le antoja que me quiere follar el culo con un consolador, y lo hace con tanto arte, que me gusta y solo pienso en un buen rabo. Quiso que un compañero del trabajo que es bisexual me follase, me cabree y me largué.
- Joder, Chano, tío, ahora eres tu el que me ha empalmado - y en medio de la penumbra se marcó el paquete.
Y entonces sucedió algo que Chano no se podia imaginar cuando entró al local, aunque mas de cuatro copas pueden hacer milagros. Vicente le cogió la mano a Chano y se la llevo al paquete. Chano mismo se sorprendía de que no opusiera ninguna resistencia.
- ¡Hostia, que buen rabo para mi culo! - y soltó una sonrisa bobalicona mientras se sacaba su verga y le cogia la mano a Vicente para que apreciase su dureza - pero me conformaba con una mamada ahora.
- ¡Que buen amigo eres! con las ganas que yo tenía de un rabo como este - y sin soltar la presa de la bragueta de Chano se le acercó a la boca y prolongaron entre los dos un beso torrido en la penumbra.
Chano sujetó la cabeza de Vicente entre sus manos y se entregó al beso mientras notaba que su pene se volvia mas petreo. Vicente abandonó la boca de Chano y se hundió en su braqueta. Y no la abandonó hasta que no sintió el sabor levemente dulzón del semen. Con la boca llena volvió a la boca de Chano y entre los dos consumieron el jugo.
¡Joder, tío que bien la mamas, cabrón! Y yo creía que a Luisa no la ganaba nadie.
- Chano - dijo Vicente mirando muy de cerca a sus ojos - tío, estoy muy pedo, pero se nota que no fumas, te sabe el lefote a almendras dulces y no se como será tu ojal pero con que sea la mitad de competente que tu rabo..., Chano, amigo, ¿no te babea el coño por una polla de carne descarada, como la mía?
- Ya se que te lo debo, Vicente, pero..., yo también estoy pedo del todo, pero..., bueno venga vale - se puso de pie y empezó a desabrocharse el pantalón - te sacas el nabo y yo me siento encima, ¿vale? y ya es como si hiciese el proyecto fin de carrera para la licenciatura de maricón, ea, ya está dicho, y que a Luisa la folle un pez, que esta frío y resbaladizo.
Vicente, sujetó a Chano para que no se desnudara.
- Venga Chanete, anda, abrochate y vamonos a mi apartamento aquí al lado. Aquí en medio, con tanta gente ya alrededor, no vamos echar un polvazo. La mamadita, ni se a notado, así debajito de la mesa, pero ya un encule va a ser un poco raro. Tengo un estudio cerca, anda, acompañame.
- Vamos a los servicios - Chano estaba completamente ido - y ya salimos de eso, y luego nos tomamos la penultima.
- Venga, Chano, vamos a mi casa. Lo que necesitamos es echar un sueñecito y ya mañana, duchaditos y eso ya veremos.
- Vale, aguafiestas, vale - se le entendía ya difícilmente - vamos a tu casa.
Dando tumbos y apoyandose el uno en el otro fueron saliendo del local. Por la calle cada dos pasos Chano se detenía para abrazar a Vicente y declararle su amor eterno besuqueandole por donde podía. Vicente hacia lo que podía para mantener a Chano en la vertical a pesar de que él también se encontraba muy perjudicado pero más acostumbrado a beber.
Aunque el estudio de Vicente, estaba cerca, tardaron casi veinte minutos en llegar.
El estudio era una sola habitación de no más de cincuenta metros, con una puerta para independizar el baño. El resto una cama de matrimonio, un sofa con una mesita y un mostrador de cocina americana. Todo habilidosamente desordenado.
Vicente llevó casi en volandas a Chano hasta dejarlo en la cama dormido como un oso en invierno. Él ya estaba despejandose del alcohol consumido. Haciendo un último esfuerzo y con la promesa de poseerlo se aplicó a desnudar a Chano y lo hizo del todo, completamente desnudo y se demoró en cada pliegue, en cada detalle de su anatomía, oliendolo, sorbiendolo para su memoria; la perfecta disposición de su vello pectoral que se prolongaba hasta confundirse, como un reguero de polvora negra con el vello púbico y se continuaba hasta los muslos poderosos. Como hombre era una belleza de cuerpo, marcando suavemente abdominales y oblicuos confluyendo hasta la bahia del pubis. Comenzó a dirigirse a él en voz alta, a sabiendas de que no le oiría.
- Eres un dios griego, Chano, merecerías llamarte Apolo. Pero no solo tienes belleza material, eres buena persona. De todos los heterosexuales a los que me he trajinado tu eres el más trasparente, el mas puro, más inocente. Eres un alma blanca y no, no te voy a follar como era mi idea, no te lo mereces, no te enterarias por otra parte dado tu estado, me gustaría que fueras consciente y deseases mi cuerpo en el tuyo. Mañana cuando estés despejado hablaremos y te lo contare todo, que no ha existido Clarita alguna, que no han existido esos trios tan bizarros, que solo soy un depredador de heteros, que goza llevandoselos al huerto y demostrandoles que muchas veces el mas macho lleva una sissy dentro, a veces tan dentro que no se la puede sacar y otras veces los heteros lo son, y algún hostión me he llevado para confirmarlo. Pero contigo, es diferente, amigo. Tienes algo, cabrón, que me conmueve.
Vicente, se desnudó también por completo y se echó al lado de Chano, piel a piel le abrazó con su brazo rodeandole el pecho y así se quedarón dormidos.
- Buenas noches, amor, me estás robando el alma - y le rozó sus labios con los suyos.
Después, Vicente se abandonó al cansancio del día y durmió.
jueves, 30 de abril de 2020
CHANO - III -
Chano, según pasaban los meses se iba afianzando en su puesto. Los jefes le tenían en la mejor estima, pero su vida sentimental, emocional y sexual no tenía el mismo exito. Con Leonard quería mantener distancia, su presencia, siempre tan lúdica y desenfadafa le producía ansiedad. Sentía que su actitud era como si le obligase a tomar postura de acuerdo a aquella maldita conversación preñada de alcohol y equivoco. Le ponía nervioso pero le agradaba su presencia, era todo contradictorio con Leonard. Algun día tendría que cerrar aquel capitulo abierto sin su consentimiento.
Luisa era otra cosa. Los fines de semana en su casa menudeaban. El sexo con ella era cada vez más satisfactorio. Habia hecho ya natural aquella actividad de pasearle a Luisa su lengua del sexo al ano, y de hecho, demorarse en el ano era lo más gratificante de todo, y sobre todo que ese sitio de la anatomía no le parecia en absoluto repulsivo; le gustaba olerlo y restregar su cara por él, demorar la lengua y succionar besando con sus labios los labios que conformaban aquel orificio, que en Luisa, por mor de las muchas sodomizaciones muy repetitivas se veian como unos pliegues gruesos y carnosos. En ocasiones, Chano se aventuraba con dos o tres dedos dentro y especulaba con la idea de poder llegar a meter la mano. Para Luisa era tambien muy placentero porque la lengua de Chano se volvía cada vez más experta. Cerraba los ojos y se imaginaba que el ano de Luisa se abría y no solo metia el puño como un pene gigante, también le cabía la cabeza y eso le mareaba de placer. Cuando llegaba a semejante ensoñación sucedía necesitaba sodomizar a Luisa que cuando sabía que eso iba a pasar le animaba a follarla por el culo y a que la penetrase con dolor. Lo peor es que las ultimas veces, cuando Luisa le instaba a ser penetrada, tenía un plus de placer si ella chillaba de dolor. Pero el ano cada vez más relajado impedía que los gritos de dolor fuesen muy estimulantes. Y ultimamente cuando podia penetrar en el culo de Luisa con tanta facilidad solo podia pensar en un ano nuevo que fuese tan estrecho como el de Luisa al principio.
Todo cambió un día. Fue un día que parecía que iba a transcurrir rutinario y fue esclarecedor.
Había quedado en casa de Luisa el viernes por la tarde para pasar todo el fin de semana. Eso equivalía a pasar todo el finde en la cama. Luisa cada vez estaba mas quedada con Chano y no veía el momento de vestirse si tenía a Chano a su lado pidiendo protagonismo con el pene que le iba ha estallar de excitación.
Ese día estaban calentandose los dos. Desnudos en el sofá, él dándole a Luisa pequeñas y rapidas palmaditas en las ninfas, color carmesi y esponjosas, que se mantenian muy separadas, de par en par, no solo por el castigo de la mano de Chano, sino por su creciente locura de placer, dejando ver su tono rosado fuerte señalando el camino hacia dentro de su cuerpo.
Ella pellizcaba sin miedo los pezones de Chano, que cuanto mas dolor percibia mas intenso tenía el deseo de penetrar a Luisa.
(Lo de los pezones fue otro descubrimiento que nunca podría agradecer del todo a Luisa. El nunca había reparado en ellos, los tenia planos como una marca en el centro de la areola. Nunca habría imaginado que cuando Luisa comenzó a acariciarselos, éstos empezasen a separarse, como un pequeño habón, de la areola y el roce se volvía lo mas excitante que había experimentado nunca. Con los roces, pequeños pellizcos al principio, y pellizcos rudos por último sus pezones habian tomado cuerpo y eran fuente inagotable de placer para él)
Empezaron un sesentaynueve y de pronto Chano sintió un estimulo diferente y dulce. Sentía la lengua de Luisa en su ano. Nada le había excitado tanto nunca, al punto de decir susurrando a Luisa que le metiese la lengua, que necesitaba más. Siguieron asi un rato estimulandose sus anos el uno al otro, hasta que Luisa se movió y le dijo que esperara un instante que enseguida volvía. Con los ojos cerrados y sus dedos lubricados Chano se aplicaba a estimularse el frenillo chorreandole precum el glande, con la piernas elevadas y bien separadas, dejando el ano bien expuesto.
Sintió otra vez que la lengua de Luisa, aunque con otra textura, volvia a estimularle y de pronto empezó a vibrarle la lengua. Se levantó a mirar que pasaba y Luisa tenía en la mano un dildo vibrador.
- ¿Que vas a hacer con eso? preguntaba angustiado
- Tranquilo cariño. No te lo voy a meter si tu no me lo pides - y siguió estimulando.
Chano se dejo hacer y no comprendió la razón ultima de aquel cambio.
Luisa lubricó el ano de Chano con una vaselina especial muy filante.
- Espera, espera, espera - dijo alarmado Chano - ¿que vas a hacer, tu te has creido que soy maricón?
- Yo se muy bien que no lo eres. Pero ¿Cuantas veces me has dado por el culo tu a mi? Cuarenta, cincuenta, no, más a buen seguro. Quiero que aprendas a gozar del punto P, y yo te lo voy a enseñar. Confía en mi - y con estas palabras le selló los labios con los suyos.
Despues de lubricar a conciencia comenzó a insinuar el dildo vibrando lentamente.
- ¿Sientes dolor, cariño?
- No, no, no duele, es raro, es una especie de placer-tensión que nunca había experimentado. No me disgusta. Sigue, a ver.
- Está todo el dildo dentro - Chano enarcó las cejas de sorpresa, porque no se había daso cuenta que le había penetrado - voy a hacerlo vibrar a toda potencia a ver que sientes.
- Si pero vibración nada más, no siento como entra y si empujases yo creo que me podrías meter el puño.
- ¿Quieres que lo intente?
- Nooo, joder, que tu eres capaz y me veo en el hospital.
- Pero ¿no notas una especie de placer como de que viene el orgasmo?
- No
- Entonces voy a cambiar el dildo. Voy a utilizar uno mas grande y rugoso. No te molestará y el placer te va a resultar adictivo. Verás.
- ¿De qué tienes tu tanto consolador?
- Chano, he pasaso muchos meses sola - le dijo como resignada.
Luisa desinsertó el vibrador y enseñó a Chano un consolador de silicona mas grueso que su propio pene.
- ¿Eso me vas a meter? Tía, me vas a matar.
- Que va. Este finde me lo vas a pedir de rodillas. Y mas gordo; pero descuida, este es el más gordo.
Luisa lubricó el consolador con la misma vaselina y comenzó a introducirlo.
- Mmmm, que sensación mas agradable.
- Tienes ya el ano domado y bien abierto. Ahora lo voy a meter del todo y me dirás.
La mujer terminó de meter el dildo completamente y empezó a girarlo a derecha e izquierda.
- ¡Ahí, ahí, que placer! Sigue manejandolo, mete y saca, mete y saca, que placer me sale semen pero no es orgasmo, no se acaba el placer, joder, me agota tanto placer, sigue, sigue.
Luisa dejó el consolador firmemente insertado y se inclinó sobre el pene de Chano y con su boca de seda terminó de provocar el orgasmo. Luego, como otras veces compartió el cum con su novio a traves de un torrido beso.
No fue la ultima vez que lo hicieron. Si, era adictivo. Chano deseaba que le volviese a insertar el dildo grande.
- ¿Y hay cacharros de esos, pero mas grandes? - preguntó en una de las pausas en la que no estaban sexualmente activos - es curioso, Luisa, tengo la sensación de que necesito tener el ano dilatado y la prostata excitada desde dentro.
- A vosotros los tios, os es mas placentera la sodomización que a nosotras, por la prostata. Yo no me explico como no lo habeis descubierto antes. Tenéis fijación con culearnos, perdiendoos la oportunidad de gozar mucho mas prolongadamente aunque de menor intensidad. El placer que gustáis por el culo es mas parecido al nuestro del clitoris. Prolongado y que deja sin aliento. Es un placer dulce y sereno, hasta que provocais el orgasmo con la puta impaciencia, en que todo se acaba.
- ¿Ahora, no se me caerá la mierda? A ver si se me sale.
- Tranquilo, a mi no se me sale y mira que me la clavas en el culo.
Chano se habia apuntado al club de la retaguardia. No quería pensar en eso, pero el sabía que a partir de entonces iba a tener que bregar con el deseo de ser penetrado, iba a echar de menos el placer de la estimulación prostatica.
El sabado transcurrió serenamemte tocadose el ano para comprobar su estado de dilatación. Cuando Luisa estaba en otra cosa se intentaba mirar con un espejo. Tenia narcisismo de ano, se dijo. Estaba feliz, gozaba del ano y no era maricón, algo que le preocupaba antes cuando tocandose en los momentos de molicie le agradaba sentirlo.
El domingo a la hora del aperitivo llamó Leonard.
- Claro, veniros a comer Gala y tu - dijo muy festiva Luisa.
- ¿Va a venir Leonard?
- Si, y así conocerás al fin a Gala.
- Pues yo no tengo ganas de conocer a nadie y menos con Leonard por medio.
- Ya verás, Gala es una chica muy competente, muy simpatica, Leonard está que se muere por ella. Y yo no se la manía que le tienes a Leonard. ¿Tu no habrás tenido algún asuntillo raro con él?
Chano negó muy lentamente con la cabeza, más como signo de incredulidad ante lo que estaba escuchando que como negación culposa de lo que ya habia sucedido. Tenia la sensación de encerrona. Por alguna razón Luisa le queria en el mismo sitio a Leonard y a él, no queria saber porqué, pero no le gustaba y después del sábado que habían tenido, temía que Luisa jugase a ver como le metían un dildo de carne y sangre.
- Me voy Luisa. No me apetece socializar ahora. Yo pensaba pasar un domingo en el paraíso los dos juntos, explorandonos y alumbrando posibilidades de hacernos cada vez más cercanos compartiendo hechos inconfesables para los demás, complices de nuestras parafilias que estrechas en nuestros vínculos. Me voy a casa. Además así adelanto algo de trabajo; mañana hay una modificación en la cadena de montaje.
- Tu no me irás a hacer esa pautada Chano, dejarme tirada.
- No es dejarte tirada, tu tienes tus compromisos y a mi no me apetecen esos compromisos. Nada más. Te lo pasarás bien con Leonard y Gala.
- Está bien. Vete. Como tú quieras, pero no esperes que nuestra relación se mantenga como hasta hoy. Trabajamos en el mismo sitio y esa será nuestra relación a partir de ahora.
Chano se vistió, recogió sus cosas y antes de salir quiso dar un beso a Luisa. Ella le retiró la cara.
- Estaba ilusionada. No pudo ser. Lo siento. Mañana nos veremos en la oficina.
Chano no quiso replicar, humilló la vista y cerró la puerta tras él.
lunes, 27 de abril de 2020
CHANO - II -
- Venga, tío, no seas rata. Cuentame como fue y no ahorres detalles.
Estuvo dudando si acercarse al bar donde había quedado con Leonard o no, para finalmente decidirse, no porque le hiciese mucha gracia sino por la palabra dada; no habia interés por relatar nada más, que tuvieron sexo placentero y punto final.
- Ya te lo he dicho. Fue un polvo de entrada que mas que nada fue una mamada muy bien hecha, porque eso hay que reconocerselo.., ¡que boca tiene Luisa, ni un arcada! En pleno sesenta y nueve con la excitación de tener entre los labios un clitoris de regular tamaño, que no sabía yo que los hubiese tan grandes, y duro como el pedernal supo hacerlo tan bien que no pude evitar correrme. Me dejó hecho polvo, nunca mejor dicho, y luego sucedió algo que nunca hubiera imaginado. Despues de correrme, di por hecho que escupiria el lefote por eso cuando me besó, en cuanto terminé de correrme y me di cuenta que me hacia compartir el semen. Pero, en serio, no me importó. Me preguntó que qué me habia parecido - se quedó mirando interrogante a Leonard, como si la respuesta fuese obvia.
- ¿Y?
- Pues la verdad, es un sabor raro, pero no desagradable y menos aún besando como besa Luisa, que no es por nada, pero la tía se lo curra muy bien.
- ¿Y ahí se acabó todo? Tragándote tu cum. Por cierto, ¿te has masturbado alguna vez, cabeza abajo para correrte en tu propia boca?
- ¿Queeee? Tu estás loco. Nunca se me habría ocurrido, aunque, espera, a ver, a ver. Cabeza abajo..., ¡ah, claro! ya, ya, ya se cómo. No, pero la proxima vez pruebo.
- A ver si te partes el cuello - le dijo riendo Leonard - si tu quieres probar leche recién ordeñada, yo te puedo ayudar.
- Vete al carajo, Leonard, yo no soy tan degenerado como tu.
- No soy degenerado, lo que no soy es prejuicioso. ¿Sabes que os pasa los heteros, bueno, supuestos heteros? Que estáis condicionados a relacionaros fisicamente con mujeres. Desnudos, delante de un tío como no tiene donde acomodar el pene, no sabéis como comportaros y eso os agobia, os descoloca y en lugar de plantearse como podría ser ese tipo de relación, explorar, buscar, experimentar a ver, pues negais y execrais. Vaís a tener sexo y lo haceis como un automata, no cambiáis, y la mayoría "el misionero", para eso una buena paja con un aparatito de esos que simulan un coño. Pero a los gays les pasa igual, no saben que hacer con su cuerpo ante un cuerpo diferente y lo repulsan, perdiendose una magnifica forma de disfrutar del cuerpo, la mente y de la diferencia. ¿Que diferencia hay entre una polla y un coño? Hay micropenes mas pequeños que algunos magnificos clitoris, de esos que te llenan la boca, de los que sientes en tu verga según vas metiendola. Sentir la lisura de las ninfas excitadas y esponjosas en tu lengua viene a ser como lamer el clitoris del hombre.
- ¿Clitoris de hombre, que es eso? Tu estas loco. Con tal de justiticarte...
- Se le llama a esa parte que va desde el agujero hasta el frenillo. Una zona muy pequeña pero terriblemente sensible, tanto, como el clitoris.
Tu acabas de decir que has tragado tu semen. ¿cual habría sido la diferencia si ese semen hubiese salido de otro pene?
- ¿Que no hay diferencia? La diferencia es que yo nunca voy a tener una polla delante de mi boca.
- Tu nunca te habrás planteado un beso negro ¿a que no?
- ¡Joder! Anda que no estoy yo aprendiendo hoy. ¿Que es eso?
- Pues besar o lamer el ano - y se le quedó mirando a Chano esperando la respuesta de asco o indignación - ¿no dices nada, no te sorprende. No me digas que tu...? Vaya, vaya..., ¿Con quien?
- Con Luisa - dijo bajando la voz, como disculpandose.
-¿También? Tu no me lo has contado todo. Te has dejado lo mas excitante.
Leonard pidió otra ronda al camarero pero no se le pasó por alto que Chano se acomodaba el pene que en virtud de rememorar como le lamía el ano a Luisa habia sufrido un cambio de volumen.
- Venga deja de darme envidia con tu paquete y dime como fue.
Chano explicaba como ocurrió y a medida que daba detalles el bulto del pantalón se hacia mas patente. De forma comsciente se daba cuenta de hasta que punto aquel descubtimiento suyo con Luisa le excitaba y le habría nuevos campos de placer a explorar. De pronto, sintió vertigo porque comprendio que nada le importaría que Leonard le acariciase su enorme bulto, a ver que pasaba, si todo lo que le habia dicho de la incapacidad para la relación era cierta. Y al mismo tiempo se percató de que se había producido un silencio espeso, incomodo entre los dos. Cada uno tenía su copa en la mano, Leonard mirando a los ojos a Chano con expresión divertida y él intentando desviar la mirada como si tuviese algo de lo que arrepentirse.
- ¿Que te pasa Chano, estás incomodo contandolo o es que estas empezando a comprender algo? Se cae de su peso. Una polla se diferencia de un coño, se acuerdo, pero ¿un culo, en las distancias cortas, se diferencia de otro culo? Si gozaste paseando tu lengua y tus carnosos labios por el ano de Luisa, que diferencia habría en hacerlo, por ejemplo con el mio, que además te aseguro que está más entrenado en esas lides.
- ¡Bueno! déjate de pamplinas, que no es lo mismo - Chano se estaba irritando, se sentía cada vez mas acorralado.
- ¿Ah, no? Primero lo lubricas y luego entras a saco hasta correrte. Te aseguro que el orgasmo es el mismo y no vas a estar obligado a tocarme los huevos.
El alcohol de las copas comenzaba a cumplir su función y en la cabeza de Chano en medio de la bruma, empezaba a abrirse paso una malevola idea ¿porqué no?
- No estás obligado a nada, Chano - Leonard intuía que las defensas de Chano, ayudadas por los vapores del alcohol y las horas de la noche estaban empezando a ceder - si tu ves que no te centras o que estás muy incómodo, te vas y punto.
Chano iba a decir que si dejándose llevar de la situación pero de repente se le hizo una imagen de Leonard haciendo el sesenta y nueve con él y su boca acercándose al ano, y cambió radicalmente. Se despejó incluso.
- Mira, Leonard, deja las tonterías para otro día. Quédate con tu culo y déjame a mi con mi imposibilidad de relación porque la unica que quiero es con una tía, y mira, con Luisa no me ha ido mal. Y yo ya me voy a mi casa.
Para Leonard tocó la corneta de retirada de forma contundente.
- Claro, claro, faltaría más. Eran todo hipótesis. Venga tío hasta el Lunes.
Para Chano el sábado fue un ir y venir de una habitación a otra sin saber porqué con el martilleo en su memoria de la imagen del periné de Luisa yendo de ano a genitales, salvo que en lugar de lamer ninfas o clitoris en su imaginación el clitoris era enorme y él rehusaba meterselo en la boca, aunque Luisa gimiendo le impulsaba a hacerlo, sabiendo que era en realidad un pene, pero no por eso su erección disminuía. Cuanto mas quería quitarselo de la cabeza, mas nervioso se ponía.
Tomó la determinación de llamar a Luisa.
- ¿Quien es? - una voz familiar aunque desconcertante le preguntaba.
- Perdón, he debido equivocarme, - contestó muy corrido - preguntaba por Luisa, perdone, perdone.
- ¿Chano, no me has conocido? soy Leonard. ¡Que estuvimos tomando copas anoche!
- ¿Donde he llamado yo? Perdona Leonard.
- No, no cuelgues. Es que he venido con mi pareja a casa de Luisa. Espera, ahora se pone, que está con Gala. Bueno, Gala es mi pareja.
- ¡Pero...!
- Si una chica guapisima, no te sorprendas, recuerda, soy bi.
- ¿Chano? soy Luisa. Dime, que querias, comentar lo del otro día. Anda, vente a casa, está aqui Leonard y su novia Gala. Venga, vente.
- No se, demasiada gente. Bueno, ya veré, si llego llegaré. Hasta luego Luisa.
Colgó el telefono. Se sentía mal. Era como si una nube espesa le nublase el interior. Queria gritar, queria llorar. En otras ocasiones ante situaciones así el llorar amargamente sin consuelo obraba el milagro del perdón. No sabía de que era culpable, pero se sentía peor que si hubiese asesinado a un niño con sus propias manos. Necesitaba purgar esa pena que le devastaba el alma. Casi de forma automatica buscó en su ordenador Tchaikovsky intentando alcanzar ese tristisimo tercer movimiento de la sexta, pero se le vino al cursor el concierto numero 35 para violin y orquesta. Conectó los buffles y picó con el ratón la selección. Fue empezar a escuchar los primeros compases del violin expresando en sonidos armonicos todo lo que a él se le amontonaba en el alma y sentirse reflejado como en un espejo en tres dimensiones. Empezó a llorar sin consuelo, tampoco quería ninguno. Sentia que estaba expiando una culpa, no sabia que culpa, pero las lagrimas manando sin fin de sus ojos y el dificultoso respirar debido a la compulsión del llanto le hacían ser el más feliz del mundo. Empezó a rememorar sin proponerselo los acontecimientos de las ultimas horas con Luisa, con Leonard y nada tenía ningún valor. El universo entero se concentraba en aquellas notas musicales que le infiltraban su cuerpo todo y le elevaban a categoria angelical. No necesitaría ni alas. Empezó a sentir como amaba a todos pero desprovistos de cuerpo. Sentía amor incluso por su padre que le negó el conservatorio, y era gratuito, con aquella frase que le desgarró el corazón: " Otra mariconada de las de tu madre " pues hasta eso era disculpable. Tenia ganas de salir corriendo y decirles a todos lo feliz que era, lo que les quería, que nada debia hacernos apartar de nuestra felicidad. Con los ultimos acordes del violen la musica calló y el silencio como un velo tejido por angeles le cubrió. Chano sin proponerselo entró en un reparador sueño.
- Al final no viniste - dijo Luisa en cuanto entró en el despacho - Gala se quedó con las ganas de conocerte, y Leonard estaba ilusionado por que cenasemos juntos.
- Pues verás - contestó muy pausado - estaba muy flojo, me senté, puse música y me quedé frito. Me desperté cerca de las diez, pedí una pizza, me la comí como si me acabasen de rescatar de una isla desierta, estaba tan relajado y...
- ¿Cómo después de..?, tu ya sabes
- Después de qué decías - entro en ese momento Leonard - hombre, Chano, nos quedamos esperando.
- Ya le he dicho a Luisa.
- Pues nos lo pasamos muy bien, sin follar, no te creas..
- Leonard - levantó la voz Luisa - no seas más guarro
- Que manía tenéis los españoles con asociar sexo y porquería - dijo muy cargado de razón Leonard - cuando practicar sexo es la cosa más limpia y bonita que hay. Está todo el mundo desnudo y no hay forma de engañar en las emociones. Es lo más inocente y bonito que hay. Yo lo siento así.
- Bueno, ya está bien, a trabajar que tenemos una semana cargadita - zanjó la conversación Chano, que además de sentir que estaban perdiendo un tiempo que era de la empresa le planteaba demasiadas interrogantes que le ponía muy nervioso en ese momento resolver.
jueves, 23 de abril de 2020
CHANO - I
Siempre fue brillante.
Desde la escuela ya sobresalia. Chano, como se le conocía en la familia, hizo su ingenieria de forma meritoria y ya en cuarto una empresa aeroespacial trasnacional le captó. Su vida era estudiar, primero porque le gustaba y segundo porque quería sobresalir.
Y mas que sobresalir, salir de esa familia que no le entendía. Una familia muy trabajadora pero para la que todo lo que no supusiese esfuerzo físico, necesitar una limpieza a fondo al final del dia o tener las manos encallecidas eran mariconadas propias de señoritos que no servían mas que para vegetar a costa de ellos que eran los que de sol a sol se partian el lomo. Su madre, Rosario con mas sentido que todos ellos además de sus tareas domesticas echaba después horas por las casas para subvenir a los gastos que caían por fuera de la beca con la que su niño estudiaba.
Cuando de la compañia aerospacial le firmaron el precontrato el padre refunfuñando aceptó pero no sin rezongar que al final iba a ser un señoritingo que no iba a poder cargar un saco de cincuenta kilos. Rosario no cabía dentro de si, no tanto por el triunfo de su Chano, como por el mojicón sin manos en todos los morros que le acababan de dar a la acemila de su marido.
El primer dia que se incorporaba a la fabrica con su puesto de programador de robots de montaje, a sus veintitres años y cara aniñada, el guarda de la puerta de directivos le negó el paso y le remitió a la entrada general de obreros.
Pensó Chano en la cantidad de "padres" aquejados de estupidez aguda que existirian por el mundo. Chano insistía e insistía en que llamase a personal, explicando que sin él los robots ese día no se iban a mover. El guarda se cachondeaba de él y le seguía impidiendo el paso.
Se acercó entonces un Maseratti cuatro puertas que al acercarse a la valla se abrió al ser accionada por el guarda. Al pasar el coche se detuvo a la altura de Chano.
- ¿No entras, te da miedo? - echandose a reir
- No me deja el guarda, don Felipe. Dice que los aprendices no entran por aquí a la fabrica.
Don Felipe llamó al guarda.
- Este señor, Don Sebastian Marquez para usted, pertenece al equipo directivo. Hoy es su primer día, por eso no tiene identificación, pero su obligacion es pedirle carnet de identidad y llamar a personal. Y que sea la ultima vez que impide el paso franco a un ingeniero de esta empresa.
- Lo siento Don Felipe, no volverá a suceder.
- Montate, Chano, - le indicó su jefe - y comprate un coche para venir. Si no tienes dinero, vete a administración y que te adelanten lo que pidas con cargo a extraordinarios.
- ¿Extraordinarios?
- ¿No lo sabias? Cada tres meses y según el cumplimiento de contratos el equipo directivo recibe, en B, una cantidad. Habra de sobra para el coche que se te antoje.
- Gracias.
En su departamento trabajaban seis personas, una de ellas Luisa. No era muy alta, pero tenía buen cuerpo y además era simpatica, siempre de buen humor. Chano nunca tuvo tiempo para juegos de adolescente, le iba en ello su futuro como ingeniero, de manera que no tuvo muchas oportunidades de aprender estrategias de ligue. De haberlo aprendido se habría dado cuenta que Luisa con la sonrisa que le dispensaba y ese mohin graciosillo que le hizo, casi imperceptible le estaba diciendo que hiciese lo que quisiera con ella, pero claro, Chano lo interpretó como un cumplido de buena educación.
A las tres semanas de empezar a trabajar, Luisa tuvo que poner el turbo y presionar. Chano la volvía sencillamente loca. Y tan explicita fue en sus demandas que directamente le invitó a su casa a cenar.
- ¿Te vas a tirar a la gordita, eh canalla? - Leonard, otro ingeniero recién llegado de Belgica algo mas mayor le hacía la gracieta.
- ¿Que, que dices, hombre?, yooo, nooo
- Venga, ánimo, desde luego si fuese yo el que te invitase no te me escapabas. Tienes un polvo de antología No hay más que verla. ¿Para que crees que te invita?
- ¡Leonard! tu, tu ¿eres gay?
- Bi, solo bisexual y ceeme que tienes un sex- appeal que te hace irresistible. Pero tranquilo yo ya tengo mi pareja. No me extraña que Luisa esté de los nervios.
La cena en casa de Luisa fue cualquier cosa menos una cena. Chano llegó a la casa y Luisa le esperaba en albornoz con una toalla a modo de turbante en la cabeza.
- Has llegado muy pronto, mira como me has pillado. No tengo ni puesta la mesa ni la cena preparada. Un desastre.
Chano tenía una botella de vino en una mano y un ramo de flores en la otra y estaba parado en el umbral de la puerta sin saber si entrar o salir corriendo. Solo balbuceaba sin sentido.
- Anda, pasa. Como todos los hombres, ni idea de nada.
Luisa cogió la botella y el ramo de flores, los dejó sobre una mesita al lado de la puerta y tiró sin contemplaciones de la mano de Chano hacia si. Al atraerlo soltó los brazos con los que se sujetaba el albornoz y Chano quedó abrazado a un cuerpo desnudo y caliente. Chano sintió enardecerse de súbito y se apretó contra ella intentando fundir los cuerpos como su instinto exigia.
- Soy virgen aún - le susurró al oído - y no nos conocemos bien. Tengo una boca de seda.
- Y hay mas orificios - se arriesgó él cumpliendo un deseo imposible que le martilleaba desde que se acercó al abismo de su sexo - que la humanidad ha utilizado desde que los hombres eramos primates.
- La boca es mas comoda y limpia. Y así yo descubriré tu maestría con la lengua.
Sonó el timbre y era el de la pizza.
Mientras reponian fuerzas tan desnudos como cuando estaban en la cama, Luisa excitada otra vez con la presencia de Chano le felicitó:
- Vaya, vaya, no imaginaba yo que pudieras tener ese conocimiento de las necesidades de una mujer.
- ¿A que te refieres?, Luisa
- El manejo glorioso que hacias de los pezones mientras me mordisqueabas el clitoris. Aún los tengo gozosamente doloridos - y mientras lo decía se los pellizcaba y separaba las piernas para que Chano observase su sexo enrojecido e ingurjitado babeando secreción.
- La verdad - respondió balbuceante Chano - es que ha sido puramente instintivo, era la primera vez...
- Pues quiero más instinto - y se despatarranaba de una forma grotesca pasando su mano por entre sus ninfas e introduciendo sus dedos progresando hacia el ano y masajeandolo.
Chano no pudo mas con su nueva erección y se lanzó entre las piernas de Luisa hundiendo la cabeza en el sexo y paseando la lengua arriba y abajo. En uno de los viajes su lengua topó con el ano y olvidando todo recelo cultural, guiado unicamente por su lujuria, a pesar de saber por donde se movia su lengua intentó horadar el orificio con la lengua. Luisa le animaba a que llegase mas profundo y la penetrase con la lengua. Chano estaba en un estado de locura transitoria y todo le daba igual, chupaba, mordia, succionaba, iba del sexo al ano y volvía con la cara envuelta en sus propias babas y las secreciones de Luisa. Llego un punto que sin poder aguantar más, Chano se levantó para cabalgar a la chica y entrar a saco en su cuerpo. Luisa comprendió lo que sucedía y levantó las caderas para exponer su ano.
- Por el culo, cabrón, que me vas a preñar - le vociferó
Chano solo tuvo que hacer una pequeña maniobra y afrontó su pene al ano, ella, gritó un "Si" agudo y Chano de un golpe de cadera entró con rudeza en el cuerpo de ella. La excitación, el momento desarrollado, el deseo y la extrechez hicieron el resto. Con un rugido animal y levantandose como un cobra al atacar, descargo en el recto de la chica todo su jugo en medio de espasmos de placer. Luisa al tiempo manipulaba su clitoris con rapidez hasta que a la vez que su pareja entraba en espasmos de placer.
Quedaron los dos exhaustos sobre el sofá entre trozos de pizza. El pene detumescente se salió del ano de Luisa que solo alcanzó a murmurar:
- Me ha dolido, maricón, pero que bien das por el culo.
Cuando se recuperaron algo, estaban como avergonzados de lo sucedido y no se atrevían a mirarse a la cara. Al fin, fue Luisa la que rompió.
- Nunca me habian dado por detrás, y mira que lo han intentado. ¡que fijación teneis los tíos con meterla por detrás con lo confortable que es el coño!
- Bueno, tía, te la he metido porque tu me lo has dicho.
- ¿Que querías, preñarme? Cualquiera te quitaba a ti la idea de meter. En ese momento todo la vida se os concentra en la punta del nabo y la cabeza se os traslada a los huevos. Tu tenías que meter, bueno y yo queria que me entrase algo, necesitaba sentirme llena, no lo voy a negar, pero ibas a correrte dentro, si o si, así que o era por el culo o espera de nueve meses, estaba a la mitad entre regla y regla, era fijo.
Pasado un rato, Luisa mandó a ducharse a Chano.
- Anda, Chanito, que como todas las primeras veces sean como ésta podiamos dedicarnos al porno. ¡Que polvazo, chaval!
El lunes, cuando llegaron a trabajar, ni se miraron francamente. Eran miradas huidizas del uno al otro, y claro no se le pasó por alto a Leonard. A mediodía, para la hora del almuerzo Leonard siguió a Chano hasta los servicios y se puso a su lado en el urinario. Miró al pene de Chano.
- Gastas buena talla, canalla, eso en condiciones..., ¡guau! La harías gozar, (y a mi, claro) - se sonrió esperando una respuesta positiva - bueno y ella a ti. ¿buena boca? Fue, ¿por delante o por detrás?
- Bueno, vale, ya está, que me cortas el chorro.
- ¿Quedamos esta noche a tomar algo y me cuentas? Puedo darte opinión de un lado y otro, ya sabes, bi. - y se sonrió con malicia.
domingo, 19 de abril de 2020
SEBASTIAN
- Mira Sebi, has tenido una hermanita.
- ¡Que fea! y que mal huele.
Sebastián a sus cuatro años no tenia muy claro que significaba tener una hermanita, él no habia pedido nada.
En las semanas y meses siguientes Sebastián se fue dando cuenta que el foco de atención estaba ahora en otro lugar, en otra persona: Nuria. La odiaba, debería desaparecer de su mundo, y pasaba a otro aspecto de su vida como el colegio que llegó pronto y en el que su hermana dejaba de existir.
Los meses y los años fueron pasando y el niño cada vez iba cambiando sus intereses y salvo los típicos rifirafes de rabia entre hermanos por nimiedades la vida transcurría sin sobresaltos.
A quien no le transcurria la vida tan tranquila era a Nuria. ya tenia Sebastian diez años y su hermana con seis estaba intrigadisima por los manejos que su hermano y sus amigos tenian cuando se encerraban en su cuarto. No podia soportar quedarse detrás de la puerta de la habitacion de su hermano y corria a su madre a denunciar que Sebastian estaba encerrado en su dormitorio con sus amigos y que decir cuando salía su hermano con su amigo Ezequiel y con las bicicletas se iban.
Cuando Nuria tenia ya diez años y empezaba a tener otros intereses en cuanto a amigas, ropa y telenovelas rosas de television Sebastian empezaba a sentir algo menos de presion por parte de su hermana.
Con catorce años el coctel de hormonas que efervescian en el cuerpo del adolescente le hacian permanecer en una constante erección e interminable masturbación. Todo iba bien hasta que en una de esas maratonicas masturbaciones de donde habitualmente salía orina emergió con la potencia de un volcan una sustancia blanca opalina y pegajosa de olor caracteristico. No olia a nada que él hubiese olido antes. Una gota de esa efusión primera fue a parar a sus labios y su buquet le agradó. Cuando acabó aquel primer e interminable orgasmo con eyaculación y se alivió la presión sexual empezó a pensar que algo malo le acababa de pasar. Durante los siguientes dias mantuvo alejadas de su sexo las manos. No se quería tocar ni para mear, se sentaba como su hermana o lo hacia en la ducha sin mirarse siquiera. Pasaron así dos semanas y aunque el no lo supiera dentro de si crecia su deseo y sus sentidos se aguzaban y orientaban hacia cualquier estimulo de caracteristicas sexuales.
Y fue aquella noche precisamente. En la cama era incapaz de dormir. La erección era su cuerpo, y el cuerpo solo una añadido incomodo a aquel pene que lo era todo en su vida. Sufría porque necesitaba aliviarse ya la vez temía que en aquella ocasión la efusión fuese de sangre y todo terminase de una forma dramatica.
Del fondo del pasillo su aguzado oído lubrico percibió una gemido que consiguió que su mano se dirigiera a su pene. Le estorbaba el calzoncillo y decidió engañandose, que con la camiseta era suficiente para dormir. Había iniciado la masturbación cuando otro gemido más agudo aún le llamó la atención. Saltó de la cama y descalzo y con sumo cuidado se acercó a la fuente de aquellos gemidos que le excitaban tan intensamente; sentía que sin tocarse el orgasmo se le acercaba. Llegó hasta la puerta del dormitorio de sus padres, la puerta estaba entornada y dejaban solo una rendija por la que atisbar lo que sucedía dentro. Con el corazón en la boca empujó con toda la delicadeza posible la puerta que cedió dócilmente hasta dejar suficiente apertura como para contemplar lo que sucedía. Sus padres desnudos sobre la cama con su madre a cuatro patas origen del gemido. Su padre desde detrás de forma casi inaudible le decía a su mujer que por el culo es por donde realmente les gusta a los hombres, le hipnotizaba la forma en que los testiculos en sus bolsas se balanceaban a cada embate de su padre golpeandole el sexo a su madre; ella gemía y reclamaba más empuje y dijo después algo que hizo que Sebastian alcanzase el orgasmo sin tocarse: "follame el culo, cabrón, clavamela entera"
Sebastian sintió que un calambre arrancaba con una potencia inusitada entre su ano y los testiculos y progresando por el fuste de su pene estallaba en el glande. Supo que el fluido salía y puso su mano izquierda que se le llenó rapidamente mientras que de manera automatica la mano derecha empezó a agitar la verga, lo que prolongaba el placer. El semen le iba a rebosar la mano y se lo llevó a la boca. Dándose cuenta entonces lo que estaba haciendo volvió, lamiendose la mano para no dejar rastro de su trastada, a su dormitorio y se sumergió entre las sabanas. Ni cinco segundos después sintió como su madre entraba en el dormitorio le daba un beso en la frente y le susurraba : "duerme bien, cariño" la misma voz que antes urgía a que la follasen. Sintió inmediatamente el deseo de metersela él también. Su padre decía que por lo que suspiran los hombres es por el culo de una mujer. Deseaba poder correrse en el culo de una tía.
Los siguientes dias y semanas Sebastian no podía dormir aguzando sus oidos por si escuchaba algun sonido salaz, pero no escuchaba nada. Incluso se acercaba a la habitación de sus padres, pero siempre estaba cerrada. Siempre acababa en su cama masturbandose y obteniendo el mayor placer imaginando que su padre le animaba a meter su pene en el culo de su madre.
El rendimiento en el instituto del chico empezó a decaer. Hasta su colega, Ezequiel se dio cuenta de que a Sebastian le pasaba algo. Insistió e insistió hasta que consiguió que su amigo se abriese.
- Venga, joder, Sebas, algo te tiene que pasar. A mi madre le dijo el medico que masturbarse no es que fuese malo, pero que como todo, si se pasa uno, debilita mucho. ¿tu te pajeas mucho? Yo suelo hacerlo dos o tres veces, tengo una vecina de veintitantos que me trae loco y estoy empalmado todo el día. ¿tu te pajeas tanto?
- Veras, es que lo mío es raro - dudó hasta el último segundo si confesarselo a Ezequiel o no - porque cuando cierro los ojos y veo lo que veo me masturbo dos veces seguidas sin parar, por cierto, ¿a ti te sale eso?
- Eso, que es - preguntó extrañado Ezequiel
- Lo que te sale cuando te entra el gusto, que sabe así raro.
- ¡Ah! Si, el semen, ¿lo has probado? Está como dulzón pero puaf, que asco
- A mi no me disgusta - le contestó Sebastian.
- Bueno, ¿pero que es eso que ves?
- Uf, me da no se que decirlo - estaba muy apurado - no vayas a decirselo a nadie. Ves, solo de pensarlo ya me empalmo. Veo lo que vi una noche desde la puerta del dormitorio de mis padres. Mi padre metiendosela por el culo a mi madre y ella diciendole que se la clavase con mas fuerza.
- Bah, te equivocarías y era que desde detrás la estaba follando y tu creíste que era por el culo.
- Era por el culo, porque le oí a mi madre que le gustaba por ahí. Y me dio tanto gusto, porque me imaginé haciendolo yo que me corrí sin tocarme y porque anduve listo y sali corriendo a mi cuarto si no me pillan. Vamos, es que no han vuelto a dejar entornada la puerta.
- Pues yo te digo la verdad. Te confieso que me he hecho mas de una paja soñando que se la metía a tu hermana, pero ahora que lo dices por el culo tiene que ser muy excitante.
- ¿A la gilipollas de mi hermana? Joder que asco de tía. Ni de coña. A lo mejor una mamada..., puaf, pero ni eso.
- ¿Pero tu madre no se quejaba de dolor? Ah, ¿cómo la tiene tu padre de grande?
- No se, no se la veía, estaba casi de espaldas, pero si veía como los huevos cuando arremetía le golpeaban en el coño a mi madre. Ella solo gemía de gusto y si le decía que lo hiciese más fuerte sería porque le gustaba.
- Pero tiene que doler - decía Ezequiel cargado de razón - eso es muy estrecho.
- Si, pero buenos zurullos que salen a veces por ahí. Si salen, ¿que razón hay para que no entre algo parecido. Algún dia tendriamos que probar.
- Joder Sebas, yo no soy maricón y hasta ahora creía que tu tampoco.
- Coño Eze, yo no soy eso, solo que un culo es un culo. Mi padre no es maricón y se la mete a mi madre por el culo teniendo coño. Y si ella puede disfrutar de su culo porqué no podemos disfrutar nosotros.
- Hombre, Sebas, por ahí tienes razón. Pero si probamos tiene que ser con alguna crema o algo, porque en seco..., aunque yo probaría con tu hermana.
- Tu que quieres, ¿preñarla?
- ¿Por el culo también se quedan embarazadas?
- No hombre.
- Te imaginas que nos la follamos los dos - y rompió a reir Ezequiel.
Fueron pasando las semanas y los meses, los cursos se fueron sucediendo. Sebastián salió con unas cuantas chicas, tonteos adolescentes tanteando sexo sin poder llegar a consumarlo. Lo mismo pasaba con Ezequiel aunque Sebastian el año que cumplió los quince notó cierta complicidad entre su hermana a punto de cumplir los doce y Ezequiel. Risitas cohibidas, evasivas y sonrojos a destiempo.
Cuando cumplió los dieciseis la madre de Sebastian le cazó en un renuncio a su padre. Su padre, que no era maricón tenía una aventura con un compañero de trabajo mas joven que él. Para Sebastian aquello fue un terremoto emocional. Todo estaba claro, le daba por culo a su madre porque quería un culo. Por eso le gustaba tanto. Hubo separación amistosa y Sebastian pasó una racha de indefinición en la que ya no sabía a que atenerse. Quizá le impactó aquella escena que presenció con catorce años porque su naturaleza era ser maricón. A pesar de todo sus devaneos con compañeras del instituto eran constantes, si bien no pasaba de la tipica paja en zona oscura.
Lo habló con Ezequiel, incluso se hicieron mutuamente pajas para ver si les gustaba mas que las que les hacian las amigas llegando a la conclusión que daba igual pero un tío no tenia tetas.
Fueron pasando los meses y las cosas se fueron normalizando. Sebastián perdió la aprensión a no ser heterosexual y la relación con su padre se normalizó cuando le dijo que su opción es que a veces le gustaba el sexo de un hombre y a veces el de una mujer. El lo sentía así y en ese momento Leonard, su compañero belga del trabajo era el que le llenaba. Sebastian pensó que quizá eso le pasase a él aunque de momento el no estaba encaprichado de ningún tío. Y lo olvidó
Acababa de cumplir Sebastian los diecisiete y como en años anteriores seguia con sus hormonas revolucionadas. Estaba casi mas tiempo masturbandose que estudiando, con la imagen del cuerpo de la ultima novieta en su imaginación. Aquella tarde de Setiembre, pegajosa de calor y cerca ya de comenzar el curso, Sebastian con los ojos cerrados ensoñando con Natalia y su ya enorme pene en la mano se masturbaba morosamente. No se percató que Nuria entraba como un gato en su habitación. Su madre estaba trabajando.
Sebastian abrió los ojos sobresaltado dando un respingo al notar otros dedos sobre su capullo.
- ¿Tanto te molesta o es que ninguna chica te ha hecho una paja?
- ¡Nuria! sal inmediatamente de mi habitacion ¿estás loca?
- ¿Loca? Loco tu de tanta paja. ¿No te has follado a ninguna tía? Con ese pedazo de rabo que tienes me extraña que no hayas follado aunque sea con un tío.
- Nuria, joder que tienes catorce años. Es más ¡somos menores los dos!
- Y eso ¿te quita las ganas? Le dijo mientras empezaba a acaricarle el pene y las bolsas. La tienes grande, hermanito, para dar placer a cualquier mujer, o a cualquier niña como yo, bueno o a Ezequiel. Porque no me vayas a negar que con Eze no has tenido tu algo. ¿te la ha metido?
- ¡No!
- Y a mi, ¿te apetece probarme?
- ¿Desvirgarte, yo? Ahora si que estás loca, de remate.
- Por el culo, tonto, por el culo. ¿tu que quieres, preñarme?
Sebastian se le quedó mirando a su hermana mientras las manos se le iban a los pezones. Se los empezó a pellizcar. Los tenia gruesos, sobre unos pechos pequeños pero duros. Empezó a gemir lo que le trajo a la memoria aquellos gemidos de su madre e inmediatamente su pene alcanzó su maxima dureza y magnitud.
- Vaya parece que lo del culete te ha enardecido - y tal como lo decía se levantaba su faldita e iniciaba el movimiento para sentarse sobre la verga del hermano.
- Espera, espera. ¿que vas a hacer? Sin vaselina ni lubricante ni nada.
- Sin nada - le dijo Nuria con una sonrisa maliciosa - no me hace falta, ya verás - y con una mano se pasó sus dedos por el sexo, recogió líquido que destilaba en abundancia y se lubricó el ano, luego dirigió el pene de su hermano su orto y se dejó resbalar. Entró como un punzón en un bloque de madera de balsa. Luego con suaves y bien modulados movimientos de caderas consiguió que Sebastián se corriese entre espasmos de placer.
Cuando recuperó el aliento solo pudo preguntar:
- ¿Ha sido tu primera vez? No, ¿verdad, desde cuando gozas por el culo?
- Preguntale a tu amigo Ezequiel - esbozó una sonrisa depravada - y ahora me perdonas, tengo que ir a descargar.
- ¡Ezequiel, cabrón, te vas a enterar!
martes, 14 de abril de 2020
NURIA
Mientras frenaba su marcha para dar lugar a que Alex se hubiese marchado, hacia apuestas contra si misma a que Rubén no se habia podido resistir.
Cuando le dijo que habia tenido relaciones con tíos ("bah, nada serio, bromas pesadas de vestuario o de hermandad americana universitaria, como fumarse dos canutos, eso no te hace drogadicto, pues lo mismo comerte un nabo o follarte un culo no te hace maricón. Cosas de tíos, ya sabes") ya sabía ella que por ahí iba a tener una brega titanica, y para colmo, ahora con un crio, que, joder, le iba a hacer la prueba del ADN en cuanto fuese un poco mas mayor, necesitaba saber cual de los dos degenerados - "Cómo yo, de que me voy a escandalizar" - levantó la voz para escucharse, era el padre. Ahora ella era madre e iba a proteger a su niño con todo lo que tuviera a su alcance.
Se acercaba a su casa y temía meter la llave y encontrarse a su marido y a su ex enganchados como dos perras. "Yo si que soy perra" dijo en voz alta.
Faltaba ya poco para llegar y vio un banco con un hombre de mediana edad leyendo en uno de los extremos. Nuria se sentó en el otro extremo y le miró durante un instante sopesando el tamaño de su pene. " Siempre igual, no me soporto. Desde pequeñita" Intentó pensar en otra cosa pero al final todo confluia en lo mismo; se sentía el ano, tan cerca de su coño que se mojaba sin poderlo remediar e imaginaba que el hombre del libro la sodomizaba alli mismo mientras ella gemia de placer. Finalmente decidió que daba igual, si los pillaba, haría valer la promesa que le hizo Rubén y lo echaría de su vida.
- No te hacía aquí tan tarde Alex, ¿como es eso?
- ¿Un beso, que menos, no? - le reprochó medio en broma Alex.
Después de besarse y darse los parabienes Nuria, continuó.
- No me has contestado, ¿me he perdido algo? La pregunta es también para mi maridito.
- Alex se estaba preguntando - le dijo muy sonriente - si no podriamos dejar de perdernoslo todos. Te desnudas, como siempre en casa, me desnudo yo del todo y le suplicamos a nuestro invitado que nos muestre su desnudez, y así le permitimos sacarse la espina de cuando salisteis juntos y no encontrasteis el encaje adecuado - e hizo un gesto señalandose el culo.
- Ya veo entonces que no habeis follado, me lo habia jurado Ruben, que no te iba a dar su culo, que yo estaba primero - dijo muy sensual mientras empezaba a desnudarse - siempre empeñado en mi coño y tu sin saber que mi coño lo tengo donde cualquier tío se lo busca a otro tío.
- Me voy a tener que aligerar de ropa Nuria - lo dijo desabrochandose los pantalones - para que vayas haciendote a la idea. Pero antes de nada, me intriga, ¿quien te partió el culo? Yo se quien me lo hizo a mi y recordandolo aun me dan escalofrios.
- ¿Que tú, que tú también? Que calladito lo tenias cabrón. - Rubén estaba entusiasmado - cuenta, cuenta.
- Primero Nuria - dijo Alex - pero te anticipo que fue un negro y dos años mas joven que yo. Y no te voy a decir mas. Connor, se llamaba. Fue en Londres.
- Y con un negro nada menos - dijo entonando una voz susurante Nuria terminando de sacarse la falda. Llevaba debajo un tanga minimo. Rubén - ordenó - lleva al niño a su cuarto. Nosotros al cuarto oscuro.
- ¿Que es el cuarto oscuro, donde revelais fotos? - pregunto ingenuamente Alex.
Alex no tenia ni idea de donde se iba a meter. Si al menos hubiese visto el guiño complice que se hizo el matrimonio mientras sonreian con un punto malvado.
- Vamos al cuarto Alex, ahora verás.
Una puerta al fondo del pasillo indistinguible del resto salvo por la cerradura daba paso a una habitación enteramente pintada de negro humo. En la pared de enfrente una especie de bastidor de madera formando un cuadro lleno cada poco de argollas y sujecciones, con un plinto pequeño en el centro anclado a la pared en un dispositivo para ponerlo mas alto o bajo. Estaba horadado en el centro donde deberia ir el culo y forma de silla de montar.
- Eso, ¿que es? - preguntó con intriga Alex - ¿es para lo que imagino?
- Mira - entró en la habitación Rubén que ya estaba desnudo - para esto vale.
De un salto se encabalgó en la especie de plinto. El orificio dejaba caer las bolsas y el ano a la vista. Con destreza, Nuria cogió una brazada de cordon de algodon, de las que estaban colgadas de la pared, hizo un nudo corredizo que pasó por la base del escroto, lo ciñó con fuerza, le dió tres vueltas y paso el otro extremo por una polea que habia en el suelo. Luego volvio a anclar el cordon a un pie de Rubén al que previamente le habia solicitado Nuria que doblase la rodilla. Estirar la pierna era someter a los testiculos a una tracción dolorosisima.
- Esta es una de las opciones - dijo Nuria mientras entregaba un dildo de buen tamaño a Alex - Ahora clavalé sin miedo el consolador. Rubén de forma refleja intentará estirar la pierna. Le hará padecer un goce que yo le enseñé, y si ahora le pongo en los pezones unas pinzas chinas sujetas al plinto cuando quiera echarse hacia atras por el dolor-placer de los huevos le harán sufrir los pezones. Venga, prueba Alex.
Alex miró a la pared de la izquierda con un panel como de los de los talleres para las herramientas pero con arneses, latigos de diferentes tipos, grilletes, varas rigidas y diferentes tipos, de dildos en largura y grosor. En el techo habia un polipasto con un pequeño motor electrico. Por todos lados anclados a las paredes argollas con muñequeras o no y otra serie de artilugios que Alex no sabia a que tipo de practica podían responder. Y se asustó.
- Yo, la verdad. Con esto no contaba yo. Nunca había estado, yo..., en realidad creo que me voy a marchar.
- Joder, Alex, me parecía que tu, ahahah - se quejaba porque habia estirado la pierna, Nuria, fue a desengancharle pero Rubén la hizo parar, y no contento dirigiendose a Alex le dijo - esto te lo dedico a ti, para que veas el tipo de placer que vas a perder.
Rubén comenzó a dar primero pequeños tirones con piernas, el escroto completamente congestionado parecia a punto de arrancarse. Además empezó a echarse hacia atras y los pezones empezaron a estirarse y a medida que iba castigandose, más, más brutal era la erección. Entonces Nuria le ató las muñecas al bastidor de la pared y encendió a continuación candelas de parafina. Mientras la parafina se licuaba por efecto del calor cogió un latigo y empezó a azotar el vientre bajo de Rubén y luego los testiculos, cada vez mas fuerte y Rubén lo pedía cada vez mas fuerte.
- Viene mi hermano - le dijo a Alex sin dejar de azotar - ¿no te pica la curiosidad? Tu si quieres, limitate a mirar y aprende, ya otro día si te decides.
- Para cariño - rogó Rubén - que me corro.
- Aguanta maricón - viene la cera, mi hermano y me tienes que limpiar el culo de la leche de tu cuñado.
Empezó a verter el liquido ardiente por pecho, vientre, pubis, muslos y la ereccion no cedía. Cuando cayeron las primeras gotas en el capullo, Rubén gritó angustiado.
- Me voy a correr - gritó.
- Alex ayudame. Coge la vara de avellano, aquella fina y azotale los huevos, es el unico dolor que se lo baja. Pero dale fuerte de primera o se corre en un instante.
- Rubén, tío, lo siento - decía mientras cogía la flexible vara.
- Dame ya, cabrón que me corro - gritó.
Alex dio un golpe fuerte, luego otro y otro y el pene de Rubén se vino abajo destilando liquido.
Y en eso apareció Sebastián.
- Hermanita, que dura me la pones, aún más que el mariconazo ese de la silla cuando se destroza los pezones. Y disfruta, pero más con los alicates.
Sebastián se fue para Rubén, le arrancó sin cuidado las pinzas chinas que se acompañó de un grito agudo de dolor de Rubén. Con un sonrisa en los labios fue al panel y cogió dos alicates.
- No, no - suplicó Rubén - no lo soportaré, me correré.
- Mejor asi le comerás el culo a tu mujer después de mi follada sin el impulso del orgasmo. Disfrutaré viendo tu cara de asco.
Rubén tenia los pezones irritados y muy sensibles. Sebastian agarró cada pezón con cada uno de los alicates y apretó y retorció sin borrar la sonrisa. Rubén gritaba de dolor al tiempo que empezaron a salir chorros de semen. Sebastián animó a Alex a que terminase su agonía. Alex se acercó a la silla y acarició el capullo de Rubén hasta que terminó.
- Gracias Alex - dijo aliviado Rubén miéntras Sebastian soltaba su presa. ¿Nunca has probado? Pruebalo. Anda Sebastian introduce a mi amigo en el placer verdadero.
- No, no, de verdad, otro día..., además eso tiene que doler y no se...
Nuria se le acercó y desnuda como estaba le cogió su mano y se la llevo a su sexo.
- Anda, date un atracón que tanta ganas tenias. Mientras me comes el coño, mi hermano sabe como hacerme gozar.
Del techo hizo descender con el motor y las poleas unos ganchos donde colgó un sling de red. Nuria se tumbó encima y mientras Sebastian le daba placer sodomita, Alex ya estaba desnudo para deleitarse chupando y mordisqueando clitoris y ninfas de Nuria. Ni se dio cuenta que Rubén le colocaba las pinzas chinas, solo sintió una superior excitación de manera que cuando Sebastián la saco del culo de Nuria y entró en la boca de Alex, éste solo supo hacer que llegase lo mas profundo. La tenía en la boca una de las veces que repitió la operación cuando empezó Sebastian a eyacular. La sacó de inmediato para vaciarse en el culo de la hermana. Con el sabor del semen en la boca, Alex sintió el orgasmo de Nuria. Su hermano se retiró y su marido pasó a comerle el culo para recoger el semen del cuñado. Alex vio la postura de su amigo, rápidamente se puso detrás de él y le penetró profundamente. Nuria agarró la cadena de las pinzas chinas y empezó a halar lo que hizo que Alex se corriera de inmediato.
- ¿Ves como al final siempre te lo acabas follando? - le dijo con una carcajada Nuria - Tengo un marido que vale su peso en oro. Y tu, ya tienes un nuevo virus, ya sabes lo que es placer de pezón, ya sin él cualquier polvo te parecerá soso.
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