sábado, 13 de abril de 2019

DEGENERACIÓN


Arrastro mi ansia de puta,
Mi puta ansia de carne dura,
Deseo impúdico de carne.
Abrase mi sucio cuerpo
Entre mirtos y lentiscos
Dándose al vicio de cualquiera.
Cae la noche entre los pinos
Inundan tinieblas mi alma
Ciego de lujuria me ofrezco;
Desgarren sin piedad mi carne
Cómo esclavo sin alma,
Useme cualquiera a su antojo.
Caiga la polución en mi cara,
Sacie mi sed vuestra crueldad
Sea letrina de toda salacidad
Y lágrimas amargas mi consuelo.
Mi destino es vagar, gozar, sufrir;
Entregado a quien me escupa.
Almoneda de deseos fantasiosos,
Lienzo sobre el que pintar
Cuerpo caliente al que despreciar
Comprándolo sin pagar,
Felpudo al que pisar,
Dos agujeros para gozar y...
Carne a la que lacerar,
Y una carcajada lugubre
Para terminar.
Quedo exhausto y lleno,
Rezumando tu hiel
Añorando aquella miel
Que entraba con tu saliva,
Deseando ser tu cueva
Un refugio a tu lujuria desbocada,
Rada segura para tu sexo.
Se te llevó el vicio,
El sexo en grupo,
La piel a piel,
Y así me entrego yo,
Tendiendo mi mano al diablo,
Que me lleve entre espasmos
Me hunda cada uno en cada orgasmo.
Quiero pudrirme,
Llegar a ti podrido
Pudrirnos juntos
Degenerados,
Pero juntos.

viernes, 5 de abril de 2019

ESTRELLA FUGAZ DE. AMANECIDA


Eres una perra despiadada.
Uncido del principe Alberto
Me conduces donde quieres,
Ronca de roja lujuria
Me urges a que te folle;
Que hunda mi capullo anillado,
Irrumpa ansioso en tu coño,
Te haga sentir mi ampallang...
Y puedas morir de otro orgasmo.

Me torturas los pezones
Con las chinas de dolor,
Muerdo bestial los tuyos,
Me pides que ame tu espalda
Y entro en tu vomitorio;
Con urgencia te penetro el culo
Pellizco tu clitoris,
Escucho otro doloroso orgasmo
Y haces que me corra.
Los espasmos me marean,
Siento avanzar la leche,
Lefote espeso recorre la polla,
Te inundo y me desmadejo.

Me haces feliz limpiandome,
La polla vestida de semen;
La desnudas con tu lengua
Y me besas con pasión.
Mezclas en mi boca tu sabor
Con el dulce placer de mi cuerpo,
Paladeo orgasmo de varón,
Gusto de feroz hembra,
Saboreo angustia de identidad
Y me entrego a lo prohibido.
Adoro tu desvergüenza,
Me zambullo en tu cueva,
Reconozco mi sabor,
Me excito y te entrego mi placer.

Resaca de amanecida,
Insomnio de deseo vicioso,
Ansia de comerme tu piel,
Necesidad de entrega eterna.
Te doy mi cuerpo,
Añoro que me esclavices,
Deseo morir gozandote,
Darte mi esencia,
Vivir eternamente en ti,
Y ser estrella fugaz.


viernes, 22 de marzo de 2019

TODOS TENEMOS UN CULO II


- Ya fue la mundial, cuando faltaban quince días para la boda y me acerqué a casa de Alfredo para un asunto del weding...
- Bueno, la boda ¿no? - dijo Elisa cargada de razón -
- Si, eso hija, es que las palabrejas se cuelan. Bien. Llegué a su casa, me abrió su madre y me dijo que Alfredo estaba en su habitacion; "que ha dicho que no le moleste. Pero bueno, seguro que eso  no va contigo, Julia"
- Y abri la puerta con un '¡sorpresa!'..., y si, la sorpresa fue la mía.
- ¿Habia otra? - preguntó sobrecogida Elisa
- Otra cosa. Estaba Alfredo tumbado de lado en la cama con el vibrador completamente insertado en el culo y masturbandose. Del sobresalto el consolador salió disparado y se descuajeringó contra el suelo. Empezó a balbucear excusas ininteligibles hasta que me acerqué le bese y le dije que se tranquilizase. Porque si a mi me gustaba, porqué no iba a gustarle a él. Despues de eso, cerré la puerta, me desnudé y le rogué que fuese él el dildo, para mi placer. Lo hizo y después le comprometí para ir a comprar otro vibrador.
- Pero, por donde te la metió, por..., detrás o por..., tu sabes.
- Empezamos por delante, pero él se corrió por detrás; de haberse vaciado por delante seguro que me preña, hacía dos semanas de la ultima regla.
- ¿Y como le entro yo a Alejandro para engatusarle? Porque te lo digo en serio, me ha intrigado eso del vibrador.
- Ponlo muy burro, Elisa, juguetea con él; tontea con sus pezones...
- ¿Con los pezones, Julia, un tío? Uy, que raritos sois. A mi me encanta que me mordisquee los pezones Alejandro, pero hacerselo yo a él ni por ensalmo se me hubiera ocurrido.
- Pues les pone muy cachondos. Aquel día que le pillé con el dildo en el culo, cuando fui a comprar otro, el vendedor me preguntó si no había probado las pinzas japonesas. Total, que me las llevé también. Cuando Alfredo vio como me ponia con las pinzas, el vibrador y la sodomización, quiso probarlas. Se acababa de correr en mi culo, pues bien, se puso de tal manera que tuve que meterle el dildo y se volvió a correr sin tocarse. Si quieres, te presto juguetitos para esta noche; tengo pinzas, vibradores de diferentes tamaños alguna fusta que otra.
- ¿Fusta?
- ¿Nunca te han azotado, Elisa? - miró Julia con sorpresa a Elisa- ¿Alejandro no ha tenido nunca la ocurrencia de darte unos azotitos en el coñito cuando mas cachonda estás? Pues no sabes lo que te pierdes. Y luego ya, antes de taladrarte el culito, unos azotes con la fusta te ponen en suerte -y remató Julia con una risita picarona al tiempo que se bajaba la braguita del bikini y le enseñaba las nalgas a Elisa - mira, esto es de anoche.
Julia se llevó las manos a boca observando las marcas finas y alargadas color rosado que en numero elevado recorrian el culo de Julia.
- Pero eso tiene que doler
- Tienes aún mucho que aprender - contestó Julia a Elisa- no hay placer sin dolor. Escuece, si, pero excita mas que duele,y luego cuando te mete toda la verga querrías que siguiese azotandote y follandote el culo eternamente.

Alfredo miraba fijamente a Alejandro y recordaba aquella primera vez en la que viendo una porno bastante salvaje en la que una mulata era penetrada por tres tios, dos por el ano y otro delante,  vio el envase del dildo y se dijo: '¿porque no?'
La fluidez del lubricante en los márgenes del ano le producía un placer raro.
- Cuando me puse el lubricante antes de, con mucho miedo, apuntarme el dildo - confesó en queda voz Alfredo ante el asombro de Alejandro - al ano, ya sabia que lo iba a hacer, porque deslicé el dedo bien lubricado y en absoluto me desagradó.
- ¡Joder, tío! eso es una mariconada.
- ¿Porqué? Que no me la clavó ningún tío. Si a Julia le ponía, porque a mi no. Además que sepas que en cuanto entró me corrí.
- ¿Te lo metiste entero, entonces? No sería muy grande.
- ¿Quieres verlo?
Alejandro puso cara de rechazo y su primera intención fue negarse, pero la curiosidad fue mas fuerte.
- Venga. No voy a decirte que no, pero vamos que no es que me haga chiste...
- Bueno - dijo Alfredo con entonación de no darle importancia.
- No, no. No te voy a hacer ese feo. Vale, enséñamelo - como quitandole importancia.
Alfredo se dirigió al bungalow y al entrar sonrió a las mujeres que charlaban animadamente. Cuando salió llevaba una bolsa en la mano.
- Mira - le dijo a Alejandro sacando una verga de material gomoso semirigido.
- Alejandro hizo ademán de retirarse como si le hubiesen enseñado un escorpión.
- Toma, cogelo, está lavado. Verás el tacto mas agradable que tiene - y se lo tendió a Alejandro.
El instrumento calculó Alejandro tendría cerca de veinticinco centímetros de largo y aproximadamente cinco de grosor. Tenia reproducidos todos los detalles anatomicos, frenillo, venas, surco del glande.
- ¡Cógelo! - urgió Alfredo - no muerde - y con una risotada se lo colocó entre las piernas - no hace falta que te lo metas..., ahora mismo - y soltó una risotada.
Alejandro no quiso pasar por carca o pacato y cogió el dildo. Tenia un tacto suave rigido moldeable. Se estrujaba hasta cierto punto y luego se recuperaba.
- ¿Esto te has metido,  cabe, no te ha rajado? Estás loco. No me lo creo. Lo tendría que ver.


lunes, 10 de diciembre de 2018

ALFA


Quiero que me comas
Con lujuria de gula insana,
Mirándome a los ojos.
Con mirada de rufián,
Desentraña mi deseo,
Poseeme con tu boca y con tu sexo
Haz que grite de dolor;
Sorbe mi alma,
Encanallate en mí angustia
Se mi alimento, mi aire,
Pero no me ames.
Usame y entregame al lumpen
Que sea menos que nada,
Todo en tus manos,
Una joya despreciable,
Tu trofeo.
Seguiré vivo para tu hambre,
Humillado para tu antojo,
Trémulo por tu placer.
Mi destino es tu voluntad
Arrodillado, indefenso a tu albur
Espero tu venganza y tirito,
Tu respiración agitada
Él olor de tu sudor,
Tu irritación sin dique;
Él restallar de tu correa
Hace que babee, sonría y...,
Te tema...
Espere mi jaula y me serene.
Solo un objeto para ti
Sin alma ya,
Te la has bebido
Y vomitado sobre mi, como heces.

Ya soy un esclavo,
Tu esclavo.



jueves, 1 de noviembre de 2018

TODOS TENEMOS UN CULO


En el transbordador que me llevaba a la isla de Ellis, escuché a dos hombres de mediana edad charlando muy tensos. Se les acercaron dos mujeres, a todas luces sus parejas y antes justo de reunirse con ellos, uno le dijo al otro algo que no entendí hasta hoy: "All men have an ass", ¡claro! pensé en aquel momento mientras me salpicaban la cara gotitas de la lluvia que empezaba a caer sobre el Hudson.

Me casé muy enamorado de mi mujer. Se que estaba enamorado por que no concebía estar separado de ella ni un segundo. Cuando por los avatares de la vida cada uno debía incorporarse a sus tareas, me entraban sudores, ahogos y temblores y en cuanto me iba acercando a ella mi cuerpo entero se enardecía y necesitaba imperiosamente entrar en el suyo con intención de quedarme. El mundo entero se desdibujaba y ya solo existía ella y yo entre nubes de algodon dulce.
Nuestro viaje de novios a Las Maldivas fueron quince dias de sexo constante del que solo descansabamos para tener mas sexo aún. No nos cansabamos. Aquel archipiélago es un paraiso efectivamente y para nosotros doblemente. Pasada la primera semana, llegó otra luna de miel al bungalow vecino. De nuestra edad aproximadamente lo dosificaban mejor que nosotros y pasada la fiebre mas alta hicimos las primeras visitas subacuaticas. Enseguida congeniamos. Las mujeres tenian muchas cosas que contarse entre risas cohibidas y nosotros nos consolabamos entre zumos de fruta de no poder seguir ejercitando los genitales.
Cuando al tercer día Alfredo, que se llamaba mi vecino se quejó de lo que le cortaba cuando al retirarse de Julia, su mujer, sacaba su miembro manchado.
- Manchado de qué, ¿lo hacéis con la regla?
Alfredo se me quedó mirando sorprendido, con cara entre de no entender nada y este tío me está tomando el pelo.
- De mierda, joder Alejandro. ¿Tú no se la metes por el culo a Elisa?
Me dejó descolocado por completo. Es verdad que alguna vez en uno de nuestros maratones sexuales sentí como que su sexo se me quedaba corto, que hubiera necesitado algo más intenso, pero no se me había ocurrido. En cuanto visualice a Elisa de rodillas ofreciendome su sexo bien rasurado como ella sabía que mi más me excitaba, vi su ano como reclamandome e inmediatamente me fue imposible disimular ante Alfredo mis siete pulgadas. El lo cazó al instante y se carcajeó del impacto.
- Realmente tío nunca lo habías hecho. No me lo puedo creer.
Y yo cuanto más queria disimular mi erección menos lo conseguía, asi que me tiré al agua para serenarme.
Alfredo se tiró detrás de mí y cuando me alcanzó me preguntó si se me había pasado la evidencia.
- ¿De verdad Ale, que no se lo has pedido nunca?
Me quedé callado con la mirada perdida en el intenso turquesa del agua visualizando a Elisa con esa cara suya de cabreo intenso que presagiaba tormenta con mar arbolada y yo con gesto de adolescente al que han sorprendido con la mano en su pene sacudiendolo furiosamente.
- No sabría como entrarle Alfredo, de verdad, tío.
- Muy sencillo, cuando mas cachonda la tengas en la cama, más fuera de si, le dices que ahora viene lo mejor, se la apuntas y según, golpe de cadera y que grite, o suavito y que te pida que empujes.

- Pues a mi nunca me lo ha hecho.
Elisa entre contrariada e intrigada, respondía a la confidencia de su inesperada amiga.
- ¿Pero como fue?. No veo a mi Alejandro pidiendome que ponga el culo en pompa.
- Un día me vino muy excitado diciendome que tenía una sorpresa. Estaba yo sola en casa, porque mis padres estaban en la casa de la sierra. Me puso en las manos un vibrador rosa. Me corté mucho pero me excitó. Empezamos el calentamiento y me enseñó como estimular el clitoris y la sensación que producía insertandolo en la vagina.
- ¿No te daba grima?
- Un poco, hasta que empezó a vibrar y empecé a sentir un orgasmo lento, dulce y prolongado. Luego perdí el sentido del tiempo. Alfredo alternaba la penetración del vibrador con su propio pene; se me bajaba el gusto y le pedía vibrador. En un momento me dijo que me pusiese a cuatro patas que me iba a coger desde detrás, que el orgasmo iba a ser mas intenso.
- Julia, por dios, me estoy mojando
- Yo si que estaba empapada. Me di la vuelta y empezó a meter y sacar el vibrador. Me mareaba de gusto. Me dijo entonces que manejase yo el aparato a mi ritmo. Y si, controlando yo el placer era mayor. Me preguntaba que si me estaba poniendo muy guarra. Yo quería algo muy grande dentro. Y en ese momento sentí que me masajeaba el ano con gel lubricante para inmediatamente apuntarme su pene y empujar levemente. Sentí la urgente necesidad de que me penetrase por detrás y empujé gritándole que me entrase profundo. Lo hizo. Dolió. Pero como tenía el dildo en la vagina, la irrupción en el recto de esa masa dura hizo que sintiese que era poseida por dos tíos. Alcancé el climax de golpe y me desmaye. Cuando desperte me chorreaba el semen de mi culo. Y llegamos a un punto que Alfredo me dijo que a él le gustaba por delante también, porque es que tía, estoy enviciada.
- No me explico Julia, como por un sitio tan pequeño puede entrar un pene. El de Alejandro no es chico y me lo imagino y me dan sudores.

- Mira, yo lo hice la primera vez engatusandola con un consolador de esos a pilas, y tanto le gustó que tuve que pararle los pies, porque parecía que salía con un maricón en lugar de una tía. Solo cataba ano. Tanto tio que cogí el vibrador un día y olía a mierda. Le pregunté y me dijo que no podia evitarlo. Tanto me intrigó...
A Alejandro se le descolgó la cara, miro a Alfredo con los ojos muy abiertos interrogandole.
- ¿Que? -Preguntó Alfredo casi molesto por la forma de mirar de su amigo de bungalow- no, tio, no soy maricón, pero lo probé. Tanto le gustaba a Julia...
- ¿Pero Julia sabe que lo usas? Joder, tío, no me lo quiero creer. ¿No te dolio? Hostias tio, ¡por el culo!..., ¿bueno, y que?

miércoles, 10 de octubre de 2018

MEMORIAS DE UN ESCLAVO

No tengo ya fuerzas ni para recordar. Ya ni llorar puedo. Solo me quedan las cicatrices y mi incontinencia fecal para evocar la mano dura, soberbia, sin vacilaciones del amo. ¿Cómo puedo vivir sin cadenas, sin azotes, sin hambre, sin jaula en la que esperar el siguiente castigo..., por tener la osadia de seguir viviendo?
Me cuesta remontar el río de la vida para recordar que tuve padres, sin rostro; no sabría reconocerlos aunque los tuviera delante. Si recuerdo la correa de mi padre morder mi cuerpo por cualquier nimiedad, como perder un cordero a fauces del lobo, con mis siete años sobrecogidos antes la violencia del ataque de la fiera hambrienta. Me acostumbré. Hasta los catorce me estuvo señalando. Recuerdo los reproches de la madre recordandome que me lo merecía.
A los trece sorprendí a mi padre usando a una oveja como solía hacerlo con mi madre. El acervo dolor punzante que sentí cuando aquel hombre decidió que mi culo era mejor agujero que el de la oveja, lo he llevado grabado con más intensidad en la memoria que las cicatrices de los cintazos; sobre todo cuando, muy furioso, golpeaba con la parte de la hebilla.
A la tercera vez que me cogió y recibí mi ración de cintazos, fui donde mi madre y con muchisima vergüenza le dije que me dolía mucho el ano y que a veces me sangraba. Un estremecimiento me recorrió el cuerpo cuando ella sin dejar de hacer lo que era su rutina me preguntó en una afirmacion si ya me habia cogido. Me confesó con cierto acento de resignación que se abonó a ese vicio cuando estando embarazada de mi ella le vedó el sexo. Desde entoces él solo usaba la puerta trasera. Me dijo que me acostrumbara, porque además siendo chico estaría mas cerrado y le gustaría más. Que no me apurara que lo de la sangre acabaría al tiempo que me daba las gracias, por liberarla de esa servidumbre: "por fin me dejará en paz, tu eres joven y sano y acabarás por tomar ley a tu culo, como tuve que hacer yo"
Estaba solo, me entraron ganas de vomitar y lo hice. Me fui a un rincón y lloré.
Estuve sirviendo de mujer a mi padre durante un año. Tal era mi postración que cuando adivinaba aquella mirada salica repasandome con babeo mi figura me encaminaba con paso lento y resignado al aprisco; allí me desnudaba y esperaba a que llegase el ogro con su cinturón. Llegó un momento (fue a la tercera o cuarta vez) que llorando de desesperación esperando al violador sentí mi cuerpo moverse y cierta satisfacción deleitosa pensando en el dolor de lo que se me venía encima. A partir de aquella ocasión esperaba la mirada viciosa sobre mi y estallaba en una erección adolescente irrefrenable. Tenía mi ano ya tan dilatado que la barra de carne caliente del hombre no me provocaba ningún dolor, antes bien, con su mete saca conseguía que yo experimentase un placer en mi propio sexo, irrefrenable. Poco a poco asocié el placer de la violación al dolor de los latigazos hasta tal punto que saber que mi padre venía a desfogarse conmigo con los previos zurriagazos hacía que tuviese unas excitaciones soberanas; luego al sentir la penetración enseguida me venía con gran cantidad de leche que la primera vez que me sucedió creí que era el comienzo de mi final.
Con los catorce bien avanzados y ya hecho a mi destino la ultima vez aquel bestia que tenía por padre se coló en el redil con otro amigo. Ese otro pretendió, y lo consiguió, utilizar mi boca como si fuera mi ano. Mientras el padre azotaba y luego se vaciaba dentro de mi el amigo hizo lo propio en la boca. Vomité sin consuelo de nadie, allí entre las bestias sin perder la erección. Cubierto de vomitos y rezumandome el culo el jugo del padre por los muslos entremezclado de heces, me llevé las manos a mi entrepierna, senti un alivio, acaricié con más fuerza hasta que conseguí la misma sensación que cuando el bestia me entraba sin cuidado ninguno por el culo.
Los dias posteriores me tomaron entre los dos un par de veces mas y la ultima se intercambiaron las posiciones. El amigo también azotaba con saña y mientras vomitaba y olía una vez mas a mis heces mezcladas de jugo del amigo lo decidí. Me iría, sin decir nada, para siempre.
Aquella madrugada, con sigilo, hurgué por entre los cacharros de la cocina y encontré la orza en la que mi madre guardaba el poco dinero que había. Cogí un poco para no dejar a los viejos en cuadro, que nunca he sido rencoroso, y salí quedo, para no despertarlos. En una hora llegué al pueblo, compré un billete a la capital.
Habian pasado cuarenta años y volvía a estar en el arroyo. Mas enjuto que cuando chico, por las privaciones a las que me tenía sometido el amo, otra vez solo y viejo esta vez.

martes, 18 de septiembre de 2018

¿IRME?


¿Irme?
Me das la libertad
Y me encadenas,
Me esclavizas con tus penas
Y me echas sin mirar.
Solo me dejas recuerdos,
Recuerdos que son espinas
Que se hunden,
Me atraviesan el sentido
Y me matan sin sangrar.
Aquellas noches de furia
Cuando tú sexo en apremio
Me atrapaba,
Condenaba y reo de tu lisura
Me licuaba.
Tus labios, tu lengua sabia
Convencían a mi cuerpo,
Disertaban a mi sexo sobre el cielo
Me llevaban en volandas...
Yo flotaba como enloquecida hoja
Deseaba ser ardiente llama roja
Fulminado,
Incandescente;
Un orgasmo sin final
Entre cuerpos serpentinos
Queriéndose devorar
En el banquete de Eros,
Dafnis y Cloe desatados
Entregados al exceso sin rubor
Mientras la luna se encela,
La noche se arremolina y llama al sol
Que nos caliente y nos funda
En el crisol del amor
Entre sábanas de lino
Aromas de espliego y ambar
Y espeso olor a sudor.


Y ahora dices que me vaya,
Que me das la libertad
Para volar,
Ahora que ya no hay alas
Cansado y roto de tanto amar,
Sin saber ni respirar
Si el aire no huele a ti.
Yo ya no se volar
Vivo para llorar
Porque sin mi tu si puedes vivir
Cuando si ti yo solo me puedo morir.