miércoles, 6 de octubre de 2021

RODAJE I

 
Me gusta sentir en la cara el frescor del amanecer, me despeja la mente, mi meta y me recoloca en el mundo. Y además es cuando más libre de ataduras me encuentro y se me ocurren las mejores ideas. Me obligó a levantarme temprano, porque la pereza me atornilla a la cama y la mejor forma es recordar siempre que como el pan recién hecho para desayunar, nada. Así que cada mañana a las siete, como tarde, estoy en planta. Bueno perdón, me presento, me llamo Leonardo, Leo para casi todos, estoy divorciado del amor de mi vida con la que tengo dos hijos, Castor y Polux, gemelos. Este fue nuestro primer desencuentro, ella quería algo como Juan Jesús o parecido y yo me negué, me puse muy burro. Soy productor y director de cine, hasta ahí sabía ella, el apellido del cine, porno, no lo supo hasta que los críos tenían siete años. No lo soportó y me pidió el divorcio. No sirvieron explicaciones de que no era más que un trabajo y daba buenos beneficios y una vida acomodada, pero ella, médico intensivista adujo que con lo que ella ganaba, etc, etc y me puso los impresos rojos por delante.
Ahora vivo en un loft de la zona industrial de mil quinientos metros, que me dan para vivienda y set de rodaje, vestuarios y zona muy privada. Tiene la ventaja de que no hay vecinos cotillas ni incómodos, de esos que se quejan de los bostezos del perro. Si, tengo un pastor tibetano, un bicho enorme pero muy dócil y cariñoso. Mi loft es totalmente exento. Fui muy estricto en eso con el arquitecto que me lo arregló. Paramentos en bruto, servicios como agua, gas, electricidad etc a la vista y ni un tabique. Desde cualquier punto se ve el resto hasta una pared con una gran puerta, color blanco y una leyenda en diagonal que abarca toda la pared en tipo enorme que pone "PRIVADO". Lo único cerrado por cristal de suelo a techo por razones obvias es la zona de baño y el inodoro, pero los cristales trasparentes. En mi casa todo es trasparente. Al set de rodaje, la mitad del loft prácticamente se entra por una calle adyacente y desde mi zona privada. Como en mi vida real, el trabajo y mi vida se dan la mano en mi zona privada.
Y a lo que íbamos. Me tiro de la cama y caigo en la ducha, me visto y me zambullo en la mañana, me pone siempre optimista. Y un día como otro cualquiera, camino del horno donde te conducía el aroma a pan recién hecho, al pasar por delante del escaparate de una tienda vi un muchacho, pantalón de faena rojo, polito inmaculado bordado en rojo y ribeteado en rojo afanado en limpiar los cristales. Supongo que alertado por mis pisadas volvió la cabeza y me impresionó, por sus ojos, su mirada, los labios, pómulos y el corte de cara. Una mandíbula suavemente poderosa sobre un cuello digno de un Praxisteles. No tendría arriba de los veinte y me lo imaginé fornicando en un set de rodaje. Un éxito. No me lo pensé y me dirigí a él.
- Perdona chico, ¿te importa que te haga una pregunta?
- Adelante - el muchacho con gesto relajado e interrogativo se prestó.
- ¿Te interesaría intentar hacer cine?
Se sonrió nerviosamente, me dió las gracias por el ofrecimiento y dijo que con su trabajo actual tenía suficiente.
- Podrías seguir. Sería algunos días sueltos y te pagaría doscientos por hora, y un rodaje medio son entre dos y cuatro horas.
- De todas formas no tengo buena memoria para aprender unas frases.
- No habría que memorizar nada.
- ¿Cine mudo? - y se rió de su ocurrencia dejando ver una hilera perfecta de dientes blancos.
- Solo hay que saber gemir
Y la cara se le mudó a rasgos duros.
- Es cine porno. Un cine como otro cualquiera, solo que se actúa con todo el cuerpo y habitualmente desnudo. En el set de grabación hay un técnico de iluminación, otro de sonido, personal de tramoya, maquillador, en fin que además de los actores y yo hay seis o siete personas más, y vestidas. Te repito que es solo un trabajo. Te aseguro que detrás de lo que tú ves en las pelis guarras lo que hay es trabajo y rutina.
- No, gracias. No podría, además no sé si podría ponerme desnudo delante de otra mujer.
- O de otro hombre. El porno no tiene sexo. Es solo un intento de excitar al que mira. En todo trabajo hay rasgos que gustan más que otros. Aquí lo mismo.
- Peor aún. Con un tío, ni pensarlo. Déjelo.
- Toma mi tarjeta por si cambias de opinión.
Le entregué la tarjeta y seguí mi camino. No habría recorrido ni diez metros, cuando sentí mi nombre.
- Leonardo. Un momento.
Me di la vuelta mirándolo de lejos pero sin moverme. Soltó lo trastos de limpiar cristales en el cubo de agua y en tres zancadas estaba a mi altura.
- ¿Me tendría que hacer una prueba?
- De timidez, aunque ésta se aprende, otra de erección y otra de eyaculación. ¿Qué medidas tienes?
- Siete y medio
- ¿Pulgadas?
- Si, unos veinte centímetros, ligeramente curvada arriba.
- Esas son muy apreciadas por el público. ¿Cuando puedes venir?, tengo el estudio a dos calles.
- Acabo a las diez. ¿Importa que vaya así vestido?
- Lo que importa es como te ves desnudo. A las diez.

Acabó de limpiar el escaparate y se sentó en el bordillo y sacó el teléfono. Nerviosamente pulsó un par de teclas.
- Jesi, creo que la suerte nos da la cara. Me ha salido un trabajo. Ahora a las diez voy a la prueba. Es en el cine.
- ¿Mantenimiento?
- De actor..., espera, deja que te explique qué es un poco raro, porque es para actuar, como te diría sin que te suene mal.
- No me digas más. Es para porno. ¿Tu me tomas por tonta? - se hizo un silencio en la línea - ¿también tíos? - otra vez silencio - ¡No me jodas Chano, no me jodas! ¿otra vez?
- No es eso Jesi, no es eso. Me ha dicho el tío que es un trabajo, y hay mucha gente en, en.. , no me acuerdo cómo ha dicho, bueno, en el sitio donde se hace, y nada de morbo. Yo voy a hacer la prueba y como vea lo más mínimo me largo, pero son 200 la hora, lo que gano en una semana y levantándome a las cinco.
- No me gusta, Chanete, pero..., no se. Ah, y se llama casting, lo que vas a hacer. ¿te pagan algo del casting?
- No me ha dicho nada. Yo creo que no
- ¿Y en que consiste el casting?
- Una prueba de timidez, no sé qué será - estuvo a punto de decirle las otras dos pruebas - ya te diré.
- ¿Y cómo has conocido a ese tío? No habrás entrado en una página de esas...
- Que no cariño, que estaba limpiando un escaparate y el hombre me lo ha ofrecido. Y eso que al principio he dicho que no, pero ya se iba el hombre y he pensado que con la facilidad que tengo yo y lo que calzo a lo mejor podría, Jesi. Yo voy a probar, que para decir que no siempre se está a tiempo. 
- No me gusta, mi amor, pero bueno, a ver si reúnes los veinte mil que necesitamos y empezamos juntos.
Apagó el teléfono y miró la hora. Aún quedaba una hora, para las diez. Daba tiempo para un par de escaparates más y luego a tentar la suerte.

Tocó el timbre y esperó.
- Ah! eres tú. Eres puntual. Empezamos con buen pie. Sube, te dejo la puerta abierta, estoy desayunando con mi guionista.
Subió la escalera con el corazón en la boca. Era todo oscuro y gris. Había algo en aquel ambiente que le atraía y a la vez le amedrentaba pero el aguijón de la curiosidad le impulsaba a seguir subiendo. Sin saber porqué sintió que se empalmada y disfrutaba a cada centímetro que le crecía el miembro. Deseó que nada más entrar donde fuese se tuviera que desnudar, deseaba entregarse. De alguna forma la sentina donde guardaba sus recuerdos más innombrables se acababa de abrir y ya se estaba arrepintiendo de acceder a aquella prueba, pero no tenía voluntad.
La puerta al final de la escalera estaba entornada. Tocó con prevención  y se escuchó desde dentro la invitación a pasar y en ese momento escuchó a su espalda
- ¿Vas a pasar o nos dejas?
Dos buenos mozos estaban detrás de él con cara de cachondeo, exactamente iguales, guapos los dos y buen tipo los dos.
- Hola. Vengo a hacer una prueba. Soy Sebastián, ¿Vosotros también venís?
- No. Yo soy Castor y este es mi hermano pequeño, tres minutos más joven, Polux.
- ¿También venís por esto de las pelis?
- Somos hijos de Leonardo, el Boss, ¿te ha citado a ti? espero que seas serio, mi padre paga bien, yo creo que el que más de este mundillo, pero también es el más exigente, ¿una polla fláccida en una película suya? Imposible. ¿Un gesto de dolor cuando te la clavan? si no está en guión y no lo corriges en segunda toma, ese día no lo cobras. Por eso sus pelis gays son las más cotizadas. En fin chico, que tengas suerte. ¡Papá! somos Castor y Polux y un chico algo acojonado que se llama Sebastián.
- Acompañarle hasta aquí, estoy desayunando con Eulalia.
El chico vacilante, miraba a un lado y otro la grandiosidad del loft. Techo pintado en ignífugo negro y las paredes en diferentes tonos de gris para identificar ambientes. Todas las conducciones posadas pintadas en azul, rojo, amarillo, verde y naranja. Las conducciones de aire acondicionado en su color aluminio original. Leonardo charlaba con Eulalia, la guionista que además tenía un olfato especial.
- ¿Me vas a acompañar al casting de el pardillo que he pillado por la calle? Tiene presencia, no se cómo dará desnudo, y si empalma. A ver si mis hijos me ayudan en identificación de tendencia, él dice que hetero, como todos, pero a ver si le pongo con un modelazo hace gatillazo y perdemos una hora de rodaje. Ojalá sea la mitad de lo que yo desearía.
- Claro, Leo, además verlo al natural, como los berberechos, me ayuda a la hora de construir una historia medio creíble.
- La del marido con el amante de la mujer fue un pelotazo
- Contábamos con aquel brasileño, que acabó en Italia, que le daba igual lo que le pusiéramos al lado.
- Y lo encontré en la puta calle inhalando pegamento. ¡Que ligero le tomó la medida al negocio.
- Me he enterado que le va bien y habla muy bien de nosotros.
En ese momento llegaron los hijos de Leo y Chano.
- Ya has conocido a mis hijos gemelos. Chicos por cierto, ¿Vaís a querer ayudarme en prueba de despistaje?
- Claro, papá, ¿Verdad, Polux?
- Naturalmente, Castor. Ya sabes Papá, que a los dos nos gusta, aunque más a mi.
Sebastián miraba alternativamente a todos intentando entender algo y con cara de circunstancias.
- No es nada..., por cierto, no se cómo te llamas
- Sebastián, soy Chano para los allegados.
Leo se le quedó mirando con la mano en la boca como meditando.
- Ni Sebastián, ni Chano, por supuesto, que es vulgar. Serás para nosotros Bastian, sin acento al final. Suena bien, ¿verdad Eulalia?
- Si, suena refinado, incluso algo pervertido. Me gusta.
- Un café, algo de comer, ¿no? pues a trabajar. Sigue a mis chicos hasta el set de foto.
En el set un lienzo grande cubría una pared y enfrente el trípode con una Leica y un par de Pentax libres, varios paraguas y focos por todos lados. Detrás del trípode un sofá en piel roja sangre. Y en ese sofá se sentaron Castor y Polux. 
- Tú, Bastian te pones ahí y vas poniéndote de un lado del otro de frente de espaldas y te vas quitando la ropa según te vaya diciendo - según le iba indicando Leo le tomaba por los brazos y le iba colocando de una forma u otra y al tiempo, como de pasada le hacía preguntas - ¿te masturbas mucho, alguna relación con más hombres, sexo en grupo, animales?
Sebastián un color se le iba y otro se le venía sin responder a ninguna y Leo empezó con las fotos. Al tiempo, Castor y Polux empezaron a acariciarse y besarse entre ellos, desnudándose poco a poco sin cesar en su lujuria. Sebastián iba posando sin quitar un ojo del sofá y cada vez más nervioso. Cuando sólo quedaba con el bóxer el pene abultada exageradamente y en el momento que Castor empezaba una felación a su hermano, Leo le urgió a quitarse el calzoncillo. Sebastián quedó paralizado y cuanto más quería que desapareciese la erección más loca se ponía.
- Venga chicos, ya podéis dejarlo, ya se lo que quería saber.
- Vale, papá. Nos vemos esta tarde. Llámanos para el montaje de la peli del SEAL.
- Yo os llamo. Hasta luego. Y tú, Bastian, vamos a mi privado. Tenemos pendiente una charla, si quieres que sigamos con el casting.
- Si, si, claro que quiero - sintió un escalofrío cuando reconoció, escuchándoselo, de su propia boca, que quería seguir adelante con lo del porno con el lastre de su reconocimiento tácito y abultado de su homosexualidad, quizá fuese bisexualidad, o pansexualidad o que más daba el nombre, el caso es que una polla le estimulaba y lo acababa de reconocer en público.
- El casting, sigue, como te he dicho, pero desnudo, así que quítate el calzoncillo y sígueme.
El privado de Leo era una anchurosa habitación absolutamente oscura. Únicamente unos focos LED con concentrador en cada esquina de la habitación aportaban luminosidad. Un sofá de tres plazas contra un pared y el resto penumbra. Leo se sentó en un extremo sobre una pierna mirando al otro lado invitando a Chano a sentarse. Chano, desnudo, estaba completamente encorsetado, sin saber cómo moverse. Leo alcanzó de una mesa auxiliar algo y apuntando a la pared de enfrente, sonó un beep y del techo empezó a descender una pantalla. Inmediatamente comenzó una proyección.
- Eliges tú o elijo yo. Mientras charlamos puedo poner lo que más te guste, gay, straight, bi, trany, beast, family. Me tienes que contar algo de tu pasado. Si quieres, naturalmente. Puedes vestirte cuando quieras y marcharte. ¿Cómo es que viendo a mis hijos entrar en materia te has excitado tanto? tienes novia y no tienes aspecto de..., ¿que te pasó?
En la pantalla empezaban a proyectarse imágenes de una discusión entre padre e hijo y la abrupta salida del adolescente de su casa. Chano comenzó a llorar.
- Cuando tenía ocho años mi madre murió de una sobredosis. Mi abuela paterna no quiso saber nada de mí y la materna estaba enferma y escurrió el bulto. Caí en manos de la administración y comenzó mi peregrinaje por casas de acogida. En la primera, tenían una hija de catorce que se metió en cama el primer día y empezó a sobarme. La empuje, la tiré de la cama y su madre me acusó de querer violarla. Al día siguiente me devolvieron a acogida. En la siguiente no me trataban ni bien ni mal, pero después de desayunar me entraba mucho sueño y siempre me despertaba en la calle tumbado a los pies de un hombre, que sentado pedía limosna. Al cabo de los días empecé a relacionar el sopor con el desayuno, porque los domingos no me entraba ese sueño. Un día decidí probar y en un descuido tiré a la pila la leche. Ese día no me entró el sueño, me lo hice para escuchar y comprendí. Me alquilaban para dar pena y recaudar más. El hombre conmigo desmayado a sus pies decía que estaba enfermo y le daban más limosnas. Al día siguiente hice lo mismo y en cuanto el mendigo se despistó, salí corriendo y al primer policía que vi le dije lo que me pasaba. La tercera casa fue mejor o eso creía yo.
En la pantalla se veía al adolescente con su mochila haciendo autostop en una carretera y como un coche le paraba.
- Y en esa casa, ¿Que paso?
- Cuando llegué a esta última tenía ya diez para once. Era una casa buena, el matrimonio muy amable y un hijo de quince años, en cuya habitación dormíamos en una litera. El chico no era malo. Me miraba raro, era muy callado, pero no me hacía daño. Íbamos juntos al colegio y no se relacionaba mucho con los compañeros, como yo. Un día en los urinarios, habían escrito "Ramiro maricón"
Ya en la casa le pregunté y se le anegaron los ojos. Me dio pena de él, pero no metí más los dedos. Me adapté bien a la familia y estaba contento. Una noche de Agosto de esas que es imposible dormir me preguntó que si estaba dormido. Yo ya tenía trece años, y hacia meses que le escuchaba masturbarse muchas noches. Eso, es verdad me excitaba, pero nunca llegué a masturbarme, me tocaba y me gustaba, pero jamás me había masturbado a mis trece años. Aquella noche abrasadora, después de preguntarme si me habían chupado el rabo alguna vez le pregunté yo extrañado si eso se hacía y bajó a mi cama y sin mediar más palabra me sacó el calzoncillo y me acarició la entrepierna mientras hablando bajito me decía que me lo iba a hacer para que lo comprobase. Luego se tumbó a mi lado con sus piernas cerca de mi cabeza y metió la suya entre la mias y se metió mi cola entera en la boca. Me gustaba era verdad y el olor de su entrepierna que tenía al lado de mi cara también me excitaba. En unos instantes noté lo duro que estaba y como Ramiro usaba la boca con sabiduría para hacerme gozar, que gozaba. En uno de los movimientos sentí su dureza cerca de mi boca y no se cómo la abrí y dejé que su capullo entrara. Al principio con prevención y luego con fruición lamí su capullo hasta sentir la necesidad de que entrara más polla en mi boca. En ese momento sentí que algo pasaba y Ramiro me cogió el culo con sus manos y apretó hacia su boca y en ese momento sentí vibrar todo mi cuerpo, apliqué más intensidad a mi mamada y el pene de Ramiro empezó a eyacular en mi boca. Y no me disgustó. Cuando mi orgasmo finalizó aún tenía su polla en mi boca y tragaba las últimas gotas de semen. Se salió de mi boca, se dio la vuelta y muy cerca me dijo que le diese a probar su sabor. Se colgó sobre mi cara y tocó mis labios con los suyos. Yo deseaba experimentar y apreté mi labios a los suyos y entonces abrió la boca y con su lengua hurgó en la mía. Fue un placer añadido, me gustó.
En la pantalla, el chico se había montado en el pick up de un granjero de mediana edad que preguntaba por sus circunstancias mientras le daba palmadas cariñosas en el muslo. Leo en ese momento sin empacho le echó mano a su paquete y comprobó que estaba duro como el pedernal.
- No sé que te la ha puesto dura si la peli, por cierto, que es mía, o revivir tu relato.
Leo apretó otro botón del mando y en un lado del local un foco iluminó un potro con correas. 
- Aún no has terminado el relato así que no sé si tienes la retaguardia visitada. Vamos a ver. Ponte en ese potro boca arriba y levanta las piernas. No pasa nada, solo voy a ver cómo estás de dilatado.
- Me han dilatado alguna vez, pero hace tiempo..., 
- Pero..., dilatado con paciencia o con una polla porque si.
- De las dos formas - en la voz vacilante se le notaba que estaba abochornado.
- Veamos.
De un envase grande extrajo una especie de gel y empezó a masajear el ano introduciendo paulatinamente un dedo más a cada paso de masaje y así hasta que con cuatro dedos dentro, Leo le preguntó al verle su verga, si bien no dura del todo si de buen tamaño.
- ¿Que tal?
- Bien, es agradable incluso
- Pero no es la primera vez. No me mientas. El esfínter externo hace tiempo que no tiene función y una de dos o tu novia usa contigo un strap-on o a ti te ha follado algo gordo hace menos de una semana. Y bueno, eso a mí no es que me dé igual, es que me vendría de maravilla. Las sesiones de fist se pagan doble, además. Me falta el dedo gordo, ¿lo meto también y rematamos?
- Si, por favor - Chano lo dijo en un hilo de voz, como luchando con su voz misma por decir lo contrario.
La mano de Leo entró con facilidad hasta medio antebrazo en que Chano empezó a jadear y a pedir más y Leo dio por terminada la prueba. En la pantalla el chico del autostop estaba siendo follado en los servicios de un bar de carretera por cuatro camioneros mientras el lloraba y jadeaba a un tiempo llamando a su padre.
- Está bien Bastian, levántate, limpiate, por ahí hay papel y vente al sofá otra vez. Tenemos que seguir hablando.
Una vez Chano se limpió el lubricante utilizado con generosidad fue al sofá otra vez, al tiempo que Leo interrumpía la proyección y ponía otra. En ésta una monja confesando era sodomizada por un monaguillo mientras felaba al cura. Chano se quedó hipnotizado y volvió a ponerse duro.
- ¡Perfecto! Bastian, valdrás como coño y para follar coños. Venga, y ahora cuéntame quién te folla a ti habitualmente. ¡Ah! y por cierto, ¿quieres un plug para sentirte más cómodo después de la exploración?
- ¿Podría ser?
- Mira, en el mueble de al lado de la camilla hay varios cajones, busca uno que te vaya bien y colocatelo, en el tarro ese hay lub.
Chano tomó un plug mediano lo lubricó y se lo insertó. La cara se le relajó y el pene le volvió a tomar consistencia.
- Después de aquella vez, seguimos teniendo relaciones, cada vez más satisfactorias, hasta que un día Ramiro se desplazó de mi polla a mi ano. Aquello me estremeció más que nada de lo que  había hecho antes. Me dejé llevar de la sensualidad del acto, cerré los ojos y dejé volar la imaginación junto a cada lametón, a cada mordisco suave. Sin verlo notaba que mi pene se hacía inmenso hasta convertirme solo en pene y ano. Ramiro se dedicaba al ano sin olvidarse de mi verga que destilaba precum en grandes cantidades y con ese fino lubricante me acariciaba el capullo y las bolsas añadiendo placer al infinito placer que ya experimentaba. Deseaba que el tiempo se detuviese ahí y que lo que experimentaba fuera eterno hasta que de esa ensoñación me sacó un leve golpe en los testículos, que dolía, pero inexplicablemente me excitaba todavía más. Deseé volver a sentirlo y lo sentí. Ramiro sin dejar de lamerme el ano golpeaba mi escroto muy suavemente pero de forma continuada. 
- Los golpes seguidos te harían desistir. Eso tiene que doler - y al decirlo, Leo echó mano a las bolsas de Chano y apretó suavemente. Chano emitió un gemido de excitación - y por lo que veo te gustó aquello y te sigue gustando.
Chano no podía continuar hablando sin que le temblara la voz mientras Leo continuaba con la mano en sus bolas y empezó a susurrar algo mientras echaba la cabeza hacia atrás y entornada los ojos. Leo le instó a que repitiese lo que decía mientras aplicaba más presión a la presa. 
- Siii - la exclamación de Chano iba acompañada de su entrega total, relajándose absolutamente y exponiendo a más castigo sus partes más delicadas.
- Vaya, te gusta más de lo que imaginaba. Un momento - Leo se levantó y fue a la caja de donde Chano había cogido el plug. Revolvió un poco y extrajo un mazo de madera revestido de fieltro grueso en las zonas de golpeó - veamos hasta donde llega esta parafilia tuya - tomó las bolsas de Chano y las apretó por el pedículo que las unía al pene confinando en un extremo los testículos.
- Si, por favor, eso si, con fuerza por favor lo necesito - Chano abrió los ojos y comprendió lo que Leo iba a hacer.
Leo empezó a golpear muy suave con el mazo los testículos de Chano, que gemía y suspiraba de placer animando a Leo que fuese más duro.
- Por favor, sigue, pero átame, no voy a controlar mi instinto de protección y quiero sentir la nausea que provoca el dolor cuando me golpees con rabia.
Leo volvió a levantarse, pero esta vez para desnudarse antes de seguir.
- Esto no se vive a diario, Bastian, yo también quiero disfrutar - se acercó a la caja y extrajo unas muñequeras y tobilleras afieltradas con mosquetones. Se los colocó a Chano y lo ancló a argollas recibidas a la pared y a los bajos del sofá, manteniéndole las piernas exageradamente separadas y los brazos en cruz.
- Ahora a disfrutar Bastian, estás indefenso y te va a doler.
- Si, por favor, castigame por maricón, dame duro.
- Que tal si me la mamases mientras te hago gozar - diciéndolo le acercó su pene a medio crecer a la boca.
Chano aceptó el regalo mientras Leo comenzaba el golpeo con cadencia lenta y suave. Esperaba que su Bastian fuese acatando el castigo para ir aumentando en intensidad. Llegó un momento que Chano sin perder ni un punto de erección empezó a debatirse porque el dolor era significativo, pero la excitación no le iba a la zaga y sin soltar el regalo de la boca. Gozaba Leo que a medida que se acercaba a su clímax incrementaba el golpeo cruel. Y llegó un momento que Chano de estar tenso intentando liberarse del castigo paso a relajarse por completo con alguna que otra convulsión, abandonó el pene de Leo cerró los ojos y la saliva le resbalaba de la boca. Dejó de golpear y Chano resucitó de su estado.
- No, no, cabrón, no, sigue, aplastame los huevos, cabrón, machacamelos, por favor - y empezó a sollozar - por favor, me voy a morir, estoy a punto, por favor sigue golpeando.
- Te ibas a correr, Bastian y eso es malo para el negocio si no lo captan un par de cámaras desde diferentes ángulos y hay un culo, coño o boca cerca. Ya te correrás. Ahora, sigue. Estábamos en que ese Ramiro te comía el culo mientras te golpeaba los testículos. Sigue. Te voy a soltar las presas de manos y pies, pero nada de correrse.
En la cara de Chano se pintaba la angustia del placer abortado, sudoroso y lloroso.
- Hace tiempo ya de aquello. Recuerdo la sensación de excitación extrema y un orgasmo inminente que no terminaba de aparecer. En un momento Ramiro dejó de golpearme y masajearme el capullo. Dejó de lamerme el ano y me dijo que a la vista de cómo se desarrollaba ese acto iba a poder disfrutar muchísimo más con sus amigos mayores.
Conocí a sus amigos una semana después. Al principio parecía amenazador. Fuimos a un bar country, Ramiro me presento a cuatro vaqueros, vestidos de vaquero de peli porno y una chica de tetas grandes y caderas estrechas. Cuando llevaban cuatro cervezas y otros tantos bourbon uno de ellos, de aspecto más feroz, Ron de nombre nos dijo que en la parte de atrás estaríamos más tranquilos, la chica palmoteó divertida. Ramiro me animó diciéndome que aprendería cosas que solo allí tendría...
- ¿Y?...
- Me follaron todos y la chica de tetas grandes con más polla que yo, fue la que me hizo alcanzar las estrellas al meterme el puño. Desde entonces, sin plug no termino de encontrarme bien.
- Pero esos vaqueros...,
- Osos, ninguno bajaba de los cincuenta y la tetas grandes que tendría unos cuarenta sabían lo que hacían. Yo estaba acojonado, con dieciséis años e incansable me entregué. Recibí por todos lados y gocé hasta límites inconcebibles. Estuve dos años, hasta los dieciocho, que acabó mi acogida, entregado a la lujuria más depravada. No creo que a muchos chavales de diecisiete les hayan follado muchos perros. Ramiro ya muy bregado con sus veintitrés años, me llevaba de orgia en orgia. Con tanto sexo de forma tan constante y eminentemente homo he aprendido a gozar con todas, TODAS las variantes de este tipo de sexo, y lo he disfrutado. Estaba enamorado de Ramiro hasta que la vaquera de las tetas me preguntó por mi porcentaje del negocio de Ramiro. Cobraba por mi cuerpo entregado a todo lo que a cualquiera se le ocurriese. Así que con veinte años he hecho de todo lo que se pueda imaginar. Por eso, cuando me ofreciste está mañana esto, me asusté y dije que no, pero inmediatamente pensé que si Ramiro me vendía engañandome, ¿porqué no iba yo a poder beneficiarme? Luego llamé a Laura, mi novia y se lo dije. Ella sabe toda mi vida y no iba yo a empezar a ocultarle algo. Bueno, sabe grosso modo, todo, las truculecias del detalle, como cuando supe en propia carne que cera derretida en escroto es mucho más dolorosa que en capullo, que prácticamente no se siente o que el lubricante teñido de sangre la primera vez que te calibran la elasticidad del ano no tiene porqué preocuparte. Esos detalles se omiten, porque también he aprendido que el demonio está en los detalles. No es lo mismo contar que te escupían en la boca mientras te pateaban los huevos que te lo hagan y experimentes la humillación y necesidad de pertenencia de quién te humilla y eso se convierte en tu cabeza en un placer inexplicable. En frío yo no le he podido decir a Laura que mientras otro le hacía una mamada a un perro, yo ciego de lujuria le comía el ano. Hay que estar allí, acceder a otro nivel de conciencia a base de alucinógenos y luego sentir que tu vida ya está completamente consumada, en ese momento te rajan el cuello y te corres de gusto un segundo antes de morir.
- ¿A tanto has llegado, Sebastián? - Leonardo estaba tan conmocionado por las confesiones de Sebastián, que dejaba de ser el Bastian que él creía haber creado y volvía a llamarle por su nombre.
- A tanto. Con diecinueve, antes de conocer a Laura estuve en una orgía extrema. Hombres, mujeres, niños, discapacitados, animales, drogas de todo tipo. Su lema era: "La moral es inmoral, el pecado es la deidad" En aquella fiesta un par de nonagenarios sufrieron infartos y una preñada tuvo allí un parto adelantado mientras la estaban enculando. Hasta que el tío que la follaba no se corrió no la dejó para que expulsará el feto. Lo que es la naturaleza, el niño sobrevivió y algún viejo fláccido se empeñó en darle a mamar de su rabo, pero la madre se convirtió en una loba defendiendo a su hijo. Al poco vino una ambulancia y se los llevó. Aquella orgía me dejó muy marcado, literalmente, de cuerpo, a base de cera, látigos, patadas, golpes y pinzas crueles con dientes y de espíritu consternado de la crueldad y animalidad de algunos hombres que ya no saben dónde buscar la fuente de placer.
- ¿Como conociste a Laura?
En ese momento entraron al privado Castor y su hermano Polux.
- ¡Hostias papá! ¿estás rompiendo tu primera regla? ¿En pelotas con éste y empalmado?
- Sentaros los dos aquí en el suelo que Bastian nos va a contar cómo conoció a su novia.
- ¿Novia? Antes en el set cuando Polux y yo empezamos por poco no le salta las costuras al calzoncillo. Es gay, ¿no? - y dirigiéndose a Chano continuó - no me digas que al menos no eres bi, porque no me lo creo.
- Creía ser gay, hasta que conocí a Laura. Ahora acepto ser, si hay que hacerlo, ser bisexual, pero lo que pienso es que por circunstancias aprendí el sexo homo y fue lo que a regañadientes o no lo que entendí en qué consistía el placer. Con Laura es diferente, no me importa que no tenga polla y disfruto del sexo con ella porque ella sabe cómo hacerme gozar. Hombre si alguna vez se hace acompañar de alguien lo agradezco, porque una polla de vez en cuando es como la mostaza en la hamburguesa, le da su punto agrio que contrasta con el dulzor de los otros vegetales y alegra la relación.
- Bien - insistió Polux - pero como la conociste.
- Me encontraría más cómodo si estuviésemos todos vestidos o todos desnudos. Así sin intención sexual me veo ridículo y me corto para contarlo.
- ¡Venga Polux!, aligera la ropa, que el señorito le da corte no vernos el mandao. Los dos tenemos siete pulgadas, cosas de ser gemelos.
Castor y Polux desnudos sentados en el suelo a los pies de su padre y Sebastián, reposados sobre los codos y las piernas bien separadas para exponer sin complejos sus atributos daban para quedarse absorto contemplando el cuadro.
- ¿Follais habitualmente? - la pregunta de Chano les pilló de sorpresa.
- Ya nos hemos despelotado, como querías. ¿Nos vas a contar lo de tu novia ahora? Y si, follamos desde los ocho años cuando nos apetece y cada uno tiene su novia. Follar entre nosotros es lo mismo que confesar que hemos hecho esto o lo otro, nos queremos, no sabemos estar el uno sin el otro y darnos mutuamente placer es lo más natural. Nos parece a nosotros.
- Ya, decía con vuestro padre
- Todavía no - contestaron al unísono los hermanos.
- Y mira que le hemos dicho veces que una peli de padre e hijos real vendería una fortuna, pero se niega.
- Claro que me niego. Mi sitio está detrás de las cámaras. Alguna vez en casa les he dicho si me hacían una gayola y me han contestado que tenían otras cosas que hacer, ¿es mentira?
- No papá, no es mentira, pero comprenderás que pajear a tu padre no es de las cosas más atrayentes del mundo.
- No sabeis - intervino Chano con dejé nostálgico - la cantidad de veces que he echado en falta que me hubiese podido follar mi padre. Cuando Ramiro me despertó el sexo, muchas veces lloraba de noche imaginando que mi padre se metía en mi cama, me besaba el cuello y me ensartaba por el culo. Muchas veces mientras los osos aquellos me dilataban gozaba pensando que era mi padre que me demostraba su cariño.
- ¡Joder! que plasta eres niño. ¿Vas a contarnos lo de tu novia o no? - Polux empezaba a estar impaciente.
- Allá va. Al salir de la casa de Ramiro. Si, pero poco, a veces hacia por verme pero la cosa se fue enfriando y lo agradecí. ¿Eso contesta tu pregunta, Castor? Ok, sigo. La administración al salir de aquella casa me llevó a un piso compartido con un plazo de seis meses, al cabo de los cuales tendría que irme, en ese tiempo me ayudarían a buscar trabajo. Efectivamente, al mes de estar allí, me salió este trabajo de limpia escaparates, no es gran cosa, pero trabajo solo, muy temprano, como me gusta a mí y no tengo porqué intimar con colegas de curro. Dos veces a la semana, nos reunimos al finalizar la jornada para informar al jefe de las incidencias. El día que cumplí diecinueve, viernes, el Boss dijo la edad que cumplía y pidió la felicitación. No me gustan esas efusiones multitudinarias pero tuve que poner buena cara.
- ¡Pero bueno! - Polux estaba cabreado - y lo de tu novia para cuando.
- Un momento, estoy poniendo en antecedentes. Sigo. Cuatro de los compañeros, con los que más conectaba, se empeñaron en ir a celebrar. ¿Y donde van a celebrar los tíos cuando no hay mujeres? A una casa de tratos. Me entró pánico. Nunca había estado con una mujer y no sabía cómo hacer. De un tío sabía dónde tocar, donde besar, chupar o golpear según sus preferencias que se me revelaban solo con ver con qué ojos me miraba, pero, ¿una mujer? Me contenté suponiendo que ellas eran profesionales, y así y todo, ¿reaccionaría mi cuerpo adecuadamente? y cuanto más lo pensaba más pequeña se me hacia. 
Esa tarde estuvimos tomando cañas y unas tapas y a las diez, estábamos en "La Cabaña" El establecimiento era, y es, la tipica casa de putas de pueblo con ínfulas de urbe cosmopolita. Una barra larga pobremente iluminada, como todo el local y reservados ocultos tras cortinas de terciopelo rojo. Me pareció todo un poco deprimente y ya deseaba que todo acabase. Sinceramente no creía yo que pudiera tener un encuentro de matiz sexual en esas circunstancias.
Empezaron a salir chicas, algunas pintadas como puertas, penosas por su incapacidad de ocultar sus edades y una era a ojos vistas mucho más joven. Laura.
- Al fin - exclamó Castor - ¡una puta, entonces!
- Si, claro - musitó claramente afectado Chano - no he intentado ocultarlo. Lo es, y lo sigue siendo. Tiene una deuda de veinte mil con su chulo. ¿Porqué creéis que estoy aquí? - visiblemente alterado.
- Venga, sigue - Leo, puso su mano sobre la rodilla de Chano y le hizo un pequeño apretón para apoyarle - y vosotros dejad de interrumpir.
- La chica, mi Laura, no lo dudó y se acercó a mí. Con la perspicacia de quién trata con mucha gente. Captó mi nerviosismo y descolocación rápidamente. Me dijo que la invitase y se me acercó al oído a decirme que si no había invitación no podía quedarse y ella quería quedarse. Me tranquilizó mucho y cuando con mucha delicadeza me colocó su mano en mi muslo muy cerca de la ingle mirándome a los ojos y sonriendo, sentí muy cuerpo revivir. No me podía creer que una mujer hiciera que me empalmase. Deseé inmediatamente ir a un reservado con ella. Quería poder tocarla, que me tocase y examinarme a mi mismo. Hasta ese momento, yo no tenía duda, era gay. Solo había tenido sexo con hombres y me gustaba. Aquel roce con Laura, solo aquel roce me hizo reaccionar de una manera intensísima, mi cuerpo entero quería estrecharse contra el de ella. ¡No era gay! Entonces, ¿Que pasaba ahora? Determinadas actividades con hombres seguían excitandome, como la atención a la zona del ano y los testículos o los pezones. ¿Tendrían el mismo efecto con una mujer? Esa noche iba a averiguarlo.
- Sebastián
- Por favor, Polux, Bastian - corrigió Leo - en este medio nuestro actor se llama Bastian, porque está claro que con las experiencias que este muchacho tiene va a actuar de una forma muy natural.
- Bastian - Polux sonrió y miró a su hermano que se acariciaba descuidadamente su sexo - nosotros tenemos sexo con nosotros, con amigos y amigas, solos y en grupo. Incluso con mi padre alguna vez, de refilón - miró a su padre y le guiñó un ojo de complicidad - y con mi madre no, porque es un poco rancia, pero respetamos su opinión, y nunca nos ha dado por etiquetarnos ni siquiera incluirnos en determinada subcultura del comportamiento sexual. Somos Polux y este que se soba, que siempre ha sido muy pajillero.
Cástor cogió un cojín y empezó a golpearle sin dejar de reír.
- Tu nunca te pajeas, ¿verdad? mariconazo - no dejaba de reír e intentar hacer cosquillas a su hermano, acabando abrazados riendo sin parar.
A Chano le hacía feliz ver con el desparpajo que los hermanos hablaban delante de su padre de sus relaciones sin ningún apuro. Hubiera querido poder haber sido así, pero la vida que tenía era la que era.
- Bueno, Bastian - Leo estaba intrigado - ¿como acabó esa noche?
- Laura tenía veinticuatro años, según me dijo y tocó su primera polla con ocho años.
- ¡Joder! tío - Castor estaba alucinando riendo dando codazos a su hermano - ocho años. ¿Y eso, la violaron?
- No. Su madre y su padre eran drogadictos. Su padre murió de una sobredosis cuando tenía dos años. Su madre al tener la responsabilidad de su hija, se desenganchó por las bravas. Ella no se acuerda, lo sabe por lo que su madre le contó que tuvo que hacer algún esfuerzo pero que la miraba y recuperaba fuerzas para aguantar los dolores y el insomnio de seis días, pero lo consiguió.
En ese momento sonó una especie de alarma de bomberos realmente fuerte y desagradable. Leo le dijo a Eulalia, levantando la voz que fuera a ver quién era. Al poco, regresó diciendo que una tal Laura preguntaba por Sebastián.
- ¿Que le digo?
- Que suba - dijo Leo frotándose las manos - esto empieza a animarse.
- A Laura, dejarla en paz - Chano se levantó como si le animara un resorte impriendo a su voz un tono amenazador.
- Tranquilo chaval. Nadie le va a hacer nada.

                                 LAURA

- ¿Que hago Leo? - Eulalia en tono impersonal.
- Ya voy yo - Leo se levantó, tomó un albornoz y poniéndoselo salió del privado.
- ¿Laura? - Leonardo abrió la puerta con una sonrisa conciliadora - no te imaginaba así. Pareces una adolescente y pequeña. ¿Que tienes? Veintiuno, veintidós...
- Veinticinco, pero eso no viene al caso, ¿Donde está Sebastián, mi novio?
- Ahí dentro, en mi privado, con mis dos hijos, Castor y Polux y conmigo mismo. 
- ¿Y Climenestra y Helena? no han podido venir hoy.
- ¡Vaya! Veo que te gusta la mitología, lo de las hermanas de Castor y Polux no lo sabe mucha gente. No es broma, son mis dos gemelos. Pero hay un problema, Laura, ahí dentro estamos todos desnudos.
- ¿Follando?
- Si estuviéramos follando, estaríamos filmando, es mi negocio y ese no es el set de grabación. Estamos charlando. Bastian...
- ¿Bastian, ahora se llama asi?
- Su nombre artístico. Si accede a firmar con nosotros. Pues decía que tú novio precisamente ahora estaba contándonos tu historia. Nos ha dicho donde te conoció y nos ha intrigado. Y vuelvo a repetirte que hay que entrar desnudo si quieres entrar, y si para colmo tuvieses la amabilidad de contarnos de primera mano tu historia, sería genial y quizá la base de un guión que haría fortuna en este mundillo. Pero, claro, hay que desnudarse.
Sin mediar palabra Laura empezó a desprenderse de su ropa sin ningún tipo de vacilación.
- Enhorabuena chica, por tu aplomo - mientras lo decía dedaba palmas con mucha parsimonia.
- ¿Vamos? - completamente desnuda y sin ninguna postura de defensa inconsciente, le preguntó a Leo.
- Guau, que cuerpazo. Maricón vaya pedazo de novia tienes - Polux estaba asombrado.
- Siéntate al lado de tu novio, guapa y cuéntanos.
Al sentarse se volvió a Chano y abrazándole le dio un beso más destinado al público que había presente y que vitoreaba y aplaudía. Los hermanos estaban gozando con la situación. Laura se sentó entre su novio y Leo cogiendo la mano de Chano.
- Se que mi padre murió de sobredosis, vamos, le mataron porque al camello le debía una fortuna y sin visos de poder devolverlo. Me lo dijo a los ocho años que fue cuando mi madre me puso a trabajar después de enseñarme a hacer mamadas con una polla de plástico. El coño me lo vendió con diez a un eclesiástico por una pequeña fortuna, que nos permitió comprar el piso donde ahora vivo. Me dolió, joder, me dolió - dijo como para si con la mirada perdida - mientras me partía el virgo pensaba que quizás por el culo hubiera dolido menos. Tres años después pude comprobar que dolía lo mismo, al menos con aquel periodista de rumbo que era un salvaje.
- Entonces a tu padre le mataron o fue una sobredosis - Castor hacia la pregunta muy intrigado.
- Según mi madre le pasaron una papelinas de gratis, pero estaba sin cortar. El se metió lo de siempre que es como si hubiera triplicado su dosis habitual. Y dejó de respirar. Cuando mi madre regresó a este mundo de su viaje, mi padre estaba ya frío. Sus padres, mis abuelos, no quisieron saber nada de nosotros y mi madre para poder al menos vender el coño a gente de pasta y sacar dinero para llevarme a mi para adelante, tuvo que desengancharse y lo hizo en unos días sin ningún apoyo. Yo era un bebé, pero aún recuerdo sus lamentos en la chabola donde mal vivíamos. Luego, poco a poco fue saliendo. En la parroquia le buscaron un trabajo para limpiar y lo que sacaba con el coño y eso nos dió para alquilar algo más decente.
Mis recuerdos de aquella época son agradables. No sabía porqué mi padre no venía a casa pero tampoco es que me importase mucho. Mi madre me llevaba a la guardería por la mañana temprano y me recogía después de la comida. Cuando acabó la guardería, colegio para mí, pregunté a mi madre que porqué me cambiaba de colegio. Me sentí muy orgullosa cuando me dijo que era el colegio de los mayores.
Recuerdo que al año siguiente, esto no lo sabe nadie, lo voy a contar por primera vez, unos niños mayores me arrinconaron en los servicios del patio y me tocaron por todos lados y yo les toqué la polla dura, que no sabía que los niños tuvieran tal cosa tan dura. Llegó otra niña que al verlo avisó a la maestra que llamó a mi madre y se lo contó. Yo después se lo conté a mi manera y fue al director a quejarse. No se cómo acabó pero yo estuve una semana sin ir al colegio. Luego cuando volví me dijo la chica que avisó, que mi madre había pegado al director. Años más tarde mi madre me contó que el director le dijo que la culpa debió ser mía por provocar a los chicos y mi madre le partió la nariz de un puñetazo.
- Pero te gustó cuando aquellos niños te trastearon - Castor lo preguntó con inusitado interés.
- Tú, niñato de mierda, era una niña pequeña, que gusto ni que mierda - Chano estaba indignado con la pregunta a su novia.
- Haya paz - Leo levantó la voz - venga Laura, no hagas caso, continúa. Y tu Bastian, un respeto, es mi hijo.
- Si él no respeta, yo no respeto y esto se ha acabado. Vamos, Laura - Chano se levantó y Laura le tomó de la mano y obligó a sentarse otra vez.
- Chano, es un crío, ¿no lo ves? ha llevado una vida entre algodones en la que su máxima preocupación era si la sudadera sería Napapijri o Norht face. Lo ha dicho sin intención, como si se tratase de una serie de adolescentes de HBO. Venga tranquilízate - se inclinó sobre él, le abrazó y le besó en la mejilla.
Bien. Después de aquel incidente a nadie se le volvió a ocurrir molestarme en el colegio. Y nuestra vida transcurrió tranquila el siguiente lustro. Parecía que todo iba como la seda cuando llego a casa un tipo, tenía yo ocho años,  y si recuerdo que mi madre tenía un plato en las manos y al abrir la puerta y decirle que era un señor que se llamaba "el patas" el plato se hizo añicos al resbalarsele de las manos. Venía reclamando los veinticinco mil que mi padre le dejó a deber, acababa de salir de la cárcel y necesitaba la pasta. Le dió a mi madre una semana para reunir el dinero. Cuando se fue el hombre aquel, mi madre del color del mármol y con su misma expresión, congelada fue al dormitorio y trajo un consolador que a mí me pareció enorme y me dijo: "mira, así es como se hace" y me dió un tutorial acelerado de blowjob y deep throat, "aprende a hacerlo bien y no te quedarás huérfana; con tu edad, hay mucho degenerado que pagará trescientos, como poco, a ver que sacamos en una semana" luego se abrazó a mi y no conseguía dejar de llorar.
Me lo tomé como un juego, lo que no sabía es que hay hombres con tan mal corazón. Estoy segura que si mi madre no hubiese estado al tanto alguno de aquellos enfermos me habrían matado, o al menos violado, cuando tener sexo genital no era el trato. La tarifa por tragar el semen eyaculado doblaba lo pactado; mi madre me rogaba que lo comprendiese. A mi la primera vez me hizo vomitar y lo mismo cada vez que lo recordaba. Luego, al cabo de unas horas de hacerlo me acostumbré, como casi todo en la vida. El primer día, porque la voz se corrió como un reguero de pólvora, tuve ocho clientes, y al día siguiente, hacían cola; todo el mundo quería que se la mamase una niña cómo yo. Hubo un hombre que fue el que realmente nos sacó del apuro. Según dijo mi madre era un hombre muy importante. Cuando el llegaba, estuvo los tres últimos días antes de que llegase el patas, nadie más podía entrar o salir de la casa. Me trataba con mucho cariño y tenía que llamarle Papi o Daddy según yo quisiera, me cogía en brazos me achuchaba, me cubría de besos y poco a poco me iba desnudando. Yo le tenía que preguntar qué porqué me desnudaba y el me decía que quería ver lo bonita que era. Una vez que estaba desnuda me sentaba en sus faldas y me preguntaba si notaba lo contento que estaba, yo le decía que si y que quería verlo, se abría la bragueta y se sacaba una picha corta y gorda. Yo se la tenía que besar y poco a poco lamersela hasta que me la metía en la boca y mientras me la follaba me decía que era su niña pequeña, acariciándome todo el cuerpo. La verdad es que me hacía tiritar cuando pasaba sus dedos por mi culo o por delante y casi siempre al tocar suavemente el ano eyaculaba y luego me besaba en los labios. Siempre le decía a mi madre que porqué no algo más. Me enteré un par de años después, cuando lo del cura, que quería principalmente el ano y escucharme gemir de dolor. Le daba a mi madre mucho dinero, mucho. Así estuvimos tres días. Siempre cuando él se iba había más servicios que daban también dinero, pero no tanto como aquel hombre.
Cuando llegó el patas mi madre le dió lo que tenía, veintitrés mil y él le dijo que al día siguiente volvería por el resto que tenía que ser el doble de lo que faltaba. Al día siguiente en lugar del patas se presentó uno de los hombres que venía con aquel señor tan importante y le dijo a mi madre que el patas no iba a poder venir , se había ido al extranjero y le había encargado que le diese un sobre. Se lo entregó a mi madre y se fue. Era el mismo sobre y el mismo dinero que mi madre le había dado. Mi madre nunca supo que fue del patas. Ese mismo día mi madre metió cuatro ropas en una mochila y sin más salimos de casa. En la puerta uno de aquellos hombres preguntó y mi madre dijo que teníamos que ir a comprar. Nos dirigimos a la estación de autobuses y el primero que salía era el que venía a esta ciudad, y aquí llegamos. Estuvimos cambiando de habitación, realquilados siempre, hasta que mi madre comprendió que nadie nos había seguido. Yo tenía ya diez años y entonces fue cuando decidió vender mi virgo. Con esa pasta, después de tres reconstrucciones a cargo de una matrona experta y la venta por tres veces de mi inocencia pudimos reunir para comprar el piso en el que vivo ahora.
- Porqué precisamente en ese momento, si al cabo de dos años se tranquilizó de que nadie os seguía.
- Por dos ocasiones tuvimos que salir de la habitación que ocupábamos por registros de la poli. Y fue cuando mi madre me preguntó si recordaba lo de las mamadas. Pues entonces, me dijo, ahora que ya eres más mayorcita, tienes un poco de pechito y sigues con aspecto de niña es el  momento de tu precinto. No lo entendí hasta que me dijo que tenía que buscar un pene pequeño y que fuese un pervertido. Estábamos en una pensión con desayuno y almuerzo pero acabaríamos gastando lo que teníamos así que indagando con otras compañeras de profesión, poligoneras y pajilleras de manco todas estaban de acuerdo que el párroco de la iglesia del barrio de los alemanes era el indicado. Una parroquia de gente rica, buenos cepillos y donaciones salvaconciencias. Se hizo correr la voz y el cura tardó poco en picar. Cincuenta mil por un virgo nuevecito en una inocente niña. 
Aquel día no es para olvidarlo. Un fulano de cerca de sesenta años, gordo como un payaso triste de mejillas azuladas y macilentas y unos ojillos muy pequeños y azules, oliendo a una extraña mezcla de maderas de Oriente y Floyd, que invitaba al vomito. La carne blanca como la de un lechón y la enorme barriga colgandole como un tapiz sobre su sexo. Era nauseabundo. Mi madre me tenía dicho que me olvidase de todo que hacía falta el dinero.
- Esto no me lo habías contado nunca Laura.
- Tantas cosas no te he contado aún, Chano.
- Has tenido una infancia movidita - Leo lo decía con un tono de sorpresa y conmiseración.
- Al recordarlo ahora me doy cuenta de lo dura que fue, pero yo no tengo excesiva conciencia de una tener una infancia triste o dramática.
- ¿Y el cura fue con sotana? los gemelos se lo estaban pasando en grande.
- Peor - Laura reprimió una carcajada - en clergyman.
Aquello fue asqueroso. El viejo entre la barriga y la picha pequeña no pudo hacer nada, y lo intentó, vaya si lo intentó; sudaba del esfuerzo y yo reprimía las náuseas por el olor que despedía. Al final sucedió lo impensable. ¡Que asco! - Laura se quedó con la cara de asco y mirando al vacío, con la vista pérdida.
- ¿Y qué? - Castor se impacientaba.
- Muy nervioso el cura se tumbó en el suelo y supuse que lo que quería era que me sentase sobre su micropene y me dispuse a hacerlo pero me dijo que no, que me sentase sobre su cara. Empezó a chuparme el culo y el coño al tiempo que se masturbaba furiosamente sin que consiguiese nada. Y llegó un momento que me gritó con esa voz aflautada pero desgarrada algo que me dejó sin saber que hacer; se había vuelto loco - Laura se detuvo mirando a su audiencia sin terminar de concluir su relato.
- Bueno, ¿Qué? - Castor con cara de impaciencia y los ojos muy abiertos exigía solución a la interrogante.
- Congestionado me chilló que me cagase en su boca, que me cagase. Estaba fuera de sí y temí que me hiciese daño. Y le cagué en la boca y nada más llenarle la boca de mierda se corrió. Yo además de cargarle vomité en su pecho y se puso hecho una fiera porqué le había vomitado. Mi madre se puso hecha unas castañuelas, conservaba el virgo y podía volver a venderse. Yo le dije que no iba a volver a cagarme sobre nadie, que antes me iba a la calle a vivir. Luego me eché en los brazos de mi madre llorando y preguntándole porqué nos tenían que pasar esas cosas a nosotras.
Castor y Polux estaban muy serios sin reaccionar de una u otra forma muy tiesos, muy en tensión, como muy atentos a cualquier reacción de los otros. Se habían engatillado, de estar distendidos jugueteando con su genitales mientras Laura explicaba su aventura, a sentarse muy juntos uno al lado del otro con las rodillas contra su pecho y fuertemente abrazadas. Leo, como padre atento no se le escapó el detalle.
- Y a vosotros, par de gaznapiros, ¿que coño os ha pasado? Estáis ahí que parece que está la pasma en la puerta para una redada.
Leo se calló, mudó el gesto sin dejar de mirar a sus hijos y de un salto, haciendo gala de una elasticidad impensable en una persona de su edad se puso en pie.
- Esperar, esperar, un momento. Decirme que no es lo que yo pienso. Dejaros de bobadas que me va a dar algo. En mi negocio esa parafilia es la que más dinero da, no me vengáis ahora con que vosotros .., joder, que soy vuestro padre, que os he educado para no tener secretos y menos en el ámbito sexual. ¿Os dije algo cuando con doce años descubrí que pasabais las horas muertas buscando sin techo a los que poder hacer blowjobs a ver quién se hacía más cada finde? Solo os alerté de que no quería ladillas en mi casa y enseguida os hice el test por lo del AIDS. ¿Os dije algo, cuando con quince un actor mío os reconoció como centro en un bukkake y tragasteis más leche que la que os dió vuestra madre? Pues entonces, cabrones, ¿porqué no me dijisteis nunca que hacíais SCAT? Con vuestra edad habríamos hecho una fortuna.
Leo actuaba y vociferaba como no hubiera nadie más. Chano y Laura cogidos de la mano miraban incrédulos alternativamente a Leo y a sus hijos, que ahora, ya abrazados aguantaban el chaparrón. Y en eso entró Eulalia.
- He oído la palabra SCAT, eso Leo tiene tirón, aunque no lo parezca. Tengo un guión, en mi cajón naturalmente, que sería una bomba, pero claro, ¿y los actores? si los hubiera, con dos retoques para darles modernidad..., ¿Hay actores, Leo?
- Mis hijos Eulalia, mis hijos y me lo ocultaban. ¿Desde cuándo? eh cabrones ¿Desde cuándo?
- Creo que desde siempre, papá. Y mamá lo sabía, ella nos lavaba y nos cambiaba. Cuando ella se fué, fue cuando empezamos a hacerlo de forma clandestina y ahí le encontramos, en la ocultación, el morbo, la libido que nos estrujaba y nos acercaba cada vez más. Nos la metíamos en el culo, como veíamos en tus pelis, pero entonces cagabamos. Primero la metía yo a Polux y luego él a mí para sacar las pollas rebozadas de mierda, luego hacíamos 69 y limpiandonos mutuamente el culo y la polla con la boca terminábamos por corrernos. Luego nos duchabamos. Un día a Polux se le ocurrió que quizá podíamos cagarnos directamente en la boca haciendo 69. Fue lo que más nos gustó, ¿Verdad, Polux?
- Es una cosa que engancha, papá - Polux hablaba compungido - fíjate, que me acuerdo de cagones como nos metíamos las manos por dentro del pañal y nos embadurnabamos y nos reíamos y disfrutábamos mucho haciéndolo juntos. Nunca lo hemos hecho con nadie más. No sé si podría. Con Castor es otra cosa, ¿Verdad? - buscando la complicidad del hermano.
Castor miró a su hermano con semblante serio, apartó la mirada de su padre y meneó la cabeza a derecha e izquierda.

                          CASTOR Y POLUX

Cuando Leonardo se enteró que su mujer iba a tener gemelos, sonrió meneando la cabeza. Su mujer se llamaba Leda, sus hijos solo podían llamarse Castor y Polux, esperaría a ver el sexo de los fetos. De ser hembras habrían sido Helena y Climenestra, y Zeus seguro que no había visitado a su mujer, eran suyos. Leda se enfadó muchísimo porque no le gustaban nada esos nombres pero Leo se mantuvo firme y nacieron dos preciosos niños pelirrojos. Serían Castor y Polux. 
Hasta que comprendieron que el llanto ininterrumpido de los bebés se debía a que los acostaban en cunas separadas, los niños vomitaban la leche y pataleaban sin medida. El pediatra les dijo que a veces los gemelos permanecen de por vida firmemente unidos por un vínculo emocional inquebrantable. En efecto en alguna ecografía se podía ver ambos fetos abrazados y en una de ellas especialmente era imposible apreciarlos el sexo porque ambos tenían dentro de la boca el del contrario en un sesenta y nueve gestacional digno del film más porno.
Los niños iban cogiendo peso a la par y cada vez de una manera más inseparable. Necesitaban estar en contacto físico, era la única manera de mantenerlos de buen humor. Si por la circunstancia que fuera se les separaba sus protestas eran épicas y cuando volvían a reunirse se enlazaban en un abrazo y un llanto más aplicable a amantes que a hermanos. En la guardería fue imposible sentarlos en pupitres separados, siempre juntos y entonces no cesaban de reír. Con cuatro años y jugando juntos como siempre en el jardín, Castor en un momento de pelea lúdica lanzó un grito agudo de dolor que no había forma humana de aliviarle. Polux no sabía que hacer y lloraba y gritaba también pero de pena y de impotencia. Se llevó a Castor al médico y diagnosticó torsión de pedículo testicular. Había que intervenir de urgencia. Cuando Polux vio que se llevaban a su hermano y él no podía acompañarle tuvo un acceso de ira, como si estuviera poseído y no hubo más remedio que sedarlo. Cuando Castor salió de quirófano y de la anestesia y no vio a su hermano quería quitarse todos los cables y bajarse de la cama y no se tranquilizó hasta que Polux apareció en la habitación y le consintieron que se acostara con su hermano, y entonces las carcajadas y los besos que se dispensaba tenían maravillados a todos los profesionales.
- A veces pasa, Don Leonardo en gemelos univitelinos. Cada uno es un trozo del otro y cuando te lo quitan crees morir de angustia. Son fotocopia exacta el uno del otro y lo que piensa o siente uno lo piensa y siente el otro sincrónicamente. Se ha llegado a dar el caso de casarse con hermanas gemelas y vivir las dos parejas bajo el mismo techo o a veces, las más, permanecen juntos toda la vida, es como si casaran con ellos mismos. Podrían mantener relaciones íntimas y no tener porqué ser gays. Tenerse el uno al otro es esencial para su supervivencia.
El pediatra psiquiatra fue muy claro y así lo tuvieron que aceptar Leo y Leda 
Con siete años Leo los llevó a su despacho porque tenía una entrevista con una pornostar que le podría reportar muchos beneficios a su productora. Les dejó en un despacho adyacente con una película de dibujos y fuese por mala fe de alguien o mala fortuna los niños acabaron viendo una película porno de la productora de su padre en la que dos hermanos acaban enamorándose y teniendo sexo sin proponérselo. Los niños, como niños, la vieron y no dijeron nada hasta que se plantaron delante de su madre otro día anunciando que eran novios y se iban a casar. La madre les reconvino y ellos se defendieron diciéndole lo que habían visto en la oficina de su padre. Leda sabía que el dinero, abundante, que se manejaba en su casa venía de una productora de cine, lo que no sabía es que el producto era pornografía. A raíz de ello Leda se marchó con sus hijos por la ley de aguas, o sea por las malas, Leonardo la denunció y finalmente la guarda y custodia de los niños se la dieron a Leonardo y él y la madre pactaron una buena cantidad más un fijo mensual y se divorciaron haciendo ella expresa renuncia a la custodia con unas fechas de visita. 
A partir de ahí los hermanos pasaron a ser cuidados por una mujer contratada al efecto por Leonardo.

Cuando cumplieron dieciocho meses y su caminar era aún vacilante caminaban apoyándose el uno en el otro. Si se caía uno se caían los dos y si lloraba uno, lloraban los dos. En una de esas caídas de culo, Castor que estaba cagado exprimió las heces que rebosaron por la cinturilla del pañal. Polux se mostró sorprendido por el material ocre que rebosaba y tuvo que saber que era, echó su mano, tomó ese material blando y lo metió en su máquina de análisis químico: la boca. Hizo una mueca de desagrado y Castor se rió de la cara de asco de su hermano por lo que su hermano quiso que supiera de que se trataba y llevó su mano embadurnada de mierda a la boca de Castor, que al probarla soltó una carcajada que fue seguida de otra de su hermano. Finalmente Castor metió la mano en el pañal de Polux tocó mierda, la sacó y se la dio a su hermano. Empezaron a jugar con sus respectivas heces gritando y riendo y acabando hechos un asco. Llegó Leda alertada por los gritos y les riñó. Ambos niños no entendían de que se trataba y empezaron a llorar abrazándose complicando aún más su situación de suciedad. Leda llamó a la mujer que le ayudaba y cada una se llevó a lavar a uno, con lo que los gritos y llanto de los dos se convirtieron en una tragedia hasta que no les quedó otro remedio que meterlos juntos en la misma bañera. En décimas cambiaron, como solían, el llanto por risas y abrazos. De ahí en adelante los niños entraron en una especie de complicidad culposa. El comerse su mierda era la primera ilegalidad que cometían y eso le llenaba de emoción y placer por la adopción de lo prohibido. Eso no significaba que no les volvieran a sorprender, muchas veces. Su madre Leda les reprende una y otra vez, con amor, los gemelos ponen carita inocente pero vibran con la cagada siguiente. Y llega a convertirse en su vicio infantil. Cuando Leda se entera de a lo que se dedica Leo, los niños ya han visto en que consiste un sesenta y nueve y se les enciende la bombilla. Les apremia el tiempo para hacer realidad  su descubrimiento, pero su madre se los lleva de casa de su padre y no les deja ni a sol ni a sombra. Pasan unos meses hasta que su padre consigue arreglarlo y los gemelos se van por fin con su padre y en cuanto salgan del colegio, podrán entregarse a su secreta ambición.
El primer día que Leo tiene rodaje de tarde los dos chicos ya de casi ocho años se miraban en clase, cómplices y cuchicheanban en el recreo sobre cómo lo iban a hacer. Polux fantaseaba y le decía a Castor que debería cagar despacio, para que él pudiera ver cómo salía el zurullo y poder abrir la boca bien grande para que el cilindro humeante de mierda le entrase hasta la garganta al tiempo que él controlaría también su cagada para que su hermano también disfrutará de sus heces. A cada poco se reían pensando en como cagaría tal o cual compañero.
- Castor, ¿a ti no te pasa que cada vez que hablamos de esto se te pone dura?
- Si, se me pone muy dura y me dan ganas de que me cague en la cara los otros niños y que se ríen después de mi llamándome cerdo y me dan patadas.
- A mi me da mucho gusto que Martín me da patadas en los huevos mientras tú me cagas en la boca y luego te sientas en mi cara con todo el culo lleno de mierda.
- Uff, Castor eso también me la pone dura a mi. Mira como la tengo - y Polux se la remarcaba para que Castor pudiera ver bien el bulto - vamos al váter, que quiero que me la veas.
Llegaron al servicio del patio y allí en los urinarios, haciendo como que meaban se la sacaron.
- ¡Que grande se nos pone! Castor
- Pues imagínate esta tarde cuando, desnudos, nos caguemos el uno en el otro, se nos va a poner de piedra.
- Ya lo estoy deseando.
- ¿Que estás deseando, enano?
Ismael, un chico de casi trece años, espigado, con la cara parcheada de acné, llevaba un rato en la puerta escuchando la conversación de los gemelos.
- ¿Es cierto lo que yo he escuchado? O son faroles de niñatos como vosotros. ¿Queréis ver una polla grande? - se la sacó de la bragueta completamente descapullada y tiesa como un poste de la luz - ¿sabéis que me la ha puesto así? eso que decíais de que os ibais a cagar cada uno en la boca del otro. Si necesitáis zurullos gordos y duros, podéis contar conmigo. Molaría ver a un par de mocosos como vosotros comerse mi mierda, luego os partiría el culo que ibais a chillar de gusto - rematando con una risotada al tiempo que se guardaba la chorra - venga, chavales, salir ya de aquí que se va a mosquear el maestro y ya casi va a tocar la campana.
Saliendo de los vateres sonaba la campana para volver a clase.
- Tu crees que lo de Ismael iba en serio - Polux preguntaba con intriga a su hermano Castor.
- Pues no sé si iba en serio, pero me ha puesto aún más duro de lo que estaba cuando nos lo ha dicho. ¿A ti no te molaría otro culo y otra mierda?
- Yo he flipao con la polla de Ismael, que grande y que capullazo más brillante. Me gustaría metérmelo en la boca, Castor.
- Bueno, si él vuelve con la misma de que quiere darnos culo le decimos que palante. Tu Polux no te apures que yo creo que lo que Ismael quiere es sobarnos y que le sobemos a él. Va a ser divertido.
Cuando salían del colegio vieron a Ismael que iba en dirección contraria con gente de su curso y pensaron que no era más que un farol.
- Mirale ahí cómo va roneando con los mayores - le dijo Castor a Polux - ese lo que quería era cachondeo con nosotros.
- Pero tenía un rabo duro y respetable, Castor. A lo mejor es que no quería dar el cante con lo de su edad viniendose con nosotros. Bueno, da igual, él se lo va a perder.
A una manzana de su casa escucharon como pronunciaban su nombre.
- ¡Eh, las fotocopias! esperarse un momento - Ismael ya corría para alcanzar a los hermanos -
¿que creíais que se me iba a olvidar, que era un farol? no me perdería por nada del mundo ver cómo os cagais el uno al otro y el pajote que me voy a trajinar viéndolo.
- Tío - dijo apurado Castor - ahora está mi padre, él se va a trabajar a las cuatro, vente a esa hora.
- ¿Que tal el cole, chavales?
- Bien papá - respondieron al unísono.
- Pues, a comer.
Castor y Polux se mostraron inquietos e inapetentes durante la comida. Leo se extrañaba con lo ávidos de comida que tenían siempre.
- ¿Queréis veniros conmigo a la oficina? Ya sabéis que los platós de rodaje ni olerlos.
Los críos aducían mucha tarea y estudio y finalmente se quedaron en casa.

- Te acuerdas Castor aquel día que Ismael...
- Calla, calla, Polux. Fue increíble. No me explico aún como Ismael acabó cómo acabó. Hombre, tú y yo, veníamos de lejos, haciéndolo y de alguna manera..., pero Ismael, es que parecía que había perdido la cabeza.
- Es verdad, tío, cuando de repente sentí como otra boca se empleaba a fondo y del culo pasó a los huevos y luego a la polla. Pero es que Ismael nunca parecía haber tenido esas inclinaciones. 
Habían pasado diez años y Castor y Polux esperaban la sorpresa que su padre les había preparado para su mayoría de edad. Después de tantas ansias de ser mayores, estaban a un paso de celebrar su decimoctavo cumpleaños.
- Y que conste que yo cumplo tres minutos antes que tú - mientras lo decía, Castor cogía a su hermano con su brazo por el cuello y con la otra mano le hacía cosquillas. Polux reía y pedía tregua hasta que Castor le soltó le aferró firmemente por los hombros y a pocos centímetros de su cara le dijo que le quería.
- Yo también te quiero, Castor - y Polux se fundió en un emotivo abrazo con su hermano.



miércoles, 8 de septiembre de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA (12)

 

La selva se acercaba vertiginosa al avión y desde la ventanilla no se divisaba ninguna pista. Se me agarró una manaza a las tripas y estrujó, "se te ha puesto la cara blanca, Alex. No te preocupes que pista de aterrizaje hay, hasta torre para guía. En diez minutos en tierra. Nos estará esperando Roque con el Jeep" le miré interrogativo, "Roque es mi mano derecha en la finca. Le conocí en Sau Paulo en un club de ligue hace dos años, cuando compré la finca. Me sacó de un apuro grave. Le debo la vida" Me desentendí del aterrizaje y sin abrir la boca, entorné los ojos y él ya sabía que quería que me contaste más, "En Sao Paulo cerré el trato de la finca, solo cincuenta millones de dólares y el corredor, Roque, que se llevó un buen corretaje, una fortuna, me caló a la segunda vez que le dejé zambullirse en mi pupila. Con los papeles de la finca en el bolsillo, me propuso celebrar, 'conozco un club muy exclusivo con gente de esa que solo se ve en las revistas. Hay que llamar y pedir permiso para ir. Está abierto al público pero siempre tiene el aforo completo. Mulatos de piel de melocotón, esculturas de Fidias ambulantes, y una dotación que parece sacada de un cuento extraterrestre. Son caros, es verdad, pero son personajes de sueño húmedo hechos carne' pidió las plazas y rápidamente se las concedieron, 'aunque enorme, Sao Paulo es un patio de vecinos, bueno, varios patios, algunos muy restringidos y el patio en el que por patrimonio y ecos financieros tú te mueves esa compra ha sido un tsunami. Todos van a querer conocerte. El olor del dinero es tan fuerte para esa gente, como el de la carroña para las hienas' luego me preguntó que qué tipo me gustaba y se me fue la memoria a tí despidiéndose de mi cuando me fui de casa y recordé tu olor a limpio y lavanda y el calor de niño que me trasmitidas a través de tu piel limpia y fresca. ¿Sabes? me felicité de poder irme, pero a lo que íbamos" se encendió el aviso de los cinturones, nos los ajustamos y Andrés continuó, "Roque me preguntó qué edad era mi meta y le contesté que por imperativo legal la mayoría de edad. Me dijo en voz baja que podría tener algo más tierno para mí y le di largas diciéndole que cuando tuviese la finca acondicionada. Llegamos al club. Espera, aterrizamos" el chirrido de las ruedas y el pequeño salto que dimos con el ruido de los motores en reversa nos mantuvo en silencio hasta que el jet se detuvo.
Según descendíamos del avión vimos acercarse un Range Rover descubierto, al volante un hombre de unos cincuenta años con un bigote poblado muy negro y aspecto resuelto y vigoroso, "te pongo en antecedentes, Alex, para que lo sepas. Ese que viene al volante es Roque. No te dejes engañar por el aspecto, en la cama en una sissy, lleva su castidad extrema desde hace años, se podría decir que no tiene polla y solo para orinar, por cierto que lo tiene que hacer sentado, no tiene con que apuntar. Huevos tampoco tiene, el año pasado con un amo que se agenció le dió tal paliza en los huevos que uno de ellos lo perdió y le dijo al urólogo que se llevase el otro también que no necesitaba para nada" la verdad es que el aspecto del hombre, tan rudo y moreno no permitían sospechar nada, "y te preguntarás que siendo tan nena como me sacó de aquel apuro. Es nena en la cama, no te fíes, cuando tiene que ser implacable te deja con la boca abierta. Tenemos en la finca una pequeñísima explotación de diamantes, no produce mucho, pero de una pureza excepcional. Pillaron a uno sacando una piedra con impurezas, las vendemos a la industria y me lo trajeron y se lo dejé a Roque. Nunca más volverá a pasarle por la imaginación coger nada. Lleva un tapón como tú solo que él es irrecuperable. Lo tuvo al antojo de un pony todo un mes, a todas horas, pensamos que lo mataría, pero no, sobrevivió con las hierbas de los araucanos, que le curaron pero la mierda, sin tapón, se le cae"
Roque bajó del Jeep de un salto y vino sonriente, con su panamá impoluto a saludarnos, "señorito Alex, aquí no tiene que preocuparse de nada, lo que quiera, necesite o se le antoje, Roque es su hombre" le contesté con la misma naturalidad que me explicase como fue que le sacó a mi hermano de un apuro, "un apuro es que te entre un apretón y no tengas como aliviarte, lo de Don Andrés era peor. En determinados sitios si quieres suicidarte no tienes más que aventurarte. Fuimos a un club exclusivisimo, de putos de bandera, de los de tres mil dólares la noche y a tu hermano solo se le ocurrió encapricharse de un macarra de camarero. Yo he vivido muchos años la noche de Sao Paulo y enseguida me di cuenta de lo que pasaba. Le llevó por la puerta de empleados al callejón y llegaron tres compadres a sacarle la piel. Yo anduve listo y salí con mi Glok de 16 balas y los puse en retirada. Solo tuve que dar un disparo al aire"
"Y en ese momento comprendí que Roque de ahí en adelante tenía que ser mi hombre en Brasil" mi hermano rodeo la cintura del hombre y le atrajo cariñosamente hacia él, y el le pasó el brazo por el cuello y le dio un beso en la frente, "yo comprendí también que tu hermano y yo estábamos hechos el uno para el otro, así que en cuanto me lo propuso no lo dudé" y se acercó a mí oído y continuó en voz baja, "no lo dudé por las seis cifras de sueldo anuales".
La casa grande, como todo el mundo la llamaba, era una auténtica mansión georgiana del XVIII, le faltaban los esclavos, pero por lo demás intercambiable. Las cuadras para sus caballos eran habitaciones de lujo y las viviendas del personal bungalows de vacaciones, "Don Andrés no repara en gastos en lo que al personal se refiere, por eso aquí no hay una queja. Con Don Andrés siempre se puede dialogar y si tienes la razón te la asiste" estaba claro que Roque estaba absolutamente rendido a mi hermano. Aquella noche en la cena con Carmelo y con Andrés no lo dejé pasar más y pregunté de donde había salido tanta pasta.
"Te dije que el pedófilo este, Marcelo, me contrató en su empresa. Me di cuenta enseguida de lo que allí se cocía y la cantidad de contratos que se firmaban. Decidí que tenía que entrar en ese mundo. Le dije a Marcelo que quería aprender y me puso a estudiar inglés de forma acelerada. El corría con todos los gastos y me dio tres meses para hablarlo y entenderlo correctamente. Me dijo: 'en tres meses en Lovaina comienza un curso de iniciación a la robótica. Si consigues la excelencia en inglés en estos tres meses yo te pago la inscripción y la estancia en Bélgica, luego para los tres mejores expedientes hay una beca de un año en el MIT, que, financia la empresa. Si lo consigues, cuando salgas de allí, serás una autoridad en robótica y firmaras un contrato de exclusividad por cinco años con la empresa, como ingeniero en software de robótica. Será duro, pero estas en la edad' y así fue" en ese momento vi que una de las paredes del comedor se escamoteaba y salían por ella cinco críos de unos diez años, todos muy bien formados, moderadamente musculados y ataviados exclusivamente con un jockstrap de los cuatro colores del parchís y uno blanco. Carmelo me miró, me guiñó un ojo y señaló con la cabeza a mi hermano. Roque se dio cuenta, "es por si al señor se le antoja un extraordinario. Ellos son hijos de los operarios de la finca y están al tanto y encantados que sus chicos estén al servicio de Don Andrés" eran altos muy morenos de tez y todos bien parecidos, "¿Quieres verlos más cerca?" le contesté que ya los veía bien y aprovechando le pregunté por la forma tan teatral de entrar, "esa pared conduce por un corredor unas escaleras a una estancia que será donde te demos la recepción de bienvenida privada. La sala cuenta con todo lo imaginable para hacer la fiesta inolvidable, ¿verdad, Roque?" Roque sonrió pícaramente mientras guiñaba un ojo, "yo he estado en la de inauguración de la casa y no te digo más que acabé follando con una mulata, que si me dicen que Carmelo, con lo maricón que soy, iba a meter el rabo en un coño, vomitó hasta el líquido amniótico de mi pobre madre, pero ya verás, todo es muy fácil y diferente, también tengo que reconocer que tenía una manguera negra en el culo que me hacía levitar" reímos todos con su explicación. Mi hermano me explicó el código de colores, "el de jockstrap blanco es la primera vez que participa en una de estas exhibiciones y prueba. Tengo una fundación "Fórmate Gozando" que envía a los chicos a un colegio interno en Sao Paulo de donde salen, si aprovechan el tiempo, a la universidad que ellos elijan. La fundación lo financia todo. De momento la primera promoción acabó el curso con mucho éxito. Veremos en seis años a que Universidad se dirigen. Estoy en conversaciones con varias. Bueno, el de rojo es el más echado para adelante, al que sus padres les costó más convencerle de servir aquí, el de verde es el más callado y al que le estremece que le acaricies, verás. Aquí los críos son muy precoces" llamo por su nombre al del jockstrap verde. El muchacho se acercó sonriente, los otros se miraban unos a otros nerviosos. Mi hermano se dirigió a él en portugués y el niño se vino hacia mi me abrazó y me dió dos besos de cariño. Yo le pregunté con una mueca que qué le había dicho, porque el chaval después de besarme se quedó a mi lado con su brazo sobre mi hombro, "le he dicho que eras mi hermano y que te acababa de sacar de una especie de cárcel, el chico se ha conmovido y por eso te ha dado dos besos" con un gesto Andrés le indicó que volviese con sus compañeros. "El de jockstrap amarillo es el más simpático, muy inocentón y alegre, todo le parece bien, siempre que no te vea serio, en cuyo caso llora, y el de azul es un ángel, le gusta verte feliz" le llamó por su nombre y el chico vino corriendo, abrazó a mi hermano y sonrió. Mi hermano le dijo quién era yo y se vino hacia mi quitándose el jockstrap. Tenía sus genitales muy morenos, bien poblados ya de vello negro azabache y tamaño desproporcionado con su cuerpo. Me abrazó y vi como le crecía, le acaricié y me dijo que se llamaba Eduardo. Mi hermano le dijo que se pusiera la ropa, a lo que obedeció instantáneamente y fue a reunirse con sus compañeros. "Son un encanto, Alex, y somos todos muy cuidadosos con no hacerles daño de ninguna manera" a una señal de Roque, la pared volvió a moverse y los críos desaparecieron.
"Vamos a pasar a la biblioteca a tomar café, Roque, por favor avisé" mi hermano se levantó y le seguimos Carmelo y yo. Pasamos a través de una sala y entramos en un espacio enorme con librerías cubriendo todas las paredes y sillones con veladores y lámparas de mesa. "La biblioteca entera la compré en Chequia, de un castillo en venta. Compré no solo los libros, sino los muebles, me los desmontaron allí y me los colocaron aquí, una pequeña fortuna. Vamos a sentarnos" enseguida nos sirvieron el café y Roque nos preguntó por los licores, yo hacía años que no probaba alcohol, "Alex, este cognac, de cognac de verdad es de una barrica del siglo XVIII, no hay más, y mientras dure será nuestro nada más. Pruébalo, merece la pena". Carmelo se levantó con su balón gigante arropado por su mano, "pruébalo de mi boca, ya templado, es saborear la gloria" se agachó sobre mí y me traspasó en un beso dulce el trago de licor. Cuando lo tragué, sentí un calor recibirme desde dentro y mi sexo explotar deseo. Roque, se disculpó pero Andrés le detuvo, "tú eres de la familia, te quedas. Lo vamos a disfrutar todos" y diciéndolo se levantó de su sillón desabrochando se.

domingo, 5 de septiembre de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA (11)


Carmelo no podía deshacer su abrazo de mi, sin cesar de llorar y cubrirme de besos y babas, "mariconazo, mariconazo, ¿Que hiciste? Cabronazo, te quiero, te quiero. El Rubio debe tener la polla de oro, cabrón. Te he echado de menos tanto, a veces me iba a la selva a gritar, no podía soportar el dolor de saber cómo te encontrabas. Si no hubiera sido por tu hermano me habría quitado la vida. Andrés tiene mucho cuajo y me hizo esperar" no paraba de besarme y llorar mientras yo le acariciaba y le consolaba como a un lactante con un cólico que pasará, pero sin poder hacer nada por aliviarle. Finalmente acabó con la cabeza en mi regazo y noté como instintivamente me olía la entrepierna, levantó la cabeza y medio compungido me sonrió, "no sabes la de pajas que me habré hecho yo imaginándome que tenía la nariz donde la tengo ahora y olía tu sudor, tu olor almizclado y deseaba lamermelo todo" le contesté que podía hacerlo ahora, que a Andrés no iba a importarle, "cada vez que te decía lo del hambre en tu culo, pensaba que el que tenía hambre de tu culo era yo y no sabía cómo entrarte, y eso me irritaba y me hacia burlarme de ti" me reí de su explicación al tiempo que me desabrochaba el vaquero que me molestaba realmente. Me lo saqué del todo y dejé el campo libre a mi amigo para que hiciera lo que le apeteciese, "¿tu culo? por favor, Alex, me voy a morir si no te lo como" la limusina era de buenas proporciones así que levanté las piernas exponiendo el ano, "¿puedo quitarte el tapón?" le dije que sí levantandome los huevos para dejarle el campo libre aunque le avisé de la incompetencia de mi esfínter. Andrés con entonación conciliadora le dijo a Carmelo si no podría esperar a llegar a la finca, "no quiero tener que tirarme de la limusina en marcha por la peste. Y en el avión tampoco, Gen, el azafato luxemburgués no se cómo reaccionaría" Carmelo volvió a colocarme el plug, bajé las piernas y me estampó un beso urgente y apasionado en los labios, "Alex, ponte el pantalón, que vamos a llegar al aeropuerto, y tú Carmelo, adecentate la ropa, hay que dar buena imagen, ya nos desmadraremos en la fiesta de bienvenida que tengo pensado para recibir a Álex. Tiene que conocer a mucha gente"
Llegamos a la alambrada que circundaba el aeropuerto y un guardia de seguridad abrió una puerta de malla. Por la pista de tránsito de aviones la limusina nos llevó hasta un extremo donde nos esperaba a pie de escalerilla Gen, el luxemburgués y un policía de aduanas. Me pareció un avión grandísimo y así se lo dije a mi hermano, "un Bombardier, de lo mejorcito y mucha autonomía de vuelo, no me gustan las escalas técnicas. Este, canadiense, tiene casi quince mil kilómetros de autonomía, un Gulf Stream 600 es mejor avión, pero unos dos mil kilómetros menos de autonomía, o el Falcón X. Este además es más largo y caben más cosas en cabina" me quedé mirando a Carmelo que sonreía con suficiencia, "casi treinta y dos metros de largo, tu hermano es un lince" el funcionario de aduanas pidió los pasaportes y el manifiesto de vuelo y en ese momento noté un pellizco en el estómago, yo no tenía pasaporte y más sorpresa cuando Andrés sacó un pasaporte nuevecito a mi nombre. El funcionario pasó el trámite requerido y nos saludó mientras deseaba buen vuelo. Embarcamos y Gen cerró la puerta, "podemos salir, cuando torre diga" el piloto contestó con un ok. Me senté en un cómodo sillón con Andrés enfrente y Carmelo al otro lado. Me fijé entonces en un objeto en la cola y pregunté a mi hermano, "si, Alex, es una jaula, para ti. El vuelo será largo y no estaba seguro si ibas a aguantar tantas horas inmóvil sin sentir la seguridad de los barrotes. Si quieres, te desnudas y te metes, Gen, te cerrará. Está al día de todo. También hay colas de perro, de zorro o de lobo, por si las echas en falta, has estado muchos años así y debe costar volver a adaptarse" escuchar que mi propio hermano me tenía reservado eso me estremeció y deseé que me poseyese, ahora me sentía su perro, no podía remediarlo. Pregunté por el pasaporte, "el dinero, Alex, no solo compra cosas, abre puertas, da alas y extiende alfombras. Cuando tienes como yo, mucho dinero, no hace falta ya ni el dinero, porque tu persona es ya suficiente crédito. 
Estaba comprendiendo que ya no sabría vivir sin amo, "desnúdate, Alex, te lo veo en tu cara, estás deseando tu rabito y sentirte desnudo. Desnúdate" Carmelo empezó a desnudarse también, "Gen, dame eso" estaba muy empalmado ya y cuando vi de que se trataba lo que Carmelo pedía empecé a destilar precum. Un arnés-capucha con dildo de boca y antifaz. Auténticamente emocionado terminé de desnudarme y me puse a cuatro patas en el suelo. Mientras Carmelo me colocaba la capucha con dildo y tenía que reprimir mi primera náusea al sentir toda la boca ocupada alguien me extraía el tapón anal y me insertaba una cola que solo podía ser de zorro por el tacto suave que mis muslos contra los que rozaba, me indicaba. Me inundó una sensación de paz inenarrable. Sentí como alguien también me colocaba una presa de huevos que me iba a impedir ponerme en pie y al tiempo rescataba de mi memoria aquellos castigos tan dulces a los que me sometía el Rubio, cuando conseguía que me corriese solo golpeándome con un mazo de madera en el escroto. Carmelo enganchó al cuello de la capucha una correa y me llevó hasta la jaula. Yo iba de náusea en náusea y a cada una de ellas el cuerpo se me arqueaba y sentía como las lágrimas empapaban mis mejillas. Carmelo me metió en la jaula haciendo que sacase la cabeza por un orificio que bloqueó una vez tenía la cabeza fuera, entonces me arrancó los broches del antifaz y el bozal que llevaba el dildo. La boca empezó a babear del tiempo que llevé el dildo y entonces vi a Gen que me introducía su pene profundamente en la boca y empezaba a bombear, al tiempo que sentía como me sacaban la cola del ano y empezaban a besarmelo primero y a chupármelo después. La polla estaba al borde de la histeria cuando sentí un golpe en los huevos sujetos por la presa y otro y otro más, cada vez más fuertes y acelerados. Estaba al borde de la locura asediado de placeres infinitos por todos lados cuando sentí que la boca se me llenaba de leche que Gen echaba en abundancia y el culo recibía lo que debía ser a Carmelo y mi propia polla empezó a eyacular provocándome espasmos que finalmente eran dolorosos y me recordaban cuando el Rubio me masturbaba una y otra vez hasta conseguir eyaculaciones secas que me provocabán calambres dolorosos contrayendo mi cara en muecas de muerte por el dolor. Si, la huella que el Rubio había dejado en mi era ya imborrable. Y en aquel momento decidí que antes o después me vería durmiendo a los pies de la cama de el Rubio.
"Alex, Alex, despierta, vamos a aterrizar ya, vamos, desperezaté" abrí los ojos completamente descolocado, me toqué la cara, luego me llevé la mano al culo y si, ahí estaba el tapón y estaba vestido. Miré a cola y no había nada. Pregunté a mi hermano por la jaula, "que jaula, Alex, no hay ninguna jaula. Estas aún conmocionado por tantos años de cautiverio, pero se acabaron las jaulas, estás conmigo en mi avión y vamos ya a aterrizar en Sao Paulo para pasar los trámites. Subirá un funcionario a comprobar, una formalidad y podemos continuar viaje al sur, a la finca" extrañado pregunté, "si, en la finca, muy grande, tengo pista de aterrizaje de jets al lado de la casa. La casa de papá y mamá está a media hora en coche. Ellos tienen su pista de aterrizaje pero solo de avionetas. En la finca no podríamos vivir sin ellas" ante mi cara de estupor e incredulidad me siguió explicando, "es un poco grande, unos cincuenta mil kilómetros cuadrados, ya te la iré enseñando y las explotaciones que tenemos" puse cara de extrañeza que sin palabras quería decir que que banco había atracado. Se rió condescendientemente, "creo que te dije que cuando me fui entré a trabajar en una empresa de robótica. Tenía dieciséis años y mi grado de milagro. Te cuento la realidad: en una sala de chat me puse a charlar con un chaval de 19 años decía, que se follaba a su hermano de once y que le partió el culo a los nueve un día que estaban solos porque sus padres estaban trabajando, me decía que le excitaba como lloraba y rogaba, pero que él sabía que en realidad gozaba. Yo le dije que tenía un hermano de seis y me pidió que le mandara fotos desnudos. Te hice algunas mientras te bañaba y se las mandé. En una de las charlas me dijo que lo que más le ponía era cuando se folló a su hermano y decía que el Ampallang le destrozaba el ano, le contesté que era un mentiroso y que con 17 años y un Ampallang no se lo tragaba nadie. Un PA todavía y ni eso, no solo por el precio, el PA se puede decir que no duele, pero un Ampallang seguro que no, y me confesó que tenía treinta y nueve, que le gustaban los críos y que si tenía un Ampallang y que le dolió con todos sus muertos y tardó seis meses en cicatrizar y se le infectó dos veces. Me dijo que porqué no me iba con él a trabajar en su empresa de soft para robótica, que no importaba que no tuviese idea, que todo se aprende y así fue como me fui, porque estaba a un tris de violarte, de verdad. Él, Marcelo me envió un contrato de trabajo proforma para que papá y mamá me dejasen ir siendo menor y eso fue todo. Me salvé de tocarte y encontré mi futuro"
El avión se detuvo, estuvimos parados un cuarto de hora, se abrió la portezuela y subió un funcionario bien apuesto. Saludó muy afectuoso a mi hermano, "este es entonces tu hermano pequeño. Es más guapo que tú, y tiene mejor cuerpo" mi hermano empezó a reírse, "es que a ti te gustan bien delgados, maricón. Anda da luz verde que tenemos ganas de llegar" el funcionario se acercó a Andrés y le dio un beso en la boca, luego se le quedó mirando muy de cerca, "¿Puedo?" mi hermano se encogió de hombros, "pregúntale a él, ya es mayorcito" me miró entonces a mi, me sonrió, me guiñó un ojo y yo le sonreí, le miré el paquete y estaba bien abultado, luego le miré a la cara y entorné suavemente los ojos poniendo morritos. Enseguida sentí sus labios apoyarse sobre los míos y su lengua horadar mis labios que una vez relajados dejaron entrar la lengua, "venga Nelson, un día de estos venimos sin tiempo a Sao Paulo y quedamos. Da luz verde ya y baja del avión" mi hermano sonreía abiertamente y empujaba a Nelson, "de verdad vais a venir" le contesté yo diciéndole que no me lo perdería y mi hermano remató, "si quieres te mando una avioneta a que te recoja para la fiesta de bienvenida de Alex" Nelson contestó con un vale muy festivo y con el walky dijo "luz verde". Mientras descendía a tierra Nelson se escuchó desde cabina, "torre a Bombardier"

viernes, 3 de septiembre de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA (10)

 

"Cuanto tiempo hacía, ocho años, creo, cuando la mayoría de edad de tu hermano" Rubio hacia memoria de la última vez que vio a mi hermano Andrés, "¿y como así?" Rubio sabía, que tonto no era - se había hecho un hueco en el mundo porno más extremo y ganado mucho dinero - la razón de la visita de Andrés, "vengo a ver a mi hermano" serio, sin sentimentalismos dejaba ver cuál era su intención y dejaba claro que no se iba a ir de allí sin llevarme a mi, "aquí tu no tienes ningún hermano. Desde que salimos de la casa de tus padres tu hermano dejó de existir para convertirse en mi perro, perro número 3. Los número 1 y 2 los tuve que dejar, estaban ya muy viejos, más allá de los treinta y cinco empiezan a agotarse y se corren un par de veces y ya no valen para nada en tres días. Los dejé cerca de las urgencias de un hospital a los dos; fíjate se me olvidaron sus nombres de su anterior vida, no se en que pararía todo, no sigo los sucesos" mi hermano no cambio ni su actitud ni su discurso y estaba dispuesto a llevarme con él como fuese, "mira Isidro, si, se tu nombre y tu historia, no soy el que tú viste por última vez en casa de mis padres, ni tienes idea hasta donde puedo llegar. Pues vamos a ver Isidro, te voy a dar diez millones de euros ahora mismo y me llevó a mi hermano" Rubio se echó a reír con suficiencia, "no tienes dinero para llevarte a mi perro 3" Andrés se le quedó mirando hierático, frío y sin mover un músculo, tocó su reloj de muñeca y empezó a hablar, "hola Kenneth, si, igualmente. Verás, conoces la start-up "Blondie S.A."
pega fuerte en ese mercado" Rubio se echó adelante en su asiento poniéndose en guardia, la empresa de la que hablaba Andrés, era su empresa matriz que distribuía todo el material que él producía y le había hecho millonario y un nombre en el mundillo del porno, "si, si, bloquea, no quiero volver a enterarme que vuelve a colocar nada en el mercado, y lo que encuentres por ahí lo vuelcas a free en la red, espera, espera Kenneth" Rubio se había puesto en pie con la cara desencajada, "ese Kenneth, ¿es?" Andrés afirmó con la cabeza y le tendió el teléfono, "Kenneth, si, si, soy Isidro..., pero no puedes hacerme esto, no, no..., vale, te paso con Andrés" le tendió el teléfono mientras decía que estaba de acuerdo, "llévatelo, pero lo de los diez millones..." Andrés se puso en pie, "caducó, Isidro, caducó, ¿vamos por Alex?" Rubio apretó las mandíbulas echó fuego por los ojos y se dirigió al sótano, "Kenneth, anula la orden, si, si. En dos horas te llamo, si, desde el avión, te llamo y confirmo la anulación" Siguió al Rubio por la escalera, "cuando esté en mi avión rumbo a mi casa en Brasil, revocaré con carácter indefinido la orden, ahora, Alex"
Fue un choque tremendo ver a mi hermano con mi amo allí, en la perrera, dejé de jadear, el pene se me cayó y sin poder remediarlo, aunque eso me supusiera un castigo severisimo me senté como un humano y lloré como tal pronunciando el nombre de mi hermano. Números 4 y 5 se horrorizaron al oírme hablar y se agazaparon en sus jaulas, seguro que algo del castigo que le aplicarían a número 3 le salpicaría a ellos. Rubio abrió mi jaula y llamándome por mi nombre me dijo que saliera, "tu hermano a venido a buscarte. Te vas con él" me arrancó prácticamente el plug de rabo que llevaba siempre en el ano y me quejé sin dejar de mirar a los ojos a Andrés que ahora sí, ya lloraba. Mientras él mismo me quitaba las manoplas que me impedían usar las manos no paraba de besarme y preguntarme el porqué. Yo después de años sin articular palabra más que en mi mente le preguntaba qué porque se fue él sin despedirse llevándose a mi recién conseguido mejor amigo. Cuando me deshice de las manoplas abracé con todas mis fuerzas a mi hermano y sintiéndole tan cerca noté como mi pene despertaba otra vez. El se dió cuenta y me lo acarició, "te ha crecido sinvergüenza" riendo y llorando a un tiempo. Le dije al oído que necesitaba que me follase, el Rubio hacia ya un año que no lo hacía, "no, no, ahora en la limusina me vas a follar tu a mí" y en ese momento sentí que algo me resbalaba por la piernas, "hace tantos años que lleva plug, que el esfínter se le ha debilitado, le pondré un tapón anal, cuando lleguéis a donde sea una semana de rehabilitación y volverá a poder retener las heces" el Rubio daba una explicación desapasionada de lo que ya había visto cuando decidió echar a 1 y 2, y lo de la rehabilitación del esfínter lo supuso. Nosotros seguíamos abrazados sin querer soltarnos y sin soltarnos Rubio me limpió con papel, "ahora cuando subamos, que se duche y le daré algo de ropa, de calzado unas chanclas, después de ocho años descalzo, no va a tolerar nada. Le pregunté a mi hermano por Carmelo, "nos espera en la limusina, es mi jefe de operaciones. No quiso venir, no sabía si podría soportarlo" finalmente le pregunté por los padres, temía la respuesta, pero tenía que hacer la pregunta, "viven conmigo en la finca, en Brasil. Mamá no se consiguió recuperar del disgusto y entró en una especie de estado catatónico, de vez en cuando pregunta por Alex y dice que cuando llegue, está la mesa puesta y se vuelve a sumir en su mutismo. Papá, solo dice todo el día que qué hizo mal. Para un padre aceptar lo que tú hiciste es imposible" el dolor que me supuso oír eso no me dejaba respirar, creía que me moría allí mismo, hasta que el Rubio me cogió de los brazos de mi hermano y me abrazó, "has sido todos estos años lo que más he querido, nada comparable a ti. No existe placer sexual para mi si no es contigo. Vuelve cuando quieras, para mí ya serás Alex para siempre, en la jaula o fuera de ella pero a mí lado siempre, a los pies de mi cama y al pie de mi mesa, dándote de comer de mi plato" escuchar de sus labios aquello me tranquilizó y no pude por menos que preguntar porqué hacía más de un año que no me follaba, "me estaba preparando para olvidarte. No quería que acabases como 1 y 2 tirados a la puerta de urgencias, no me lo habría perdonado. Tenía pensado soltarte a final de año, pero vuelve, por favor, mi perro mariconcito" lo que me dijo me caló profundamente y me calmé por completo, le besé en los labios, le acaricié la polla y le dije al oído que no sabría vivir sin ella. Sentí cierta presión en mis hombros para que me diese la vuelta y supe lo que quería. Me volteé, miré implorante a mi hermano que hizo un movimiento imperceptible de cabeza. Sentí como me sacaba el tapón que me acababa de poner y sentí inmediatamente como su enorme polla se abría paso entre mis entrañas. Me empalmé de repente y una vaharada de felicidad me inundó, casi no me di cuenta que Andrés se agachaba delante de mí y me hacía una mamada dulce y placentera. Cuando Rubio terminó de preñarme y mi hermano de correrme, Rubio reclamó a Andrés parte del regalo y yo hice lo mismo, comulgamos los tres con mi semen y Rubio se agachó y ordenó con la boca a mi hermano que en el clímax reclamó mi culo para feltching. Una vez más los tres comulgamos con nuestras semillas. Mientras se arreglaba mi hermano la ropa y empezamos la ascensión al otro piso les dije que siguiesen que yo me despediría de 4 y 5. Abrí sus jaulas y me abracé a ellos llorando y besandolos. Les dije que haría lo posible por rescatarlos. Número 4 me dijo que prefería la seguridad de la jaula a la calle porque por mucho que el amo les castigase no era tan cruel. Número 5 sin embargo me rogó que hiciera lo posible. Les acaricié sus sexos y subí. Al llegar oí como Andrés le decía a el Rubio que estaba satisfecho de llevarme de tan buenas maneras y que hasta dónde me conocía, había quedado claro que le quería, "pienso, Isidro, que por cuidar de mi hermano estos años, esperaba encontrarlo peor, te voy a hacer llegar cinco" Rubio cogió a mi hermano por los antebrazos con sus manos, "eres un tío legal Andrés, defiendes lo tuyo como yo lo mío. Gracias" Rubio me subió al primer piso, me duché, me puse un vaquero que me quedaba largo y una camiseta de Hurley, las chanclas me hacían daño en los dedos, "ahora te las quitas en la limusina de tu hermano, he sido muy, muy feliz teniéndote, Alex. Aquel día en el salón de Ramiro y Marisa, que no eras más que un niño y te dirigiste muy resuelto a clavarte mi palo, pensé que acabaríamos en urgencias, pero fuiste más hombre de lo que pensaba e hiciste honor a tu palabra. Me gustaste desde ese momento" Yo le contesté que me gustó de él su falta de soberbia y que me tratase de igual a igual, que creí que me la sacaba por la boca y reímos los dos de la ocurrencia, abrazandonos y sintiendo nuestro calor nos volvimos a besar, "otro polvo, no, Alex. Venga, bajar ya" Andrés se impacientaba.
Sin importarle cómo iba vestido, Rubio salió hasta la cancela exterior a despedirnos. Me pareció verle salir de la nariz algo como una mucosidad trasparente y fluida. Meditando sobre aquello meses después comprendí que estaba reprimiendo el llanto y eso me conmovió, "Isidro, recibirás lo convenido en unos días. Otra cosa, he visto lo que Alex aprecia a los otros chicos, no los trates muy mal" Cuando me despedía de Rubio escuché como se abría la puerta de la limusina y me retumbaron en los oídos mi nombre, "Alex" era la voz de Carmelo no había duda. Salió del coche y vino a mí. Creí que me iba a asfixiar de cómo me abrazaba y de paso lloraba sin poder contenerse, "si ese culito pasa hambre..." y no pudo continuar, porque el llanto no le dejaba. Llegó Andrés, "venga, entrar a la limusina y sentaros juntos, yo me siento enfrente, así os podéis querer como amigos. Como si queréis follar. El plan de vuelo es para dentro de dos horas y no me gustaría retrasarlo. Tengo escala técnica en Tallahassee"

jueves, 2 de septiembre de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA (9)

  Esperaba ansioso a que bajase el Rubio a darme su orina. A 4 y 5 les daba a veces gachas frías hechas de su orina de la noche anterior y harina de pescado. Yo las comí los tres primeros años. Ahora me daba la orina directamente de su cuerpo, se agradecía el líquido caliente por la mañana. Cuando me usaba mucho le añadía un huevo crudo a mis gachas de harina de pescado. Al final estabilice el peso en unos diez kilos menos de con los que entré. Se me notaban las costillas y boca arriba los huesos de las caderas sobresalían, con una ventaja que me excitaba; al perder toda la grasa púbica el pene parecía haber crecido en erección unos dos centímetros y tenía tan buen aspecto que algún amigo del Rubio le pidió permiso para metersela por el culo. Yo era el perro 3 y no tenía derecho a follar humanos - alguna vez para entretener a sus invitados tuve que follarme a perro 4 y 5 - así que eran ellos los que lo hacian todo, me tiraban boca arriba y se sentaban en mi polla y rezaba porque no consiguiese correrme, porque para esas ocasiones el Rubio me castigaba con rudeza y un mázo los huevos hasta alcanzar la eyaculación, que por supuesto debía consumir. En nuestra condición todo lo susceptible de aportar nutrientes era positivo. 
Al fin escuché bajar al Rubio y me sobre excité. Para agradarle me comporté como cualquier perro que se alegra de ver a su amo: jadeando y gimiendo, polla exageradamente tiesa y babeante. Además me gustaba comportarme así, disfrutaba viendo al amo contento. Imaginé su porte con sus zahonas de cuero negro nada más y las botas de montar, dejando al aire su sexo y su culo, además del torso. Cuando bajaba y se quedaba en medio de la habitación mirando las jaulas con una sonrisa pérfida hasta elegir una sabíamos que venía de cagar y no se había limpiado. La primera vez que en estas circunstancias eligió a 4 el pobre vomitó hasta la primera leche, era el más escrupuloso hasta que se acostumbró, y nos tocó a mí y a 5 recoger el vómito con la boca y tragarlo mientras el amo hacia tragar su descomunal polla por el culo a 4 que gritaba, pedía clemencia y perdón y sabía que se exponía a hambre de tres días por hablar; los perros ladran o gimen, pero hablar, solo los humanos. Las gachas de orina y harina de pescado una vez al día pueden parecer asquerosas pero arrastrando hambre de semanas o meses y sintiéndose tan debil, las recibíamos como el maná del desierto. Alguna vez se adivinaba entre aquel engrudo algo de semen, probablemente de alguna fiesta de las que daba el Rubio, pero todo era bien recibido. Después de diez años de perro, cualquier cosa, hasta los castigos, eran bien recibidos.
Pero además de la voz del Rubio escuchaba otra vagamente familiar que era incapaz de identificar.

Al día siguiente, me levanté de la cama y mi madre me dijo que Andrés se había ido, "dijo que le habían llamado con urgencia de su empresa, que era algo muy importante y se tenía que ir" se quedó como pensativa y añadió algo que aunque me descolocó no terminó de extrañarme, " ¡Ah! si, y se ha llevado a Carmelo. Les pidió permiso a sus padres, diciéndoles, eso me dijo a mi, que era un chico con un tremendo potencial para las relaciones públicas y que iba a trabajar muy bien" Que cabronazo mi hermano y la loca de Carmelo, que se coló de él, desde que estuvimos en el parque del río, pensé, pero lo que más me jodió es que no se despidiera, "me dijo que no quería despertarte, que tenías que descansar, que ya te llamaría"
En Nochevieja Marta vino a casa a invitarme a la fiesta y a convencer a mi madre para que me dejase, mi madre no estaba muy convencida después de la experiencia de la semana anterior. Marisa llamó también a mi madre y terminó de derribar su última defensa, me dió permiso.
Era lo que yo suponía. Estábamos los de la fiesta anterior menos Andrés y Carmelo. El ambiente empezó a densificarse como humo de María y aparecieron frasquitos de popper de varias clases. A eso de las dos de la madrugada aparecieron tres parejas más de la edad de Ramiro y Marisa y otra de la de mi hermano. De pronto, toda la sala se quedó en penumbra y Ramiro habló en voz baja amplificada, "la fiesta sigue como cuarto oscuro. En un rincón veréis que se ilumina un foco pequeño exclusivamente para la mesa de bebidas. Disfrutad sin freno" Cuando se apagó la luz estábamos todos vestidos, me agobió que hacer con mi ropa, porque estaba claro que aquello iba a ser un desmadre, así que guiado por el foco de la mesa de bebidas me acerqué y allí al lado me desnudé y dejé la ropa donde al final pudiera localizarla. Desnudo absolutamente me serví un trago largo de tequila para animarme, lo tragué de una vez y a tientas empecé a moverme por la sala. De repente sentí unas manos poderosas en mi cara y una presión urgente en mi culo; lo sabía, era el Rubio, habría conocido ese capullo abusivo entre mil. Alcancé la descomunal polla con mi mano y la apunté a mi ojete incompetente y con un fuerte movimiento de caderas hacia atrás, me ensarté en el Rubio, le oí entonces decir en alto: "ya" , me metió sus brazos bajo mis axilas me pellizcó con mucho brío los pezones como ya sabía que era el único que lo hacía así y me apretó contra su pecho con su polla firmemente ensartada en mi culo, y la luz volvió a prenderse. Al principio no vi nada por el deslumbramiento pero cuando se me acostumbró la vista todos estaban vestidos menos el Rubio que me follaba y yo, todos aplaudieron, "no pueden pasar el uno sin el otro" Ramiro estaba exultante y aplaudía fuerte, "por favor, no pareis, seguir adelante que disfrutemos. El Rubio empezó a hacer movimientos lentos y rítmicos y yo me entregué a él y al espectáculo. Cada vez Rubio iba acelerando más y yo masturbándome y gimiendo más fuerte, hasta que llegó un punto que se salió de mi culo, me dió la vuelta, "por la boca, perro" y lo acompañó con una sonora bofetada que tuvo la virtud, además de sorprenderme gratamente por el morbo que me hizo quejarme de dolor, de hacer que me corriera sin tocarme mientras el me atragantaba con su leche. A continuación, me tomó en sus brazos, me besó compartiendo su lefa y anuncio, "es mi perro, le quiero" todos aplaudieron y dado lo caldeado del ambiente, el sexo pasó a ser el protagonista de la fiesta. Sin prisa todos se fueron desnudando unos a otros transformando aquello en una bacanal. Yo estaba en ese momento lamiendo el ano del Rubio que se encontraba acostado de espaldas en un sillón con las piernas por alto, "mete más la lengua, perro, o te azotaré" que el Rubio me amenazase con azotarme me estremecía de miedo y deseo. Recordaba su paliza sin miramientos, mientras me follaba todo el mundo, de la semana pasada y como conseguía que me corriese al mínimo roce. Así que hundí en su ano la lengua hasta que ya no tenía más lengua para sacar de la boca. Se acercó uno de los invitados de Ramiro y Marisa, escaso de pelo, en la cincuentena, algo de curva de la felicidad y mucho vello en pecho y pubis, lo que podía llamarse un oso. Gastaba un pene de las dimensiones de las de el Rubio. Me acarició el culo, metió la mano por la raja y se admiró de lo abierto que estaba para lo pequeño que era. Sopesó la bolsa y le dió dos golpes suaves, luego acarició la polla de el Rubio y se quedó mirándole sonriente, "¿Es suyo el perro?" El Rubio, suspiró, demostró su satisfacción por ser mi amo y le dijo que si, "¿podría follarla ahora? si a usted no le importa. A mi mujer le gusta el chico y sé que se volverá loca de saborear mi leche saliendo del chaval" Rubio le dijo que por supuesto y dio palmas para que todos atendiese, "este caballero me ha pedido permiso para follarse a mi perro. Naturalmente como cortesía a los dueños de la casa le he dicho que si. Si alguien más va a querer hacerlo que se ponga a la cola" desde el otro lado de la sala, la pareja de la edad de mi hermano levantó la voz, "¿El chico folla hembras? A mi novia le encantaría que la follase mientras le doy mi leche por la boca" el Rubio asintió con la cabeza, "mi perro estará tan encantado de follarse a su novia como de beberse la leche que usted le de. Nos hicieron corro y todos los que quisieron me follaron, cuando la mujer del primero, recogió de mi culo con la boca el polvo del marido y lo compartió con él en un beso hubo muchos que quisieron su parte. Se abrió la veda y cada vez que se corría uno se peleaban por mi ano, lo que a mí me daba un placer añadido. A eso de las seis de la mañana, ya todos agotados de fiesta y de noche, yo estaba sentado sobre el Rubio con su polla medio dura insertada en mi culo, abrazados y besándonos muy despacio, yo estaba en la gloria. Me tocaba el vacío izquierdo del abdomen y notaba el bulto de el Rubio dentro de mi tubo digestivo y eso me hacía gozar aún más. En un momento dado el Rubio se retiró de mi cara unos centímetros y con una voz que ya nunca le volví a oír, susurrada, acariciante, dulcísima y ronca habló, "te he presentado como mi perro y no has protestado. ¿Tu quieres de verdad ser mi perro número 3?" Me estremecí visiblemente en sus brazos y me estrechó contra su pecho, "mi perrito más maricón y sucio de todos" al escucharlo decir eso con tanto cariño empecé a llorar de emoción. "Pero tenemos un problema, eres menor de edad, tus padres se van a negar. En dos años, el día de tu cumpleaños número 18 me presentaré en tu casa y tú me presentarás como tu dueño. Si llegado ese día has cambiado de idea, no te reprocharé. Aún más, entre hoy y ese día no volveremos a vernos, para que elijas con toda libertad" seguí llorando en su hombro y besándole el cuello mientras le decía que no iba a poder aguantar sin que me follase dos años, "aguantarás porque desde hoy y entre nosotros has aceptado ser mi perro 3 y así será hasta que en presencia de tus padres se haga público al ponerte el collar de perro y te lleve de allí con tu correa" seguí llorando pero le dije que obedecería. Me dio un beso muy húmedo en la boca y sentí como resucitaba su cuerpo dentro del mío. Empezó con los movimientos lentos y sedosos lo que consiguió que yo alcanzase mi erección explosiva, en unos momentos aceleró la cadencia de bombeo y inició un gemido largo y sostenido que finalmente terminó en un SI gritado de emoción y en ese momento eyacule yo con la sensación más intensa de pertenencia a aquel hombre. No se salió de mi. Permanecimos mucho tiempo unidos hasta que Ramiro vino ha decirnos que deberíamos vestirnos para salir. Eran las siete de la mañana del uno de enero.

Al principio mi cerebro se negó a reconocerlo al entrar en la perrera, pero aunque con más pelo y más delgado lo era. Mi hermano Andrés acababa de llegar con el Rubio