lunes, 9 de agosto de 2021

ONG

 

A ver cómo me explicó. Me acaba de suceder, como a mucha gente de la que pasa por ese sitio del centro de cualquier ciudad, y no voy a decir dónde, ni para que nadie identifique al chaval ni él, si improbablemente lee esto se vea desvelado.

Las ONG necesitan dineros y aparte del que reciben de fondos públicos dedican a sus más rendidos colaboradores a captar socios a pie de calle. 
Y de lejos vi al trío con su  chaleco de trabajo parando viandantes con la mejor de sus sonrisas. Dos chicas y un crío de no más de veintidós o veintitres años. Uno ochenta y cinco, delgado, y pelo casual de chico bueno. Con este tipo de abordajes callejeros tengo una estrategia: mirar al frente, no desviar la mirada del frente y nunca detenerse; no entablar conversación ni para decir "no". Pero, siempre hay un pero. A medida que me acercaba el niño se volvió y me dio la cara. Me entró por los ojos y sin ninguna razón, porque podría sacarle cerca de cincuenta años, comprendí que yo le entré a él. Se me acercó sin prisas, como el que se acerca a un amigo y la seguridad de que yo me iba a detener si o si. Estábamos enlazados por las pupilas, ni sonrisa, ni ojitos, ni tiro hecho, se detuvo a mi altura y me detuve.
- Buenos días. Conoce usted ...
Yo era colaborador de la susodicha ONG desde hacia ocho años, precisamente porque en la calle mayor (esa calle se llama de otra forma aquí) un chaval me cazó con su sonrisa de tal manera el cabrón que hubiese firmado mi condena de muerte. Me embobó y firmé el contrato. Aún me emboba aquella sonrisa cuando la recobro del backup de mi memoria.
- No, no la conocía - y me sumergí a pique de ahogarme, en sus ojos - a ver, cuenta.
Y dibujó una sonrisa que hizo de mi un polichinela. Perdí mi voluntad. No me mee encima porque no tenía la vejiga llena. 
- ¿Me estás escuchando? por cierto, tu nombre es...
- El mío Pedro, y el del dueño de esos labios es...
- Sergio - y la amplia sonrisa que me dedicó enseñándome una perfecta hilera de blancura terminó de derribar todos los lienzos de mi muralla - ¿te apuntamos?
- Ya te diría yo a ti adónde deberías apuntar el qué. Pero me tengo que marchar - saqué mi cartera y le enseñé el carnet - hace ocho años que tú en el instituto no tenías ni idea de que esto existía.
- Te importaría darme tu WhatsApp o si prefieres tu nick de Telegram - se le mudó el color de la cara y el gesto se endureció - si no quieres darme tu número.
- No me importaría - le cogí por el antebrazo que sostenía su carpeta - pagaría por dártelo, pero es mucho mejor, créeme, que esta relación que ya es eterna, se quede aquí. Soñaré con tus labios, pintaré tu cuerpo desnudo en mi imaginación y gozaré cada centímetro de mi piel sintiendo que tú la besas. Sergio, eres un amor.
A Sergio se le ha caído una lágrima y no ha podido remediar sorber por la nariz y llamar a una de las chicas y decirle de lejos que se encontraba mal y que se tenía que ir.
Me he venido para casa sin entender que había sucedido, pero con el corazón roto por haber tenido que nacer en el siglo equivocado.

domingo, 8 de agosto de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA (5)

 

Carmelo abrió la puerta de su casa y se quedó de una pieza. Me miraba a mí y luego a Andrés, como interrogandome. Y de repente se le iluminó la cara "yo era muy chico, pero ahora te reconozco" luego me miró a mi sonriendo "este es, es, claro, Andrés, tu hermano mayor" miraba a Andrés de arriba abajo sin dejar de sonreír, le chispeaban los ojos, "hace..., por lo menos diez o doce años, estás algo más gordo, bueno sigues teniendo buen tipo, yo era muy pequeño y me gustaba mirarte" Andrés, le tendió la mano para saludar pero Carmelo de la misma estatura o más le dio un abrazo, "Vaya Carmelo, no sabía yo que me recordabas tanto. Yo si me acordaba mucho de tu pelo como en llamas, tus pecas, esa cara de enredador, pero también yo tenia dieciséis y me creía muy mayor y no lo era mucho más que vosotros" Carmelo se tocó instintivamente su paquete y enrojeció y luego algo cortado dijo que era Navidad y estaban sus padres y unos familiares, que podíamos ir a dar una vuelta por el parque natural que había detrás del instituto. A Andrés le pareció perfecto, así recordaría sus años de instituto y en ese momento recordó la primera mamada que hizo a un chico, Jorge, que le invitó a dar una vuelta por el bosque detrás del instituto a fumarse un canuto, cuando en realidad el tal Jorge lo que quería era que mi hermano se la mamase, "pero yo recuerdo que lo que había detrás del instituto era un bosque que llegaba hasta el río" y me adelanté a Carmelo y le expliqué que al año de irse él el ayuntamiento lo convirtió en parque semisalvaje, con veredas y cartelería explicando las especies arbóreas, pero había zonas todavía completamente sin urbanizar donde se daba el cruising. Carmelo me miró abriendo mucho los ojos como si hubiera metido la pata, pero Andrés salió al quité, "En Edimburgo hay mucho gay, de hecho está declarada ciudad gayfriendly y no te preocupes, Carmelo, se que es el cruising. Es más, estaría curioso pillar a un par de tíos follando" y soltó una carcajada. Carmelo se fue para adentro para pillar un chaquetón que el día, como correspondía estaba frío y salimos para el parque.

"Me gustaría conocer la puta mazmorra y ver a mis abuelos antes de que lo haga Alex, vamos es lo menos" Ramiro miró a Marisa cómo pidiendo permiso, "También tiene razón Martita", "Papá, ¿quieres dejar de llamarme Martita? me folla un perro al que tú acostumbrarte a follarme, tú me follas el culo cada vez que quieres y le he comido el coño a mi madre, mientras ella te la mamaba, me parece que no hay quien de más y aunque no sea mayor de edad, creo que me lo he ganado" Ramiro observó sonriente a su hija y le dijo que se le acercase, "tienes razón Marta", "si Ramiro, si que la tiene, es ya mayor y es mi niña, pero se comporta como una adulta" Marta se acercó a su padre que se sacó la polla bien dura, "anda, preciosa, siéntate aquí y dale un capricho a tu padre", "¿por el coño? ni hablar, solo faltaba que me preñases. Por el culo que a mí me da mucho gusto, y a ti también, no lo niegues", "venga una follada por el culo y vamos a bajar a la mazmorra" Marta se levantó la falda y se apuntó la polla de su padre al ano, dejándose caer y produciendo un quejido al tiempo que miraba a su madre, "si, cariño, yo te castigo los pezones", "eres la única que sabe hacerlo, mamá. Tienes que enseñar a Álex cómo lo haces, que me da tanto gusto", "Cabálgame bien la polla cariño" Marisa desde detrás del sillón de su marido cogió presa en los pezones de Marta y sin cuidado pellizcaba, retorcía y tironeaba con lo que Marta no paraba de gemir de placer, hasta que Ramiro anunció que se corría y Marta hacía lo mismo. Marisa puso cara de satisfacción, "ahora cariño cuando te salgas no sueltes la corrida de papá, dámela a mi en la boca, que ese beso blanco le encanta a tu padre.
Con todo terminado, Ramiro cogió de la mano a su hija, "vamos a ver a los abuelos. Deben estar ansiosos por recibir una visita, desde el día veintitrés por la tarde, cuando tú follabas con Canela ellos llegaron y los encadené en la mazmorra. Llegaron a la puerta en la que se equivocó Alex y Ramiro extrajo una llave de su llavero. Le dio dos vueltas y la puerta cedió, "Ten cuidado es una escalera de caracol". En una especie de hornacina al entrar había velas y cerillas. Ramiro encendió una y se la dio a Marta, luego él encendió otra. "No hay luz eléctrica a propósito, cuando hacemos alguna fiesta encendemos muchos velones, lo que además de ambiente, produce calor que invita a desnudarse, y las velas tienen un valor añadido, la cera fundida da mucho juego en sexo. Ah, y otra cosa, en la mazmorra se entra desnudo, pero no solo de ropa, de tabúes, de prejuicios ni de normas de urbanidad. En la mazmorra es donde tienes que dejar salir todos tus instintos más primitivos y al verlos en ti aprendes quién eres. Nunca vuelves a dormir mal después de mirarte a los ojos y ver el monstruo que llevas dentro" habían llegado a una habitación pequeña que no llegaría a los tres por tres y en la que las paredes estaban repletas en todo su perímetro de perchas y en la parte baja unos bancos bastos de madera, "aquí nos desnudamos y colgamos la ropa y en esos banquitos si quieres te descalzas y dejas los zapatos. En el lugar olía a humedad a cerrado y a pocilga, un olor penetrante y acre; desde algún sitio se escuchaban unos gemidos débiles, "Al otro lado de esa pared, si te acercas con la vela verás que por la esquina está abierto, están encadenados. Ahora cuando entremos, lo primero que haremos será lavarlos y lavar el suelo. Cagan y mean ahí mismo y no tienen como limpiarse. Llegan a la menesterosidad total a través de la degradación de la suciedad. Una vez que has descendido a lo más bajo extraes placer de cualquier cosa. Verás como agradecen el manguerazo. La manguera y el grifo no están a su alcance, están encadenados, cerca por si quieren follar o masturbarse o chuparse, ella mediante unas argollas que le traspasan los labios mayores y menores, con lo que solo le queda el culo para gozar y tu abuelo lleva desde hace años una castidad que le ha reducido su pene a un mero vestigio. Solo le permite mear, aunque si se dejó los testículos para poder obtener placer mediante la tortura. Ahora lo verás. Los dos tienen perforados los pezones y la lengua. Y por esas argollas están sujetos a la pared. Lo único que pueden hacer cuando están cansados es sentarse en las misericordias que hay en todas las paredes" Marta le acercó la vela a su padre que ya estaba desnudo y le preguntó por las misericordias, "son una especie de ménsulas con una inclinación de unos 45 grados que se ponían en los bancos de los coros de los templos, para que los canónigos o los monjes pareciese que estaban de pie aunque en realidad dejaban descansar sus cuerpos en esos asientos disimulados. En este caso, en cada misericordia hay atornillado un dildo de buenas proporciones, si te quieres dejar caer tiene que ser dejando entrar el dildo en tu culo. Está todo pensado para el dolor y el placer. No hay gozo en esta vida sin llanto. Pero vamos dentro, que ya tienen que estar nerviosos y nosotros ya estamos desnudos.

"Parece que no ha pasado el tiempo, es como cuando fui por última vez al instituto, solo que aquel día hacia calor y hoy hace algo menos" Andrés estaba nostálgico de aquellos días en los que yo a mis seis años veía embobado salir a mi hermano mayor, muy mayor para mí entonces, con su mochila llena de libros camino del instituto. Yo empezaba a ir al colegio, donde conocí por cierto a Carmelo. La verdad es que siempre nos llevamos bien hasta que entramos en el instituto. Empezamos el atletismo en el último curso del colegio y los dos corríamos los mil quinientos en unos segundos menos que los que se atrevían a correrlos y por eso, durante ese verano antes de empezar el instituto estuvimos entrenando y siempre que acabábamos, me cogía del cuello e intentaba hacerme cosquillas y luego en las duchas siempre tenía un comentario para mis genitales en plan gracioso y luego la enemistad, no lo entendía y lo entendí cuando me declaró sus sentimientos y entonces muchas actitudes tuvieron explicación. "Os quiero mucho a los dos. Joder, que casi me empalmo" y Andrés se echó a reír de su misma ocurrencia. Nos llevaba cogido a cada uno echándonos sus brazos por los hombros y de vez en cuando echaba la cabeza a derecha e izquierda para rozarnos las cabezas en señal de afecto. "Buff, que deteriorado está, chicos" pasamos por delante del instituto y se apreciaba en su fachada las heridas del tiempo que nunca se reparaban. Entramos en el parque y Andrés se detuvo mirando en todas direcciones. "Que recuerdos me trae este bosque, bueno, ahora parque, estas veredas tan coquetas nada tienen que ver con aquellas sendas entre los arbustos abiertas a fuerza de un paseo y otro, muchas veces tapizado de condones usados de los polvos que echabamos cada vez que podíamos encontrar a alguien", "espera, espera, Andrés, ¿Por aquí venían chicas a ver si encontraban un chaval de catorce o quince años? Carmelo, no sabía nada de la confesión que me hizo Andrés, de ahí su pregunta. Andrés, me miró a mi, ladeó la cabeza un poco, chascó la lengua, sonrió y abrazó a Carmelo, "No has debido darte aún cuenta. ¿No has venido a este parque nunca a ver si encontrabas una polla que llevarte a la boca?" Carmelo me miró horrorizado, como si lo hubiesen dejado desnudo en medio de la plaza, luego miró implorante a Andrés intentando dar una respuesta, pero Andrés continuó, "Carmelo, cariño, yo soy tanto o más maricón que tú. Ya me ha dicho Alex todo lo que ha pasado. Al parecer él acaba de descubrir que es bisexual y no se ha escandalizado, lo ha disfrutado. Yo os veía a los dos de críos y me escandalizaba de desearos, comeros, por eso me fui, pero ahora he vuelto y a ti Carmelo te quiero comer entero" mi hermano empezó a acariciarle el paquete y a sentir como crecía bajo su mano. Luego se acercó a su cara y le besó en los labios. Carmelo, se embaló y directamente desabrochó la bragueta de Andrés cuya polla saltó del vaquero al no llevar ropa interior. Carmelo se agachó de inmediato y se metió la polla en la boca. Tuve que ser yo el que les dijera que dejasen de hacerlo tan a la vista, que nos dirigieramos más a la espesura cerca del río. Andrés cogió por la cintura a Carmelo le estrechó contra él y nos internamos hasta llegar a un claro rodeado de arbustos. No se apreciaban pisadas de nadie ni condones usados. Nada más llegar como dos dementes se empezaron a desnudar hasta quedar como dos animales salvajes entregándose el uno al otro. "Alex, únete a nosotros" Carmelo quería el premio gordo y el bote también. Le dije que así en seco sin la presencia de un coño como el de Marta no me apetecía del todo. Si disfrutaba viéndoles gozar a ellos, pero no terminaba de morbosearme. Andrés hubiera deseado sodomizar a Carmelo hacia diez años y su mismo deseo le asustaba. Ahora, lo tenía a su alcance y con todos los pronunciamientos del chico. Fue él, quién se dio la vuelta y pidió a Andrés que le preñase, Andrés fue a buscar un condón al pantalón y Carmelo le pidió que a pelo, "Cuando nos conozcamos mejor, Carmelo. Vengo de Edimburgo y he follado con un vecino a veces sin condón, no se, creo que..." Carmelo insistió gimiendo de deseo y a Andrés no hizo falta llorarle mucho más. Se ensalivó el capullo y se agachó para hacer lo mismo con el ano de Carmelo pero con la lengua directamente. Luego apuntó el capullo y de un solo golpe de caderas le hundió la verga. A Carmelo le dolió la penetración tan violenta y se quejó para dar un "Siii" de conformidad inmediatamente, "si Andrés, si, dámelo todo, follame duro, quiero sentir que te tengo dentro" y en unos segundos mi hermano se vaciaba dentro de Carmelo, que casi de manera concomitante se corría igualmente, mientras gritaba que le quería. 
Cuando regresábamos a casa, Andrés llevaba del cuello a Carmelo que rodeaba la cintura de mi hermano, "solo espero que no vuelvas a irte. He estado diez años, si, desde que era un mico, deseando este momento. Quiero que me folles cada día Andrés" Mi hermano no contestó, se limitó a volver a besar en los labios a mi ya  amigo.


viernes, 6 de agosto de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA (4)

 

Mi madre me amonestó por las horas de llegar a comer; ¡es Nochebuena, Alex! me dijo. Iba a decirle que la fiesta era por la noche, lo dice la propia palabra, pero preferí dejarlo pasar. Tenía muchas cosas en la cabeza y la más enervante era la de que Canela acabaría por follarme, ¡un puto perro!, no sabía si podría llegar a eso. No lo sabía yo, pero mi cuerpo aplaudía groseramente provocandome una erección explosiva. "Uy, uy uy, ¿y eso pequeñajo?" No sabía de donde pero mi hermano Andrés estaba delante de mis narices mirándome la bragueta que sin poderlo remediar hacia un bulto exagerado. "Que menos que un beso y un abrazo a tu hermano mayor" Andrés tenía exactamente diez años más que yo y cuando se fue de casa a los veintiuno a trabajar en una start-up de Edimburgo relacionada con cosas de robótica. Dormíamos en la misma habitación, debajo de la cama había otra que yo sacaba cada noche y ahora no sé dónde dormiría él y su novia. Le pregunté por ella y puso cara de asco "hemos roto. La muy zorra me la encontré en mi cama con mi vecino. Me puse malo en el trabajo y llegué a casa antes del almuerzo y los pillé. Llevaba liada con él desde la semana siguiente a llevarla, aunque la culpa fue mía, accedí a un trío y a ella le gustó..., el vecino" Me extrañé de que él hiciese un trío y me contó que nada más mudarse el vecino un pelirrojo de Aberdeen le invitó a unas cervezas, luego unas pelis guarras y acabaron pajeandose juntos, "no, no te embales, a mi me extrañó que él me mirase tanto pero cada uno se hizo su propia paja. En una peli se veía a dos tíos follanse a una rubia a la vez por delante y por detrás, se lo conté a ella y fue ella la que me propuso invitar al vecino, que por lo visto sodomizaba de la hostia porque así es como me los encontré en plan doggy" entre risas le pregunté que para que querría el coño y me sorprendió "que va. Ella era la que follaba el culo al vecino con un strap-on" total, que estoy soltero y así estoy muy bien, ¿Y tú, que tal? le dije que me daba por culo todo el mundo, y no mentía, pero que bien en general. Que salía con una niña del instituto Martita que no estaba mal y que había hecho las paces con Carmelo el panocha de atletismo que siempre andaba con las mismas bromas. Resulta que me le encaré en los vestuarios y al final es que es gay y no sabía cómo acercarse a mi "¿Te lo has follado? y antes de dejar que articulase la respuesta, Andrés se confesó "El vecino que follaba con mi novia, un día que él intentaba disculparse que nos cruzamos en la escalera le dije que si quería que se lo follasen, que yo le podía haber jodido y bien, y se lo tomó al pie de la letra. Esa noche tocaron a la puerta y era él con doce latas de Ale. Me ofreció ir a su casa a ver una peli nueva y yo que estaba seco desde hacía semanas me dejé querer. La peli era de una trans que hasta casi el final no saca el rabo. La verdad es que la tía tenía un cuerpazo, era guapísima y un culo para perder el gusto. Estábamos los dos ya en pelotas y a punto y la tía que saca el tranco y me dice el vecino 'quien pudiera tener eso en el culo como ese tio' y yo que iba a reventar enseñándole la polla le dije, ¿Te vale este rabo? no pasó ni un milisegundo y ya tenía mi polla en su culo. Que pedazo de polvo Alex, de verdad, si puedes, follate a Carmelo, esa estrechez sin chorradas de esas de amorcito y te quiero, correrse y adiós muy buenas, que a veces las tías se ponen muy coñazo" Le dije que no sabía que haría, pero que estaba empalmado a todas horas, si. Y le dejé claro que yo dormía en mi cama y el sacaba la otra todas las noches y como de pasada le pregunté inocentemente que como estaba de polla el vecino. Le pillé desprevenido y contestó: "menos mal que no la tiene muy grande" y de pronto se dio cuenta de la metedura de pata. "Alex, por dios, ni una palabra" me sonreí y le pregunté que qué tal era que te lo hiciesen por detrás, "es una sensación extraña, pero toca algo por ahí dentro que desearías tener el ojete lleno siempre. Pero nada de mariconadas, que tu hermano de maricón nada. Eso es con el vecino, que quise probar a ver después de que a él pareciese que le había tocado la lotería" tranquilo Andrés, le dije, nada de nada. Si se la meto a Carmelo ya te cuento, como si quieres venir un día a casa de Carmelo a ver si él quiere ayudarte. "Tú tienes buen rabo, tu Marta estará contenta" mira, y me saqué la polla para enseñársela; estaba brillante y reluciente, me la cogió como para sopesarla, "¿Nunca te la ha mamado Marta?" eso lo dijo sin soltarla y le respondí que si pero que no lo hacía muy bien, que en el instituto decían algunos que como la mamá un tío nunca puede hacerlo una tía, y le dije si quería probar, aunque mejor que no que él tampoco tendría ninguna experiencia, y sin soltarla "Ninguna, ninguna, a lo mejor alguna vez con tres o cuatro cervezas, no se, puedo haber perdido la cabeza" pero como entonces no había cervezas por medio, mejor nos arreglábamos para la cena, Andrés, le di unas palmadas en la espalda y empezamos a arreglarnos. Saqué el estimulador de próstata y el lubricante disimuladamente y me lo inserté, pero no reparé que el mando a distancia estaba a la vista y Andrés lo vio, "¿Ahora tenemos mando a distancia para el garaje?" rezando para que no tocase el botón y como sin darle mayor trascendencia le dije que era el mando del garaje de la casa de Marta, que me lo habían dejado para dejar allí la bici y que no debería apretar el botón que gastaba muchas pilas. Y cumpliendo la ley de Murphy, apretó el botón. Sentí un estremecimiento placentero y no pude evitar poner cara de placer irrefrenable, me llevé la mano al paquete y me acaricié con los ojos cerrados, "Alex, que te pasa, parece que..., Espera, este mando es de un vibrador. Mariconazo, llevas un vibrador puesto" y le tuve que explicar algunas cosas. "Tienes dieciséis años y ¿como dices que la tiene ese Rubio? si es tan grande, te habrá destrozado, el pelirrojo de Aberdeen me destrozó el mío y me costó recuperarme, ¿cómo, como...?" Le expliqué a mi hermano la forma de dilatarme y la ayuda de mi amor propio viendo la sonrisa de suficiencia del Rubio dando por hecho que a un niñato como yo le sería imposible tragarse semejante monstruosidad. "¿Y vas a llevar eso toda la cena?" Andrés llevaba tiempo sin asistir a estas celebraciones familiares. Venian los tíos de fuera, sobre todo la tía Gladys que no consentía que ni una palabra hiciera referencia a nada ni remotamente relacionado con el sexo. Esta cena me iba a vengar corriéndome durante la cena una vez y otra "Pero para que sea más divertido yo llevo el mando y yo te controlo, Alex" Me pareció una idea excelente. Ya estaba yo al cabo de la calle que no es que Andrés dejará a la novia por follar con el vecino, más bien la novia le dejó a él por dispensar más atenciones al vecino que a ella, pero esta noche, después de la cena y con más de dos copas se lo sacaría.
La cena fue divertida y salvo un rato que Andrés dispensó demasiada atención a la hija mayor de la tía Gladys y olvidó el botón mágico, dejé los calzoncillos hechos un asco con las seguras tres corridas, que pudieron ser más, solo que los orgasmos se solapaban de lo largos que eran que yo contabilicé tres. A las doce y media Andrés alegó estar cansado de todo el día de viaje y yo le acompañé.
No le costó ningún trabajo sacar la cama nido y ponerla a la altura de la mía. Me pidió que le dejara probar el vibrador, le dije que me lo sacara y con cuidado lo extrajo, estaba limpio y le pedí que me dejara olerlo. Me gustaba ese rasgo narcisista mío de gustarme mis olores y recrearme en ellos. Antes de insertarselo a mi hermano me irrumpió en la cabeza la idea de que quizá dedido a la cercanía genética lo que jamás podría hacerme yo podría hacerlo con mi hermano y le anuncié que yo le lubricaría el ano con la lengua antes de meterle el vibrador. Se sorprendió "Eso me hizo el pelirrojo antes de metermela, ¿no te va a dar asco?" Le conté lo que hice la noche anterior probando el sabor de mi mierda mezclada con mi semen y sin decir ni pío se puso en genupectoral. Hundí la cabeza en su raja, y que placer; olía y sabía muy parecido a mi. Me demoré mucho tiempo intentando que la lengua llegase lo más profundo y a cada gemido de mi hermano para me empeñaba en llegar al lugar donde el sabor se acercase al que yo sentí mezclado con semen. Cuando me convencí de que no iba a poder profundizar más, chupé el vibrador en toda su extensión y se lo inserté. "Que sensación más agradable. Si mejora con el mando será un auténtico descubrimiento"
Le dije que se pusiera boca arriba antes de usar el botón, no quería que se perdiera ni una gota del semen de mi hermano. Empezó a dar pulsaciones y el pene que apuntaba al cielo empezó a destilar. Me lancé sobre él y lo introduje en la boca. A medida que eyaculaba yo tragaba y hacía con la cabeza movimientos de biela para que Andrés gozase aún más si fuese posible. Me tomó la cabeza con sus manos y acompañaba mis movimientos hasta que me pidió por favor que parase, que estaba sin aliento y necesitaba un respiro. Le pregunté que qué tal y en lugar de responderme se incorporó y me besó los labios. "Eres todo un experto, hermanito" y en ese ambiente distendido le hice la pregunta. "Y tu porqué crees que me fui tan lejos a trabajar. Si, tenía novia, quería convencerme que tú no eras mi obsesión. Cuando me fui tenía tu edad ahora y tú solamente seis años y así y todo me obsesionabas, no sabes la cantidad de pajas que me he hecho fantaseando que te metías en mi cama y me la mamabas cómo has hecho ahora, pero eras un crío y mi deseo una cabronada, preferí irme. Siempre te tenía en mente, sobre todo aquel verano que te dio por dormir desnudo lo pasé mal. Por eso cuando Duncan, el de Aberdeen me invitó a su casa a ver una porno y me dijo que eligiese si straight, gay o trans, me vi en tal aprieto que le dije que yo trans no había visto nada y me respondió con toda naturalidad 'Vale, eso es lo que dicen todos los que no se atreven a decir gay, eres gay, ¿verdad? pero bien dentro del armario, pues te voy a poner una de straight seducido, que te vas a correr. Ah, y por el sofá ni te preocupes tiene ya más corridas que la cama de una puta' me ayudó mucho y hemos follado mucho y me estoy reconciliando conmigo mismo, porque me odiaba por sentir así, gracias a Duncan. Ahora, eso sí, no quiere saber nada de formalidades ni votos. Me dice: 'tu folla a tu aire y yo al mío y si un día tercia, follamos los dos, esa es la única forma de seguir siendo amigos', y esa es toda la puta verdad. Ahora me queda el trago de decírselo a los viejos, a ver cómo se lo toman" Para cuando me dijo esto yo ya estaba llorando a lágrima viva, me abracé a él muy fuerte y no paraba de decirle que le quería. Acababa de encontrar un amigo y un hermano. Le dije que al día siguiente había quedado con Carmelo para contarle lo del Rubio y eso y que se venía conmigo y si hacíamos un trío, pues de puta madre y si no pues también. "Siempre me gustó ese pecoso pelirrojo y cabrón. Cuando conocí a Duncan, se me pintó enseguida ese niño. Lo que daría por follarle" Nos echamos a dormir y me prometí que haría lo posible para que Andrés se liase con Carmelo. Esa noche dormí como un bendito.

jueves, 5 de agosto de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA (3)

 

"Creo que ha llegado el momento. Hasta ahora yo era el padre de Marta y a partir de ahora, Alex, Ramiro; y mi mujer Marisa"
Una vez que el Rubio había consumado mi destroy asshole, que tampoco fue para tanto, yo estaba entusiasmado con mi ano enorme. Los bordes se habían evertido un poco hacia afuera y ahora en lugar de adivinar un agujerito circular que se cerraba frunciendo la piel, se veía una línea craneo-caudal de unos dos centímetros de largo orlada por el esfínter dilatado ya para siempre y que me sentía como ocupaba sitio entre los dos carrillos del culo, una sensación, por otra parte tan gratificante que ya deseaba saber cuándo sería la siguiente sodomización.
Pregunté intrigado por eso de la mazmorra y si tenía que ver con el famoso juego de dragones y mazmorras. Ramiro empezó la explicación.
"La familia de Marisa y la mía eran vecinas. Marisa llegó a la barriada con diez años, cuando yo tenía trece. La madre de Marisa parece que se quedó prendada de mi padre. Cuando mi madre salía a trabajar, era agente inmobiliaria, la madre de Marisa entraba en casa con cualquier excusa. Congeniaron muy bien mi padre y la que sería mi suegra. Cuando tenía catorce años entré en el dormitorio de mis padres y la madre de Marisa tenía puesto un strap-on y sodomizaba a mi padre. Me quedé paralizado e hipnotizado a la vez. Miraba pero no veía, no entendía el cuadro; mi padre debería estar detrás follando a la madre de Marisa, hasta que me fijé bien en las correas que llevaba la mujer y de pronto tome conciencia de que daban por el culo a mi padre y me empalmé como nunca; pero ellos lejos de cortarse me invitaron a unirme. Yo ya he dicho que me había empalmado de forma instantánea y la madre de Marisa me indicó que me pusiera delante de mi padre con la polla fuera para que me la mamase. Nunca antes había tenido una relación sexual con nadie y menos me habían hecho una mamada. Mi padre me la hizo y creí morir de placer y aún más excitado cuando vi que no escupia mi lefa, se la tragaba. La madre de Marisa se corrió follando a mi padre, supuse que porque el cacharro de follar debería tener alguna especie de protuberancia que le masajeaba el clítoris con cada arremetida, al verme a mí correrme, y rápidamente se colocó bajo mi padre que se la clavó para correrse él. Total que conocí este incesto con catorce años. Cuando Marisa cumplió los doce su madre me invitó a la fiesta de cumpleaños, en la que estábamos curiosamente, ellas dos y yo nada más. Su padre me dijeron que no podía venir. La madre de Marisa me invitó a que me sentara entre ella y la niña, y para mí criterio estábamos demasiado juntos. La madre de Marisa le dijo a la niña que pusiera algo en la televisión y lo que apareció en pantalla era un negro descomunal clavándosela por el culo a una rubia muy menuda. "Te acuerdas Marisa lo que me dijiste" Ramiro interrumpía su relato recabando la ayuda de la madre de Marta "Claro que me acuerdo, te dije: 'espera un momento' y al poco regresé con un dildo negro y vibrador que mi madre me estaba enseñando a utilizar. Y te dije, esté ya me entra por el culo, y mi madre dice que tú aparato también me entraría" Yo volvía a estar empalmado, eso era evidente, seguíamos desnudos. Yo miraba al Rubio que allí seguía con su rabo bien tieso y miraba a Ramiro, que sin las medidas del Rubio tampoco estaba mal. Continuó Ramiro "y la madre de Marisa sin ningún apuro me desabrochó el pantalón y me hizo quitármelo con el calzoncillo, me cogió la polla y miró a Marisa diciéndole que estaba bien dura, y Marisa..., espera Ramiro, lo voy a hacer como fue. Llevaba una faldita plisada sin bragas, me la levanté y me senté, ¿ves? así" y se metió la polla de su marido por el culo "aún me da escalofríos recordar lo dura que la tenía, mi madre entonces cuando me había entrado entera me masajeó el clítoris hasta que me corrí que con los espasmos del orgasmo debi hacerse correr también a Ramiro" y en ese momento no pude aguantar más y me levanté, les pedí disculpas y fui a sentarme sobre la columna dura del Rubio. Me entró como un lingote de plomo en un cubo de agua. Sentía que me mareaba de gusto al comprobar la dilatación tan perfecta del ano, hasta el tope, pero en esta ocasión sin esperar más yo hice los movimientos de contorsion necesarios y sentí que se salvaba el obstáculo y si hacia unos minutos había sentido que me evisceraban ahora sentía que el placer me hacia necesitar más. Me abracé al cuello del Rubio estrechando su cuerpo contra el mío y el me sujetó de las nalgas y se levantó de la silla llevándome ensartado como una brocheta, luego se arrodilló y sin sacármela me tumbó de espaldas en el suelo y allí, cara a cara y besándome me volvió a follar pero esta vez midiendo él los tiempos. No se cómo lo hizo pero al tiempo que él se corría alcanzaba yo el orgasmo. Creí volar, explotar, morir o vivir eternamente. Estaba agotado. Cuando el Rubio se retiró, Marta se arrodilló ante mi y hundió su boca en mi culo recogiendo el semen del Rubio, luego me dijo que abriera la boca y dejó caer el contenido de su boca en la mía. Después me besó ardientemente hasta que con un: "Esto no te va a suponer mucho esfuerzo" se puso a horcajadas sobre mi boca. Le estuve comiendo el coño muy relajadamente, mordisqueandole el clítoris y excitandome al pensar que Canela se la follaba por ahí también y estaba tan tranquilo cuando sentí que una boca me aprisionaba mi pene. La madre de Marta me hacía una felación que iba a provocarme otro orgasmo y que como sucedió la noche anterior se acompañó de un calambre doloroso, pero está vez excitante. Para algo tendrían que valer mis dieciséis años, pensé para mí. Una vez recuperé el aliento me dirigí a Ramiro para que rematase la faena y me dijese que era eso de la mazmorra.
"Es verdad, nos hemos desviado, además, Alex, hijo eres tan competente que nos tienes alucinados a todos. Estábamos en el cumple de Marisa, yo follandose el culo mientras su madre se frotaba su clítoris y apareció el padre de Marisa. Sospeché una tormenta nivel 5, pero no. El padre de Marisa le dijo a su mujer que ya veía que no era suficiente el vecino sino que también quería al chico, o sea yo, y le dijo '¿ya has vendido el virgo de la niña? Lo haces para joderme, te dije que ese virgo era mío, aunque quizá te lo perdone' y se sacó la polla bien dura se acerco a Marisa y le puso el capullo en los labios. Marisa miró a su madre, como pidiendo permiso y la madre le dijo que el chico podía ser una solución. El chico era yo. Me acercó el capullo a la boca y me dijo 'Chupa chaval, y chupa bien porque hoy vas a perder el virgo que debería haber perdido está zorrita' Intenté marcharme, empuje a Marisa para levantarme pero se me agarró al cuello y me dijo al oído 'por favor, haz lo que te dice, si no me va a meter a mi esa cosa' le chupé la polla a mi futuro suegro, el mismo que está ahora encadenado en la mazmorra, ya le conocerás. Fue mi primera polla, y me gustó. Tenía la polla metida en el culo de Marisa y la de su padre en mi boca. Mi futuro suegro me dijo que lo hacía bien y que eligiese o se corría en mi boca y me lo tragaba todo y luego meaba en mi boca o directamente me follaba el culo. Preferí la boca, y hombre, Alex, no era un gin tonic, ni la meada de después un caldo, pero bueno, me excitó mi morbo. Me encantó y mientras se meaba en mi boca Marisa metió la boca también y se corrió haciéndolo. La madre de Marisa tuvo que lavarme la ropa y secarla y el padre de Marisa se empeñó en acompañarme a casa. Abrió mi madre y le dijo así, de sopetón 'aqui está su niño, chupa pollas de maravilla y debería irle poniendo al día el culete, porque me lo follo seguro, vamos, que él va a venir a buscarme' mi madre en lugar de escandalizarse le invitó a pasar a tomar algo 'al fin y al cabo somos vecinos' y a mi me mandó a mi cuarto. Pero me sorprendió que invitase a pasar a ese tío y volví sobre mis pasos. El padre de Marisa estaba enculando a mi madre. Ver esa escena me puso a mil, me saqué la polla y empecé a masturbarme. Me espanté cuando el fulano me vio y me dijo que me acercase a que mi madre me la mamase. Yo estaba como hipnotizado, me quedé como una estatua, pero mi madre me gritó 'ven a que te la chupé maricón, que crees que no se lo de tu amiguito Dimas' me dejó más helado aún, me acerqué, me puse delante de ella y me cogió de la cintura y me atrajo a ella y se tragó mi polla, chupaba con ansia al tiempo que el otro daba embestidas. No sé si ahora se la podrá estar follando abajo en la mazmorra. Han venido para estas fiestas. Tú eres competente Alex, por eso vas a participar"
¿Y la madre de Marisa y tu padre, Ramiro?
"Al día siguiente desaparecieron. Se marcharon y no volvieron a aparecer. Yo me quedé con mi madre, que con su negocio de bienes raíces se ganaba bien la vida. Marisa se quedó con su padre. Con dieciséis me enteré una de las ocasiones que me estaba follando que follaba a Marisa desde los catorce. Entonces me dió permiso para que follase con ella. No sabía que yo follaba con ella casi a diario, por el culo naturalmente, desde aquel día que él se corrió en mi boca. A pesar de que mi futuro suegro follaba y algo más, con mi madre cada uno hacia vida en su casa. Nunca se casaron, pero fueron algo más, ya lo verás cuando bajemos a la mazmorra. Ahí es donde viven su fantasía hecha realidad y te va a gustar Alex"
Era tarde ya, casi la hora de comer, así que, a pesar de que habría vuelto a gozar de la verga del Rubio no podía más que marcharme. Marta se me acercó, me dio un abrazo y me dijo que no faltase, el día veintiséis para la fiesta de la mazmorra, y que fuese pensando que Canela no iba a probar solo su culo. "Vete pensándolo, te aseguro que el sabor de la verga de Canela no es tan distinto al tuyo, aunque la tuya me gusta más en el coño" Me escandalice y se lo hice saber y ella me besó los labios y me aseguró que esos labios apreciarían antes o después el sabor del pene de Canela y mi culo conocería el poderío de su nudo. "Si te ha entrado el pollón del Rubio, te entrará la pichita de Canela"

martes, 3 de agosto de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA (2)

 

Cuando toqué la puerta de la casa de Carmelo me preguntaba si no sería más sensato dar media vuelta, irme a casa y olvidarlo todo. Tirar el artilugio a un contenedor y seguir mi vida anodina de adolescente medio y con aspiraciones mediocres y en eso se abrió la puerta y el pelirrojo más feliz de la tierra me echó sus brazos y me dio un abrazo en el que podía contar todas sus costillas. Me cubrió de besos y babas, porque no paraba de llorar de alegría. Por un momento creía que le tenía que coger en brazos, porque se le doblaban las rodillas de emoción. Al fin entramos a la casa, él con su brazo izquierdo rodeándome el cuello, yo le rodeé la cintura con mi brazo derecho y con en el otro brazo me deshice del suyo y se lo llevé a mi cinturilla y le dije que metiera la mano y me tocase el ojete si podía. "¿Esto qué es, maricón, que calladito lo tenías, eres un mentiroso, cabronazo, es un plug" le expliqué lo que era y como lo tenía. Cómo había sucedido en menos de veinticuatro horas y me había enganchado de tal forma que lo llevaba puesto y me tenía encandilado. Entonces Carmelo sin sacar la mano del pantalón rodeo mi cuerpo hasta dar con la polla, que estaba muy gorda aunque no dura, pero destilando constantemente el líquido filante y pegajoso. Rápidamente, me desabrochó el pantalón y lo dejó caer, prácticamente me arrancó el calzoncillo y ya tenía la polla dentro de su boca. Yo lo estaba viviendo y no podía creerlo, se me puso muy dura y busqué inmediatamente el mando del artilugio, lo tomé y apreté el botón sin medida, solo alcancé a decir que me corría para avisar a Carmelo, pero en lugar de retirarse hizo gestos afirmativos con la cabeza y metió más profundamente el miembro en su boca y empecé a eyacular. Carmelo sin dejar salir ni una gota se lo fue tragando todo y cuando acabé, se levantó hasta quedar a mi altura "Hoy si, ahora sí" me dijo y me estampó un beso en la boca que yo abrí con la mayor de las naturalidades. Me encontré con su lengua y saboree mi semen y en lugar de encontrar rechazo me excité aún más, tanto que desconectado totalmente de mi voluntad y sin haber desconectado tampoco el estimulador vi como lo más lógico agacharme, bajar el bañador que llevaba Carmelo y dejar que entrara en mi boca su polla. No me planteé, si estaba mal o bien, mi propia polla volvía a resucitar a instancias de unos calambres deliciosos que desde mis entrañas estallaban justo en el punto por donde se abría el capullo y salía la lefa. Carmelo me avisó esta vez a mi que se corría y durante una milésima me planteé retirarme pero me agarré con más fuerzas a sus muslos esperando el disparo. Y sucedió, la boca se me empezó a llenar de líquido y tuve que decidir que hacer. No lo pensé, tragué, no me disgusto y seguí tragando hasta el final en que me levanté a la altura de sus labios y nos fundimos en un beso increíble. Estaba en una nube, hasta que Carmelo se separó unos centímetros de mi cara "¿Me vas a dejar probar ese aparato?"

En un pis pas estábamos los dos desnudos en el sofá de su salón. Le dije para mayor morbo que me lo extrajese él y que no sabía si saldría manchado "Me gusta tanto todo lo que se refiere a ti que soy capaz de limpiarlo con la lengua si sale lleno de tu mierda" me coloqué en la misma posición que me puso la madre de Marta para insertarlo y me dejé hacer por Carmelo. Lo extrajo con mucho cuidado, primero liberando las bolas y luego haciendo tracción suave. El aparato fue saliendo mientras yo sentía como mi ano se iba amoldando a los diferentes calibres del inserto ya que no era uniforme. Al extraerlo del todo Carmelo quedó sorprendido "Se te ha quedado abierto el ano" y sin pensárselo más se inclinó sobre él y comenzó a lamerlo introduciendo la lengua dentro hasta que yo contraje la musculatura de forma instintiva y lo cerré "Se ha cerrado y me ha atrapado la lengua, ha sido una sensación imponente. No tenías mierda pero me quedo con tu sabor. Ya sé a qué sabes y que sepas que no voy a conformarme con que ésta sea la única vez" yo me sentí halagado y le dije que me lo acercara a la nariz, quería volver a olerlo y de forma absolutamente normal le pasé la lengua. Le dije que ahora ya sabíamos los dos el mismo sabor de mi culo. Me levanté y le indiqué que se colocase en la misma posición "Así me folló la primera vez el del campamento" busque un par de ampollas de lubricante y le unté bien el ano y el aparato, luego se lo inserté. Le pregunté que si notaba algo parecido a lo que sentía cuando le follaban con una polla "Muy parecido pero esto es como más confortable" le entregué el mando y le expliqué que hacer. La verdad es que no sé porqué volví a hacerlo pero me dejaba llevar por mi instinto. Estábamos los dos desnudos, Carmelo apretó varias veces el botón y empezó a derramar semen y yo como si estuviese acostumbrado me metí su rabo en la boca y consumí con placer lo que salía y seguí con mi lengua acariciando el frenillo y todo el capullo hasta que sintió que se corría otra vez y me avisó, pero yo ya estaba entregado, y si eso significaba ser maricón, encantado de serlo, debería haberme enterado antes. Cuando dejó de eyacular continúe lamiendolo las bolsas, el vientre hasta llegar a los pezones, en los que me entretuve aunque nunca se me hubiera ocurrido que eso pudiera ser fuente de placer para nadie, porque él gemía con mis mordisquitos. Finalmente llegué a su boca y el beso fue largo y húmedo intentando que la mayor cantidad de piel de mi cuerpo rozase con la suya. Sencillamente no quería que aquello acabase nunca. Hasta que nos quedamos dormidos abrazados sobre el sofá. Nos despertó del sueño más bonito el puto teléfono. Era la madre de Carmelo que preguntaba si yo me quedaba a cenar y que si llevaba pizza, ya que regresaba a su casa.

Alex caminando a su casa de vuelta recordaba las palabras de Carmelo "No pierdas la oportunidad, a ver qué tal folla él Rubio ese y si te parece podemos montarnos una orgia en casa de mi violador, ahora amante. Él me ha dicho, que aunque se case, nosotros no vamos a perder el contacto. Está muy pillado. Que te folle el Rubio y mañana me llamas y me cuentas y el día de Navidad quedamos" pensándolo con frialdad estábamos hablando de que hacía ni cuarenta y ocho horas que yo había tomado contacto con el mundo homo y ya estábamos hablando de orgias y chismes de folladas. No tenía yo muy claro si aparecería por casa de Marta al día siguiente, pero el recuerdo de Carmelo corriendose en mi boca por dos veces en unos minutos me quitaba todas las dudas. Entonces me metí la mano por el pantalón y me palpé el ano, hice un par de contracciones y el esfínter se quedó abierto. Pensé que por muy grande que la tuviese el Rubio a mi me iba a entrar sin problemas. Por si acaso me metería el estimulador y dormiría con él. 

Me levanté con un empalme como nunca. Me toqué el culo y ahí seguía el estimulador. Alcancé el mando y apreté el botón varias veces. La polla se me encabritó pidiendo algo más y dejándome llevar de mis instintos me llevé las manos a los pezones. Acariciarlos aumentaba el placer que provocaba el vibrador, entonces los pellizqué y empecé a correrme como si me estuviese masturbando. El primer chorro de semen me llegó a la cara y los tres siguientes me llenaron pecho y abdomen. Apagué el vibrador y me lo saqué. Esta vez sí estaba manchado, pero lejos de provocarme asco, excitó mi curiosidad, lo olí para desentrañar su aroma, que no me estaba siendo desagradable y con un dedo recogí un poco. Lo miré y remiré, volví a olerlo después de restregarlo entre dos dedos y estuve dudando si probarlo o no. Me conformé con seguir oliendo y de pronto ese olor me provocó una erección potente, pero no tan explosiva. Con los dedos manchados de mierda los hice resbalar por el frenillo y luego por todo el capullo. Imaginé a Carmelo chupándome la polla en esa situación y se me desencadenó un segundo orgasmo aunque ésta vez el semen salía manso por la uretra y resbalaba por el fuste hasta mojar el vello pubiano mezclado con la poca mierda que arrastraba. Y entonces si, no me pude substeaer a la tentación y con los dedos manchados de mierda recogí semen de mi pubis y me lo llevé a la boca. Era un sabor mezclado con el otro y no me resultaba repulsivo, pensé en el culo de Carmelo inmediatamente después de haberme corrido dentro de él y a Marta chupándole y luego besándome. Otro orgasmo se me precipitó pero está vez venía envenenado, porque en lugar de placer sentí como si una aguja se me clavase desde dentro del ano hasta el capullo similar a un calambre doloroso que no cesaba ni sabía cómo hacerlo terminar. De un salto me bajé de la cama y me senté en la taza del váter, hice fuerza y cagué gran cantidad que al salir extinguió el calambre dejándome por dentro una sensación dolorosa. Tenía la impresión de que estaba entrando en un laberinto peligroso del que no es que no supiera salir, es que no quería hacerlo. Quería saber y hacer más. Iría después de desayunar a casa de Marta, a ver qué era eso del Rubio.

Toqué el timbre del chalé de Marta y esa ocasión no estuve en la incertidumbre de salir corriendo o no. Sentía el ano presente entre mis glúteos y eso me encantaba y me daba poderío, me sentía fuerte, no el pardillo acobardado que el día anterior se masturbaba mirando por una rendija. Finalmente abrió Martita que llevaba puesto un pijama enterizo que se cerraba con una cremallera que iba desde el escote hasta la cintura, pero por detrás y como era cremallera doble podía abrirse tanto desde el escote como desde el cinturón trasero. Enseguida vi la razón de aquello. Me acerqué a darle un beso y le pregunté si llevaba ropa interior "Y tú tampoco" me contestó sonriente. El padre de Marta me llamó desde su despacho, entré y estaba desnudo como su mujer, "Te puedes desnudar aquí, el Rubio tiene que estar a punto de caer" Eso me pilló descolocado porque no esperaba esa ausencia de preámbulo, "¿Traes puesto el vibrador? no, no importa. Martita sube a mi cuarto y bájate un vibrador de los grandes. Ah, y una colita de mascota, para luego" pregunté que qué era eso de la colita y me contestó que ya vería qué cosa más divertida, "A ver, agáchate que te vea el ano, a ver cómo va. ¿Porque seguro que lo has llevado casi todo el tiempo? Claro, es muy difícil sustraerse. Es para ver cómo te va a ir lo de la colita" Empezaba a estar descolocado otra vez. "Lo que imaginaba, perfectamente dilatado. El Rubio te va a dar un placer al que te vas a aficionar" Llegó Marta con una especie de dildo con un extremo como de cola de zorro y el vibrador. La cola tenía el dildo demasiado grueso para mí criterio y así se lo hice saber y entonces fue Marta la que me contestó dandose la vuelta y enseñándome su cola que ya llevaba puesta "Ves, tonto, yo también soy una zorrita, como tú en cuanto te lo pongas" y entonces el padre preguntó intrigado "Te habrás puesto una irrigación, espero" y recordé como hacía deslizar la mierda entre mis dedos, como la olía y embadurnada con ella mi capullo. Le dije que había cagado mucha cantidad, pero me dijo que le acompañase al baño, que él me iba a poner un enema de limpieza y eso sería suficiente. Mientras subíamos los dos la escalera se confesó conmigo "Tienes un cuerpo precioso Alex y tú polla está bien proporcionada. Además eres muy templado para tu edad. No creas que todos los chavales a tu edad habrían soportado esto. Pero ya Martita nos había dicho que tú eras fuerte y tenías mucho recorrido. Y por cierto, te has fijado que tus pezones se merecen un piercing" llegamos al baño y de un armario sacó una botella de cómo medio litro, me dijo que me tumbase del lado izquierdo sobre una alfombrilla que había y me dijo que cerrase los ojos y respirase acompasadamente. Sentí como algo se abría paso dentro de mi "Mantén la calma que hasta unos diez minutos vas a aguantar. En cuanto veas que las ganas son extraordinarias te sientas en el vater y sin prisas dejas que salga todo. Luego te das un duchazo y cuando estés, bajas" No sé cuánto aguanté, lo que si es cierto es que estar tirado en el suelo de un cuarto de baño ajeno y desnudo me calentaba y en mis elucubraciones estaba cuando me dio un retortijon que hizo que tuviese que reunir todas las fuerzas que me quedaban para poder levantarme y llegar a la taza del váter. Yo creo que solté un hectómetro cúbico de líquido. Poco a poco los retortijones fueron cediendo hasta que a los quince minutos no sentía ningún dolor. Entonces me di una ducha y bajé. Escuchaba una voz nueva, debía ser el Rubio. Entré al despacho y allí estaba sentado en una silla, recostado sobre el respaldo haciendo gala de sus atributos. Me miraba con suficiencia y eso me enervó. Cómo diciendo a este niñato le voy a destrozar el culo y se va ir con el rabo entre las patas. Tenía un pene de por lo menos veinticinco centímetros y grosor en consonancia. Daba miedo ver esa polla enorme apuntando al cielo, pero me tocó la moral, sobre la mesa del sofá había una botella grande de lubricante, sin dejar de mirarle a los ojos esbozando una sonrisa cínica me fui a la mesa me llene las manos de lubricante y me fui para él. Me lubriqué el ano mientras me acercaba y con las dos manos le lubriqué su arma. Luego sin apartar la mirada de sus ojos le cabalgué apuntando su terrible arma a mi ano y me dejé caer. Al principio me dolió, aborté la caída, me levanté un poco y me dejé caer otra vez y en esta ocasión apretando los dientes y sin intención de abortar la operación. Sentí como me rajaba durante un instante y luego todo fue fácil hasta media polla que parecía que topaba con algo. El Rubio entonces, con sabiduría y sonriendo se removió en el asiento y me movió mi cuerpo al tiempo y sentí en ese momento que el obstáculo desaparecía y la sensacion de que me desollaban y me sacaban las entrañas. Sentí náuseas a la vez, pero no mudé el gesto y poco a poco la sensación fue desapareciendo hasta que noté sus muslos tocar mis nalgas. En ese punto le eché los brazos alrededor del cuello, me incliné sobre él y le di un beso como había aprendido con Carmelo. Estaba metido en faena con el Rubio cuando sentí que me tocaban el ano, miré hacia atrás y era el padre de Marta que se cercioraba de que toda estaba dentro. El Rubio se apartó de mi y mirando por encima de mi hombro sonrió al padre de Marta, "el chaval lo ha conseguido cosa que contigo nunca ha podido ser" y entonces empecé a moverme arriba y abajo arriba y abajo y comenzó la misma sensación que con el estimulador pero mucho más pleno, más recio, aunque de una intensidad menor, aunque las señales que mandaba el ano tan dilatado suplía la intensidad del vibrador. Estaba terriblemente empalmado y muy metido en el placer que me proporcionaba el Rubio pero pude ver de reojo como el padre de Marta le quitaba la cola de zorro y la sodomizaba y en ese momento sufrí el orgasmo más largo e intenso que haya podido volver a experimentar. Agotado del esfuerzo y chorreando semen por las piernas Marta se acercó con la cola de zorro y me dijo que me la pusiera, le pregunté que con que objeto y me dijo que sus padres habían decidido dejarle bajar. "Nunca te he hablado de el padre de mi madre ni de la madre de mi padre, mis abuelos, porque yo tampoco sabía que existían hasta hace horas. Cuando intentaste salir por aquella puerta y te dijeron que no, fui yo quien pregunté. No me lo querían decir, pero le di un argumento a mi padre imbatible: tu puedes sodomizarme cada vez que quieras, que me gusta, de acuerdo; pero si puedo tener tu polla en el culo porqué no puedo entrar en una habitación de mi casa. Mi padre me dijo que no era una habitación cualquiera. Era una mazmorra con todo lo que eso conlleva y tus abuelos viven allí encadenados por voluntad propia"


lunes, 2 de agosto de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA (1)

 

"Cuando Martita tenía cinco años no había cosa que más le gustase que cuando su padre estaba sentado con las piernas cruzadas, empernacarse sobre el pie de su padre y decirle que caballito, caballito. Su padre movía el pie arriba y abajo y la niña cómo que se desmayaba. Consultamos al médico y nos dijo que su niña tenía orgasmos y eran de tal intensidad que la niña se desmadejaba. Ya sabiendo de que se trataba a su padre le gustaba proporcionar placer a Martita. Así hasta los once años. A mi me excitaba ver cómo Martita se corría ¿Verdad Martita? hasta que llegó un momento en que Marta con doce años se metía en la cama con nosotros y mientras su padre me follaba estimulaba el clítoris de Marta con la lengua y nos corríamos los tres. Un día, con catorce años Martita se plantó y quiso la verga de su padre para ella. Fue cuando yo le dije que si quería perder la virginidad con su padre adelante y entonces ella dijo 'y por el culo no se puede' y a base de lubricante y paciencia su padre la sodomizó. Tanta era la excitación de todos al hacerlo que le presente mi sexo a Martita y succionó mi clítoris de una forma tan delicada que me corrí como nunca y su padre hizo lo propio en su culo. Luego el padre le comió a ella mientras yo le estimulaba los pezones y se corrió. Después de aquello ya no pudimos parar. Por aquel entonces, se nos estropeó el sistema de aspersores del jardín y nos recomendaron al Rubio, un chico despierto que poco a poco nos fue siendo imprescindible. Un día, manejando el limpiafondos que Marta estaba a horcajadas sobre su padre los dos se pasaron de rosca y el pobre Rubio sin querer y sin poder quitar la vista del espectáculo cayó al agua. No sabía nadar el pobre y mi marido se tiró a sacarlo. El empalme de mi marido no había cesado y al tocar el culo con su rabo el chico tocó y le preguntó. Mi marido le dijo que con un culo tan duro y una piel tan morena y tan tersa se había excitado. Cuando salió el chico empapado, se secó y le llevé a la ducha en mi dormitorio para que se cambiase. Me lo dijo a la cara 'Su marido es maricón, me ha puesto el rabo, y lo tenía duro' Le contesté que no era maricón, estaba excitado porque su hija le estaba estimulando y me contestó que a él no le importaría follarse a quien fuera" Y en ese momento entró de la calle el padre de Marta. Saludó a todos y preguntó que hacíamos allí todos. Su mujer le dijo que yo llevaba un estimulador prostático porque había visto a Martita follada por el perro y estaba masturbándome muy excitado con  mi dedo en el ano. El marido preguntó por el mando a distancia y le afeó a su mujer que no le dejase el mando al chico "Dáselo, cariño, y que el se controle. Pero quiero verlo. ¿Que hacemos vestidos? Venga, a desnudarse" Yo no sabía qué hacer, estaba arrasado y con un empalme como nunca había tenido. Deseaba todo. No sabía que pasaba pero deseaba tanto follarme a Marta cómo que me follase a mi su padre. Tenía todos los nervios de mi cuerpo a flor de piel. Toda mi piel era sexualmente activa. Me desnudé con fruición, disfrutando de enseñar mi cuerpo excitado. Canela apareció en escena y lo primero que hizo fue venir a conocerme. "Déjale que te huela y te lama la polla" la madre esperó un rato a que el perro me lamiese mis partes bien y luego le dijo a Marta que lo encerrase. El padre de Marta me dio el mando del estimulador: "Controla tú el orgasmo, chico, verás qué bien. Es otro mundo. Deberías sodomizar a Marta, o a mi, con el estimulador a tope, vas a flotar. Después de eso vas a querer una polla de carne. Espera. ¿Llamamos al Rubio?" No había terminado de lanzar la pregunta y la madre de Marta ya tenía el teléfono en la mano. "Dice que hoy imposible, que mañana tiene todo el día" el padre de Marta, le dijo que los chicos estábamos de vacaciones que si "Si, ¿verdad Alex? te va a encantar. Además no vas a tener muchas oportunidades de ver una verga como la del Rubio, luego si te decides, te la mete, es increíble, pero si no te decides, tienes el estimulador, que ya es tuyo, te lo regalo, por lo competente que eres" Yo estaba sobrepasado, no sabía cómo actuar y como tenía el mando del estimulador empecé a apretar el botón. Empecé a destilar abundantemente y el padre de Marta se abalanzó sobre mi polla "Es pecado mortal desperdiciar esa ambrosía" dijo después de sorber todo lo que echaba. Seguí apretando el botón y sentí un placer mareante. Entonces Marta se acomodó sobre mí y con facilidad pasmosa mi pene entró profundamente en su culo. La madre de Marta le dijo a su esposo que hiciese lo mismo con ella. El padre se sentó en una silla y la madre le cabalgó por el culo. Se pellizcaba los pezones y gemía como su hija. Marta se movía y yo no quitaba el dedo del botón, el orgasmo iba y venía y yo sentía el llenarse mi uretra de semen aborbotonada pugnando por salir. Era un placer intenso pero que no solo sentía en el capullo, era el ano, los pezones la boca, el culo, era mi cuerpo entero hecho orgasmo. Cuando se agotó el placer, mi respiración era trabajosa y todo mi deseo era dormir. Tenía muchas manos encima tocándome todo el cuerpo. Se que la polla del padre entró en mi boca por el sabor que tenía y porque me rebosaba las comisuras el semen. Olía, y ahora sabía a qué sabía, pero yo no era consciente de haberlo hecho. Mi yo completo fue sexo y todo placentero. Sabía que ya no sabría vivir sin eso.

Cuando me recuperé, me vestí a duras penas. "¿No te vas a extraer el estimulador?" Yo ya no le acordaba que tenía ese cacharro en el culo. El padre de Marta me metió la mano en la entrepierna y con delicadeza sentí como me salía algo parecido a un zurullo grande. Luego con una toallita húmeda me limpió y me dijo que hiciese contracciones para cerrar el esfínter. "Estás dilatado, Alex, ya no tendrás problemas para sodomizarte, por muy gruesa que sea la polla. El primer intento parecerá imposible y a los quince segundos y al segundo intento ni te lo podrás creer" Se llevó el aparato y me lo trajo en una bolsa "Está limpio. El mando va dentro también, que lo disfrutes. Procura que tus padres no lo vean, no todos los padres somos tan abiertos"

Cuando me iba, estaba tan abrumado que intenté salir por una puerta aledaña a la puerta de la casa. "Esa puerta está condenada, no se puede abrir, cariño" la madre se apresuró a llevarme hasta la puerta principal. Le dije a modo de disculpa que en mi torpeza había intentado meterme en el sótano. Me abrieron la puerta y la madre dijo como de pasada "Mañana te esperamos, recuerda, conocerás al Rubio" Yo contesté que al día siguiente era Nochebuena y me dijo, que eso era por la noche, que ellos tenían una fiesta, pero era para mayores, "Vente sobre las once, dará tiempo de sobra".

Caminando a casa sentía el ano grande entre las cachas del culo y la sensación era agradable y empezaba a tomar conciencia de lo que acababa de suceder en casa de Marta. Llevaba en la mano la bolsa con el estimulador. No se porqué, la abrí y olí su contenido, esperaba que oliese a mierda, mi mierda y de una forma lejana olía a mi mismo entremezclada con el perfume del jabón que empleó el padre de Marta la lavarlo. Era curioso pensar en que ese cacharro estuvo manchado de mi propia mierda me excitaba. Lo saqué de la bolsa y lo pude observar con detenimiento. Tenía un tacto agradable, como aterciopelado terso y las curvas que dibujaba eran suaves y atrayentes. No se cómo se me ocurrió pero me vi oprimiendo el mando a distancia y sintiendo la vibración de alta frecuencia tanto de la punta como del anillo que rodeaba y oprimía la bolsa de los testículos, no era de extrañar la sensación que provocaba trasmitiendo a la punta del capullo y permitiendo la emisión de semen abundantemente. Mi intención fue volver a metérmelo y probarlo yo a solas, pero en la calle, no era el sitio más adecuado. En lugar de volverlo a meterlo en la bolsa lo abarqué con mi mano y se adaptaba bastante bien, era anatómico, si era cómodo dentro del cuerpo también lo era fuera. Volví a meter el la bolsa el mando y entonces me percaté que había algo más, unas especie de cápsulas, habría diez o doce con un pitorro como para vaciar las y en cada una unas letras: LUB. El padre de Marta sabía que yo iba a querer volver a probarlo y sabía también que no iba a tener lubricante, por eso me entrego de esa forma tan discreta el producto. Pensé en qué tamaño tendría el Rubio y sentí que mi ano empezaba a destilar. ¡Me estaba volviendo maricón, deseaba que me follase el Rubio! Me asusté. Pero no, joder, Marta me volvía loco el que me intrigase que ese Rubio pudiera o no metermela en el culo nada tenía que ver con qué me llamase la atención un tío, que nunca me lo había llamado. No sabía ya como manejar tantas emociones. Me llevé la mano al ano por dentro de los pantalones y estaba húmedo, era agradable tocárselo, luego me llevé la mano a la nariz y olía a mi, me reconocía en ese extraño olor, ni bueno ni malo. Deseé poder lamermelo. Estaba descendiendo una pendiente de la que me parecía que no iba a poder frenar. A pesar de todo chupé mis dedos y volví a recoger más del ano para volver a saborearlo. Era el colmo del egotismo, pero no me importaba. Estaba muy duro y deseaba volver a correrme. Estaba ya completamente pillado. Sin pensármelo saqué el teléfono y marqué el número de Carmelo. 
Carmelo se extrañó de que yo le llamase sobre todo después de lo que pasó en los vestuarios. "No me digas que te he tocado el corazón, que lo que yo quiero es comerte la polla" y se reía sin poder parar. Yo intentaba explicarle "no te entiendo nada Alex. Vente esta tarde a mi casa que estoy solo y me cuentas" y en ese 'estoy solo' quise ver una encerrona, pero necesitaba hablar de ese deseo y placer anal que acababa de descubrir con alguien que no se escandalizase.
Casi no comí ese mediodía, me fui a mi cuarto esperando que diese la hora de ir a casa de Carmelo. Me senté frente al ordenador con la bolsa de estimulador delante. Busqué en la red próstata y estimuladores, lo vi todo. Los estimuladores los usan tanto gays como heteros, lo que no encontré por ningún lado es si los heteros daban el salto al estimulador sin pilas, de carne caliente y dura. Pero me llamaba mucho la atención ver si era capaz de acoger un trozo grande. De repente me desnudé de cintura para abajo, rompí un par de ampollas de lubricante, me las apliqué en el culo y me senté sobre el estimulador, controlando la entrada del aparato y antes de darme cuenta lo tenía dentro, sin ningún tipo de molestia, es más, me vi ajustándome la anilla al escroto con cierta soltura. Luego tomé el mando y le puse a tope, empecé a sentir un orgasmo irrefrenable, la polla se me puso a tope y la mente se me fue a la supuesta polla del Rubio. Apagué el estimulador y me lo dejé dentro. Me vestí y me dirigí a casa de Carmelo. Era agradable caminar con el estimulador dentro, a cada paso de forma mecanica el aparato masajeaba la prostata de forma suave y yo sentía  una punzada suave en el capullo. No me hacia estar totalmente empalmado pero vaharadas de placer me inundaban y sentía  un orgasmo inminente que nunca terminaba de llegar. Estaba disfrutando del paseo

domingo, 1 de agosto de 2021

TODO QUEDA EN FAMILIA

 

La verdad es que no tengo idea de que forma contar este hecho, prolongado hecho en el tiempo sin que se me malinterprete, porque las cosas contadas así en frío y sin dar más detalles del paisaje puede al que lee hacerle pensar que las personas a las que se refiere son monstruos horribles, casi con cuernos y rabo.
Era a los quince un chico normal, tirando a tímido. Me ponía como un tomate cuando una chica se dirigía a mi de forma amistosa y reaccionaba con chorros de testosterona cuando otro chaval intentaba medirse conmigo en plan gallo de corral. Que yo no quería ser el gallito, que conste, pero a algunos compañeros parecía que les molestaba mi mera presencia y a ellos me refiero. Más específicamente a Carmelo, un chulito pelirrojo, con la cara llena de pecas y una sonrisa malévola en los labios cuando me decía cada vez que me veía: "Que no me enteré yo que ese culito pasa hambre, que no me enteré yo" Martita la chica que tenía la habilidad de sacarme los colores me decía: "No le hagas caso Alex, no ves que lo que quiere es provocarte" Otras veces cuando iba él con su corte de chupaculos nos cruzábamos y me guiñaba un ojo y me ponía morritos como de beso. Cuando yo estaba de mala hostia a veces le decía que cualquier día le iba a partir los morros. Y lo peor es que Carmelo y yo éramos parte del equipo de atletismo y nos veíamos casi a diario en los vestuarios. En el vestuario, sin embargo siempre se mantenía a distancia, y yo lo achacaba a que no tenía a sus corifeos. Yo, si me dejaban en paz me alegraba, iba a lo mío y listo.
Martita, bueno, Marta tenía mi edad y raro era el día que no me pajeaba evocandola, y si forzaba un poco y la veía comiéndome el rabo, la paja duraba un suspiro. Pero no me atrevía a decirle que si íbamos al cine o dar una vuelta, solo pensar que pudiera rechazarme, algo seguro en mi imaginario hacía que me echase para atrás. Ese verano lo pasé mal; no pudimos ir de veraneo, mi hermano mayor entraba en la Uni y eran muchos gastos decía mi padre. Así que lo pase con los colegas del barrio, viendo el porno que podíamos en el teléfono de uno que su padre, divorciata, le tenía con gigas ilimitados para que le dejase en paz. Yo en cada chica veía a Marta y me era difícil disimular el empalme, aunque la verdad todos estábamos igual y casi todos con las manos perdidas en los bolsillos, cuando no descaradamente con la polla fuera y machacando. Un día como otro cualquiera ya cerca de setiembre vi a Marta con un perro, color canela, cachorro. Se lo habían regalado por las notas. "Se llama Canela. Es un labrador muy bonito, ¿verdad?"
Era un perro precioso, pero lo que me dejaba sin aliento era ella. Y cuando me dijo que porqué no la acompañaba todos los días a pasearlo, creí morir de felicidad. Y así cada día. Me olvidé del teléfono del colega y de los colegas, porque a cuenta del chucho empecé a entrar en casa de Marta, Martita para sus padres. Muy liberales. Desde el primer día, su madre nos dijo que al cuarto de Martita que es donde más intimidad podíamos tener, "a charlar o escuchar música, no vayáis a joderos la vida con un embarazo y si llega el momento, si no tenéis para condones, me lo pedís" y en ese momento me morí. Me quedé como la mujer de Lot, "venga muchacho, Alex, ¿no? que tampoco he dicho nada raro, anda iros al cuarto" 
Ya en el cuarto Marta me preguntó que me había pasado y le respondí que ni en mil años podría yo escuchar a mi madre decir nada parecido. "Mis padres son muy libres en ese aspecto, muchas veces les tengo que decir que follen más bajito que no me dejan dormir" Ya eso me dejó sin respiración y no sé porqué me empalmé con una libido tal que creía que me corría solo con desearlo. Pero es que Marta siguió: "y desde luego si algún día decidimos follar, será por el culo, por el coño ni hablar. El coño, quien sea me lo comerá, pero follar, por el culo. Da igual de gusto" Yo ya estaba descolocado y pensé en irme de allí, pero me picó la curiosidad y le pregunté que cómo sabía ella que gusto daba por el culo, a no ser que ya la hubiesen follado por detrás. Se sonrió y me dijo que tonto era. Se bajó de la cama, se subió a una silla y rebuscó en el altillo hasta que sacó con gesto triunfante un consolador un poco flexible, como de silicona de unos veinte centímetros con una ventosa al otro extremo. "Ves, mi madre no lo sabe. Este se lo cogí a mi padre de su armario. No sé si es para él o para mi madre, pero desde luego no me iban a decir 'Martita, tú has cogido el dildo de papá' Yo es lo que uso. Lo pego con la ventosa y me lo meto y una de las veces en lugar de apuntar a vagina se escurrió y empezó a entrar en ano. Me intrigó que sentiríais los tíos cuando os follan y me lo metí entero y me dio un gustazo salvaje. Con el dedo ataqué clítoris y casi me desmayo del gusto. ¿Nunca te ha picado la curiosidad o es que ya lo sabes?"
Le dije que no, que nunca me había dado por ahí y que era momento de irme a casa. En ese momento entró en el cuarto su madre a preguntar si me quedaba a cenar. Di las gracias lo mejor que pude, me disculpé con todo el apuro del mundo y me fui.
Ya en la calle sentí como si me hubiera quitado el mundo de encima de los hombros. Marta sabía latín. De pronto la imaginé desnuda pellizcandose los pezones y metiéndose el dildo por el culo y me puse duro como el pedernal y por primera vez en mi vida fui consciente de que tenía ano. No el boquete por el que se caga, no. Tenía un orificio por el que podía entrar un objeto y que según Marta proporcionaba un placer salvaje. Instintivamente me metí la mano por el pantalón y casi con veneración me palpé el ano. Luego me ensalivé el dedo y volví a hacerlo resbalar por los márgenes. No sentí nada especial, pero si es verdad que cuando pasé a tocarme el capullo estaba pringoso de tanto lubricante. Me saqué la mano, me olisquee los dedos y luego con cierta prevención los puse al alcance de mi lengua. No sabía a nada, quizá algo salado. Me refugié en un portal, me la saqué y me la exprimí sacándome un borbotón trasparente y viscoso, lo recogí con los dedos y me lo llevé al ano, no sabía muy bien para qué, me dejé llevar por mi instinto lubricando en ano hasta que me entró un dedo entero y lo reflejó la polla segregando más sustancia que recogí con el mismo dedo que me había metido y me lo llevé a la boca. Lo saboree hasta donde se puede saborear algo insípido, pero saber de qué se trataba y que venía directamente de mi culo me excitó como nunca antes, ni Marta, me había excitado y allí mismo, aquel portal dejé mi firma de ADN en forma de masiva corrida que se fue a estrellar contra la pared. Con atropelladamiento me subí el pantalón y salí a la calle. El hecho de haber estado en peligro de ser sorprendido añadió un plus de placer a la paja.
Camino a casa me reproché haberme comportado de esa manera. Algo así debían hacer los maricones y yo no lo era. Empecé a comprender eso que me decía siempre Carmelo "Que no me entere yo que ese culito pasa hambre" la sensación de tensión sin dolor, el hecho de romper el tabú de que por el culo ni un pelo de conejo y conservar para siempre el recuerdo de, como decía Marta, era un placer extraño y llegué a la etapa que hoy supongo que es la primera por la que pasa cualquiera que tiene su ano como punto mágico para destapar todos los placeres escondidos de la vida. ¿Si mi dedo había conseguido eso, que no conseguiría una polla? Me desembaracé de la pregunta cómo pude y me reproché haber caído en una trampa tan tonta.
Seguí acompañando a Marta con el perro que crecía rápidamente, intentaba evitar cualquier tema escabroso y cuando llegábamos a su casa achacaba que me esperaban en la mía. No quería pisar más el dormitorio de Marta porque sabía que una forma u otra acababa con el dildo en el culo.
Y empezó el nuevo curso. Carmelo seguía en sus trece "¡Ay ese culito que pena tiene!" y el corifeo le reía la gracia, y yo en lugar de pillarme el rebote, ahora, después de lo sabido y de la cantidad de veces que me metía el dedo para masturbarme, me entraba un escalofrío de terror, porque estaba sospechando que de verdad mi culito estaba triste y tenía hambre. El dedo me entraba ya con mucha facilidad y di cancha al segundo. Dos dedos hacían que me corriese de una forma explosiva pero más prolongada y no sé qué pasó que una vez, metí los dedos tan bruscamente que el capullo empezó a echar semen sin que el orgasmo se agotase. No sabía lo que había hecho y no pude repetirlo. Busqué por internet pero no conseguía datos que me explicasen que había sucedido. 
Carmelo siempre estaba con las indirectas relacionadas con mi culo. Tendría que ser astuto y en una de las ocasiones que Carmelo y yo nos quedasemos solos en los vestuarios le abordaría e intentaría averiguar qué sabía de esa forma de estimulación.
Se acercaban las vacaciones de Navidad y los campeonatos de atletismo de Secundaria eran en Enero a la vuelta de vacaciones, con lo que los entrenamientos tenían que menudear. Los dos éramos de la milla, y muy buenos. Entrenamos juntos en donde una vez hacía yo de liebre y otra hacia él. 
Uno de los entrenamientos antes de Nochebuena el entrenamiento había sido muy productivo, habíamos bajado la marca en casi dos segundos. Hacía frío era ya casi de noche. Las luces de la pista se apagaron, lo que quería decir que eran las siete de la tarde. Carmelo me dijo: "Venga Alex, vamos a la ducha o se nos congelarán los huevos" El vestuario estaba desierto y al poco de entrar el vigilante se acercó a decirnos que se iba, que cuando acabaramos apagasemos bien la luz y saliesemos que la puerta se quedaba cerrada por fuera sola.
Carmelo me miró y sonrió levemente. Me felicité de que las duchas no fueran corridas, sino cabinas con el tabique a la altura del tórax. Nos veíamos ducharnos pero no nos veíamos el cuerpo. Cuando empezamos Carmelo volvió a la carga: "Has dado por fin de comer a ese culito" y soltó una carcajada. Le contesté que se preocupase de que el suyo no tuviera hambre aunque lo dudaba con la cantidad de corte de tíos que llevaba siempre detrás. "Mi culo no tiene nunca hambre, pero a mí polla le encanta dar de comer a los culos hambrientos" y en ese momento sin poderlo remediar me empalmé. Recordé perfectamente esa sensación tan enorme que me hizo correrme con ese placer inextinguible y deseé poder repetirlo. Me planté delante de él, empalmado y todo como iba y le dije, que sin bromas, estábamos solos y de esas duchas no iba a salir Carmelo. Me miró muy serio, nunca le había visto ese rictus de gravedad en la cara. Me di cuenta que poco a poco su polla cobraba vida y crecía. Cuando le pregunté directamente si había follado un culo de tío o le habían follado a él, le vi palidecer bajo el agua de la alcachofa. "Y a ti" le contesté que yo había preguntado primero pero que no me importaba decírselo, que nadie me había follado nunca, aunque me reservé lo de los dedos. Le expresé mi malestar porque siempre anduviese con la misma broma y le expliqué que la causa de mi pregunta era que él si tuviese experiencia sodomita y por eso preguntaba tanto. Cerró la ducha y terminó de empalmar del todo. "Fijate, Alex, dos tíos de dieciséis años, desnudos, solos, frente a frente y empalmados. Yo no sé porqué estás tan tieso tú, pero sé porqué lo estoy yo, Alex, porque me gustas, cabrón, pero no sabía cómo entrarte. Además se te ve tan pillado con Marta que no sabía. Y si, si me la han metido por el culo. A los nueve años me desvirgó uno de dieciocho en un campamento al que me mandaron mis padres por gandul. Eso fue una violación en toda regla, y me dolió como no te puedes imaginar, pero me gustó sentirme a merced de un hombre, y a la semana le busqué yo a él. Y todavía nos vemos. Tiene veinticinco, novia y se va a casar el muy maricón, pero me encanta que me folle" Ante tan tremenda confesión le conté lo del dildo de Marta y como yo probé, sin pensarlo mucho con el dedo y como por casualidad me pasó aquello pero no sabía cómo volver a reproducirlo. Carmelo dio un paso al frente, me puso su mano en el cuello y me dijo: " Joder, Alex, la has liado. Dicen que si la coca, el crack o las pastillas, y no, Alex, no, lo más adictivo que hay es el culo, ya lo verás, y si para colmo has estimulado tu punto 'P' ya no hay vuelta atrás" Le dije que no era mi intención tener sexo con él ni con ningún otro tío y que su confidencia se iría a la tumba conmigo, pero que me preocupaba eso del punto "P" que quería volver a experimentarlo. Tanto a él como a mí con la charla se nos habían bajado las pollas, ya no estaban duras, me cogió ya por el hombro como viejos amigos y me invitó a que nos vistiesemos para irnos pero dijo: "Hay dos formas de volver a estimularte, que te metan un rabo como mínimo como el mío o que te compres un estimulador de próstata, si es vibrador mejor. Incluso si follas con Marta con el puesto sentirás tu rabo más grande y los orgasmos tremendos, al punto de dejarte sin respiración tanto placer. Y otra cosa Alex puedo besarte los labios, sin lengua ni nada, por favor" le dije que en vista de nuestra nueva amistad le dejaría, pero que yo cerraría los ojos, no quería verlo. Cerré los ojos, sentí el calor de su mano en mi nuca y el aliento de su respiración en mi cara. Luego sus labios húmedos sobre los míos durante un instante en el que sentí que volvía a empalmarme y me retiré. Intenté excusarme por mi nueva erección. " Tranquilo Alex, son labios, es sensualidad y a nuestra edad nos empalmamos con un polvorón. Tío, me has hecho muy feliz. Venga, vámonos de aquí que no respondo de mi, estoy que me salgo"
Salimos del estadio y cada uno tiro para su lado con un "hasta mañana"
Me quedé cavilando con lo que me había dicho y me cuadraba. El hecho de ser tan beligerante, metiéndose conmigo era porque no sabía cómo asaltar mi fortaleza. ¡Estaba pillado por mi, un tío! y entonces recordé su roce de labios y el calor de su mano en mi nuca. Tenía que ser sincero conmigo mismo, me habría gustado abrir la boca y rozar mi lengua con la suya, ¡Joder! Me habría gustado, ¿Y porqué no me dejé llevar? Llegué a casa me hice un bocadillo de salchichón y me fui a mi habitación. Mi madre me preguntó y le dije que el entrenamiento había sido duro y que sólo tenía ganas de dormir.
A la mañana siguiente, vacaciones, después de desayunar fui a ver a Marta. Me abrió su madre muy apresurada diciendo que en su habitación, que ella estaba en medio de una teleconferencia de trabajo. Subí las escaleras y escuchaba a Marta hablar como en cuchicheo, estaría con alguna amiga pensé, pero al llegar a la puerta entornada escuché claramente: "Sigue, sigue, canela, sigue" me acerqué a la rendija y vi a canela darle lametones en el coño a Marta que como con sordina gemía con los ojos cerrados. Solo ver la imagen hizo que se me disparase la polla. De forma inconsciente me saqué la polla y empecé el trabajo de paja lentamente. El mundo ya no existía, en mi cabeza había una mescolanza mareante de Marta, Carmelo, canela, ano y consolador. Sentía que todo mi cuerpo era sexo. Dejé caer mis pantalones y con la otra mano empecé a acariciar me el ano. Me ensalivaba el dedo y me lo metía, así una y otra vez hasta que Marta de un salto se puso de rodillas y vi perfectamente como llevaba puesto una especie de dildo en el culo que no se salía y como canela saltaba a la cama y comenzaba a follarla con rapidez mientras ella ya gemía sin recato. Y en esas estaba cuando una mano me acarició el culo. Del sobresalto se me bajó la polla. La madre de Marta me dijo al oído: "Vamos a dejar a Marta tranquila con canela. En cuanto acaben bajarán. Tú si quieres terminar puedes hacerlo en el cuarto de baño. Si necesitas un estimulador de próstata, te dejo uno de mi marido, están lavados y desinfectados" Me la quedé mirando con cara de descolocamiento absoluto y en algún lugar de mi cabeza o de mi polla, que sabía yo dije que si al estimulador: "¿Lo has utilizado alguna vez?" y la seguía mirando como el que se encuentra a un esquimal en un safari en Kenia y no sabe muy bien quién de los dos es el que está en el lugar equivocado. "Ven al dormitorio, te lo voy a insertar y yo manejaré el mando a distancia cuando estemos abajo en el salón mientras Martita acaba" y lo dijo con la naturalidad del que te dice que en cuanto se terminen de gratinar los canelones podemos comer. Me llevó, creo que flotando escuchando los gemidos de Marta y los gruñidos de canela que se iban alejando. Yo llevaba los pantalones desabrochados con los calzoncillos a medio subir, la polla fuera y sujetándome la cinturilla para que no se fuesen al suelo los pantalones. "Venga Alex, tu con la mayor naturalidad, quítate los pantalones y los calzoncillos y túmbate en la cama boca arriba, levantas las piernas y las abres en uve. Primero un poco de lubricante y ahora, relájate, que no duele" tenía en la mano una especie de dedo gordo de la mano nada más que más grande y remataba con un anillo como de goma. "Mira ves, esta parte superior cuando está colocada se pone en contacto directo con la próstata y cuando con el mando la hago vibrar la estimula y produce a los hombres un placer especial. Si en lugar de este artilugio te meten una polla gorda y el que la mete sabe lo que hace, como El Rubio, hace un efecto no tan mantenido pero si muy intenso. A mi marido le vuelve loco y no he sentido dentro de mi un miembro tan grande y duro como cuando El Rubio le sodomiza" Mientras me hablaba así me había insertado con facilidad el artilugio y luego el anillo que llevaba al extremo lo colocó en la base de mi escroto haciendo pasar los testículos por el ojo, recogiéndolos. La sensación de tener los huevos aprisionados era muy agradable. Luego cogió una especie de mando de garage y oprimió un botón "¿Notas algo?" sentí por dentro un cosquilleo y negué con la cabeza a lo que ella apretó el botón tres veces más y en ese momento sentí lo que aquella vez con mis dedos pero de forma intensa y a continuación surgió un géiser de semen que fue a caer sobre mi cara. "Bien Alex, ya se por donde vamos, ahora levántate, vístete y vamos abajo, tengo algo que contarte"
No habíamos hecho más que sentarnos y apareció Marta. Al sentarme el artilugio se hundió un poco más en mi cuerpo y la sensación de replecion con la conciencia de tener el esfínter dilatado me hizo empalmarme con más intensidad. "Mi marido prefiere sentarse en una silla dura cuando lo lleva, le da más placer y cuando es así se mueve circularmente sobre el culo y destila mucho preseminal y a mi me encanta lamerle el capullo, ¿Verdad Marta?" No pude por menos que dar un respingo. Le pregunté a Marta si ella participaba del sexo de sus padres, pero me contestó su madre: "Ya era mayorcito, Alex, para saber ciertas cosas"