miércoles, 10 de marzo de 2021
SOLO RECUERDOS final
domingo, 7 de marzo de 2021
SOLO RECUERDOS bis
sábado, 6 de marzo de 2021
SOLO RECUERDOS
martes, 2 de marzo de 2021
AMIGOS..., epilogo
- Isabel - en la voz de Sebastián había una vacilación aunque Mario le sujetaba con fuerza la mano.
- ¿Estás con ella? - parecía una pregunta pero en sus palabras había una determinación que la convertían en una aseveración.
- Tenemos que hablar, Isabel. Te debo una explicación y una disculpa - miró a Mario interrogativo y Mario con un ligero movimiento de cabeza asintió - te la debemos los dos.
- No seas cínico. A ella no la quiero ver - calló unos instantes de vacilación y la curiosidad le hizo caer - ¿La conozco?
- Si, Isabel, LE conoces. No LA conoces - y el mismo se sorprendió de su seguridad al decirlo, incluso sintió alivio al decirlo.
- ¿Un tío? - fue un grito descontrolado - ¿me has puesto los cuernos con un tío? maricón al final. Ya me decía mi madre que tenías algo que no la convencía.
- Escúchame, cariño - y ya no le dejo seguir.
- Cariño tu puta madre. ¡Que me has toreado con un tío! - y la curiosidad acabó con ella - ¿Y quién es, pedazo de...? - hizo una pausa espesa - ¿No me habrás pegado nada? Será más de uno, ¿Cuanto tiempo cabrón?
- Mario, Isabel, que quiere verte y que te demos las explicaciones.
- ¿El alfeñique ese? Joder tu - no acertaba a dar con su nombre de lo irritada que estaba, su subconsciente le negaba ya hasta el nombre - como te llames, podías haber tenido más gusto, con la cantidad de tíos buenos que hay en tu Escuela o en tu residencia, has tenido que ir a liarte con ese. Serás mariconazo, y bueno, él peor, que a saber de qué malas artes..., no quiero saber nada más, y no quiero seguir hablando y a ese, ese..., cerdo que no se ponga delante de mí que le arrancó la cabeza..., Ni tu tampoco - y colgó sin dar ni una opción más.
Sebastián se quedó con el teléfono en la palma de la mano, lo había estado sosteniendo con el manos libres para que Mario pudiese escuchar lo que Isabel decía. Estaba pálido y con la mirada perdida. Mario le recogió el móvil, lo apagó y lo dejó sobre la mesa de Sebastián.
- Reacciona Sebastián. Esto era esperable.
Sin poner ninguno de los dos empeño ni voluntariedad sus cuerpos se movieron y cada uno detecto el crecimiento del otro. Para cada uno de ellos supuso un alivio a la presión de su disgusto y sus abrazos dejaron de ser estáticos para empezar a mover sus manos acariciándose mutuamente y sus pelvis se acercaron entre sí al límite haciendo que sus cuerpos entrasen en íntima colisión. Sebastián bajo su mano derecha hasta la cinturilla del pantalón de Mario e insinuó sus dedos por dentro. Mario cómo un autómata desabrochó sus vaqueros de los botones y la mano de su amigo ya no encontró oposición. Los jeans cayeron hasta los tobillos. Busco la mano de Sebastián el ano de Mario, aprovechando la ausencia de calzoncillos y Mario gimió al sentir como los torpes, aún, dedos de su amigo intentaban entrar en su cuerpo. Las lágrimas dejaron paso a los jadeos, las bocas se buscaron ávidamente y con avaricia se dieron su saliva el uno al otro, y sin saber cómo, se encontraron otra vez desnudos sobre la cama de Mario. Sin muchos preámbulos Sebastián busco el ano de Mario que dócilmente se lo ofreció.
- Lo necesito - habló junto al oído de Mario con urgencia lúbrica - necesito sentir que estamos unidos, que me acoges y que yo estoy a gusto en tu cuerpo porque tú lo estás de tenerme.
- Entrate lo más profundo que quieras y dame tu ser, tu esencia y quédate todo lo que puedas, que yo seas tú y tu, yo. Te quiero Sebastián. Quiero que ésta sea toda nuestra vida.
Una vez más, como la noche anterior, Mario sintió la puñalada de Sebastian pero en contra de lo que creía que iba a ser otra sesión de agonía a los pocos segundos de ser penetrado profundamente dejo de sentir dolor y comprobó como una sensación dulce y placentera partía del ano y recorría todo el fuste de su miembro hasta estallar en algo parecido a un orgasmo con emision, según sintió con su mano de semen, pero que lejos de debilitarle el deseo se lo multiplicó y con la mano que le quedaba libre le tomó el muslo a Sebastian incitandole a que le penetrase con mayor fuerza. Luego presentó ante sus ojos la mano con la que había recogido el semen que emitió por obra de los embites de su amigo, lo olió y se llevó los dedos a la boca.
- ¡Si! -dijo en voz alta
- ¿Te gusta? - le pregunto con voz ronca por la excitación sin parar de bombear.
- Me gusta el semen que me estas sacando de la polla con la tuya follandome.
- Dejame probarlo, Mario, quiero conocer tu sabor
Mario se exprimió el pene hasta hacer salir otro borbotón de semen, lo recogió con la mano y se lo dio a Sebastian, que primero vaciló un instante antes de aceptarlo, para inmediatamente recogerlo todo con la lengua y saborearlo antes de tragarlo.
- Tambien me gusta como sabes, amor. Creo que no sabia lo que era amar a alguien, lo confundia con el sexo. Ahora se que lo que siento por ti, ademas de una infinita atracción sexual, es amor - y en ese momento, sin esperarselo tuvo un orgasmo como no recordaba haberlo tenido nunca al tiempo que Mario emitía un gemido articulado y escupia todo su semen restante.
- Te amo Sebastián y eso - tuvo que parar porque el gemido de placer se imponía - y eso - continuó - ya no lo va a cambiar nadie.
De madrugada sonó el teléfono de Sebastian. Se despertaron los dos sobresaltados en la cama donde dormían abrazados. Miró el dial Sebastián
- Es Isabel - dijo mirando como asustado a Mario
- Contesta, tiene que estar pasandolo mal. Hay que comprenderla. Ha sido un palo muy duro.
- Dime Isabel
- Sebastian, vale. Perdona por todo lo que te dije antes, y no, no quiero verte; ni a él tampoco. No se si mas adelante..., está él contigo, ¿verdad?
- Si, estabamos durmiendo juntos. No hay vuelta atrás, nos queremos. Mañana se lo presentaré a mis padres - Mario, sonriente, puso cara de sorpresa y se abrazó a su ya novio.
- Vaya, me alegro por ustedes - se escuchaba el llanto cohibido al otro lado de la línea - ahora tengo que colgar, lo siento
- Yo lo siento también por ti - pero las ultimas palabras se diluyeron en el eter, Isabel ya había colgado. Sebastian se quedó mirando la pantalla de su móvil hasta que fundió en negro, lo soltó en la mesilla de noche y le dio a Mario el beso mas dulce.
miércoles, 24 de febrero de 2021
AMIGOS..., cont (bis)
El hostal estaba a las afueras. En su momento era de carretera hasta que la ciudad lo fagocitó. Fue tiempo suficiente de coche para que Sebastián se tranquilizarse y para que Isabel, con ese sexto sentido que tienen todas las mujeres supiese que tenía que dejarle que ordenase sus ideas, porque si de algo estaba convencida es que el día que ella pasó con la abuela a su novio le pasó por encima una apisonadora y lo desbarató. Si quería enterarse de todo tendría que ser muy prudente.
Entraban en el hostal y Sebastián le puso a Isabel la mano abierta en el culo y la deslizó a la entrepierna.
- ¡Para, calentorro! En nada estamos en la habitación y ya tengo ganas de tenerte dentro, bien duro y caliente. Ya estoy empapada - confesó en voz baja.
- Te la voy a tener metida toda la noche - le susurraba al oído mientras empujaba la puerta del hostal. Se acercaron a la recepción, un pequeño mostrador en el que un treintañero vestido informalmente les esperaba con una amplia sonrisa - tengo una reserva - y ya el recepcionista tenia la llave en la mano.
- Con un carnet tengo suficiente. Aquí esta la llave, la 102, como siempre ¿no? - y mantuvo una mirada intensa en los ojos de Sebastián, que tras un momento de indecisión sacó su carnet y lo depositó sobre el mostrador.
Sebastián estaba otra vez muy excitado y nada mas abrir la puerta de la 102 la abrazó haciéndola sentir su dureza. Como si les quedasen solo minutos antes de que el destino les separase, de forma torpe se desnudaban el uno al otro sin dejar de besarse y comerse y en ese momento, la memoria le puso la zancadilla a Sebastián y sin poder remediarlo se vio el día anterior desnudandose con desesperación junto a Mario sin querer dejarse de besar. Le atenazó el panico otra vez y su explosiva erección se transformó en temida detumescencia sin que fuera capaz de remediarlo. Se separó de Isabel como para desvestirse antes y poder recuperar su dureza. Al quitarse los calzoncillos pudo comprobar que no tenía más que un colgante de carne flaccida.
- Voy a orinar - estaba de espaldas a Isabel, para escamotearle el gatillazo y cuanto mas interés ponía en recuperarse mas a merced de los acontecimientos se sentía. La sensación de terror panico le hizo marearse; estaba hiperventilando. Y entró en el baño.
- Orina en la ducha, chico, en el vater, con ese empalme no vas a atinar ni con una gota.
Sebastián se sentó en la taza del vater y comenzó a llorar. No podía, el pene cada vez era mas pequeño y la imagen de Mario, aguantando sin rechistar sus embestidas lúbricas, se agigantaba. Iba a confesarselo a Isabel y en ese momento ella le llamó.
- Cariño, estoy en la cama como a ti te gusta, desnuda, en penumbra.
Fue una décima de segundo; empezar a besarla y hacersele presente la cabeza excesivamente girada de Mario con sus ojos implorantes de beso miéntras él se corría dentro de su cuerpo, que su verga desfalleció, incluso perdió la turgencia necesaria para mantenerse dentro. Isabel al sentirse vacía echó mano al sexo de Sebastián para ayudar a la inmediata penetración y tocó los genitales de un niño.
- ¿Que te pasa, cariño?
- No se - Sebastián se hizo a un lado mirando al techo.
Pasaban los segundos y los minutos con Isabel aplicada a restablecer las fuerzas de su novio y en los oidos de él resonaba la frase con su capullo rozando los labios de Mario: "Te doy mi culo si tu me das tus labios" La frase martilleaba una y otra vez pero en su verga estaban los labios equivocados. Al cabo de unos interminables y humillantes minutos Isabel lo dio por perdido.
- ¿Quien es ella? - la dureza de la voz de su novia amenazaba tempestad. Sabía como era Isabel cuando perdía los estribos y lo ultimo que quería, además, era un escandalo.
- Me encuentro mal cariño. De verdad que no hay ninguna otra - y no mentía, había un otro, y él lo sabia, Mario se le había metido en su corazón - creo además que estoy destemplado. Prefiero que nos vayamos.
Isabel, supo en ese momento que no sacaría agua de ese pozo y comenzó una retirada estrategica, pero el fuego de celos que la consumia no se iba a sofocar tan facilmente.
- Vamos cariño. Vamos a vestirnos, me llevas a casa, vas a tu residencia, te tomas algo y mañana hablamos con calma - se acercó a su cara y le dio un medido beso en la mejilla.
Mientras conducía de vuelta a la residencia iba aumentando su rabia y su culpa a la par. Iba a hostiar a ese mariconazo por haberle arruinado la vida. Y a medida que se acercaba a su destino las lágrimas se le agolpaban impidiéndole casi ver la calle. Aparcó y salió del coche deshecho.
Sebastián se quedó de pie mirando a Mario mientras lloraba sin poderse contener, en silencio. Acercó una silla y se sentó y entonces sin ninguna violencia despertó a su compañero de cuarto.
- Mario - pronunció su nombre varias veces como con sordina, no quería ni asustarle, ni molestarle, pero era imperativo sincerarse con él. Al tiempo con mucho cuidado le movía el cuerpo sujetandolo por el hombro. Finalmente Mario despertó.
- ¿Son las siete? joder me he quedado dormido - al tiempo que se destapaba a Sebastián no se le escapó que su amigo tenía una erección monumental.
- No Mario, es la una y tenemos que hablar
- Hostia, Sebastián ¿no puedes esperar a mañana? tengo sueño - y al tiempo enterraba la cabeza en la almohada y volvía a arroparse.
- Va a tener que ser ahora, Mario - y al tiempo deslizó su mano por debajo de la sabana y le acarició la entrepierna, apreciando la dureza de su sexo, y eso, si desperezó a Mario.
- ¿Que haces, loco? - y al tiempo de un salto se sentó en la cama - ¿que ha pasado con Isabel, nos estabas en ese hostal follando?
- Tu también me has conmocionado - las lágrimas le resbalaban mansas por las mejillas, echó los pies fuera de la cama y se abrazó a Sebastián - lo que me pide el cuerpo es tener sexo contigo eternamente, estar contigo toda la vida, pero eso va a ser mañana, cuando tenga sexo con mi novio, no con el novio de una chica. Mañana si quieres te acompaño a sincerarte, a apoyarte, que lo que tengas que oír lo oiga yo, que tus lágrimas sean mis lágrimas y tu bochorno el mio. Yo también te amo y tengo que dar la cara contigo ante Isabel.
martes, 23 de febrero de 2021
AMIGOS..., cont.
Empezaba a colarse la primera luz del alba por la ventana y Sebastian abrió primero un ojo y luego el otro. Se hizo cargo de donde estaba, miró a Mario durmiendo a su lado y de un salto, desnudo como estaba salió de la cama. Mario se desperezó en ese momento y miró a Sebastian con cara de extrañeza.
- Ni se te ocurra abrir la boca, ni ahora ni nunca - se detuvo mirando a Mario que tenía cara de absoluta sorpresa, con el dedo indice levantado muy tieso en actitud tanto admonitoria como intimidatoria - el maricón eres tú, no yo, estás advertido.
- Bien, no tenía yo intención de nada, pero vamos - Mario contestaba muy relajado - que el que ha pasado por la piedra de dos tios en un solo día has sido tú, no yo, que eres el unico, y creo que el ultimo, que se ha encamado conmigo. Ah, y te recuerdo que hemos dormido juntos. Quizá algún día te des cuenta de todo lo hombre que eres y le digas a Isabel que pasó aquí anoche.
- A mi novia ni la nombres - dio un paso hacia la cama de Mario de forma amenazante - esto no ha pasado.
Mario no perdió la compostura. Dibujo una sonrisa sarcastica y muy intencionadamente clavo su mirada en los genitales de su compañero, enarcando las cejas y haciendo un mohin de agrado con los labios.
- Asi, no tan tiesa, esta también muy bonita. ¿Sabes? me duele el culo, que no se como voy a poder cagar hoy, pero me da igual, es un dolor que ojala sientas algun día, es de lo mas estimulante. Hago intención de contraer el esfinter y la sensación es como si aun la tuviese dentro, realmente adictivo. Aunque ya sabes que te dije anoche que si me dabas tus labios, mi culo sería tuyo. Y no sufras, nadie va a saber nada si tu no se lo dices.
Y sonó el movil de Sebastian. Se quedó como una imagen congelada, sin saber que hacer. Instintivamente se llevó las manos a sus partes mirando el telefono.
- ¡Hostias! es Isabel - estaba bloqueado. La mala conciencia no le dejaba decidir como hablar con su novia.
- Pero, tío, reacciona - le increpó Mario - ¿es un videochat? no, ¿verdad? pues descuelga joder que pareces tonto.
- Hola cariño - puso una voz absurdamente almibarada, tanto que su novia se dio cuenta - no, no, nada, es que me acababa de levantar y me ha pillado en el baño, ¿eh? Nooo, ¿que dices, aqui, quien va a haber? que no joder, Isabel, mira, habla con Mario, el te lo dirá - Mario puso cara de incredulidad señalandose a si mismo con el dedo - de verdad, luego si quieres se lo preguntas - claro, claro, en diez minutos estoy abajo y desayunamos juntos. Hasta ahora. Espera que Mario quiere hablar contigo - miró a Mario frunciendo la cejas como preguntandole.
- Isabel, tu novio ha estado aqui toda la noche, como tu estabas con tu abuela, el se quedó aquí, estuvimos hablando hasta tarde - Mario guiñaba un ojo y hacia el signo del ok a su amigo - si, tu sabes hablando de cosas de tios. Si se está vistiendo, ya baja. Venga Isabel un beso, hasta otro día.
- ¿Se lo vas a decir? - Mario estaba envalentonado, hasta él mismo se sorprendía de su atrevimiento y de la sonrisa de satisfacción que se daba cuenta que tenía en su cara.
- Callate, maricón. No tengo tiempo de zurrarte, pero verás luego. Muchas gracias por el cable, eh tío.
Mario se tumbó todo lo largo que era en su cama sin dejar de sonreir. Se llevo la mano a sus huevos, que estaban relajados y se los acaricio y luego avanzó hasta tocarse el ano. Suponía que se lo encontraría abierto pero se llevó la decepción al encontrarselo cerrado hermeticamente, como siempre.
- ¿Y para esto he pasado yo el quinario? - se escuchó a si mismo decir en voz alta e inmediatamente intentó contraer el ano y el dolor se restableció, entrecerró los ojos y emitió una onomatopeya de satisfacción - veremos si hay una segunda o una tercera vez - volvió a decir en voz baja al tiempo que se dirigía al baño por una ducha fría.
- ¡Espabila! Sebastian, estas ido. ¿Estás aqui? - le dijo mientras le chascaba los dedos delante de las narices - se te va a enfriar el café y el pan no has hecho mas que mosdisquearlo. De verdad, ¿donde estuviste ayer por la noche?
- Llegan los finales, estoy agobiado, si apruebo tengo el proyecto por delante y todo se me amontona. Perdona de verdad. A ver si me centro. Precisamente de eso estuvimos hablando anoche con Mario. El tio con eso de que está con la filosofia lo templa todo y tranquiliza. ¿Lo de tu abuela va a ser para largo?
- No, yo no puedo siempre y mis padres con el trabajo. Ya hay contratada una residencia, creo que a primero de mes ingresa. ¿Quedamos esta noche, verdad? Necesito sentirte cerca, tu calor, tu fuerza.
- No sigas que se me sale de la bragueta.
- Vamos al hostal de siempre, ¿no? - le preguntó ansiosa Isabel.
- Donde si no, ya nos conocen. Ahora llamo.
En estas meditaciones estaba y se sorprendió con los ojos cerrados rememorando los abrazos y los besos con los que se premiaron los dos y al tiempo se acariciaba su pene duro como el pedernal
- ¡Ay, dios! Quiero repetirlo.
- Voy a salir Marco, con Isabel. No vendré a dormir, he reservado habitación en un hostal. Esta noche voy a echar un polvo de verdad.
- Ah, es que lo de anoche fue de mentira. Yo me imaginé que me la chupabas y que luego me desvirgabas y después nos quedabamos dormidos los dos abrazados en mi cama. Todo eso es de mentira. Despierta, Sebastian, ¿que fuese ocasional y fruto de una serie de consecuencias? Vale, pero no te confundas. Sucedió. Quieras o no te olerá la polla a culo de tío decadas.
- Quiero decir... - intentó contemporizar
- Se lo que quieres decir, aprobé lógica - cortó muy serio Mario, al que ya le estaba molestando que le ningunease - y díselo a Isabel cuanto antes si no quieres que te explote el petardo en la cara cuando menos lo necesites.
- Bueno, venga, hasta mañana, coñazo.
Recogió a Isabel y lo primero que hizo fue cogerle la mano y llevarsela a la bragueta.
- Dura como el diamante. Vamos a estar follando sin parar toda la noche y si quieres por el culo también.
- Ah, ¿ya la has metido por ahí alguna vez? Hasta ahora nunca me lo habias propuesto y mira que a mi se me ha ocurrido, pero me daba apuro pedirtelo. Repito, ¿tu has dado por el culo a alguien?
- No, no, era solo una ocurrencia fruto de lo caliente que estoy - y automaticamente sintió con terror que perdía la erección. Se le coló la imagen en su memoria de él corriendose dentro de Mario y él casi descoyuntandose el cuello para hacer coincidir orgasmo con beso pasional. Se le instaló el vertigo en la boca del estomago como por la mañana en el desayuno y constató que el pene se le perdia entre los pliegues del escroto.
- ¿Que te ha pasado, que he dicho? Te has puesto palido y has perdido el habla.
- A mi nada - intentaba aparentar aplomo pero a Isabel no se le pasó el apenas perceptible temblor que no podía contener en su aparente tranquilidad. No quiso hurgar mas la herida, que la había, a una mujer no se le pasa una cosa así por lo alto, y al fin llegaron al hostal.
sábado, 20 de febrero de 2021
AMIGOS
- Hola, soy Mario, me han asignado esta habitación - abrió la puerta timidamente con su mochila medio colgada del hombro - he dejado la maleta abajo, dejo aquí la mochila y voy por ella. Tu serás Sebastian, me han dicho abajo - dijo atropelladamente mientras tendía la mano.
Sebastian estaba tendido en la cama con el movil puesto en la oreja y practicamente no reparó en Mario.
- ¿Cómo? Ah, si, perdona, ¿Cómo has dicho, Mario, si? Es mi novia - se levantó de un salto mientras se despedía de ella - perdona, me dijeron que llegabas mañana.
- Disculpa si te he incomodado, perdona.
- No, no, tranquilo. Hablaba con ella, Isabel, mi novia para hacer tiempo hasta la hora de comer. Mira, te enseño esto, bueno, tiene poco que enseñar, esta puerta es el baño. Si quieres agua caliente en la ducha tienes que ir a las del fondo del pasillo. A las de las habitaciones le cortaron en agua caliente porque al parecer éramos unos inconscientes y se gastaba mucha energia, ya sabes el planeta y eso. Esa es tu cama y bueno, te dejan colgar una estantería encima de tu mesa, y claro, joder, que te he dejado con la mano colgando - se dieron la mano y se la soltaron como si quemara.
- Voy a bajar por la maleta, que va a echar raices en coserjeria
- Si quieres te ayudo - Sebastian intentaba ser agradable.
- No, tío, que va. Ahora subo.
Volvió a sonar el telefono de Sebastian.
- Isabel, perdona, era mi nuevo compañero de cuarto que acaba de llegar. Bien, educadito el chaval, normal, ya sabes, tiene cara de ser de letras. No se, por la forma de comportarse, los ingenieros somos como mas directos. Éste, Mario se llama, no se, da aspecto de leer a Sartre - y soltó una carcajada por su propia ocurrencia.
- Ya estoy aquí. Voy a dejar la maleta y me voy a comer con un primo mayor que me ha traido en su coche. Hasta luego.
Y de repente, como si de un vendaval se tratase se abrió la puerta de la habitación y no se que fue primero si el portazo que retumbó en toda la planta o el toro de Miura que irrumpió en la habitacion bufando como un energumeno. Se que no debí elegir aquella noche para sincerarme, pero..., yo ya lo había decidido.
- ¡Será hija de puta! - gritaba sin importarle si escandalizaba o no - pues no que va la tía y después de dos horas, dos, de calentón en el coche..., ¡si hasta me la mamó! que yo fui gilipollas y se la saqué para no correrme en su boca, después de no dejarme tocarle el chocho venga morderle los pezones, y que pezones Mario, hostias, estaba loco ya, conseguí llegar al chocho ¡y no era un chocho, ¡joder! no lo era, tenía la tía un rabo mas grande que el mio.
- ¿Isabel? - pregunté todo extrañado
- Que no, hostia. Si me pasa por cabronazo. Isabel se tuvo que quedar con su abuela y yo caliente, como siempre, me ligué un pivonazo en un bar. Yo no me lo creia, Mario, de verdad, que pedazo de tetas, de cuerpo y de morbo tenía la tía..., y me encoñé. Ya en el bar me mordisqueó la oreja y me tocó el culo de una forma que, de verdad, yo no sabia que yo tuviese esas zonas erogenas. Mario, me metía la mano por dentro del pantalón y llegaba con el dedo por la raja hasta el ano lo acariciaba y seguía hasta los huevos y me volvió loco. Una tía nunca me había hecho eso y, ¡claro! es que no era una tía era un tio con pintaza de tía. Y lo peor, lo peor, es que me ha dejado un dolor de huevos de la hostia. Me la voy a tener que menear. Tu tapate los oidos o vete, pero.
- Espera, espera, porque el karma todo lo descoloca para volver a colocarlo. Te tengo que decir algo, y quizá cuando te lo diga tomes otra determinación.
- Venga, dispara - en su cara se pintaba la angustia mientras no hacia mas que sobarse su polla a traves del pantalon, que hacia un bulto considerable.
- Sebastian, después de conocernos de tantos meses no puedo seguir sin confesarte que debo ser gay.
Se le cambió la expresión de la cara, dejó de sobarse y tras un interminable espeso silencio, puso cara de no entender nada y empezó a abrir y cerrar la boca intentando articular palabra, para al final preguntar gritando
- ¿Que coño es eso de que debo ser gay? Es una obligación, una promesa, o ¿que coño estás diciendo? O eres maricón o no lo eres, o te han follado el culo o no te lo han follado. No me toques los cojones con la que tengo yo encima. Y si eres maricón de verdad, ¡mamamela ya de una puta vez!
- Espera, espera. Nunca he estado con un tío, bueno, ni con una tía tampoco. Lo mas cerca que he estado de un tío - bajé la cabeza y clavé la vista en el suelo, de alguna manera me avergonzaba de decirle eso - es que uno me puso un rabo gordo en el autobus y lejos de molestarme, me empalmé. Después de eso nada. Como las tías no me llaman la atención he deducido que me deben gustar los tios, por eso. - y levanté la cabeza.
Sebastian se había sacado el pene por la bragueta, enhiesto y segregando un fluido por la punta. Me miraba con descaro y esbozaba una imperceptible sonrisa en su boca. La crispación que tenía se le habia borrado. Ahora aparentaba aplomo y seguridad en su mirada.
- Bueno, Mario, ahora tienes oportunidad de confirmar o no tus sospechas. Mira que pedazo de rabo tengo. Esta noche ya me ha hecho una mamada un tio, no me va a pasar nada porque otro termine lo que la boca del primero inició. Aunque a lo peor prefieres que lo intente con tu culo, después de todo, yo ya estoy dispuesto. La tia esa solo tenia coño en el culo y podría haberme manchado de mierda la polla, prefiero que la mierda al menos sea de mi roommate.
Me quedé helado con la seguridad y el cinismo con las que hablaba Sebastian. Estaba hipnotizado con su polla tiesa y contemplaba ahora como empezaba a desabrocharse el pantalón. Comprendí que yo mismo estaba muy empalmado y me vi perdido. Algo muy dentro me impelía a lanzarme sobre su polla y tragarmela entera pero otra parte me avisaba que ese era un paso del que no podría regresar nunca.
- Pareces un poco cortado, y a lo mejor te tengo que dar un empujoncito - decía esto mientras se terminaba de sacar los pantalones y se acercaba a la cama donde estaba sentado Mario con la polla triunfante dejando un hilillo de secreción filante colgando - no puedes apartar la vista ¿eh? te gusta, no paras de tragar saliva. Acuerdate de Wilde; cae en la tentación y así la venceras. ¿Cuantos años hace que deseas que esto suceda? Al menos yo no soy un anonimo - se acercaba tanto que Mario podia oler su sexo - si quieres, sacate la polla que veamos si reacciona o no - y tal como lo decía acercó su mano a la bragueta de Mario y palpó - la tienes tan dura como la mía. Por favor, Mario, metetela en la boca - rogaba - sabes que vas a disfrutar y me vas a hacer disfrutar a mi, estoy ya desesperado.
- Sabía en lo mas profundo de mi, desde el dia que aparecí en esta habitacion que te deseaba, pero no era consciente - como un automata, sin decidirlo conscientemente, pasó de la posición de sentado en la cama a arrodillado delante de Sebastian. Tenía su polla a escasos centimetros de su cara y él miraba a su compañero a la cara desde su posicion de rodillas. Sebastian se acercó hasta rozar los labios de Mario con su capullo. Este sacó la punta de la lengua y contactó con el capullo y un hilo trasparente unió las dos partes. Mario volvió a mirar a su compañero - te la voy a chupar, hasta el final si quieres, pero antes te tengo que besar.
- De eso nada - Sebastián se apartó con brusquedad, le dio la espalda y se agachó a recoger los calzoncillos.
- Dame tus labios y yo te doy mi culo virgen. Quiero que seas tu el que me parta el culo, no otro. Echame el polvo dentro y mi culo ya será tuyo para siempre - se sorprendió del aplomo con el que hablaba y la seguridad que tenía de que Sebastian iba a aceptar. De alguna manera "sabía" que Sebastian le deseaba. Y entonces el calzonzillo se cayó de la mano de Sebastián y se dio la vuelta. Mario estaba ya de pie detrás de él.
Primero fue un roce minimo de labios en el que Sebastián tenía los ojos cerrados y Mario muy abiertos clavando su mirada en los ojos cerrados de su compañero. Mario se humedeció sus labios y al tiempo humedeció los de su amigo que fuese por reflejo o por deseo los separó e hizo aparecer la punta de su lengua. Tocarse las dos lenguas y comenzar un beso torrido chorreante de saliva y como por resorte los brazos de cada uno quiso poseer el cuerpo de otro. Sin dejar de besarse se fueron desnudando atropelladamente hasta caer sobre la cama de Mario disfrutando de cada centimetro de piel, se lamieron,se chuparon y perdieron todo prejuicio en lo que parecia el hecho ultimo de cada una de sus vidas. Hubo felación mutua sin empacho alguno hasta que Mario quiso ser penetrado. Sebastián tenia un buen calzo, Mario no emitió ni un quejido a pesar del dolor insoportable y cuando la respiración de Sebastian se aceleró, jadeó y emitió un quejido de intenso placer, Mario sintió que su cuerpo se veía atravesado por una especie de calambre y su pene empezó a despedir semen, volvió la cabeza todo lo que pudo buscando la boca de Sebastian, que la entregó en un ultimo estertor final. Luego fue silencio.