miércoles, 8 de abril de 2020

INSTITUTO


La vida vista como la interrelación entre individuos es una maestra antigua de las de puntero e impertinentes. Ella enseña y de ti depende aprender. No suele repetir las cosas. Si asimilas lo que enseña y no consientes escandalizarte cuando sabes ya que y quien eres, la felicidad como aceite abriendose paso entre aguas aflora en tu vida y te permite sonreir.
Volver a rememorar lo que sucedió en aquel Instituto G. Marcel entre los quince y los casi dieciocho años en los que terminé mi secundaria, por mucho que intentara enterrarlos en cotidaneidad e impostura terminarían por hacer aflorar aquella semilla que se sembró una tarde de Agosto junto a la playa por la mano de un personaje para el que la unica norma de vida era obtener placer, daba igual de donde manase. Podia ser una agua clara de roca de un manantial milagroso o agua sucia de un albañal infecto. A mi siete años yo no fui para tío Leo más que un trozo de carne caliente con el que satisfacer su lujuria, esperando carne mas palpitante y entregada, como la de Sarita.
Quizá era pequeño para sacar enseñanza aprovechable de aquel mal trago, pero lo que dejó de recuerdo fue una forma distopica de relacionarme con el placer. El enunciado de aquel tema era: El placer se encuentra en el arrojo, el dolor en la cortedad. Aprendí solamente a identificar señales de acceso al placer en el descaro y la valentía. La reflexion y la prudencia no me harían gozar más que de mi contención.
- Bueno Alex - le urgió Raúl dandole una palmada en el muslo - la pizza se ha terminado y la birra también y falta lo del instituto. ¿A que esperas? Estoy en ascuas. ¡Anda que no guardabas tu nada! Y que cabrón, te las diste de estrecho y te has tragado mas pollas que La Faraona.
- No, no, más pollas que esa seguro que no - miró su reloj y se levantó - y se hace tarde. Me estan esperando en casa.
- Niño, mañana en casa de Sergio, que va a estar Sandra y Ainoa, que ibamos ha montarnos un bukkake. ¿Te animas?
- Contar lo del instituto delante de las tías...
- Si, que a lo mejor se asustan. Si lo saben todo, Alex, y además que vergüenza ni que leche, si has follado con ellas.
- Venga, vale - transigio Alex - pero yo solo. Con mi novia, no.
- Va. Por la tarde y de paso cenamos allí, veras que morbazo cenar entre corrida y corrida.
Alex se despide de Raúl y decide que va a ir andando, cruzando el Jardin del Mediodia, para llegar a su casa. Estaba declinando el sol y las sombras se alargaban sobre el albero de los caminos del Jardin. Era agradable el paseo otoñal, sin prisa, pensando en cómo presentar al día siguiente lo que ocurrió aquellos tres cursos de instituto. Los olores de humedad, hojarasca y naturaleza preparandose para el descanso daban tranquilidad y reposo para pensar. Alex se sentó en un banco de piedra a ver caer la sinfonia de colores tierras, ocres y rojos oscuros con forma de hoja de arce, castaño de indias o sauce.
Aquel mismo ambiente que había cuando con quince muy recien cumplidos y el corazón pegando brincos en el pecho, Alex enfiló falsamente resuelto la entrada del Instituto Gabriel Marcel. Sus padres, por destino de su padre, se habian trasladado a aquella ciudad de la meseta, fría, reseca, sería y misteriosa, con sus callejuelas y fama de estudiantil y alegre. No conocía a nadie y por tanto todos eran potenciales enemigos. La maxima que su padre había intentado grabarle a fuego fue que fuese gris, que se confundiera con el paisaje y que no permitiese sobresalir hasta que se fuesen formando las pequeñas tribus que delimitasen sus respectivos territorios.
Alex era alto para su edad y aunque no era muy musculado estaba bien formado y tenia un aspecto masculino muy acusado.
Aquel primer día.
Estaba absorto en el caer de las hojas y con cada una de ellas un gesto, una mirada, una sonrisa. Aquella sonrisa le desbarató. Fue entrando en su primera clase; biología, el profesor entrado en años les iba diciendo que fuesen tomando asiento. De pronto la clase entera desapareció y solamente relumbró una debil sonrisa, menos que un esbozo que con un ligero gesto de enarcamiento de cejas le señalo el pupitre al lado del suyo. Fue como si le hubiesen dado una orden, se dirigió al pupitre y dijo: hola tío, yo soy Alex. El otro amplió la sonrisa enseñó una perfecta hilera de dientes blanquisimos y sin abandonar el gesto cordial: hola, yo soy Abel.
- Que tal - dijo Abel - ¿eres nuevo por aqui? bueno, nuevos somos todos, pero mas o menos venimos del mismo colegio y las caras suenan, y la tuya no me suena de nada.
- A mi padre le trasladaron a principios de otoño y me dieron plaza en este instituto - contestó Alex.
Enseguida el profesor, con un atiendan "Vamos a presentarnos" comenzó la ronda. Cada uno se ponia en pie y decía su nombre.  Cuando le tocó hacerlo a Abel, se levantó un murmullo y risas cohibidas que el profesor perro viejo cortó de raiz.
- Y esos murmullos cuando te has presentado Abel, ¿que pasaba?
El muchacho se quedo mirando con una sonrisa enigmatica a Alex y agachó la cabeza
- Tranquilo Abel, no tienes porque decir nada. Es solo que es al unico al que han hecho murmullo.
- Soy gay - dijo sin ambages Abel - Cuando acabó el curso pasado el tutor creyó que era una buena idea que en la clase uno por uno nos fuesemos despidiendo del resto. Cuando me toco a mi, decidí que era buen momento para salir del armario. En clase hay antiguos compañeros del colegio y les debe hacer mucha gracia. Ya sabes que si te ven conmigo lo que van a pensar.
Fue un terremoto. Habian pasado mas de siete años. Lo tenia olvidado. Con trece años en Tenerife estuve flotando los quince dias que estuvimos allí enamorado perdidamente de una niña sueca de doce años. Recordaba que quería morirse antes que dejarla para irse a dormir y cada mañana era la ansiedad personificada por llegar a la piscina del hotel. Tan escandalosa era la situación que mi madre en una ocasión tuve que sacarme del recinto porque el bulto que ofrecía a la vista de los bañistas en cuanto estaba delante de la niña era un escándalo. 
De repente una declaración absolutamente cruda, sin excusas, sin disimulos sin culpa obró el ensalmo de hacerme retroceder casi ocho años y recordar no el sexo de tío Leo, no, sino el sentimiento que me provocó. Esa intensa felicidad compuesta de temperatura, presencia, olores, tersura y estimulación visual. Una voz susurante y el milagro estaba hecho. Nada, al parecer, que ver con el sexo. Lo que sentía por la niña rubia de largas trenzas era algo mas carnal, no tan profundamente animico como lo que Abel acababa de resucitar en mi corazón.
Me preguntaba como podía yo explicar algo tan complejo. Si me pusiesen al lado de tío Leo, seguramente lo rechazaría con asco, pero como podía yo conciliar eso con el deseo de poder volver a ser aquel niño con aquellas sensaciones. Pues Abel con aquel sencillo sintagma, habia conseguido hacerme volver a ese momento. No sabría como explicarlo sin caer en lo burdo, lo torpe, la sal gorda del sexo exento de todo lo demás.
Ahí sentado, frente a la naturaleza tan cruda y tan delicada recordaba con total trasparencia y crudeza como sintió cada palabra que le contestó a Abel.
- Me da igual que piensen que soy gay. ¿Sabes? Quizá lo sea, un familiar, hace muchos años, abusó de mi, un abuso mas emocional que fisico. Creía que aquello estaba sepultado en el infierno de mi alma por los siglos y tu confesión tan sincera y natural me ha hecho pensar si no habría yo reprimido aquella tendencia que mi tío Leo me despertó abrumado por el rechazo que podia producir.
- No te agobies. Si aparece en ti esa tendencia dejate llevar, no luches, no sufras. Cabe la posibilidad de que seas bisexual y tambien entonces lo notarás. Solo que cuando formalices una relación no puedes obviar decir a tu pareja cual es tu estado sexual. El heterosexual sabe que tiene que ser fiel a su mujer u hombre con otra mujer u hombre. Si eres bisexual es mas difícil tienes el doble de oportunidades de ser infiel - le hizo gracia su ocurrencia - Pero, vamos, ni lo pienses mas.
- Si, pero como alguien intente meterse  contigo, se las verá conmigo...
- Que va, Alex. Yo me se defender. Podré ser gay, pero soy un tío con su dignidad y su amor propio. Estoy saliendo con un chico. Cuando nos conozcamos mejor te lo presentaré.
- Por cierto, Abel, porque al entrar en clase me sonreiste y me indicaste donde sentarme, a tu lado.
- No se, te vi una luz especial. Tu mirada, tu habito fisico, todo tú, me gustaste. No para acostarme contigo..., de momento
Y se echó a reir con ganas.
Se cruzó con ellos un grupito de chicos con aspecto de echados para adelante
- ¿Que gracia os hacéis las dos? - dijo el que parecia llevar la voz cantante.
Alex no lo pasó por la parte de cerebro dedicada al raciocinio. Sencillamente se volvió tal como Ruben (asi se llamaba el chulito) dijo la patochada y de una sola bofetada a mano abierta le tumbó.
- Abel es gay, si, ¿y qué, cabrón? Y yo, Alex, quizá, te voy a dejar con la incognita, pero somos dos tios, masculino, no tías, y nos hacemos gracias LOS dos. Y la proxima vez no voy a ser tan indulgente, la proxima vez te desfiguro.
El grupo de Ruben se quedo helado ante la determinación de Alex. Nadie volvió a atreverse a meterse con ninguno de los dos.
Se iba haciendo tarde y empezaba a refrescar. Alex se levantó y con los ojos aún humedos por recordar aquel lance, Alex dirigió sus pasos a casa.

martes, 7 de abril de 2020

ALEX


- Pasaste como de puntillas por el episodio de tu tio abuelo, y eso Alex es muy morboso. ¿que edad tenía?
- Uf, hace siglos de eso - se quedó entrecerrando los ojos, con la vista perdida en el vacío. ¿decía toda la verdad o se ajustaba al relato oficial que les contó a Sergio y a él? - el caso es que, ¡joder! Raúl, esto es muy embarazoso.
- Entre tu y yo Alex, nada puede ser embarazoso. Me la has metido por el culo, me has chupado el nabo y hemos cometido toda clase de cosas que socialmente son reprobables. ¿Que te podría avergonzar?
- Que te mentí Raúl, de verdad, bueno, disfracé, tuneé la realidad
- ¿Pedimos pizza o no es muy largo?
- Bueno, tío, lo siento, lo siento. En realidad no fuiste mi primer culo - se ruborizó.
- Jooooder, Alex, esto se pone bueno. Pido pizza. Y tranquilo, me encanta saber estos chismes. No empieces, voy por unas cervezas.
Mientras Raúl traía las cervezas Alex, voló con la imaginación a aquella tarde en la casa del tío Leo. Tio Leo era el hermano pequeño de mi abuelo paterno, para mi en aquel momento, para tener siete años un carroza, aunque luego calculando debía tener entre cuarenta y cinco y cincuenta años. Siempre me llamaba la atención, soltero, con dinero - tuvo suerte en bolsa - pasaba por guapetón y siempre rodeado de  chicas guapisimas. Un triunfador, vamos. Yo le admiraba, me encantaba el roadster descapotable que conducía y me encantaba la forma que tenía de darme un beso muy cerca de la comisura de los labios, junto al pellizquito suave que me daba en el culito. Aquel verano, tío Leo se acababa de comprar un chalet en primera linea de playa y nos invitó a pasar unos dias.
Rememorando como el tío Leo, tumbados los dos en la cama puso su mano sobre mi muslo y deslizaba su dedo meñique por la pernera del bañador que llevaba puesto me empalmé y perdida la noción de donde me encontraba empecé a acariciarme. En ese momento llegó Raúl.
- Vaya, vaya. ¿Que quieres, que lo hagamos otra vez?
- Hostias Raúl, no iba por ahí. Estaba ordenando recuerdos, hace muchos años, bueno, no tanto, en realidad. Ya llegaremos a eso.
- Venga, toma la birra y empieza, la pizza llegará en quince minutos.
- El tío Leo les dijo a mis padres que se había acostado tarde y que no tenia ganas de ir a bañarse, que se iba a echar una siesta. Yo, no se porqué lo hice, el tío Leo me fascinaba y me gustaba estar a su lado, sentir su calor y se me vino a la boca decir que me dolía la barriga.
El tío Leo se crío en Cuba con mi bisabuelo que enviudó y se casó con una criolla y le tuvo a él. Toda su infancia y adolescencia la pasó en la isla caribeña. Tenía un acento meloso con esa permanente sonrisa y la frescura que da el tener dinero, tanto el que heredó de mi bisabuelo como el que él gano en la bolsa de Nueva York. Mi padre decía que de aquel paso y crianza en la isla así como el dinero que todo lo consigue  le quedó una relajación de costumbres que no era muy bien vista en nuestra sociedad. Yo, la verdad, no entendí lo que significaba aquello, hasta esa tarde.
Tío Leo me cogió por la espalda cruzó sus brazos por delante de mi pecho atrayendome hacia su cuerpo al tiempo que decía "Este muchachote se queda con su tío" inclinandose hacia mi y dandome un beso en la mejilla que yo, de verdad, intenté moviendo la cabeza a un lado que el beso fuese en los labios. Ese olor a colonia cara y a masaje de aroma a menta no sabía porqué me atraía tanto. Deseaba tocar la piel áspera de su cara. Me gustaba.
Por eso, cuando mis padres se bajaron a la playa y el tío me dijo que me fuese a su cama que su dormitorio era mas fresquito, el estomago se me encogió y sentí nauseas y me agarré fuerte a su pierna, diciendole que no me encontraba bien. Al abrazar su pierna, meti la cabeza en su entrepierna y sentí cómo su cuerpo crecía, se endurecía y me improntaba en la cara. Y Raúl, amigo, me gustó mucho. Por eso te decía que no dije toda verdad.
- ¿Y se saco la polla tu tío?
- No hombre, al contrario, me apartó de su pierna, me cogió de la mano y me llevó a su cama.
- Estarías en vilo.
- No, no tenía idea de lo que era sexo. Solo sabía que queria estar con él, sentir su calor, su olor, su seguridad, tocar esos musculos robustos recorridos por venas gruesas. Me fascinaba.
- Pero, ¿te hizo algo?
- Espera, todo a su tiempo. El dormitorio del tío Leo era fresco, lo que no quitaba para que hiciese calor. Mi tío me invitó a echarme a su lado. Él se quitó el polito de Fred Perry y se quedó solo con los pantalones de tenis. Yo llevaba puesto un meyba sin huevera, porque decía mi madre que yo aún no tenía nada que guardar y encima retrasaba el secado del bañador.
Se tumbo mi tío y yo a su lado. Él no paraba de protestar por el calor hasta que en un arranque se deshizo del pantalón quedandose en calzoncillos nada más. Me dijo que si yo quería hiciese lo mismo, le dije que no llevaba ropa interior y le quitó importancia "da igual, tu no tienes pelos en los huevos" y al tiempo que lo decía me echaba mano a la braqueta dandome un achuchón. Me encantó que me tocase, pero se que la sangre me subió a las mejillas, y no se si el se daría cuenta Pero no me quité el pantalón. Mi tío, entonces, me puso la mano en el muslo e hizo un poco de presión.
- Joder, tío, que emocionante, me habría encantado que me pasase a mi. Pero sigue.
- Con la mano en el muslo metió su dedo menique por la pernera del pantalón y me rozó los huevos. Me puse muy nervioso, le miré a la cara y tenia los ojos cerrados, pero respiraba muy deprisa. Le miré entonces al calzoncillo y vi como le asomaba por el elastico un trozo de polla, tenía que ser, porque además el bulto que hacia, era considerable. Me quedé muy quieto y él seguia acariciandome los huevos con su dedo. Transcurrido un rato, quitó la mano de mi pierna y recuerdo que me apené, pero inmediatamente con un gesto brusco se quitó su calzoncillo y quedó desnudo sobre la cama. Se acercó a mi oido rozandome con su verga muy dura y me dijo de la forma mas sensual que escuchado jamás, no podia negarme, " déjame que te quite tu pantaloncito, mariconcito mío" y me dió un mordisquito en la oreja.
De repente, se me acabo la inocencia y desee que me abrazase y se hiciese dueño de mi cuerpo. Nunca he vuelto a sentir un paraiso igual. Me importaba un carajo mis padres, mis amigos, mi vida, solo queria sentir su dureza de la entrepierna y quedarme a su lado siempre.
Efectivamente me quitó el meyba y apareció un pene pequeño  pero orgullosamente erecto. Se me quedó mirando a los ojos y me preguntó si quería acariciar su sexo mientras él acariciaba mi pene con mucha suavidad, una dulzura en sus manos que me producia placer y ternura a la vez. Me fijé entonces en su enorme pene y sus grandes bolsas peludas. Con veneración casi le acaricié sus bolas y su pene, que no podía parar de moverse intentando quizá ser mas largo o mas duro. No le abarcaba en toda su circunferencia con una mano así que me dijo que utilizara las dos. De forma totalmente instintiva empecé a subir y bajar  con las manos lo que me proporcionaba una satisfacción rara, muy placentera; le miraba a él a la cara y veía su rictus de placer y eso me estimulaba a seguir. Estaba haciendo algo que complacia al tío Leo, y eso ya era mucho. Al poco rato empezó a destilar muy mansamente su pene un liquido trasparente y como el aceite de la maquina de coser de mi madre, pringoso. "Anda, mariconcito, tomalo con la punta de la lengua y saborealo" negué con la cabeza, en modo alguno lo iba a hacer, y entonces él lo recogió con la punta de su dedo y se lo llevó a la boca, me observó, a ver mi reacción y repitió la operación solo que dirigió su dedo a mi boca. Yo la cerré todo lo que pude pero me embadurnó los labios con la secreción y tuve que tomarle sabor: no sabía a nada, pero me excito y me hizo acelerar los movimientos de la mano. El miéntras tanto hacia resbalar dentro de la palma de su mano mis huevos uno contra el otro y de vez en cuando retraía el pellejo, asomaba el capullo pero me dolía, entonces se mojaba los de dedos de saliva y me lubricaba, así estuvimos un rato hasta que de pronto me retiró las manos y empezó el a sacudirse el rabo hasta que surgió una fuente blanca que nos salpicó a los dos. El tío Leo quedó como desfallecido un ratito, hasta que de un salto se levantó fue por una toalla para limpiarse y limpiarme a mi. Estaba poniendose sus pantalones y me dijo que lo que habia sucedido no era para contarlo. Yo asentí con la cabeza y le dije rotundamente 'Nunca' Pensaba que quizá la tarde del día siguiente se repetiría y la esperaría con ansia. "Venga Alex, vistete que tus padres estaran a punto de subir de la playa y no me gustaría que te viesen en este dormitorio. Me acerqué, me agarré otra vez a su pierna y dije que me habia gustado mucho, que queria más. "Bueno, bueno, pequeño, ya se verá, ahora termina ligero y vete para la terraza a esperar a tus padres. Me desilusionó.
Mis padres llegaron al poco.
- ¿Que tal, Alex, se te ha pasado ya el dolor de barriga? - me preguntó mi padre mientras me daba un beso.
En ese momento, salía el tío con un guisqui en la mano.
- ¿Hace uno? - dijo a mi padre - mientras viene Sarita.
- Perfecto, pero el mio con agua.
- ¿Quien es Sarita? - pregunté intrigado.
- La prometida de tu tío - me respondió mi madre, y me pareció interpretar en su forma de decirlo, algo de desprecio.
- Es una zorra cazafortunas - comentó en  voz baja mi madre a mi padre cuando el tío salió por el guisqui de mi padre.
Y en ese momento llamaron a la verja del jardin. Era Sarita.
Sarita, no tendría arriba de los veinticinco, de curvas pronunciadas y enseñando mas piel de la que pareciera que se puede tener. Mi tío se acercó a ella con los brazos abiertos y la estrechó de tal forma que hizo comentar a mi madre por lo bajini que aquello era una vergüenza.
- Bueno, nosotros vamos a entrar, que se instale Sarita, y a comentar el viaje y tal - y con esto le guiñó un ojo a mi padre que asintió con la cabeza.
- Sin problemas, Leo, tendreis que hablar de multitud de cosas. Por la cena no os preocupeis, ya salimos nosotros a comer algo - dijo mi padre en voz alta - supongo que mucha hambre de comida no vaís a tener.
- Que poca verguenza, con el niño delante, el sinverguenza ese - mi madre estaba indignada - mañana sin falta nos vamos. Este es capaz de pervertirnos al niño. Encima de ser un degenerado esa lagarta le va a sacar los tuetanos. Pues le estará bien empleado.
Al oir que nos íbamos protesté pensando que me chafaban otra tarde en el cielo, pero mi padre cortó.
- Tu te callas que eres un mocoso. Si tu madre dice que nos vamos, nos vamos. Venga, a hacer las maletas.
- ¿Y eso fue todo? - reprochó desilusionado Raúl.
- Peor, Raúl. A la mañana siguiente cuando nos despedimos, la novia de mi tío, dirigiendose a mi dijo algo que me hizo temblar las rodillas.
- Este es Alex entonces del que me hablaste anoche. Tienes muchas habilidades por lo que se ve. Me encantaría que nos visitases para disfrutar de tu compañia.
- ¿Que habilidades, Leo, que ha querido decir tu novia? - preguntó muy seria mi madre
- La habilidad para contestar a la capital del pais que le digas, por ejemplo.
- Es cierto, - terció mi padre - desde pequeñito se las sabe.
- Fuera de eso - se dirigió cambiando el tono de voz - no se que puedas haberte imaginado. El chico no es mas que un crío que cuando tenga diez años más podrá hacer lo que más le guste hacer.
- De eso no nos cabe duda - remató Sarita.
Nos ibamos ya y llegó la hora de los besos. Sarita, me dió uno muy apretado y me susurró al oido: "la proxima vez tengo que ver como se la mamas, mariconcito". No se si mi madre se dio cuenta, pero me puse como un tomate.
- Vale, tu tío es un cabrón con pintas que se lo rajó todo a su novia, etc, etc. Pero me dijiste que mi culo no fue el primero.
- Eso fue mas tarde al entrar al instituto.
- Pues venga, suelta - sonó el timbre - bueno, espera, la pizza.

domingo, 5 de abril de 2020

UNA VIDA DE NOVELA


Mientras Ambrosio iba girando la base a la que me había encaramado pude irme fijando en quien me observaba, algunos con mas interes que otros.
Me llamaba la atención la pareja de jovenes desnudos. Estaban desnudos con la misma naturalidad que si estuviesen vestidos. Es como si fuese su vestimenta habitual. Ella era algo mas baja que él y eso que él no era muy alto, al uno setenta y cínco no llegaría. El la tenia agarrada con su brazo izquierdo por el hombro y reposaba su cabeza sobre la de ella. Con la mano derecha acariciaba el sexo de la chica sin torpeza, y ella con su mano en el pecho jugueteaba con el pezón izqdo. Los dos esbozaban una sonrisa suave y reposada que trasmitía paz. Lo que si me llamó la atención era el extraordinario parecido que tenían. Ambrosio me dijo que se llamaban Dafnis y Cloe. Unos años mas tarde tuve la oportunidad de leer la obra de Longo y comprendí el porque de ese aura de inocencia que les nimbaba a ambos.
Los cuatro caballeros charlaban animadamente aparentemente ajenos a mi exhibicion y las dos señoras hablaban en petit comité en voz baja mientras reían contenidamente. En un momento dado, que me sorprendió por lo distante, un caballero se acercó a mi, rebuscó a traves de la pernera del calzoncillo y me extrajo el sexo completo, pene y bolsas. El pene estaba ingurgitado, sin necesaria dureza, pero apreciable consistencia. Lo sopesó en la palma de la mano y deteniendo el girar de la mesilla lo mostró a los otros tres señores que mediante gestos y muecas de aceptación aprobaron lo que estaban viendo. Uno de ellos levantó la voz 'Carlos, y como está de acceso' El tal Carlos, marido de una de las mujeres, Paloma, con soltura me bajo la ropa interior, me indicó que me inclinase para exponer el ano. Introdujo un dedo, inmediatamente otro y un tercero sin dificultad. 'Listo para fist, muchachos, con la debida lubricacion'
Ambrosio, se dio cuenta que la temperatura se elevaba y cortó.
"De eso nada, que os conozco y en el dia de la presentación no. Una demo con Dafnis y Cloe a ver su sensibilidad y ya veremos otro día"
No sabia que significaba aquello, pero sin tener que decir palabra Fermin se acercó, me ayudó a bajar de la mesita, me recogió los calzoncillos que el tal Carlos me había dejado en los tobillos. No se si con intención o no al retirarlos me rozó el miembro y me pareció sentir un pequeño temblor. Me miró muy profundo a los ojos un instante y procedió a dejar espacio en el centro de la habitación.
Lo que sucedió después aún no he podido calificarlo.
Me vi como protagonista de una coreografia que era como un coro de Vivaldi; elegancia, mesura, continencia, determinación sin torpeza y decoro y todo perfectamente encajado en una escena de sexo sin trabas ni cortapisas. Todo era natural, evidente y consecuente. El sexo era arte y placer, dolor y renuncia, entrega e inocencia. Por vez primera en mi vida penetré a una mujer y lo hice con la naturalidad y alegría que el niño da sus primeros pasos; sabiamente auxiliado por Dafnis, sin querer tomar ningún protagonismo. La sonrisa angelical de Cloe aceptandome en su cuerpo y la delicadeza de Dafnis encauzandome y modulando el ímpetu y la urgencia que mi naturaleza exigía. El roce humedo de sus labios en los mios me reconciliaba con el sexo que yo conocía, el único que hasta ese momento habia degustado y que me pareció por comparacion, zafio, torpe y prescindible. Finalmente a instancias de Ambrosio: 'Dale ahora, Dafnis, del placer que conoce y que atisbe el mundo, que si quiere se abre ante él'
En tanto yo disfrutaba de la calidez profunda del sexo de Cloe y ella de la intensidad de mi cuerpo, casi como si fuese un ceremonial religioso, Dafnis comenzó a besarme desde la nuca, lamiendo con morosidad la espalda y provocandome un placer que se expresaba en la profundidad de la vagina de Cloe. Dije en un susurro que no iba a poder resistir tanto placer y fue cuando Dafnis, a mi oido me pidió perdón y a renglón seguido sentí un dolor urente en el ano como la primera vez que en el vater del colegio, aquel de ultimo curso me sodomizó sin ninguna preparación. Estuve sangrando un par de dias y el dolor al evacuar duró una semana. Dafnis habia entrado así para cortarme el orgasmo. Cuando paso el dolor, Ambrosio se acercó a nosotros y como un abuelo reconviene a su nieto me dijo: 'Se permite de todo, Raúl' miró a Sergio que asintió 'menos correrse. Con el orgasmo se acaba el juego. Se quema toda la polvora, se hace la oscuridad y los angeles dejan de cantar. El orgasmo es la trampa que pone la naturaleza para que dejemos de soñar, de volar y en ultima instancia de gozar. Lo entenderás cuando tengas nuestra edad y cada orgasmo sea un paso irrevocable hacia la desesperanza. Recuerdo cuando padre me llamaba al corral, y lo hacia dos veces al dia en muchas ocasiones, en el trayecto hasta el corral ya me corría de gusto esperando ese enorme tranco. Luego miéntras el acababa me corría otra vez y si le daba por hacermelo por la boca, al tragarme su polvo me corría dos veces seguidas, eso de tragarme la leche de mi padre me parecía el colmo del morbo. Después de salir del corral si me buscaba alguien más, y ese alguien solía ser Fermin, lo hacia otra vez, ¿eh, Fermin?' Fermin desde la puerta muy serio esbozaba una indefinida mueca, que podría ser una sonrisa y afirmaba con la cabeza.
Después de la perorata de Ambrosio, se deshizo la composición, Dafnis se salió de mí y yo de Cloe. Estaba tan a punto que el roce al sacar mi pene fue suficiente para que comenzase a eyacular. Ambrosio me gritó 'Niegate, no consientas que siga saliendo, controlate o vete' hice un esfuerzo como de cortar el chorro cuando ya se ha empezado a orinar. Sentí una especie de presion o dolor o tensión placentera tambien de alguna forma y el semen que salia mansamente por el meato resbalando por el fuste hasta llegar a los huevos dejó de manar lentamente. 'Dafnis' dijo Ambrosio, y el chico muy delicadamente recogió con la punta de la lengua el semen que había empezado a dejar de salir y se lo entregó en la boca a Ambrosio, que lo paladeó y haciendo un guiño a Raúl y levantando el dedo gordo le dio su aprobación 'Se nota que no fumas, chaval, eso es bueno' y ahí es donde yo comprendí porque la leche de mi padre tenía ese sabor acre a veces tan desagradable.
Poco a poco el pene se fue relajando y se alejó el peligro de eyaculación explosiva. Sergio a modo de recompensa me dio un cálido beso. Los espectadores aplaudieron.
'Bueno, ya conoces a los hermanos, ¿que te han parecido?, Raúl' ¿hermanos? 'Si, gemelos, los adopté con dos años y con nueve les encontre teniendo sexo, se asustaron muchisimo, pero les quité sus dudas, cuando me desnudé alli mismo y les dije que porque no me enseñaban como practicar sexo. Fue al principio dificil, pero cuando convenci a Dafnis de que probase a sodomizarme como lo hacia Fermin, la innata curiosidad de los adolescentes hizo el resto. El que estén desnudos en casa siempre es elección suya, y a mi encanta que tengan sexo donde se les ocurra y como se les antoje. Fermin a veces si ellos se lo pide participa'
Timidamente pregunté si podia vestirme, porque me sentía incomodo desnudo. Yo no estaba acostumbrado a estarlo sin razón sexual mediante y no sabía donde meterme.
Ambrosio le dijo a Fermin que trajese unos aperitivos y unos refrescos para los chicos mientras  me vestía.
Aprovechando la relajación del momento pregunte a Ambrosio que como acabó aquello de su padre. Me intrigaba saber hasta que edad estuvo de incesto.
Fermin pidió permiso a Ambrosio para contarlo porque él lo vivió en primera persona y segun dijo le supuso tener que dejar el pueblo.
"Vaya por delante Raúl - comenzó Fermin - que el Celedonio, padre de Ambrosio, era bruto, hasta dejarle de sobra. Segun me dijo mi padre a mi, desde chico el Celedonio fue un salido y allá donde hubiera un agujero allí la metía el Cele. Y lo mismo que me cogió a mi con nueve, lo hacia con las cabras y con lo que se le pusiera por delante. Cuando su mujer, la señora Carmen, que era de buena familia y la preñó con dieciseis, por eso la casó. Pues decía, cuando la señora Carmen vio que la hermana pequeña de Ambrosio, Carmencita, con doce años empezaba a crecerle la barriga se temió lo peor. Interrogó a la niña hasta hacerla confesar que desde que sorprendió a su padre haciendoselo con su hermano, decidió hacerselo a ella, por el culo también, para evitar lo que había sucedido, pero una de las veces, con la furia que le ponía se le escapó y la metió por delante. Con la extrechez virgen el Celedonio se corrió dentro sin voluntad para onanismo alguno y derramarse fuera. La señora Carmen con el jipío puesto por la pena de tener que ir a denunciar a su marido, cogió a su hija fue a denunciar y luego a casa de su madre, de la que ya no saldría.
La guardia fue en busca del Celedonio y lo encontró en la caseta de aperos de mi padre, dandome por el culo a mi, que ya con veinticuatro iba en su busca cuando estaba falto. Nos detuvieron a los dos. A mi, después de la manga de hostias de mi padre por maricón y usar su propiedad sin permiso el cabo de guardia le dijo a mi padre 'anda llevatelo, ya es mayorcito y bastante pena va a tener con que todo dios sepa de que pata cojea. Al fin y al cabo es mayor de edad, pero el hijoputa éste ya era hora que lo empapelen'
Al Cele lo llevaron a la Provincial y como las noticias corren como la polvora, allí por degenerado, le follaron el culo hasta desangrarlo. Nadie le echó en falta. Se enterró en terreno sin bendecir y la viuda pagó a regañadientes una caja de madera sin desbastar. No hubo lápida ni señal. Dificilmente sabría alguien donde reposan sus huesos"

sábado, 4 de abril de 2020

¿Y AMBROSIO?


Lo de Ambrosio es punto y aparte - bajó la voz Raúl.
Estaban en el bar de la facultad aprovechando que el de Quirurgica I habia avisado que tenía un quirofano muy largo y no iba a llegar. Luego venia el de otorrino, pero éste decia que le daba igual que fuesemos a clase o no, con tal de que comprasemos su libro.
- La historia de Ambrosio parece sacada de un guión de cine.
- Cuenta, cuenta.
- Sergio que es dos años mayor que yo y con el culo partido desde los siete años, se mueve en este mundo de la chapa como pez en el agua. El conoció a este Ambrosio en una fiesta privada en una mansión de las afueras con apellidos muy rimbonbantes por medio. Sergio y gente parecida desde los diez años participando en fiestas de esas de las que me ha contado truculencias increibles, chicos y chicas.
Bueno, a lo que ibamos. Ambrosio se encaprichó del culo de Sergio porque era un crio (ya te contaré de donde saco esa mania que tiene) y además lo aparentaba, pero por ultimo, mas o menos cuando le conoci en aquella iglesia, ya tenia bozo y un mostachón que parecía un guardia civil. Eso ya no era de su agrado. "Demasiados pelos en el culo" me dijo Sergio que le decia.
A los pocos días de estar viviendo en su casa, una noche, en la cama me dijo que que tal tenía yo el ojal de abierto, que tenia un amigo con buen tranco y con lo niño y lampiño que era yo si se lo daba podia sacarle los higados sin remordimientos, era un chatarrero a lo grande y apaleaba los millones. "Me dejas probar a ver que tamaño te entra y partirte bien el culo para que vayas preparado"
Con mucha dificultad y bastante vaselina me metió por el culo un calabacin que buscó en la cocina y trajandole bien me consiguió el boquete que tu probaste.
- Que mariconazo eres Raúl. No sabes tú lo que me costó admitir que fue el polvo mas intenso y placentero que tuve nunca. Me despertaba de noche, empalmado a reventar con tu culo fijo en mi mente, y asi en durmevela me masturbaba pero viendo que te follaba y te besaba al tiempo. En cuanto me corria, me desesperaba de haber experimentado tanto placer  con un tío. Yo creo que de no haber encontrado a Connor, que me ayudó mucho, me habría vuelto loco. No me consentía ni siquiera pensar que era bisexual. Bueno venga sigue.
- Aquella noche del calabacin, acabó como tenía que acabar, te lo puedes imaginar. Yo a Sergio nunca le podré negar el culo. Fijate, que Ainara me la presentó él un dia que venía de hacer un trio con ella y Sandra y Ainara era una cria aún. Le pareció de lo más normal que Sergio y yo tuviesemos nuestros encuentros.
- Así de competente es Ainara, y además que bien folla y con que naturalidad.
- Bueno, Ambrosio, que pierdo el hilo. A los dos dias de hacerme un coño con aquel dildo descomunal, me llevó a un ático del Paseo del Retiro. Yo nunca habría podido imaginar que existiese un piso de esas dimensiones. Costaba caminar sin que se te doblasen los tobillos, tal era el espesor de las alfombras. Yo con mis catorce años estaba sobrepasado del todo. Un hombre rondando la sesentena, calculé, muy serio aunque amable y con guantes blancos nos llevó a Sergio y a mi a un salon enorme, no, más enorme aún. Habia alli cuatro señores, dos señoras y un chico mas mayor que nosotros, desnudo con la mayor naturalidad que tenia cogida por la cintura una chica tambien desnuda. Al entrar en la estancia todas las miradas se nos clavaron encima. Yo al ver la parejita joven desnuda no pude remiprimir la excitación. Se levantó enseguida demostrando una agilidad envidiable un hombre de unos  cincuenta años de pelo casi blanco y aspecto jovial. "Éste tiene que ser Raúl" dijo y me tendió la mano. Se dirigió a Sergio y le dijo, supongo que para no intimidarme, que me dijese que me desnudase. Cuando Sergio me lo dijo empezaron a temblarme las piernas. No era como cuando el cura dijo desde dentro de su casa que nos desnudaramos, que era como mas familiar, pero en aquel salon, con aquellos cuadros y muebles, yo me queria morir. Ambrosio se dio cuenta, tenía mundo, se me acercó y pasandome la mano por el hombro, me dio un beso en la mejilla y me acompañó a su sillon. Me dijo que él me desnudaría y asi lo hizo.  Mi excitación había desaparecido y con destreza, Ambrosio, me dejó en calzonzillos. Luego me hizo subir a una mesita baja que podía girar para que pudiese verme cualquiera de los presentes en la habitación.
No se cómo pero me fijé en el hombre de guantes blancos que muy tieso y serio permanecía al lado de la puerta. Me llamó la atención que con mucho disimulo se colocaba su paquete que era evidente que crecía. Él comprendió que yo me habia dado cuenta y se humedeció los labios con la lengua, expresando un deseo lujurioso como yo jamás he podido volver a ver.

Cuando tuve mas confianza, se lo dije a Ambrosio y el me contó quien era Fermin.
"Tenía yo siete años" me contó "cuando mi padre me mandó con las cabras al monte a mediados de invierno. Mientras las cabras triscaban lo que podian por los riscos, yo me moria de frío en cualquier abrigo que encontraba. Me sangraban los sabañones de las orejas y lloraba porque quería con mi madre. Mi padre me tenía dicho que cada cabra que perdiera iban a ser diez cintazos de su cinto en las posaderas, y yo sabía como se las gastaba el cabrón de Celedonio. Llevaba en el zurrón tocino de hoja, medio queso y pan de centeno que dura mas, aunque es duro de roer. Cada semana bajaba a casa, padre contaba el ganao, madre reponía el zurrón y yo volvía al monte" Cuando contaba estos lances, Ambrosio perdía la mirada en el horizonte y las lágrimas pugnaban por abrirse paso, pero sabía como controlarse.
" Una de las veces, ya metidos en primavera, mediados de Abril, mi padre me dijo que iría al monte acompañando a Fermin con su reata de cabras. Aquel Fermin, éste que tu conoces ahora tan bien vestido, era un gañan de diecisiete años, casi diez mas que yo, que desde el primer momento me hizo una caricia tosca en la cabeza, despeinandome y diciendome que estaba hecho un zagalón y nos ibamos a llevar bien, tras lo que me dió un azotazo en el culo con la mano abierta que me hizo trastabillar.
Ibamos trocha arriba a buscar los pastos para los rebaños y me llamó la atención que cuando tenia que orinar no se resguardaba como que presumiendo de atributo o cuando giñaba, se quitaba el calzón y lo hacia delante de mi casi desnudo. Yo cuando tenia que hacerlo buscaba una peña que me resguardarse o un arbusto y él se reía de mi acusandome de ser una señorita, que los hombres no tenian reparo en mostrar sus triunfos. En una de esas ocasiones en que se detuvo a plantar un pino, como decía a cagar, me pidió que le buscase unas hojas con que limpiarse. Le llevé algunas y por sorpresa me agarró del brazo y me dijo casi en un susurro '¿no te gustaría limpiarme el ojete, tu?' Me asusté y de un tiron, me deshice de su presa con tanta fuerza que él se desequilibró y acabo sentado sobre su mierda. Yo me reí a rabiar y el con cara de querer matarme me dijo, que me acordaría de aquello".
Yo asombrado, le pregunté si no se daba cuenta que Fermin quería follar.
"Era muy pequeño. Yo no me había masturbado nunca aún, no entendía porqué hacia aquellas cosas. Hasta que un día que el llevó sus cabras a otro pago, no permitiendo que las llevase yo, con el achaque de que el quería ver primero si merecía la pena. Como tardaba, dejé mis cabras en un ribazo y me fui a resolver mi intriga. Estaba ya alejandome demasiado para mi gusto de mi rebaño, cuando escuché unos gemidos, como de sufrimiento de alguien. Me acerqué un poco más y aún no entendiendo lo que veía pues solo se lo había visto hacer a los machos con las cabras, mi cuerpo reaccionó con una erección intensa y muy placentera. De forma instintiva me empecé a tocar y a acariciar y de pronto no se si me puse intenso pero el pellejo se retrajo y apareció una especie de bola roja que no sabia si dolía o daba placer. Debí hacer mucho ruido porque de pronto apareció por allí Fermin desnudo como yo le habia visto con el otro hombre detrás haciendo movimientos espasmodicos. El hombre que vi detrás de él le seguía, subiéndose los calzones.
Fermin, se quedó parado delante de mi, con una amplia sonrisa y exhibiendo un tranco enorme en comparación con el que a mí me dolía tanto. Se acercó a mi y yo me quedé paralizado. Estaba asustado y encantado al tiempo; querría y no querría estar allí al tiempo. Pero cuando Fermin cogió mi mano y me hizo acariciar su sexo, sentir ese trozo de piel, dura y suave y caliente a la vez, supe que eso es lo que quería. Me dijo entonces que se lo besase y al principio me dio reparo, pero mi sexo ante esa posibilidad se enardeció aún  mas y poco a poco fui acercando los labios a su capullo, que destilaba un fluido trasparente, pero eso no me retrajo, al contrario, me hizo separar los labios hasta que su sexo entró en mi boca. Fue algo agradable y el empezar a masajear con mi lengua su frenillo fue totalmente intuitivo. Y estaba yo en una dimension atemporal disfrutando de aquello que acababa de descubrir cuando el otro hombre habló: 'Vaya, vaya, un alumno aventajado, que calladito lo tenías Fermin. Lo mantienes entero o ya le has partido el culo' Cuando escuché aquello deje de chupar y me incorporé justo a tiempo para ver como Fermin guiñaba un ojo a su acompañante y decía: 'Enterito' Aquella montaña de carne se abalanzó sobre mi y ya solo tengo recuerdos entrecortados. A Fermin diciendo, a ver si le rajamos y luego..., y al otro contestar que a mi edad estabamos muy tiernos y elasticos, que en el fondo me iban a hacer un favor. El primero fue el borrico aquel. Fermin me sujetaba fuerte mientras yo suplicaba que por el culo no, que se lo diría a mi padre. Fermin contestó riendo que quien se creia que le había partido el culo a él precisamente en esos mismos riscos con nueve años. El hombre aquel se quedó desnudo como su madre le parió; primero me intentó meter la lengua, lo que me tranquilizó porque era muy gratificante, luego metió el dedo y me dolió. Grite y grité y el tío decia que más fuerte que eso se la ponía mas dura. Luego con el tocino que llevaba en el zurrón me lo restregó para ponerme suave y luego, con el corazón acelerado sentí como que me habrian en canal. El dolor mas tremendo que nunca pude sentir. Aún lo recuerdo y me duele. Estuvo bombeando en mi culo hasta que debió relajarse, no puedo determinar el tiempo y el dolor desapareció y mi polla empezó a ponerse dura. No me lo podia creer, pero me gustaba. Acabó con unas arremetidas fortisimas que yo deseaba que no terminaran nunca, tanto me complacían, hasta que paró. Entonces se salio de mi cuerpo y le dijo a Fermin, que le tocaba, que él me sujetaba. Yo contesté con vergüenza por tener que decirlo, que no hacia falta, que me gustaba. Fermin me folló y sólo sentí placer. Mientras me penetraba me sacudia mi polla hasta que llegué a un punto de placer y desfallecimiento que no queria que acabase. Un poco después,  Fermin dio otras dos o tres arremetidas y me dio la vuelta a la cabeza para besarme en la boca metiendome su lengua. Cuando se retiró y me iba a poner el calzón noté que algo resbalaba por mis muslos y me asusté. Grité a Fermin diciendo que tenia sangre a lo que se rió diciendome que era solo la leche que todos los hombres echamos cuando nos corremos. ¿Nos corremos? Y eso que es. Me dijo que yo era  chico aún para echar leche.
Mirando a Fermin, muy serio, continuó. Todos los dias al menos dos veces el muy cabrón me follaba, y yo feliz. Mientras duró aquella campaña fui el mas feliz del mundo. Y en voz muy baja, casi al oido me confesó que seguía follandole igual de bien.
Cuando regresamos, Fermin, le debió hablar tan bien de mi a Celedonio, que a la semana de volver, me llamó desde el corral a voces. Me temí lo peor. El cinto de mi padre era temible. Algo debi hacer que le había molestado, pero no habia perdido ni una cabra. No lo entendía. Llegué al corrral y mi padre me esperaba con las manos en la hebilla del cinturón. Me dijo que me bajase los pantalones y me echase sobre una paca de paja. Me iba a majar a latigazos. De pronto sentí que me mojaban el ojete e inmediatamente me metian una polla. No sentí ningun dolor, solo, le dije en voz baja a mi padre: Padre, más fuerte. Padre me contestó: 'Que suerte he tenido, me ha salido un mariconcito'. Aquel comentario me satisfizo extraordinariamente"

viernes, 3 de abril de 2020

PERDER LA VIDA MIL VECES


Me agotó tu cuerpo
Nunca encontre tu alma.
Conseguí entrar, me perdí,
Te dejé mi casa
Entraste,
Descolocaste,
Y no me ayudaste a ordenar.
Aún busco tu alma,
La busco en mi casa
Por si la robé
Y yo no lo se,
En todos los rincones busqué.
Dejaste vacío,
Que no se como rellenar.
Entraron ladrones a robar
Pero buscaban tu alma,
Y rompieron lo mas preciado;
Los convoqué otra vez,
A seguir destrozando.
En algo muy preciado,
Entre añicos, quizá
Te encontraría al fin,
Pero...,
Solo encontraba tu cuerpo.
Me hizo desfallecer tu cuerpo
Extenuado,
Deshecho,
Entregué mi alma en prenda,
Como un tesoro te la di.
A mi puerta,
Medio rota,
La encontre sucia y devastada,
De tu alma, nada.
Me entrego a recordar;
¿En algun pliegue de la cama?
Entre la sabanas húmedas,
Adherida a tu esencia,
Engarzada a aquel "te quiero"
El que nunca pronunciaste,
Al que nunca respondiste,
Al mío,
Con el que te lo di todo.
Me abri en canal
Y te amé.
¿Aún me buscas, sin buscarme?
Mi cuerpo tiende a ti
Y rompe el alma que te entregué
Caminando en otra dirección,
Sin volver la cabeza,
A la oscuridad del desamor,
Al vacío de tu alma,
Al final sin haber empezado.
Va acercandose el ocaso,
Entre tinieblas
Con el dolor de no tenerte,
Con la alegría de haberte amado
Conociendo el desenlace.
Si mil vidas viviera,
Mil vidas perdería
Por una sola de esas miradas
Con las que ya era tu esclavo,
Uno de esos besos
Que eran un "si quiero"
Aunque me escondieras el alma.
Mil veces perdería la vida,
Solo por volver a recorrer tu desierto,
Abrigarme en tus oasis,
Descansar bajo tu tienda,
Y dormir con tus estrellas.

sábado, 28 de marzo de 2020

RECUERDOS VI - EPILOGO


- Entonces - concluyó Alex - voy a tu piso, ejem, el famoso pisito de marras donde le diste a mi vida la vuelta del reves como a un calcetin, pedazo de cabrón - y terminó con una sonora risotada.
- Tu si que eres un cabrito Alex - dijo entre risas - esta tarde nos tomamos algo aquí, y lo que tu quieras, recuerdo ahora cierto examen de Micro - y ya la risa no le dejó continuar.
- Anda, anda, esta vez no me vas a tomar de primo. Pero eres tú el que me tienes que explicar alguna cosilla, como lo de Londres; quien es ese Ambrosio, en fin y algúna que otra cosilla cómo de qué esas intimidades con Sergio que después he reinterpretado a la luz de estos ultimos lances. Venga, hasta ésta tarde.
El piso estando como cuando lo de Micro al entrar se le antojó diferente, como si hubiese sido otro el que hubiese estado allí.
Raúl le echó los brazos. Fue un abrazo de colegas que se conocen, que se quieren porque no tienen doblez el uno para el otro, porque sus defectos son el espejo en el que el otro se mira.
- Luego vendrá Sergio, el también tiene vela en este entierro.
- ¿De qué le conoces? - preguntó extrañado Alex.
- Todo a su tiempo - contestó Raúl.
- Vamos a sentarnos, Alex charlemos.
Ya sabes que no me llevo bien con mi padre. Pero lo que no sabes es que con catorce años, yo creía que iba a estar todo el día solo y me llevé a un amigo a casa y en medio del polvo, zas, mi padre. Nos pilló con la polla dentro y se puso que yo creía que nos mataba. Se puso morado, parecía que le iba a estallar la vena del cuello y entonces, se relajó y muy despacito, con mucha rabia me dijo: "Fuera de mi vista, maricón, ya no tengo hijo" y levantado la voz echó a mi amigo.
- ¿Y que pasó?
- Que me echó a la puta calle y me encontré de pronto, medio en pelotas, era verano, mi madre estaba en la playa, estaba tirado, mi padre no quería ni recordar mi nombre.
Empecé a deambular hacia el centro. Estuve horas en la calle, estaba agotado, tenía hambre y ganas de llorar. Vi una iglesia y entré para descansar del cansancio y el calor. Mirando distraído fije la vista en un confesionario que crujía y de pronto abrió la portezuela y salió un chico más o menos como yo subiéndose la cremallera. Se fijó en mí, se volvió hacia el confesionario y empezó a caminar hacia la puerta. A continuación salió del confesionario un cura de sotana abrochandosela. Se me quedó mirando, sonrió de una forma asquerosa y me dijo: "¿Quieres confesar?
Te puedes imaginar como corría yo. Me imaginaba que aquel cura me perseguía y me crucificaba por lo menos.
- Joder, Raúl que trago. A mi un tio abuelo de mi madre cuando yo tenia 7 años con el que me quedé un verano una siesta de esas de calor asfixiante me llevó a dormir la siesta a su cama, porque, me dijo, que su cuarto era mas fresco. Alli casi dormido por el calor me cogió la mano y me la llevo a su polla, gorda, flaccida y pringosa y del susto salí corriendo y no me atreví a contarselo a nadie, porque seguro que la culpa me la echaban a mi. Bueno, ¿y que hiciste cuando saliste a la calle?
- Salí desbocado sin saber que hacer al sentir el sol en la cara una mano me retuvo y casi me hace caer.
- ¿El cura?
- Que va. El chico que habia visto salir del  confesionario. Me preguntó "Te ha hecho algo el mariconazo gordo ese", le contesté que me dijo si queria confesar, y el chico contestó " Ya, ya, menuda confesión, con la absolución del baculo arzobispal".
Yo no entendía nada.
- Y ese chico, ¿quien era?
En ese momento golpearon la puerta.
- Ve a abrir Alex, será Sergio, yo voy por unas cervezas frias al frigo.
- Hola, chaval - Sergio le dio un abrazo de corazón y le dijo al oído - y que bien follas, que competente eres.
- Raúl venia con media docena de Coronitas frias - ¿Que pasa Sergio? al tiempo que se saludaban con un entrechocar de pecho y hombro.
Ya sentados los tres y servidas las cervezas Raul, haciendo un gesto como de presentador de circo, levantandose,
- Y sin mas dilación, el mejor, el mas leal, el que nunca te falla, Sergio, el chaval que me salvó la vida a la puerta de una Iglesia.
- ¡Ah! Joder, entonces de eso conoces a Sergio - exclamó sorprendido Alex - y entonces ¿ese Ambrosio?
- Todo a su tiempo chaval - replico Sergio - cuando vi salir como una exhalacion a tu amigo, supe que iba a tropezarse con el escalón que algún cabrón habria puesto alli para romper los dientes a todo cristo. Le pregunté si el cura le habia trasteado como a mi; aunque a mi con mi consentimiento.
- Yo estaba jadeante de nervios y de debilidad - terció Raúl - y agradecí aquella garra de hierro en mi brazo. Claro - aclaró mirando a Sergio - tu eras mas mayor que yo.
- No tanto, yo tenía 16 y tu Raúl 14.
- Pero a esas edades dos años lo son todo - salió Alex apoyando a Raúl - Bueno, ¿y que? que me tenéis en ascuas, joder.
- Me di  cuenta enseguida que Raúl estaba agotado. Me contó lo que le había pasado con su padre y la  verdad, me dio pena. Me senti en la obligación de cuidarle. La calle era, y es una selva y un bocado tan tierno no iba a durar sin dentellada ni una noche.
- Yo le pregunté que qué hacia dentro del confesionario - se explicaba Raúl  - y cuando me lo dijo, no pude creermelo, hasta que me enseñó un billete verde.
- Bueno, bueno - terció Sergio - no siempre era así. Aquel dia fue que en lugar de mamarmela él a mi, me dijo que me daba uno verde si se lo hacia yo a él hasta el final y me lo tragaba. Lo hice, me dio asco de aquel barrigon con la polla enterrada en grasa, pero pudimos ir a tomar unos bocatas de calamares y cerveza.
- Yo - recordo Raúl - era la primera vez que bebía cerveza y me tajé y este cabrón me llevó al cura a ganarme el jornal.
- Total, para Raúl  no era algo raro, estaba follando con un tío y por eso le echó su padre. Si al cura podia sacarle algo, mejor.
- Cuando llegamos - dijo Raúl

- Yo no sabía donde estaba, no era la Iglesia
- Era la casa parroquial - aclaró Sergio.
- Bueno - siguió Raúl - llamamos y nos abrió la puerta un tio con un albornoz sin anudar dejando ver su polla erecta. Estaba el tio como un rucho.
- Felipe - gritó con un acento extraño el hombre aquel - han venido a verte tus querubines.
Desde el fondo de la casa se escuchó un "que pasen, pero que se desnuden ya"
- Yo - dijo Raúl - le miré espantado a Sergio, y si no llega a ser porque a éste le faltó tiempo para desnudarse, yo habría salido por patas. Así que me quedé como mi madre me parió y sin saber porque empece a empalmarme, miré a Sergio y estaba totalmente tieso y el aparato del tio del albornoz estaba para temerle. El tal Felipe estaba tumnado sobre una cama enorme impudicamente desnudo, con esa cupula de carne y grasa por barriga.
- Vaya, vaya, el hombrecito que no se quería confesar,  al final me lo ha traido mi putito Sergio. Ven a  chuparme otra vez. Y mira, os presento a Dexter, un cura amigo que ejerce en NY y viene a veces de  vacaciones. Tiene mejor aparato que yo y quiere jugar con el coñito de Sergio, porque tu amigo será virgen.
- Sergio tomó la palabra - El mariconazo del cura quería obsequiar a su amigo con mi culo. No es que yo fuese virgen, ojo. A mi me desvirgo un albañil que habia en casa cuando yo tenia ocho años y mientras duró la obra, que fueron casi tres meses, me follaba antes de ir al colegio y al regresar. La verdad es que me despertaba pensando en aquella polla y estaba nervioso en el colegio por llegar a casa cuanto antes. Tengo un ano que se traga cualquier cosa, por eso el fist me pone tan cachondo. Bueno, pues sabia que de una forma u otra aquel Dexter iba a follarme,asi que negocie y saque cinco verdes, a Raul le tocó comerle el rabito al cerdo gordo mientras dexter me follaba. Total salimos de alli con siete verdes, un fortunon.
- Mientras saliamos de la casa del cura, que yo ya tenía previsto volver a visitar, Sergio me preguntó que iba a hacer, yo le dije que a mi casa hasta que no volviera mi madre, no volvía. Entonces Sergio me dijo que pasase unos días en su casa - Sergio asentia con la cabeza - y yo le dije que si.
- Yo soy huerfano - dijo Sergio - y me crie con mi abuela en un piso barato de los que daban a los que vivian en chabolos. Ahora ya no vive, ni yo en aquella casa. Mi abuela estaba casi ciega pero se manejaba en su casita muy bien. No se metía en nada. Llegamos, le dije, "abuela he traido un amigo que se va a quedar unos dias. Dormirá en mi cama conmigo" como siempre, me dijo que lo que yo hiciera estaba bien.
- Por cierto Sergio - preguntó extrañado Alex - lo que no me casa es como te follaba el albañil y nadie en tu casa se daba cuenta.
- No me follaba en la casa. Ocurrió que yo me habia dado cuenta del enorme bulto que tenia el chico, que podría tener unos treinta años. Mis padres y una hermana aun vivian. Como la casa tenia tabiques rotos, puertas descolgadas y muchos boquetes. Vi al chico que estaba sentado en el inodoro del aseo de la cocina. Le veia los muslos blancos y fuertes. Mi padre estaba en el trabajo y mi madre habia ido a llevar a mi hermana a ballet. Latiendome el corazón desbocado me acerqué hasta que se dio cuenta. Me llamó y me echo el brazo por los hombros, me atrajo hacia si y me dio un beso en los labios. Entonces vi como le crecia su pene, muy grande me parecio,  coronado por una bellota rosa y resbalandole un liquido trasparente. Me cogió la mano y me la llevó a su sexo. Experimente una satisfacción extraña. De forma instintiva empece a mover mi mano arriba y abajo y el animandome a hacerlo  mas deprisa, hasta que me dijo si queria chuparla. No lo dudé y me lance sobre su regazo. El glande me toco la campanilla y me provocó la nausea y me retire. Fue cuando el ya no pudo resistirse. Me levantó a pulso acercó mi culo a su boca y empezo a ensalibarme el ano. Metia la lengua y me provocaba una sensacion deleitosa. Cuando consideró que estaba suficientemenete lubricado me sentó con cuidado sobre su palo y senti como iba entrando en mi, arriba y abajo, arriba y abajo. No notaba dolor, solo tensión muy excitante, hasta que me soltó y me dejo resbalar sobre su pene hasta que mi culo hizo tope sobre sus muslos. Me preguntó si me gustaba y le dije lo que sentía, que quería mas. Entonces se puso de pie, sujetandome el cuerpo y empezo a entrar y salir de mi ano cada vez con mas rapidez hasta que emitió un gemido de placer y paró. Luego me la sacó y me sentó a mi en el inodoro. Se limpió el culo, cosa que recuerdo con muchisimo morbo, y me dijo que esperase hasta echar algo blanquecino manchado de caca y quiza de sangre. Efectivamente al limpiarme habia sangre, caca y algo viscoso, luego supe que semen.
Aquella noche me dolió el culo, pero eso me excitaba. Por la mañana el albañil llego muy temprano y le dijo a mi madre que el tenia que ir por material y podia dejar al niño en el colegio. Supe en ese momento que me iba a sodomizar otra vez y me empalme. De camino al colegio habia un descampado tapiado con una puerta rota. Me llevo alli. Me dio un beso en los labios y me dijo que habia prisa que me desnudase. Nada mas  bajarme el pantalón me dio con algo de saliva y sin muchos preambulos me la metió, dolió algo, pero un instante despues me encontre sorprendiendome a mi mismo animandole a que hiciese arremetidas mas fuertes. Cuando acabó, me dio un papel y me dijo: "venga, aligera, caga el polvo que tenemos prisa" yo le pregunté si eso iba a ser todos los dias y me dijo que alguna vez traería a un amigo que disfrutase de mi culo. Me abraze a su pierna y de todo corazon le di las gracias.
Cuando acabó la obra, cosa que lamente, mis padres se fueron a la casa de la sierra a celebrar y a mi me dejaron en casa de mi abuela porque tenía un calenturon. Cuando regresaban de la sierra, un reventón, una caida por un terraplen y se incendió. Me quede huerfano y a vivir donde mi abuela. Muchas veces me acuerdo de aquel albañil de Osuna. Me cautivó y me preparó para todo lo que vino después.
- Y al puto cura ¿como lo conociste?
Estuve en el colegio hasta los catorce y a esa edad mi abuela por medio de un conocimiento me colocó de aprendiz en un taller de joyeria. Lo primero fue aprender a limar. Limar oro aunque con limas muy finas produce polvo de oro que a mi no se me ocurrió mas que guardarmelo. Un día al salir del taller me registraron y me lo encontraron. Bronca, amenazas y que sea la ultima vez. Que por mi abuela, si no estaba de patitas en la calle. Cuando se enteró mi abuela me riño y me obligó a ir a confesarme. Me llevó a es iglesia y me tope con el tal Felipe, que nada mas decir Ave Maria Purisima, me cogió la cara entre sus manos me dijo " dejame quererte" y me beso en los labios, luego se abrió la sotana y me llevó mi mano a su sexo. Luego me dio un billete de 100 y me dijo que volviese mas veces. Y asi fue.
- Y tu Raúl - se volvió Alex - lo de Londres y ese Ambrosio, ¿qué?
- Otro día, no te vayas a empachar de información.

lunes, 23 de marzo de 2020

RECUERDOS V - EN PAZ


- Eres un cabronazo, no me han contestado ni a un mensaje, ni me has descolgado el telefono, ni una nota, nada, joder, Alex - le sorprendió Raúl en la cola de secretaría para la matricula de cuarto curso.
- Tío, te debo una disculpa. Tenía que haberte llamado. !Cuanto me he acordado de ti!
- No me jodas, Alex. ¿Que te ha pasado?
Alex le colocó con toda la intención la mano abierta sobre la cintura y Raúl sintió el calor de la mano que además hacia presión sobre su espalda.
- Este no es el momento, pero - con la mano en la cintura de Raúl le atrajo imperceptiblemente hacia él - tengo que hablar muy seriamente contigo. Si te parece, esta noche en el garito ese, y si está ese amigo tuyo, ¿Sergio era, no? mejor. A él también le debo una disculpa.
Cuando Raúl se iba, Alex le dio un abrazo
- Ven, tío, dame un abrazo - dijo Alex - te quiero - susurró en el oído a su amigo.
Raúl se despidió con un "Y yo también" deliberadamente dicho en voz alta.
Cuando se alejaba de la cola de la matricula Raúl no pudo reprimir una lágrima.
- Tio, avanza. Te vas a matricular, o no.
El compañero que le seguia en la cola instaba a un Alex que quedaba noqueado por la presencia de Raúl.
Alex tenía en su memoria aquella primera noche con Connor.
Cuando por completo entregado a un impulso irreprimible sujetó a Connor la cabeza y se fundió con él en un beso torrido. Connor respondía estrechadole entre sus largos brazos.
- ¿Es tu primer beso a otro hombre? pregunto el chico negro a su compañero de cuarto.
Alex hundió la cabeza después de besar al chico, en su hombro besandole sin cesar su cuello siendole imposible reprimir el llanto. Connor le levantó la cabeza, le miró a los ojos llorosos y valiendose de su mayor altura le hizo reposar sobre su pecho, mientras le susurraba:
- Traquilizate. Lo acabas de descubrir o de aceptar, una de dos. No te culpes. No pasa nada. Ahora te metes en tu cama, yo en la mía y mañana mas tranquilo charlamos.
En medio de aquella galerna emocional, Alex se maravilló de la madurez de un crío tan joven. Connor intentó separarle pero Alex se agarró con desesperación a su cintura. En lugar de eso empezó a doblar sus rodillas dejandose caer hasta quedar arrodillado a la altura de la entrepierna de Connor. Hundió entonces su cabeza en las bolsas de su compañero sintiendo como crecía su sexo. Aquel olor a sudor pudendo con acentos de orina y secreciones uretrales hizo enloquecer a Alex e incluso, recordando el olor del sexo de Lucía le convenció que aquel era su sitio. Habia incluso jugado con la idea de la bisexualidad, pero no estaba muy seguro aún. Cuando comprendió que todo su universo se resumia en ese momento en aquel pene robusto y candente y deseando meterselo en la boca, levantó la cabeza y casi implorando le dijo:
- Va a ser la primera vez y no se..., pero incluso si viene cum, me va a dar igual. Quiero entregarme
- Seguro que lo vas a hacer bien. No pienses y dejate llevar por tu instinto, lo que se te ocurra. Hagas lo que hagas nada te voy a reprochar. Pero vamos a la cama, vamos a estar mas comodos.
- Bueno, vas a avanzar o qué joder, Alex - gritó ya su compañero.
- Perdona, perdona, joder, estaba en otro lado, perdona.
Llegó a ventanilla, formalizó su matricula, no sin algún problema de entendimiento con el funcionario.
- Tío, ¿que te pasa? Estas acarajotado - escuchó como si viniese de lejos lo que le increpaba su compañero de cola.
Tenía grabada en la mente como en pausa, la imagen de Connor tumbado boca arriba y él a horcajadas sobre su cuello de forma que ejecutaban una felación mutua. El pene de Connor de al menos veintiun centimetros le pedía erguido, orgulloso que se  lo metiese en la boca, el capullo brillante de aspecto de seda era imposible no rendirse a su llamada aunque provocaban constantemente nauseas y el contenido gastrico acido que regurgitaba y le hacia babear profusamente y a la vez lacrimear de forma refleja. Le llamaba la atención lo desagradable de sentir nauseas constantemente y babear una secreción mucosa muy lubricante de la que no tenia idea para que era tan necesaria. A pesar de todo esa situación le provocaba una excitación que lejos de evitar que el pene le llegase muy profundo pretendía que llegase lo mas dentro posible.
Connor por su parte se notaba que no era su primera ocasión. Lo hacía con tal maestría que ponia a Alex al borde del abismo constantemente.
- Connor no sigas que me corro - se salía de la boca del chico evitando el inminente orgasmo.
- ¿Que es eso? - preguntó extrañado Connor
- I will have cum - le tuvo que aclarar
Con un "ok" el chico negro empezó a lamer las bolsas de Alex abandonando el pene. Continuó lamiendo y mordisqueando el periné y con mucha parsimonia fue avanzando hasta dar con el ano. Insinuó la lengua dentro del ano y Alex ante la sorpresa, gimió de placer abandonando de un respingo el baston negro y cadereando sobre la boca de Connor para que el siguiese profundizando en la estrechez de su ano. Cuando se recuperó de la grata sorpresa se lanzó sobre el puñal grueso de su amigo. A proposito se esforzó en que el pene sobrepasase su garganta, pero sobreponiendose a una arcada manteniendo la presion, su conducto debió abrirse y de repente se encontró con sus labios incrustados en los huevos de Connor. Sentía que se asfixiaba con ese cuerpo extraño al fondo de su garganta y las oleadas de nauseas le hacian sentir morir, babear de forma indescriptible y llorar sin razón. Despues de lo que pareció una eternidad, fue Connor quien se retiró de la garganta de Alex.
- Me corro - exclamó el chico - ¿lo he dicho bien?
- Estupendamente - le contestó - al tiempo que se volvía hacia él.
Entonces Alex para evitar la efusión de su amigo le imito y buscó de una forma algo torpe su ano. Estaba intimamente sorprendido de que tuviese sus labios en los labios que obturaban el final del tubo digestivo de Connor. Casi con veneración comenzó primero a besar a labios cerrados para rendirse finalmente al deseo irreprimible de poner en danza la lengua. Insinuó la lengua dentro del ano y sintió el sabor acre correspondiente al lugar que estaba chupando, pero no producía rechazo, solo una superior excitacion que le ponía en disposición de aceptar lo que Connor pidiera.
- Eres un maestro con la lengua, pareciera que lo has hecho toda la vida - le susurraba mientras le besaba los ojos, la frente, y la boca. Luego le puso frente a él y le habló - Quiero gozar de ti, dentro de ti, Alex - siguió susurrando al oido a Alex -  quiero follarte, si no puede ser no importará pero no voy a ser brusco. Te prometo que no te dolerá,  tu serás el artífice - al tiempo que recogia de la barbilla de Alex sus babas y la hacía resbalar entre sus dedos.
Oir como Connor le pedía follarle, violentarle el ano  no sentir rechazo o indignación le sorprendió y mas aún contestarle que lo estaba deseando desde el momento que les presentaron.
Luego Connor, metio sus tres dedos centrales de la mano en la boca de Alex llegandole muy profundo, provocandole la arcada una vez más haciendole vomitar babas no pareciendo que eso le molestase. Connor con sus manos llenas de babas lubricantes las deslizó hasta el ano que fue trabajando mientras ambos hombres se besaban apasionadamente.
Recordaba unicamente el cuidado, la ternura con que Connor fue dilatandole tan sabiamente a pesar de su edad hasta que apuntó el pene estando Alex tumbado boca arriba, y dejo deslizar su cuerpo dentro del suyo. Aprendería después de algun tiempo la razón por la que cuando los mas de veinte centimetros de Connor estaban dentro de él sintió una punzada deleitosa en su propio pene y eyaculó de una forma serena sintiendo un placer nunca antes conocido. Cuando Connor lo vio acelero los embites y en pocos segundos se vertió por completo. Tras el ayuntamiento, exhaustos quedaron los dos dormidos, abrazados en la cama de Connor.

Alex tenía ganas de hablar, así  que llegó pronto al local de copas. Estaba Sergio con la modelazo de aquella noche.
- Hombre Alex, me había dicho Raúl que vendrías. Me alegró. ¿Quieres acompañarnos a Sandra y a mi a nuestro reservado? Te debo una disculpa.
Alex se puso nervioso cuando escuchó hablar de aquella habitación pero domado en su orgullo por el deleite del verano con Connor se dejó llevar. Sandra, la pareja de Sergio sin ningún disimulo le puso la mano en el culo y apretó.
- Tienes el culo duro, casi mas que el de Sergio, pero no se lo vayas a decir a él - y acabo dandole un mordisquito en el lobulo de la oreja que hizo resucitar el sexo en Alex.
- No seas zorra, Sandra - condescendió Sergio - ya se que el crio está muy bueno, pero todo a su tiempo.
A Alex le inundó una vaharada de excitación como aquella primera noche que sintió entrar a Connor en su cuerpo. Tenia el deseo desbocado.
- Siéntate en esa mesa mientras Sandra y yo vamos calentando el ambiente - indicaba Sergio un velador cerca del inmenso puff circular del centro de la habitación - Raúl me dijo que esperases un poco que iba a retrasarse.
Alex tomo asiento y un camarero fue a servirle. Pidió una cerveza y se dispuso a contemplar el espectaculo.
Sergio y Sandra ejecutando una coreografia de una forma totalmente natural. A medida que entre caricias y besos se iban despojando de su ropa apararecían dos cuerpos perfectos. Tal pareciera que Miguel Angel hubiera tomado  a Sergio como modelo para su David y Praxisteles a Sandra para su Venus de Cnido. Todo era armonico en la pareja. Estaban practicando sexo delante de todos con tal elegancia que eso sería lo menos interesante. Era cautivador observarles crear un baile que nadie habria dicho que no hubiese estado en la mente de Nijinsky. Excitaba desde luego verles disfrutar, con la piel brillante de sudor y los rictus de placer pero el conjunto de arte y sexo hipnotizaba.
El camarero trajo la cerveza y un chupito de vodka.
- Perdona, yo no he pedido esto.
- Sergio - me contestó muy atento - me indicó que si pedía cerveza lo acompañase de un vasito de vodka.
Alex se sintió halagado por aquel detalle y de pronto en medio de la coreografia exquisita, Sergio le miró sonriendo levantando el dedo con el puño cerrado.
Alex dejó caer el vasito dentro del vaso de cerveza y luego se bebió la mezcla de un solo trago. Sintió el reconfortante liquido y como el alcohol le relajaba y le ponía en suerte para disfrutar. Entonces se levantó de su asiento, se acercó a la cama circular enorme donde evolucionaba la pareja y con el brazo extendido hizo el mismo gesto que Sergio le habia hecho a él.
La sorpresa fue mayuscula cuando Sandra que estaba siendo penetrada analmente le cogió de la mano y le invitó a sumarse. Al principio dudó de si debía o podía pero los efluvios alcoholicos le dieron el valor necesario. Pisó el terciopelo azul de la cama con las rodillas llevado de la mano de Sandra y esta desde su posicion de rodillas para recibir por detrás a Sergio le atrajo hacia si para buscarle la boca. Para entonces Alex ya estaba excitado sexualmente y Sergio le urgió a que se desnudase. Alex lo hizo sin ningún pudor y olvidando que habia personas mirando. Se colocó bajo el cuerpo de Sandra tironeandole y después mordisqueandole los pezones. Los gemidos por la ruda estimulación de los pezones granates y carnosos dieron alas al chico que fue explorando con las manos el cuerpo de Sandra hasta alcanzar su sexo. Lo acarició primero con delicadeza y localizando un trozo duro y sensible sabía que tenía a su merced el clitoris, lo pinzó, apretó con más fuerza cada vez hasta que la chica grito de dolor y de placer al tiempo. En el momento que gritó " más" sintiendo próximo el orgasmo, Alex retorció el trocito de carne tan duro miéntras que con la otra mano introducía en la vagina sus tres dedos centrales, lo que le transportó de forma instantánea al fotograma de la película londinense en que Connor le metía los dedos en la boca y él, ciego de lujuria admitía el lubrico castigo. En ese punto Alex dejó de ser dueño de la situación. Sentía a través de la vagina el pene de Sergio que dilataba el recto de Sandra y  no se lo pensó; reptó bajo el cuerpo de la novia de Sergio hasta alcanzar su periné y allí sacando la lengua gozó la forma en que con cada entrada y salida de Sergio en su novia su lengua  saboreaba al pene tieso de Sergio. Este cómprendió lo que pasaba y de forma rápida sacó su sexo del cuerpo de Sandra y lo introdujo en la boca de Alex que avaricioso chupó y chupó hasta empezar a paladear un sabor distinto.
- Tragatelo ya, Alex, Tragatelo ya - le susurro urgente Sergio con una voz enronquecida por la lujuria.
Alex acumulaba más y más semen en la boca. Podia abrir la boca, retirarse y escupirlo todo, pero la ocupación palpitante de su boca y garganta le tenía embobado. Y en esa estaba cuando sintió que su propio pene era acogido en un espacio calido y humedo. Quiso mirar como Sandra le hacia la felacion sin soltar el pene de Sergio que ya atragantaba de semen a Alex, pero la sorpresa de ver que era Ainara la novia de Raúl, hizo que ingiriese el semen almacenado en la boca y permitirle manejar y acariciar con la lengua el trozo de carne que ocupaba su boca y ya emprendía la retirada.
- La mama bien, ¿eh? amigo. Ainara es genial para eso, es lengua de seda y el piercing ya es el remate - y escuchó como se dirigía a Sergio - déjame sitio, tío, a ver lo entregadito que lo teneis.
Notó unos agiles dedos que manipulaban su ojal entrando y saliendo, un dedo, dos e incluso tres. Ello provocaba recuerdos de Connor muy humedos en Alex que le excitaban. Tenia a su alcance el sexo de Ainara sobre su boca. Sandra se habia marchado con Sergio y Ainara habia tomado el relevo.
- Vaya, amigo mío - le  comentó festivo Raúl - no va a ser la primera vez, ese negrito tenía buen rabo ¿eh?
- ¿Que sabes ...? - y Ainara tapó la boca de Alex  con su sexo, al tiempo que le decia que callase y gozase.
Casi al mismo tiempo que escuchaba esto una leve punzada en el ano le alertó que Raúl intentaba abrirse paso. Con sus manos tomo las piernas de su amigo arrodillado detras de él indicandole que siguiese con la penetración. Raúl empujó al principio con cuidado para llegado el momento con un contundente golpe de caderas entrar por completo en el  cuerpo de Alex.
- Siiiii - un grito confirmatorio del placer que experimentaba salió de la garganta de Alex.
Seguía él estimulando el sexo de Ainara con su boca y Raúl anunciaba en un quejido ronco que llegaba al climax. Ainara aceleró sus movimientos sobre la boca de Alex que agarró su verga y empezó a sacudirla con intensidad. Raúl en un grito anunció que estaba en el paraiso al tiempo de Ainara que gritaba que quería mas y el semen de Alex salpicaba el pecho de Ainara.
Quedaron exhaustos los tres en una escultura digna de Benet.
Se escucharon unos aplausos en el local, Sergio les felicitaba a los tres por su actuación.
- Sobre todo a ti, Alex, has estado genial. De verdad que nunca habría sospechado esa maestría, esa naturalidad, esa entrega, tío, de verdad, enhorabuena.
- Gracias Sergio. Era la primera vez en la boca; yo hace tres meses creo que habria echado hasta la primera papilla, pero este verano lo he tenido intenso y me ha hecho ver la vida desde otro prisma, he aprendido a disfrutar de TODO lo que me puede brindar, sin dañar. Por cierto, Raúl, que es eso de un negro que has dicho antes.
- ¿Lo de tu Connor? - Alex abrió los ojos desmesuradamente sorprendido - deberías - dijo con una media sonrisa - tener mas cuidado yendo por la calle haciéndose arrumacos y menos por Princess Street e ir de la manita en Fortunm & Mason a ver que infusión compras es una temeridad; hay mas españoles alli dentro olisqueando que en la verja de Buckingham. Y si ya en la cola de Lego dices en voz alta "que feliz soy Connor, nunca sabré como agradecerte..." rematando con un beso. Allí en Londres que dos tíos se besen, nadie lo toma en consideración, pero a los españoles nos sigue llamando la atención.  Y no fui yo además el que te vio, fue Ambrosio.
-¿Ambrosio? No se... - dijo sorprendido Alex
- Ya vale - se impuso Sergio - iros a duchar - y diriendose a Raúl - y la chica de fuera, se va a aburrir, aunque Sandra ya está entreteniendola, pero aligerar.
Al salir ya aseados, los pocos clientes que habian ido incrementandose desde que Raúl  y Ainara entraron en liza les dedicaron un aplauso.
- Me tienes que explicar quien es ese negrito y que es todo eso que te ha enseñado.
- Y tu me tienes que explicar que hacias espiandome en Londres.
- Ya habrá tiempo - contestó Raúl - ahora, tu regalo.
Al salir de aquella estancia de sexo en vivo y dirigirse a la barra a medida que se acercaba no podía dar credito, era Lucía.
- Alex, no me has llamado. ¿Cuando llegaste de Londres?
- Bueno..., verás Lucía, no se, hace una semana, pero tenia que ordenar mi cabeza.
- ¿Tu cabeza o tu sexo?
A Alex se le quedó la piel papiracea y las piernas empezaron a temblarle.
- Bueno, chicos - dijo Sergio - Raúl y las chicas tenemos que irnos, vosotros tendreis mucho de lo que hablar.
- Sergio, perdona, - interrumpió a Sergio - puedo pasar con Lucia al reservado. Alli voy a poder explicarme mejor.
- Naturalmente, tu verás, despues de la cortina no hay reset.
- Ya lo se, ya lo se. Muchas gracias.
- Suerte - cocluyó Sergio haciendo el signo de ok.
- ¿Pasamos?
- ¿Donde?
- Ven, vamos - le dijo acompañando sus palabras con su mano dirigiendole los pasos hacia la cama de terciopelo circular en la que acababa de comprobar que efectivamente no era gay, era solo bisexual.
Queria explicarselo a Lucía de la forma menos traumatica, pero tampoco quería que fuese una explicacion disculpatoria. Solo quería que Lucía a la que quería supiese de sus debilidades y fortalezas ahora que ya las conocía él.
Al entrar en la sala, tras la pesada cortina de terciopelo, Lucía tuvo que adaptarse a la relativa poca luz. Cuando fue adaptandose, preguntó.
- ¿Que sitio es este?  con esa cama redonda inmensa en medio de la sala.
- Espera un poco y te cuento.
En ese momento una pareja se adelantaba hacia la cama del centro. Se sentaron en el borde y empezaron a besarse. El ambiente fue caldeandose, ella de despojo de la blusa dejando los pechos al aire. El entonces se quito lo zapatos y en un santiamen estaba desnudo de cintura para abajo.
- ¿Pero esto, Alex?
- Sexo en vivo, Lucía, es muy refrescante. Miralo sin miedo ni vergüenza y si te apetece, nos sumamos. Si quieres, nos vamos  - le susurró muy cerca del oído mientras le bajaba la cremallera del pantalon y le hurgaba en su sexo. Ella emitió un gemido de excitación.
- No, si está bien, Alex, si me gusta, y tu mano tambien me gusta - y al tiempo le buscaba la boca.
Alex se entrego al apasionado beso de Lucia al tiempo que le desabrochaba el pantalón para llegar con mas facilidad al sexo. Ella manipuló el pantalon de Alex y le dejo su pene triunfante al descubierto.
- ¿Nos sumamos, Lucía? - preguntaba mientras le mordisqueaba la oreja.
- Te va a extrañar, pero estoy muy caliente y me gustaría probar.
Se levantaron sujetandose los pantalones que se les resbalaban y se aproximaron a la cama. Se colocaron al borde y la otra pareja les tendió la mano. No tardaron mucho en quedar desnudos y mezclados en aquel cuarteto. En uno de los lances el otro participante quiso penetrar a Lucía y ella se sobresaltó hasta que Alex la traquilizó besando su sexo y haciendo que el hombre se acercase a penetrarla.
- Voy a lubricar este pene - le dijo a Lucia con el pene del hombre en la mano - para que penetre mejor.
Y sin mas dilación empezó una felación lenta y profunda, como las de Connor, para luego dirigir el pene a la  vulva de su novia. El hombre, penetró a Lucia y Alex se aplicó a mordisquear el clitoris. Lucía no dejaba de gemir mientras el pene del hombre rozaba la boca de Alex. La otra mujer dedicaba su atención al pene de Alex.
En un momento dado el hombre que penetraba a Lucía exclamó.
- No puedo más, me corro.
- En su coño  no, tío, en mi boca - le gritó al hombre - y visto y no visto retiro el pene de su novia y se lo metió en la boca, donde el hombre derramó su semen.
Entonces hizo algo inusual, impensable hacia solo unas semanas. Le quitó el pene de la boca a la chica que le hacia la felación y la introdujo en el cuerpo de su novia. Cuando estaba a punto de correrse y Lucía a punto también se la sacó y la llevo a la boca de ella mientras la masturbaba con el dedo. Ella con avaricia chupo y chupo hasta hacer que Alex se corriera mientras ella hacia lo propio. Y en ese momento se fundieron en un beso intercambiandose los diferentes semen y tragandolos sin dejar de besarse.
- Y yo ¿que? dijo dolida la otra mujer a la que habian olvidado.
- Yo ya me he corrido - dijo el tío que se habia corrido en la boca de Alex - y la mama mucho mejor que cualquier tía. Tu apañate o espera a ver si alguno de los que anda por aqui esta desesperado.
Mientras Lucía y Alex continuaban de molicie riendo y disfrutando de sus cuerpos.
- Esto, cariño, habria necesitado de muchas palabras para explicarlo. Ahora esta bien claro en que consiste mi bisexualidad. ¿No te molesta, que sea así?
- Me molestaría si te lo hicieses con un tío sin mi.  Como me jodería que te lo hicieses con otra tía, conmigo o sin mi. Ah, y queda por explicar como has llegado a saber que eres tan peculiarmente sexy y donde has aprendido esa maestría chupando pollas. Al final me vas a tener que dar un tutorial.
Los dos rieron relajadamente y con parsimonia fueron vistiendose y dirigiendose a la salida.
Alex, al fin, después de muchos meses, se encontraba en paz consigo mismo y con sus cercanos. Era feliz.