sábado, 14 de marzo de 2020

RECUERDOS - DESPERTAR


De las peores cosas. O de las mejores, según y cómo.
Antoñito, como finalmente todo el mundo le conoció, fue el ultimo niño que nació en la familia. Fue Antoñito, un niño travieso y descarado desde que dio su primer paso. Sin duda fue mi sobrino favorito. Rubiasco, ojos intensamente azules y muy vivos, hablaban, más que miraban. No era un bellezón de niño, pero lo que tenía de crío del montón lo suplía con simpatía.
Con cinco años su padres se trasladaron por motivos laborales del padre y le perdí la pista. Si, claro, veía de vez en cuando fotos que  colgaban en Instagram, y algún video dandole patadas a un balón, pero nada especial.
Supe que con diecinueve años se marchó con una beca, al parecer a Nueva Zelanda y desde alli en Facebook, colgaba de vez en cuando videos cabalgando olas, o con amigos de fiesta. Algún cumpleaños, no se bien porqué me felicitaba, yo le daba las gracias y eso era todo.
Pasaron años y supe que Antoñito se lesionó una rodilla contra una aviesa ola, tuvo que dejar de cabalgar sobre la espuma y me enteré que se había vuelto a España, para repararse la rodilla -alli, Auckland, en la playa de Piha acostumbraba a surfear pero fue en Raglan donde se lesionó, el seguro que tenía no le cubría el desperfecto - y de paso reposar en casa de sus padres, donde aún conservaban un apartamento de su uso exclusivo.
Iba temprano por la calle y escuché mi nombre. No acostumbro a volver la cabeza, pero aquel timbre de voz me resultó familiar.
Antoñito me llamaba.
Me alegró verle y él se alegró por la amplia sonrisa y el apretujón que me dió. Sentí en mi pecho su calor y un delicado olor a Old Spice.
- También usas tú el Old - le pregunté.
- Dicen que es de viejo, pero ese olor que me transmitias cuando de chico me abrazabas y me besabas me produce una sensación relajante.
Llevaba una camiseta que le marcaba los abdominales con una gran bandera magenta, lavanda y azul. Atravesándo el dibujo el nombre de la capital de Nueva Zelanda.
- Y esa bandera, no es la de Nueva Zelanda.
Se quedó callado y humilló la vista. Se cortaba y no entendía porqué. Una salida honrosa siempre es de agradecer.
- De algo de surf, supongo. Bueno, cuéntame, ¿tienes novia? - no habló nada - tendrás muchas amigas.
Se zambulló en mis pupilas desde las suyas, liquidas, al tiempo que me ponía su mano derecha en mi pecho. Interrogué con un gesto de extrañeza que significaba aquello. Y se me volvió a abrazar. Me susurró en mi hombro con voz entrecortada por la emoción.
- Yo se que tu si me vas a entender.
Eran las 12:30 de la mañana.
-Espera, llamo a tu tía, y tú y yo nos vamos a tomar algo y a comer, después. Invito yo, sin excusa.
Vi resbalar una lagrima por su mejilla y algo, no se qué, me impulsó a besarla saboreando su salobridad.
- Ya está, no llores - le rodee el cuello con mi brazo y le atraje hacia mi - ya sabes que te quiero mucho. Tu no te acuerdas, pero tenias dos añitos cuando identifiqué tu primer ataque epileptico mientras tu madre despotricaba chillando que le había salido un hijo flojo. Desde ese momento sentí mucha ternura por ti. Venga vamos a tomar algo. Al atraerlo hacia mi para consolarle sentí golpear con fuerza su corazón.
Antonio - le puse frente a mi - dimelo ya, ¿que te hace tener ese nerviosismo?
- Tío, no se como... - se volvió a abrazarme con fuerza.
- Vamos a ir a un sitio discreto, Antonio. Y quiero que te sinceres. Vamos a mi coche a dar una vuelta.
Algo me estaba yo maliciando.
Mientras caminabamos hacia el coche, sentí aquella espina cruel y a la vez adictiva que con la misma edad de Antoñito me hizo sufrir tanto. Despertar de golpe en un mundo absolutamente hostil, irreconocible, y embriagador que a la vez hace sufrir.
Creo que debo aclarar, antes de dar resolución al episodio de mi sobrino, este capitulo de mi vida.

Empecé mi carrera tarde. Fui un bala perdida viviendo de la pasta de mi padre hasta que se le hincharon los redaños y me puso las cosas muy claras: "Tienes ya 21, yo a esa edad ya tenía a tu hermano mayor. Se acabó, o trabajas en la empresa, pero trabajar, no cobrar de ejecutivo nada más o te buscas la vida. Si en lugar de eso quieres estudiar, me vale. Seguirás cobrando tu nómina y con eso te ha de bastar para todo"
Me puso a cavilar, lo reconozco.
Aprobé el Preu haciendo la mili (lo hice porque estando matriculado y aprobando estaba franco de guardias y servicios) y decidí que Salamanca era un sitio estupendo para estudiar Medicina(Mi padre, una vez más, tuvo qué tocar alguna tecla, no existía el distrito único) ; seguro que lo iba a pasar de lujo en una ciudad totalmente universitaria, aburrida no iba a ser.
Me lo tomé muy en serio. Siempre me gustó la Medicina. Rapidamente formamos un grupo de estudiantes bullicioso y estupendo. Estudiabamos, sacabamos los examenes y nos divertiamos. Me fijé enseguida en una chica de bandera que iba por libre, estudiosa y siempre impecablemente maquillada y vestida a las ocho de la mañana que empezaban las clases. En pocas semanas estabamos cenando en un restaurante. Nuestra relación se fue haciendo cada vez más sólida, conocí a sus padres, me invitaron a su refugio de la montaña y poco a poco fue quedando claro que lo nuestro iba en serio.
Por otra parte con quien mejor me llevaba de los compañeros era con Raúl, con un humor ácido y negro muy en sintonía con mi carácter. Poco a poco fuimos quedando cada vez más veces para estudiar en un apartamento que su familia tenía, herencia de su madre.
Se convirtió al cabo de unos meses en una rutina ir todas las tardes allí a estudiar y en época de exámenes las noches también.
¿Que porqué aquel día de finales de mayo tuvo que sucederse así ? Sigo sin encontrar respuesta.
Los exámenes de Micro estaban cerca y la caracterización de los microorganismos incluía hasta dieciséis items, y una pregunta a desarrollar seguro era de éstas.
Hacia calor, no se colaba ni una brizna de brisa nocturna que aliviase. Raúl en un arrebato se quitó su camiseta y me reprochó en plan ácido que no le imitase.
- ¿Que temes, que te copie la marca de sujetador, mariquita?
Me quite mi Lacoste y me quedé como él
- Venga tío vamos a hacer una ronda rápida, uno dice por ejemplo Erisipelotrix Insidiosa y el otro suelta el coagulasa + lactasa -, y toda la retahíla.
Comenzó la ronda y nos convencimos que estabamos sobrados. Se me quedó fijo Raúl con gesto interrogativo.
- Una última pregunta Alex. No es muy difícil.
Hizo un silencio en el que sólo faltaba el redoble de tambores
- Cuando ves una porno la polla del tío ¿te hace fijar la vista en ella? Es un Si o un No, no me valen largas explicaciones.
Tenía media sonrisa sardonica, cómo del que sabe que ha hincado diente y ya no iba a soltar presa.
La verdad es que cuando veía una película de esas y si el cacharro del tío tenía buenas dimensiones se me iban los ojos y si la escena incluía sodomizaciones no podía evitar encoger el culo como si temiese que me lo fuesen a hacer a mi y alguna vez sentí placer, interés o deseo de que aquel ano fuese el mío seguido por una erección explosiva que reprimía inmediatamente. Esos episodios duraban lo que la grabación y con el the end quedaban relegados al olvido; o eso creía yo. Por eso al escuchar la inocente pregunta no pude evitar encenderme como una bombilla incandescente.
La cara de Raúl paso de la risita a la sorpresa boquiabierta.
- ¡Te fijas en la polla! Además se te ha dilatado la pupila. Tío creía que yo era el único.
- ¿A ti también te pasa?
- ¿Que si me pasa? Y sobre todo hay un negro que se folla a una rubia súper delgada, que no me explico como no la mata, que tiene un aparato de por lo menos 25 cm. y cuando se la mete por el culo tío, tengo que tener cuidado porque me corro como me toque. Verás, te la voy a poner.
Cogió su portátil y ya estaban en la pantalla la rubia, lánguida, de grandes ojos azules y hábito muy morboso; la típica tía que puede hacerte esclavo suyo solo con una mirada, que no debía pesar más de 35 kilos, y el negrazo de pelos ensortijados de alambre, mirada libidinosa de no menos de un metro noventa y textura de antracita brillante en su miembro. Era realmente amenazador y mayor efecto viendo la mirada de imposibilidad de la rubia viéndosele venir semejante amenaza a su cuerpo.
Cuando el gigante de petróleo brillante comenzó a penetrar a su muñeca, los quejidos de ésta, su casi desfallecimiento y los gruñidos de tío gozando obró el milagro de que yo no pudiera contener mi erección. Raúl se dio cuenta y se marco su bulto:
- Fijate como estoy yo. Y espera a que se la clave en el ojete, te vas a correr de gusto.
Viendo los movimientos de vaivén del negro acompañados de la cara de alarma de la chica con los ojos muy abiertos y la boca suplicante tanto de temor por su integridad física como de aliento al gigante de ébano a que siguiese, yo no podía contener mi excitación. Con el engrío de las imágenes había olvidado que Raúl estaba allí mismo, y cuando le miré estaba con los pantalones en los tobillos y se acariciaba suavemente su verga atragantandose de imágenes.
- Venga Alex, despelotaté tu también que la ocasión lo merece
Estaba diciendolo y dezembarazandose ya de los calzoncillos y quedándose desnudo.
Yo hice lo mismo y veía que no iba a aguantar más de rabiosa excitación. Estabamos sentados el uno al lado del otro, con la pantalla delante, la piel brillante y húmeda por el sudor y rozandonos las rodillas. La sensación para mi era totalmente nueva, muy excitante y gratificante.
Cuando el negro levantó las piernas a la chica doblandola materialmente por la mitad, exponiéndola el ano al empuje de su barra Raúl volvió su cara a mi.
- Verás ahora que pedazo de golpe de caderas del negro y el chillido de la tía - y fijándose en mi polla, con un exclamación continúo - joder que pedazo de rabo Alex.
En el momento que el tío se hundió en el cuerpo de la mujer Raúl levantó su pierna derecha y acabalgó la mía izquierda.
- Perdona tío, nunca la había visto con alguien y es mucho más excitante - se le había cambiado la voz, estaba ronco y la saliva le rebosaba las comisuras de los labios.
La rubia, a medida que el negro iba alcanzando su climax con movimientos pendulares cada vez más impetuosos, más aceleraba sus gemidos. Raúl empezó a gemir al ritmo de la chica y en un momento todo sucedió como a cámara lenta pero muy deprisa como para poder reacciónar o negarse.
Raúl en una maniobra que parecía ensayada de una coreografía moderna saltó sobre mí con una agilidad envidiable al tiempo que con su mano derecha me arrebataba de mí mano el pene. Con presteza lo apuntó a su ano y antes de darme cuenta estaba profundamente insertado en su cuerpo, era imposible que esa penetracion fuera la primera. Es cierto que me deje llevar, era muy excitante, no toda la culpa iba a ser de Raúl. Hizo dos o tres movimientos de bamboleo y no pude evitar correrme dentro de él al tiempo que él también se corría.
En la pantalla del portátil la polla flácida ya del negro se retiraba del culo de la rubia que destilaba a borbotones el semen opalino de su partenaire.
Pasarían como diez segundos en los que los dos conformabamos una escultura bélica en la que dos contendientes están exhaustos tras la lucha. Al término Raúl se salió de mi y fue en  busca del cuarto de baño.
Me quedé en aquella silla como aquejado de una catalepsia. Sentía que el mundo se me caía encima. Tras lo que me pareció una eternidad me vestí sin lavarme, apresuradamente, y salí de aquel apartamento, corriendo, escalera abajo. A los dos segundos sentí abrirse la puerta otra vez y gritar mi nombre.
- Ahora no Raúl, ahora no - lo susurré creo y no se si él me oiría, y sin verbalizar ya continué - ¡maricón!

domingo, 21 de julio de 2019

ENTRE LOS MEANDROS DEL DEE

Has escrito tu destino en la bruma,
Entre los meandros del Dee
Has preferido callar, sonreír y llorar
Lágrimas que escuecen el alma,
Lágrimas que no caen ni mojan,
Suspiros cohibidos, asfixia, penar.

Decidí arrancar tu sexo de mí,
Cegar mis ojos con fuego ardiente,
Fuego del miedo y la vergüenza,
Fuego griego que no se apaga
Eternidad de dolor rubí.
Ausencia, sobre todo soledad
Sin tu consuelo, sin tu presencia.

Mi universo es una cama fría
Sabanas huérfanas de tu calor,
Arrugadas sábanas de duelo
Húmedas de tu sudor,
Lienzos para la epopeya gris,
Sudarios para mí muerte en vida,
Noche eterna aunque luzca el sol.

Se que aunque vuelvas no estaré.
Mi corazón habrá huido,
La piel hecha cuero no sentirá,
Los labios serán ceniza de hielo,
Un diabólico holograma el sexo.
Espero que llores sobre mi tumba,
Que me resucites en tu memoria
Para saber lo que es una pena:
Desear amando y sin poder tocar
No poder dejar de amar.

sábado, 13 de abril de 2019

DEGENERACIÓN


Arrastro mi ansia de puta,
Mi puta ansia de carne dura,
Deseo impúdico de carne.
Abrase mi sucio cuerpo
Entre mirtos y lentiscos
Dándose al vicio de cualquiera.
Cae la noche entre los pinos
Inundan tinieblas mi alma
Ciego de lujuria me ofrezco;
Desgarren sin piedad mi carne
Cómo esclavo sin alma,
Useme cualquiera a su antojo.
Caiga la polución en mi cara,
Sacie mi sed vuestra crueldad
Sea letrina de toda salacidad
Y lágrimas amargas mi consuelo.
Mi destino es vagar, gozar, sufrir;
Entregado a quien me escupa.
Almoneda de deseos fantasiosos,
Lienzo sobre el que pintar
Cuerpo caliente al que despreciar
Comprándolo sin pagar,
Felpudo al que pisar,
Dos agujeros para gozar y...
Carne a la que lacerar,
Y una carcajada lugubre
Para terminar.
Quedo exhausto y lleno,
Rezumando tu hiel
Añorando aquella miel
Que entraba con tu saliva,
Deseando ser tu cueva
Un refugio a tu lujuria desbocada,
Rada segura para tu sexo.
Se te llevó el vicio,
El sexo en grupo,
La piel a piel,
Y así me entrego yo,
Tendiendo mi mano al diablo,
Que me lleve entre espasmos
Me hunda cada uno en cada orgasmo.
Quiero pudrirme,
Llegar a ti podrido
Pudrirnos juntos
Degenerados,
Pero juntos.

viernes, 5 de abril de 2019

ESTRELLA FUGAZ DE. AMANECIDA


Eres una perra despiadada.
Uncido del principe Alberto
Me conduces donde quieres,
Ronca de roja lujuria
Me urges a que te folle;
Que hunda mi capullo anillado,
Irrumpa ansioso en tu coño,
Te haga sentir mi ampallang...
Y puedas morir de otro orgasmo.

Me torturas los pezones
Con las chinas de dolor,
Muerdo bestial los tuyos,
Me pides que ame tu espalda
Y entro en tu vomitorio;
Con urgencia te penetro el culo
Pellizco tu clitoris,
Escucho otro doloroso orgasmo
Y haces que me corra.
Los espasmos me marean,
Siento avanzar la leche,
Lefote espeso recorre la polla,
Te inundo y me desmadejo.

Me haces feliz limpiandome,
La polla vestida de semen;
La desnudas con tu lengua
Y me besas con pasión.
Mezclas en mi boca tu sabor
Con el dulce placer de mi cuerpo,
Paladeo orgasmo de varón,
Gusto de feroz hembra,
Saboreo angustia de identidad
Y me entrego a lo prohibido.
Adoro tu desvergüenza,
Me zambullo en tu cueva,
Reconozco mi sabor,
Me excito y te entrego mi placer.

Resaca de amanecida,
Insomnio de deseo vicioso,
Ansia de comerme tu piel,
Necesidad de entrega eterna.
Te doy mi cuerpo,
Añoro que me esclavices,
Deseo morir gozandote,
Darte mi esencia,
Vivir eternamente en ti,
Y ser estrella fugaz.


viernes, 22 de marzo de 2019

TODOS TENEMOS UN CULO II


- Ya fue la mundial, cuando faltaban quince días para la boda y me acerqué a casa de Alfredo para un asunto del weding...
- Bueno, la boda ¿no? - dijo Elisa cargada de razón -
- Si, eso hija, es que las palabrejas se cuelan. Bien. Llegué a su casa, me abrió su madre y me dijo que Alfredo estaba en su habitacion; "que ha dicho que no le moleste. Pero bueno, seguro que eso  no va contigo, Julia"
- Y abri la puerta con un '¡sorpresa!'..., y si, la sorpresa fue la mía.
- ¿Habia otra? - preguntó sobrecogida Elisa
- Otra cosa. Estaba Alfredo tumbado de lado en la cama con el vibrador completamente insertado en el culo y masturbandose. Del sobresalto el consolador salió disparado y se descuajeringó contra el suelo. Empezó a balbucear excusas ininteligibles hasta que me acerqué le bese y le dije que se tranquilizase. Porque si a mi me gustaba, porqué no iba a gustarle a él. Despues de eso, cerré la puerta, me desnudé y le rogué que fuese él el dildo, para mi placer. Lo hizo y después le comprometí para ir a comprar otro vibrador.
- Pero, por donde te la metió, por..., detrás o por..., tu sabes.
- Empezamos por delante, pero él se corrió por detrás; de haberse vaciado por delante seguro que me preña, hacía dos semanas de la ultima regla.
- ¿Y como le entro yo a Alejandro para engatusarle? Porque te lo digo en serio, me ha intrigado eso del vibrador.
- Ponlo muy burro, Elisa, juguetea con él; tontea con sus pezones...
- ¿Con los pezones, Julia, un tío? Uy, que raritos sois. A mi me encanta que me mordisquee los pezones Alejandro, pero hacerselo yo a él ni por ensalmo se me hubiera ocurrido.
- Pues les pone muy cachondos. Aquel día que le pillé con el dildo en el culo, cuando fui a comprar otro, el vendedor me preguntó si no había probado las pinzas japonesas. Total, que me las llevé también. Cuando Alfredo vio como me ponia con las pinzas, el vibrador y la sodomización, quiso probarlas. Se acababa de correr en mi culo, pues bien, se puso de tal manera que tuve que meterle el dildo y se volvió a correr sin tocarse. Si quieres, te presto juguetitos para esta noche; tengo pinzas, vibradores de diferentes tamaños alguna fusta que otra.
- ¿Fusta?
- ¿Nunca te han azotado, Elisa? - miró Julia con sorpresa a Elisa- ¿Alejandro no ha tenido nunca la ocurrencia de darte unos azotitos en el coñito cuando mas cachonda estás? Pues no sabes lo que te pierdes. Y luego ya, antes de taladrarte el culito, unos azotes con la fusta te ponen en suerte -y remató Julia con una risita picarona al tiempo que se bajaba la braguita del bikini y le enseñaba las nalgas a Elisa - mira, esto es de anoche.
Julia se llevó las manos a boca observando las marcas finas y alargadas color rosado que en numero elevado recorrian el culo de Julia.
- Pero eso tiene que doler
- Tienes aún mucho que aprender - contestó Julia a Elisa- no hay placer sin dolor. Escuece, si, pero excita mas que duele,y luego cuando te mete toda la verga querrías que siguiese azotandote y follandote el culo eternamente.

Alfredo miraba fijamente a Alejandro y recordaba aquella primera vez en la que viendo una porno bastante salvaje en la que una mulata era penetrada por tres tios, dos por el ano y otro delante,  vio el envase del dildo y se dijo: '¿porque no?'
La fluidez del lubricante en los márgenes del ano le producía un placer raro.
- Cuando me puse el lubricante antes de, con mucho miedo, apuntarme el dildo - confesó en queda voz Alfredo ante el asombro de Alejandro - al ano, ya sabia que lo iba a hacer, porque deslicé el dedo bien lubricado y en absoluto me desagradó.
- ¡Joder, tío! eso es una mariconada.
- ¿Porqué? Que no me la clavó ningún tío. Si a Julia le ponía, porque a mi no. Además que sepas que en cuanto entró me corrí.
- ¿Te lo metiste entero, entonces? No sería muy grande.
- ¿Quieres verlo?
Alejandro puso cara de rechazo y su primera intención fue negarse, pero la curiosidad fue mas fuerte.
- Venga. No voy a decirte que no, pero vamos que no es que me haga chiste...
- Bueno - dijo Alfredo con entonación de no darle importancia.
- No, no. No te voy a hacer ese feo. Vale, enséñamelo - como quitandole importancia.
Alfredo se dirigió al bungalow y al entrar sonrió a las mujeres que charlaban animadamente. Cuando salió llevaba una bolsa en la mano.
- Mira - le dijo a Alejandro sacando una verga de material gomoso semirigido.
- Alejandro hizo ademán de retirarse como si le hubiesen enseñado un escorpión.
- Toma, cogelo, está lavado. Verás el tacto mas agradable que tiene - y se lo tendió a Alejandro.
El instrumento calculó Alejandro tendría cerca de veinticinco centímetros de largo y aproximadamente cinco de grosor. Tenia reproducidos todos los detalles anatomicos, frenillo, venas, surco del glande.
- ¡Cógelo! - urgió Alfredo - no muerde - y con una risotada se lo colocó entre las piernas - no hace falta que te lo metas..., ahora mismo - y soltó una risotada.
Alejandro no quiso pasar por carca o pacato y cogió el dildo. Tenia un tacto suave rigido moldeable. Se estrujaba hasta cierto punto y luego se recuperaba.
- ¿Esto te has metido,  cabe, no te ha rajado? Estás loco. No me lo creo. Lo tendría que ver.


lunes, 10 de diciembre de 2018

ALFA


Quiero que me comas
Con lujuria de gula insana,
Mirándome a los ojos.
Con mirada de rufián,
Desentraña mi deseo,
Poseeme con tu boca y con tu sexo
Haz que grite de dolor;
Sorbe mi alma,
Encanallate en mí angustia
Se mi alimento, mi aire,
Pero no me ames.
Usame y entregame al lumpen
Que sea menos que nada,
Todo en tus manos,
Una joya despreciable,
Tu trofeo.
Seguiré vivo para tu hambre,
Humillado para tu antojo,
Trémulo por tu placer.
Mi destino es tu voluntad
Arrodillado, indefenso a tu albur
Espero tu venganza y tirito,
Tu respiración agitada
Él olor de tu sudor,
Tu irritación sin dique;
Él restallar de tu correa
Hace que babee, sonría y...,
Te tema...
Espere mi jaula y me serene.
Solo un objeto para ti
Sin alma ya,
Te la has bebido
Y vomitado sobre mi, como heces.

Ya soy un esclavo,
Tu esclavo.



jueves, 1 de noviembre de 2018

TODOS TENEMOS UN CULO


En el transbordador que me llevaba a la isla de Ellis, escuché a dos hombres de mediana edad charlando muy tensos. Se les acercaron dos mujeres, a todas luces sus parejas y antes justo de reunirse con ellos, uno le dijo al otro algo que no entendí hasta hoy: "All men have an ass", ¡claro! pensé en aquel momento mientras me salpicaban la cara gotitas de la lluvia que empezaba a caer sobre el Hudson.

Me casé muy enamorado de mi mujer. Se que estaba enamorado por que no concebía estar separado de ella ni un segundo. Cuando por los avatares de la vida cada uno debía incorporarse a sus tareas, me entraban sudores, ahogos y temblores y en cuanto me iba acercando a ella mi cuerpo entero se enardecía y necesitaba imperiosamente entrar en el suyo con intención de quedarme. El mundo entero se desdibujaba y ya solo existía ella y yo entre nubes de algodon dulce.
Nuestro viaje de novios a Las Maldivas fueron quince dias de sexo constante del que solo descansabamos para tener mas sexo aún. No nos cansabamos. Aquel archipiélago es un paraiso efectivamente y para nosotros doblemente. Pasada la primera semana, llegó otra luna de miel al bungalow vecino. De nuestra edad aproximadamente lo dosificaban mejor que nosotros y pasada la fiebre mas alta hicimos las primeras visitas subacuaticas. Enseguida congeniamos. Las mujeres tenian muchas cosas que contarse entre risas cohibidas y nosotros nos consolabamos entre zumos de fruta de no poder seguir ejercitando los genitales.
Cuando al tercer día Alfredo, que se llamaba mi vecino se quejó de lo que le cortaba cuando al retirarse de Julia, su mujer, sacaba su miembro manchado.
- Manchado de qué, ¿lo hacéis con la regla?
Alfredo se me quedó mirando sorprendido, con cara entre de no entender nada y este tío me está tomando el pelo.
- De mierda, joder Alejandro. ¿Tú no se la metes por el culo a Elisa?
Me dejó descolocado por completo. Es verdad que alguna vez en uno de nuestros maratones sexuales sentí como que su sexo se me quedaba corto, que hubiera necesitado algo más intenso, pero no se me había ocurrido. En cuanto visualice a Elisa de rodillas ofreciendome su sexo bien rasurado como ella sabía que mi más me excitaba, vi su ano como reclamandome e inmediatamente me fue imposible disimular ante Alfredo mis siete pulgadas. El lo cazó al instante y se carcajeó del impacto.
- Realmente tío nunca lo habías hecho. No me lo puedo creer.
Y yo cuanto más queria disimular mi erección menos lo conseguía, asi que me tiré al agua para serenarme.
Alfredo se tiró detrás de mí y cuando me alcanzó me preguntó si se me había pasado la evidencia.
- ¿De verdad Ale, que no se lo has pedido nunca?
Me quedé callado con la mirada perdida en el intenso turquesa del agua visualizando a Elisa con esa cara suya de cabreo intenso que presagiaba tormenta con mar arbolada y yo con gesto de adolescente al que han sorprendido con la mano en su pene sacudiendolo furiosamente.
- No sabría como entrarle Alfredo, de verdad, tío.
- Muy sencillo, cuando mas cachonda la tengas en la cama, más fuera de si, le dices que ahora viene lo mejor, se la apuntas y según, golpe de cadera y que grite, o suavito y que te pida que empujes.

- Pues a mi nunca me lo ha hecho.
Elisa entre contrariada e intrigada, respondía a la confidencia de su inesperada amiga.
- ¿Pero como fue?. No veo a mi Alejandro pidiendome que ponga el culo en pompa.
- Un día me vino muy excitado diciendome que tenía una sorpresa. Estaba yo sola en casa, porque mis padres estaban en la casa de la sierra. Me puso en las manos un vibrador rosa. Me corté mucho pero me excitó. Empezamos el calentamiento y me enseñó como estimular el clitoris y la sensación que producía insertandolo en la vagina.
- ¿No te daba grima?
- Un poco, hasta que empezó a vibrar y empecé a sentir un orgasmo lento, dulce y prolongado. Luego perdí el sentido del tiempo. Alfredo alternaba la penetración del vibrador con su propio pene; se me bajaba el gusto y le pedía vibrador. En un momento me dijo que me pusiese a cuatro patas que me iba a coger desde detrás, que el orgasmo iba a ser mas intenso.
- Julia, por dios, me estoy mojando
- Yo si que estaba empapada. Me di la vuelta y empezó a meter y sacar el vibrador. Me mareaba de gusto. Me dijo entonces que manejase yo el aparato a mi ritmo. Y si, controlando yo el placer era mayor. Me preguntaba que si me estaba poniendo muy guarra. Yo quería algo muy grande dentro. Y en ese momento sentí que me masajeaba el ano con gel lubricante para inmediatamente apuntarme su pene y empujar levemente. Sentí la urgente necesidad de que me penetrase por detrás y empujé gritándole que me entrase profundo. Lo hizo. Dolió. Pero como tenía el dildo en la vagina, la irrupción en el recto de esa masa dura hizo que sintiese que era poseida por dos tíos. Alcancé el climax de golpe y me desmaye. Cuando desperte me chorreaba el semen de mi culo. Y llegamos a un punto que Alfredo me dijo que a él le gustaba por delante también, porque es que tía, estoy enviciada.
- No me explico Julia, como por un sitio tan pequeño puede entrar un pene. El de Alejandro no es chico y me lo imagino y me dan sudores.

- Mira, yo lo hice la primera vez engatusandola con un consolador de esos a pilas, y tanto le gustó que tuve que pararle los pies, porque parecía que salía con un maricón en lugar de una tía. Solo cataba ano. Tanto tio que cogí el vibrador un día y olía a mierda. Le pregunté y me dijo que no podia evitarlo. Tanto me intrigó...
A Alejandro se le descolgó la cara, miro a Alfredo con los ojos muy abiertos interrogandole.
- ¿Que? -Preguntó Alfredo casi molesto por la forma de mirar de su amigo de bungalow- no, tio, no soy maricón, pero lo probé. Tanto le gustaba a Julia...
- ¿Pero Julia sabe que lo usas? Joder, tío, no me lo quiero creer. ¿No te dolio? Hostias tio, ¡por el culo!..., ¿bueno, y que?